Nazaret (natsrat) GEOG.
Categoria:
Geografía
Nombre y situación geográfica. El nombre griego de N. aparece escrito de diversas formas en los manuscritos del N. T., siendo la más común Nazaret, versión apoyada, además, por el siriaco y el árabe. La forma Nazará, y su derivado, nazareno (v.), apelativo que se daba a los cristianos con sentido peyorativo, parece una helenización. S. Jerónimo (Onomastica sacra, 62) hace derivar este nombre del hebreo nésér, flor, retoño, etimología que es la más aceptada; otros, del verbo nasar, que significa vigilar. La primera mención del nombre hebreo de N. (el A. T. no lo cita) apareció en una inscripción hallada en Cesarea (1962) y puede datarse al comienzo de la era cristiana.A 140 Km. al norte de Jerusalén, 37 al este de Haifa, y 22 al oeste de Tiberíades, N. se alza en un cerro, en las últimas estribaciones de los montes de Galilea que, desde el Líbano, descienden hacia la llanura de Esdrelón. La ciudad, dominada por la cumbre del Nébi Sa’in (485 m.), ocupa las faldas de la colina, y tiene una población de unos 30.000 hab., en su mayoría cristianos.Historia. El descubrimiento de silos para almacenar cereales, cisternas para agua o vino, lagares y muelas, ha permitido fechar la existencia de una aldea agrícola y semi-troglodita en la Edad del Hierro II (900-550 a. C.). Asimismo, ese hallazgo, junto al de tumbas en torno y la ausencia de huella humana más allá, han hecho posible establecer la localización del poblado antiguo, el cual ocupaba lo que hoy es el centro de la ciudad, el extremo sur de la colina.Esta aldea agrícola, situada en una esquina de la montaña, lejos de las rutas importantes, aunque habitada ininterrumpidamente desde el s. VII a. C., nunca tuvo importancia. Ni el A. T., ni Josefo, ni otros escritores antiguos la mencionan y los propios contemporáneos de Jesús le otorgan escasa consideración: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" (lo 1,46), dice Natanael (v.) cuando Felipe le comunica haber hallado al Mesías.No obstante, es esta oscura ciudad de Galilea la elegida para ser escenario de la Anunciación (v. MARÍA II, 3) y milagrosa Encarnación del Verbo (Lc 1,26; v.), residencia definitiva de la Sagrada Familia (v.) a la vuelta de Egipto (Mt 2,23), y donde habitó Jesús hasta comenzar su vida pública (lo 1,51). De aquí que se le conociera como "Jesús de Nazaret" (Mt 21,11; Act 10,38) o "Jesús Nazareno" (Mc 1,24; Lc 4,34; lo 19,19). Cumplimiento, como lo vio Mt 2,23, de la profecía isaiana (ls 11,1). Luego, tras el Bautismo en el Jordán, la abandonó, trasladándose a Cafarnaum (Mt 4,13; v.). Más tarde, en una corta visita, Jesús participó en una reunión sabática en la sinagoga, comentando un pasaje de Isaías. Sus paisanos, admirados primero de su sabiduría, se encolerizaron luego con pl e intentaron precipitarle por un despeñadero (Le 4,16-30).Muchos autores, basándose en un texto de S. Epifanio (Haereses, en PG XLI,426), han afirmado que en los primeros cuatro siglos de nuestra Era, hasta Constantino, fue N. ciudad exclusivamente judía, donde no se permitía vivir a los cristianos, hasta que Josefo de Tiberíades edificó una iglesia en medio de ella. Sin embargo, el hallazgo, en la gruta de la Anunciación, de unas inscripciones cristianas y de un fresco pleno de simbolismo judeo-cristiano, nos permiten asegurar que en el s. in vivían allí cristianos que mantenían la tradición de la casa de María. Ello confirma el texto de Julio Africano, trasmitido por Eusebio (Historia Eclesiástica, 1,8,7), quien atestigua que en el s. in los parientes del Señor conservaban aún en N. las genealogías de la familia. También S. Conón, detenido durante la persecución de Decio en el a. 239, afirma en su proceso ser originario de N. y de la familia del Señor (Patrologia Orientalis 21,112-113). Por otra parte, era extraño, y así lo habían hecho constar algunos autores, que Josefo de Tiberíades fuera a construir una iglesia donde no vivía ningún cristiano.En el s. IV seguía siendo N. un pueblecito perdido en las montañas, apenas visitado por los peregrinos. S. Paula lo atraviesa rápidamente y Eteria (v.) no lo menciona. Invadido por los persas (614) y ocupado por los árabes (634), fue destruido en el s. XI por los sarracenos, según atestigua el peregrino Saevulfo (1102). En el s. XII los cruzados, por medio de Tancredo, lugarteniente de Godofredo de Bouillon, edificaron una suntuosa catedral y elevaron N. a sede episcopal, trasladándola de Beisán (Scitópolis). De nuevo en poder de los musulmanes, fue arrasada por el sultán Baibars en 1263. Durante cuatro siglos apenas fue más que un montón de ruinas. En 1620 los franciscanos consiguieron del emir druso Fakhred-Din permiso para establecerse en los restos del santuario de la Anunciación, donde permanecieron, si bien sufriendo toda clase de humillaciones y malos tratos por parte de los turcos, de los que lograron