Negros. Historia de América. HIST.
Categoria:
Historia
Desde el punto de vista racial, se llama así al individuo perteneciente a una variedad de la especie humana con las siguientes características físicas: piel oscura, cabello rizado o crespo, cabeza alargada, nariz ancha, mandíbula y labios pronunciados, estatura por lo general alta. Su lugar geográfico de origen es el continente africano. En un sentido sociológico, el término negro se suele aplicar al miembro de una clase social, una atribución que aunque guarde alguna relación con las características físicas y antropológicas no se aplica igual en todas partes. En Estados Unidos, tanto social como legalmente, se consideran n. tanto a los intrínsecamente puros como a los que tengan cualquier rasgo reconocible negroide. En Iberoamérica, sólo se estiman como n. a los racialmente puros o casi puros y no a los coloreados y mulatos (v.).La presencia del n. en América es un interesante y singular hecho humano cuya historia comienza, prácticamente, desde loss de la colonización europea de este continente. Ya en 1501 había n. en Haití o La Española, si bien la trata del n. y su traslado desde África al Nuevo Mundo no comenzó hasta 1518. En principio, esta operación se realizó por el sistema de licencias concedidas por la corona española; y la efectuaron casi por completo los italianos y portugueses. Más tarde, se estableció el sistema dengminado de asiento, por el que el tráfico de esclavos se convirtió en una operación comercial monopolizada que disfrutaron hasta 1713 comerciantes de varias naciones europeas: portugueses, italianos, neerlandeses, ingleses, franceses y españoles.Durante gran parte del s. XVIII, ingleses y franceses fueron los más favorecidos con este comercio; desde las últimas décadas del mismo, hasta bien rebasada la segunda mitad del XIX, en que finalizó el tráfico, estuvo en gran parte en manos de los españoles. No se conoce la cifra exacta de n. africanos llevados a América durante un largo periodo de más de tres siglos y medio, pero parece ser que fue aproximadamente de unos 15 millones.Se suele hacer recaer la responsabilidad de la esclavitud (v.) negra en América a fray Bartolomé de Las Casas (v.), quien en su afán de protección del indio propuso al rey español esta solución como medio de aliviar a los indígenas en los trabajos. Parece injusto hacer responsable de una manera total al insigne religioso de este hecho porque, aparte de que posteriormente él también manifestó su compasión por el esclavo n. y trató de defenderle, la última y determinante razón de la presencia de los n. en América fue de índole económica.Dos cultivos, aparentemente sin importancia, el azúcar y el algodón, influyeron de manera muy marcada en la trata del esclavo. Desde que se comenzó a explotar el azúcar en gran escala en la América española, se sintió la necesidad de la mano de obra n., más resistente para este tipo de trabajo que la del indio americano. Esto ocurrió muy pronto en la América española y lusitana (Brasil, las Antillas) y más tarde en la anglosajona. El algodón también influyó en la trata de esclavos, aunque más tardíamente, hacia fines del XVIII, cuando se inventó la máquina desmotadora del algodón, que permitió un gran desarrollo de la industria textil, provocando en consecuencia una gran demanda europea de la materia prima. Las plantaciones de azúcar y algodoneras en gran escala, a las que se sumó el café brasileño, se puede decir que colorearon determinadas regiones del Nuevo Mundo, ese mapa de las "Américas negras" en el que resaltan las Antillas, el Sur de los Estados Unidos y buena parte de la costa brasileña.Situación social. Partiendo de la realidad de su esclavitud originaria, la situación de los n. llevados a América era la más ínfima a que puede estar sujeto un ser humano. Bien lo comprendió así el jesuita S. Pedro Claver (v.) quien, compadecido de ellos, se dedicó durante 30 años en Cartagena de Indias (Colombia) al alivio y consuelo de los esclavos. Dentro de esta tónica común, hubo variedades