Movimientos Politicos POLÍTICA
Categoria:
Política
Una atenta observación de la Historia o una simple ojeada a la realidad política del momento nos descubre agrupamientos humanos, tendencias de opinión, direcciones o corrientes sociales, a los que no podemos atribuir los caracteres de estabilidad, claridad de propósitos, definición de base social y firmeza organizativa que conferimos a los partidos políticos (v.). La revuelta estudiantil, el movimiento descolonizador, las tendencias regionalistas superan cualquier acotamiento reductor y exceden, por su generalidad y difusión, incluso fronteras y organizaciones nacionales.En este sentido, en cuanto desbordadores de límites geográficos y organizativos precisos, puede hablarse del liberalismo (v.), socialismo (v.) y nacionalismo (v.) como m. p. Por otra parte, y atendiendo a su ocasionalidad y no vertebración suficiente (aunque respondiendo a causas serias y profundas) pueden ser tratados como tales, por ej., las Comunidades (v.) de Castilla o las revueltas campesinas europeas de la Baja Edad Media.En el momento actual y prácticamente realizada -por lo menos a nivel político- la descolonización, pueden ser señaladas entre los m. p. más importantes: los de integración política y económica, que superando estrechos nacionalismos se orientan a la consecución de espacios económicos amplios y viables, favorecedores de la cooperación y el desarrollo conjunto y cuyas experiencias se extienden desde la Comunidad Económica Europea (v.) a los más variados intentos de panafricanismo (v.) o interamericanismo; los m. nacionalistas, reivindicadores de la afirmación y el respeto de los valores propios en el terreno cultural y propugnadores de una verdadera autonomía política y económica (notorios sobre todo en países recién descolonizados o cuyo pleno desenvolvimiento económico es obstaculizado por el servilismo y dependencia de grandes potencias extranjeras); y m. ;uveníles y de protesta, cuya articulación política es aún embrionaria e insuficiente. Propios sobre todo de países desarrollados, constituyen la expresión de la otra cara del establishment, contestatarios y testigos de unas sociedades cuyos problemas morales y espirituales están muy lejos de su satisfactoria resolución.En la historia española de los últimos 100 años, dos de los m. p. más importantes han sido, sin duda, el regeneracionismo y el regionalismo (v.). El regeneracionismo, como solución propuesta para una sociedad y un Estado en estancamiento crónico, rebasa los márgenes de los partidos (regeneracionistas fueron Silvela y Maura, conservadores, y Moret y Canalejas, liberales) y llega a convertirse en un estado de opinión y un programa político, omnipresentes en la coyuntura de fines del s. XIX y principios del s. XX. El regionalismo, como superación del centralismo y reconocimiento de los valores culturales y de las potencialidades de las diversas regiones, por su generalidad de planteamientos y su difusión geográfica, no pudo ser monopolizado de modo exclusivo por ningún partido político (V. ESPAÑA VII). En Iberoamérica, además de las tendencias integracionistas en lo económico y político y las posturas nacionalistas aludidas, diversas constantes observadas en la vida política de estos países, como la agitación guerrillera (rural y urbana), el caudillismo militarista, el populismo social, etc., están en la base de otros tantos "movimientos", cuyas características de difusividad, generalidad, falta de delimitación y organización precisa, permiten englobarlos en esta denominación.JUAN JOSÉ SOLOZABAL.
BIBL.: M. DUVERGER, Sociología política, Barcelona 1970; VARIOS, Colonisatiqn, décolonisation, sous-développement, Lyon 1959; J. LAMBERT, América latina, Barcelona 1970; VARIOS, Tres continentes: subdesarrollo y revolución, extra "Cuadernos para el diálogo", Madrid; R. CARR, España, 1808-1939, Barcelona 1969; C. J. H. HAYES, The historical evolution o( modern nadonalism, 1948; K. HERMANN, Los estudiantes en rebeldía, Madrid 1968; R. GÓMEZ PÉREZ, Universidad, problema político, Pamplona 1971; íD, La generación de la protesta, Madrid 1969; E. VOEGELIN, Nueva ciencia de la política, Madrid 1968.
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