autorización en 1730 para edificar una iglesia. En los tiempos modernos, muchas otras comunidades religiosas se han establecido en N. formando un centro de vida cristiana. Hoy, después de laguerra de 1948, N. ha quedado incluido en el Estado de Israel.Monumentos. El más importante es el santuario de la Anunciación. Aunque el Protoevangelio de Santiago (11,1) localiza la salutación angélica en el camino de Tiberíades, cerca de la llamada fuente de la Virgen, la tradición ha venerado siempre la actual gruta de la Anunciación como la casa de María, donde tuvo lugar el saludo del ángel (Le 1,26-38).Hoy conocemos el emplazamiento exacto de los hechos, gracias a las excavaciones del P. Vlaminck (1892), del P. Viaud (1907-1909) y, sobre todo, del P. Bagatti (195566) quien, aprovechando la demolición de la basílica dieciochesca con motivo de la construcción de la nueva, ha llevado a cabo un estudio muy completo del lugar y su evolución histórica y religiosa (Bagatti, o. c.en bibl.).En los días de la Sagrada Familia, las casas de N. estaban agrupadas hacia el extremo meridional de la colina y solían componerse de una parte de albañilería que se usaba para habitaciones, a la cual llevaban adosadas una o varias grutas, naturales, o excavadas en la roca, que utilizaban como almacén. Delante de la gruta de la Anunciación, donde está la iglesia, o quizá encima de aquélla, estaría la casa propiamente dicha, de la que una piadosa tradición nacida en Italia en 1472 dice que fue milagrosamente trasladada a Loreto (v.) en 1291.Desde muy pronto, los cristianos consideraron este lugar como santo. La primera iglesia allí construida de la que tenemos noticia arqueológica es la edificada por Josefo de Tiberíades, la cual era similar a las sinagogas galileas del s. iti, p. ej., la de Kefar Kenna; en esta iglesia se encuentra la inscripción Xe Mario (Ave María), primer indicio arqueológico de culto mariano, anterior al Conc. de Éfeso (v.).Esta iglesia fue sustituida por otra bizantina, cuya dotación más probable es del a. 427. Fue edificada por S. Conón, diácono de Jerusalén, según consta por un mosaico del pavimento que aún se conserva in situ. Destruida en el s. XI, el noble cruzado Tancredo levantó en su lugar una suntuosa catedral, de la que tenemos referencia por diversos peregrinos del s. xii, como el ruso Daniel ya citado, y Teodorico o Focas.Cuando el sultán Baibars arrasó N., la catedral quedó destruida y ya no volvió a edificarse hasta 1730, por los franciscanos; agrandada en 1877, ha subsistido hasta 1955.En 1969 se ha consagrado la nueva basílica. Construida con la gruta como punto focal, está orientada al este y consta de dos plantas, quedando coronada por una solemne cúpula, la cual se termina por una cruz que alcanza la altura de 55 m. desde el suelo. Ambas plantas se comunican desde el interior por dos anchas escaleras helicoidales. La inferior, que sigue los restos de la catedral cruzada, se abre en su techo por un oculus en forma de estrella, de tal modo que desde la superior pueda contemplarse la gruta. Desde esa iglesia inferior se accede a la capilla del ángel, situada a nivel algo más bajo, y desde ésta a la gruta de la Anunciación, que tiene además un altar dedicado a S. José. Por una pequeña escalera a través de la roca se llega a una oscura gruta, muy pequeña, a la que falsamente se ha llamado "cocina de la Virgen". Al lado de la basílica se alza el convento de los franciscanos.El obispo Arculfo, que visitó N. en 670, nos habla de otra iglesia edificada en el lugar donde estuvo la casa "en la cual Nuestro Señor fue educado", y de la que hace una descripción muy completa. Esta sería, pues, la iglesia de la Nutrición. Las investigaciones realizadas buscando algo que concordase con la descripción de Arculfo han fracasado hasta ahora.No se sabe con certeza el lugar que ocupaba la sinagoga de la época de Jesús. Tanto el edificio de los griegos católicos, tenido habitualmente por "la sinagoga", como el situado en el cementerio musulmán, al que algunos han identificado con aquélla, no son anteriores a los cruzados. El precipicio desde el que quisieron despeñar a Jesús lo sitúa la tradición en hebel el-Qafzeh, 2 Km. al sur de N. Otras tradiciones piadosas de N. nos hablan de la fuente de la Virgen, del taller de S. José, de la Mensa Christi, bloque calcáreo sobre el cual Nuestro Señor habría comido en unión de sus Apóstoles, después de la resurrección, y de la capilla de Nuestra Señora del Temblor, lugar desde el que la Virgen habría seguido el cortejo de los que querían despeñar a su Hijo.J. L. LACAVE RIAÑO.
BIBL.: B. BAGATTI, Gli scavi di Nazareth, 1, Jerusalén 1967; íD, Nazareth, en DB (Suppl.) 31,318-333; N. J. STIASSNY, Nazareth, Jerusalén 1967; A. BRUNOT, Nazareth, "Bible et Terre Sainte" 110 (1969) 8-17; A. ROLLA, Nazaret, en Ene. Bibl. V,464-470.
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