circunstanciales que permitieron ciertas mejoras. Ello dependió de la clase de trabajo a que les dedicaron, las cualidades humanas de sus respectivos dueños, etc. Por lo general, los empleados en el servicio doméstico fueron los mejor tratados dentro de las duras condiciones de vida a que forzosamente estuvieron sometidos. Aunque las autoridades españolas establecieron el cargo de síndicos de esclavos que debían vigilar el trato que se les daba, la realidad fue que muy poco hicieron o pudieron hacer para mejorar el régimen de vida del n., explotado al máximo en el trabajo, alojado en míseras viviendas y gozando del mínimo en cuanto alimentación y vestidos.En determinados casos, el n. podía adquirir la libertad, bien comprándola o por el sistema de manumisión consistente en una "carta de libertad" que le concedía su dueño,hecho que con mayor frecuencia se daba en los esclavos que se ocupaban del servicio doméstico. Sin embargo, los que alcanzaban la libertad no por eso quedaban asimilados a la sociedad, sobre ellos pesaba el desprecio y una serie de prohibiciones como el montar a caballo, ser nombrados para ciertos cargos, andar de noche por las calles, etc. Como es lógico, los n. no aceptaban el sometimiento de la esclavitud; sus más frecuentes reacciones frente a ella fueron el suicidio, la desidia (que dio lugar a la idea del n. perezoso), la huida (cimarrones) o las revueltas unas veces espontáneas y otras organizadas. Estas sublevaciones de esclavos fueron bastante frecuentes; Haití o La Española las conocieron muy pronto, en la primera mitad del s. XVI; las Antillas británicas en el s. XVII; y asimismo los Estados Unidos, en donde tuvieron lugar más de 50 revueltas durante los s. XVIII y XIX respectivamente. Sin embargo, la más famosa y bien organizada fue la de Haití, iniciada en 1791, desembocó en la independencia del país y el establecimiento de una República negra (v. HAITÍ III).Mientras permanecieron en la esclavitud los n. se agruparon en una especie de "naciones", una forma de unión con jerarquías propias, que mantenía sus tradiciones como algo propio y fuera del control de los blancos. Después de la abolición de la esclavitud, estas necesidades psicosociales se manifestaron a través de comunidades n., según unos modelos originales, no africanos ni europeos,que respondían a unas necesidades de su vida social y adaptaciones al medio ambiente y a su aislamiento del blanco.J. GIL-BERMEJO.
La abolición de-la esclavitud no aportó una solución definitiva a la situación social del n. americano. Su liberación los dejó desarmados y desprovistos de medios en un mundo hostil y que no quería aceptar la igualdad de unos seres que hasta entonces se habían estimado inferiores. Con la abolición de la esclavitud, se inició para estos hombres una época difícil, penosa, marcada de diversas y sucesivas humillaciones que prosiguen hasta nuestros días. De la esclavitud se pasó a la segregación en el aspecto político, económico, cultural, en la convivencia humana (v. RACISMO). En esto hay que distinguir entre los países de Iberoamérica, en los que se suele dar la segregación, pero a niveles individuales, de tipo privado, pero no legal ni institucionalmente. No ocurre igual en la América anglosajona, los Estados Unidos, donde las leyes han sido y siguen siendo en parte segregacionistas, situación que se va modificando en sentido positivo, pero que entraña uno de los más grandes problemas internos de la nación norteamericana, con una población de color superior a los 15 millones y que cada día se resigna menos a una injusta y humillante situación. V. t.: NEGRITUD; SECESIÓN, GUERRA DE. NEHEMIASBIBL.: J. A. SACO, Historia de la esclavitud de la raza africana en el Nuevo Mundo, La Habana 1938; R. BASTIDE, Las Américas negras, Madrid 1969; D. P. MANNIX y M. COWLEY, Historia de la trata del negro, Madrid 1969; D. GuÉRIN, La descolonización del negro americano, Madrid 1968; M. FABRE, Los negros norteamericanos, Caracas 1969.
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