Nan-wei, Dinastia HIST.
Categoria:
Historia
Reinó en el Norte de China entre el 386 y el 581. A finales del s. til una horda, sin duda de origen turco, los Tabghach (T’o-pa en chino), se estableció en el Norte de China, en la frontera del Shansi, en la región de Ta-t’ung. Un jefe de estas tribus, llamado en chino T’o-pa Kuei (370-409), extendió hacia el E y el O el territorio ocupado por los Tabghach; estableció su capital en Tai, el actual P’ing-ch’eng, y dio a su familia el nombre dinástico de Nan-Wei (Wei del Norte) (386). El nuevo reino T’o-pa de los N.-W. ocupaba el Shansi, el Hopei hasta el río Amarillo, y Huang-ho. Entre el 396 y el 439, destruyeron y absorbieron a las demás hordas y tribus instaladas en las fronteras septentrionales de China, sometiéndolas a su poder. R. Grousset compara este fenómeno histórico al de los francos en Occidente, que supieron conciliar entre ellos el germanismo y lalatinidad; del mismo modo, los Tabghach fueron capaces de conservar durante mucho tiempo su fuerza racial y cedieron sólo progresivamente a la influencia de la cultura china. Gracias a los N.-W. China tuvo uno de los más hermosos momentos de su arte con los santuarios rupestres budistas de Yun-Kang y Lung-men.Los Tabghach tuvieron que luchar incesantemente contra los otros nómadas de las estepas, entre los que se contaban los Jeu-jan, mandados por She-luen (ca. 394409) y que dominaron Mongolia. Con estos nómadas aparece en la historia de Asia por vez primera el título de Khan y el de Qaghan, que tomó She-luen en el 403. Frente a esta amenaza, el monarca N. W. tomó la ofensiva y, en el 402, rechazó a los Jeu-jan alejándoles hacia el N. Murió en el 409 a los 39 años de edad, y su hijo, T’o-pa Se (409-423), siguió su política: en el Norte, luchar contra el poderío militar de los Jeu-jan; en el Sur, conquistar territorios chinos a expensas del imperio de Kien K’ang (Nankín), que dirigía la dinastía Lieu-Sung. Penetró en el Sur y ocupó la parte septentrional del Honan y la importante ciudad de Lo-yang en el 423. T’o-pa Se murió a los 32 años de edad, en el 423, sucediéndole su hijo T’o-pa Tao (424-452).Este rey dio a su reino la pujanza decisiva, siguiendo la misma política de defensa y expansión de sus antepasados: en el 424 rechazó un fuerte ataque de los Jeujan, empezando al año siguiente una gran ofensiva contra ellos con cinco columnas de caballería ligera (cada jinete llevaba víveres para 15 días), atravesando el desierto de Gobi de S a N. Los Jeu-jan, sorprendidos, fueron arrojados de la estepa mongola a las montañas del Baikal. La hazaña se repitió en el 429 y, tomando el mismo T’o-pa Tao la dirección de la expedición militar, diezmó a los nómadas, llevándose un botín de centenares de miles de caballos, bueyes y cabezas de ganado. En el 427 atacó otro reino nómada, el de los Hia, y, en el 431, lo destruyó; el Chensi fue anexionado al territorio de los N.-W. En el 436, los ejércitos de T’o-pa Tao invadieron el reino Pei-Yen (el actual Jehol), y, en el 439, el Estado Pei-Leang del Kansu. Con estas conquistas, la antigua familia de los Tabghach, los N.-W., dominaba el Norte de China; el país quedaba dividido en dos partes: la China unificada del Norte y la China del Sur de Nankín.T’o-pa Tao fue el hombre fuerte de la dinastía de los N.-W.; aceptó una cierta influencia china en la corte y en las costumbres de su pueblo, pero no permitió que sus soldados perdiesen su valor guerrero y tampoco abandonó los antiguos campos militares en el Chansi, frente a la estepa, para ir a vivir a las ciudades chinas. Se opuso a la influencia debilitadora del budismo, y en el 438 promulgó un edicto de secularización contra los monjes budistas, reforzando las medidas persecutorias contra esta religión años después (446).Su nieto, T’o-pa Siun, le sucedió en el 452 y reinó hasta el 465, después de una revolución de palacio; fue entonces cuando los N.-W. se convirtieron al budismo y fomentaron en la China del Norte el fervor, la religión y el arte búdicos. Las grandes esculturas búdicas de los a. 452 al 520 pertenecen a esta gran época religiosa de la China del Norte. T’o-pa Siun siguió la lucha contra los nómadas de la estepa en el desierto de Gobi; mandó expediciones en el 456 y 458 contra los Jeu-jan. Con el hijo de T’o-pa Siun, T’o-pa Hung (466-471), el imperio N.-W. ocupó más territorios del Sur de la China en perjuicio del imperio nacional chino sudista; conquistó la cuenca norte del Huai-ho (467) y la península del Chantung (469). T’o-pa Hung era un budista tan piadoso Aque se hizo monje y abdicó en el 471 en favor de su hijo, que llevó el mismo nombre dinástico que él, y gobernó del 471 al 499. Tuvo el mismo fervor y la misma fe búdica que su padre y fue bajo su inspiración cuando se empezaron las famosas criptas búdicas de Long-men, al S de Lo-yang, cuyos frescos se realizaron entre el 494 y el 759.Pero la influencia búdica debilitó el valor guerrero de los Tabghach y éstos perdieron su combatividad. T’o-pa K’iao (500-515), su hijo, no pudo atacar al imperio sudista de China. Después de su muerte, a los 33 años de edad, su viuda, Hu She, gobernó el reino del 515 al 528. Mujer dotada de gran voluntad, defendió el Estado con energía; favoreció al budismo y mandó al monje budista Sung Yun y a un grupo de bonzos a buscar los textos y libros sagrados budistas (518-521); gastó también mucho dinero en la edificación de templos budistas.Fin de la dinastía. En el 528, Hu She envenenó a su hijo Hiao Ming Ti, que ya era un muchacho, para seguir en el poder, y le suplantó con un pequeño de tres años. Entonces fue derrocada por una revolución de palacio dirigida por el general El-chu Jong, que arrojó a la reina al río Hoang-ho y ocupó el poder del 528 al 533, en medio de incesantes guerras civiles y matanzas increíbles. Estas luchas acabaron con la partición del reino tabghach de los N.-W. en dos ramas (534): el reino de los N. W. orientales (Tung Wei), que dominó del 534 al 550, con las provincias de Hopei, Chansi, Chantung y Honan, y con capital en la ciudad de Ye, llamada Wei o Se (actualmente Chang-te); y el reino de los N.-W. occidentales (Si Wei), que dominó del 534 al 557, con el Chensi y el Kansu; la capital fue Ch’ang-ngan.Las dos dinastías estuvieron dominadas por ministros ambiciosos y sin escrúpulos; los N.-W. orientales, por Kao Huan (534-547) y los N.-W. occidentales, por Yüwen T’ai (534-557). Kao Yang, hijo de Kao Huan, hizoenvenenar al rey de los N.-W. orientales en el 551, aunque había abdicado ya en el 550, y fundó la efímera dinastía de los Pei-Ts’i (550-577). Yü-wen Kiao, hijo de Yü-wen T’ai, hizo matar en el 557 al último monarca de los N. W. occidentales y fundó la dinastía, igualmente efímera, de los Pei-Cheu, que reinaron del 557 al 581. En el 577 estos últimos conquistaron Pei-Ts’i y así unificaron de nuevo el antiguo reino tabghach de N. W. Pero el rey Pei-cheu, Yu-wen Yong (561-578), murió un año más tarde, y su nieto, un niño, fue destronado en el 581 por su ministro Yang Kien.Yang Kien fundó la gran dinastía de los Suei (v.; 581619), que tomaron como capital Ch’ang-ngan y gobernaron la China del Norte hasta el 589. Fue entonces cuando Yang Kien restableció la unidad territorial china conquistando la China del S de Nankín.La dinastía N. W. tuvo un gran papel en el desarrollo del arte budista en China; introdujo en este arte conceptos extranjeros al gusto tradicional: caballeros de terracota, estatuas femeninas en pie, guerreros armados que rodean representaciones budistas, esculpidas en las célebres cuevas citadas más arriba. El taoísmo también inspiró muchas obras de arte. La influencia greco-búdica llegada de Asia central insufló los cánones estéticos de la iconografía budista de un aliento místico, que produjo bajo los N.-W. un arte religioso verdaderamente grande.J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: R, GOUSSET, Historia de China, Barcelona 1944, 101-106; lo y OTROS, L’Asie orientale dés origines au XVI siécle, París 1941, 221-228; H. MASPERO y J. ESCARRA, Les lnstitutions de la Chine, París 1952, 73-91; H. CORDIER, Histoire générale de la Chine, París 1920, 346-363; 0. SIREN, La sculpture chinoise du V, au XIV’ siécle, París 1925-26; P. PELLIOT, Les grottes de Touen-Houang, peintures et sculptures bouddhiques des époques des Wei, des T’ang et des Song, París 1920-24; P. DE MAILLA, Le T’oung Kien Kang Mou, 11 vol, París 1777-80; L. HAMBIS, La Haute Asie, París 1953; W. EBERHARD, Das Toba-Reich Nordchinas, Leiden 1949.
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