Morena, Sierra GEOG.
Categoria:
Geografía
Se extiende a lo largo de 500 Km. de E a O, desde Alcaraz al valle del Guadiana, limitando netamente por el N con la depresión del Guadalquivir y formando la divisoria de aguas entre este río y el Guadiana. Desde el punto de vista geológico, constituye el reborde meridional del zócalo herciniano de la Meseta, flexionado y fracturado, que desaparece definitivamente para dar paso a las estructuras béticas, más modernas. Por esta razón, S. M., vista desde las llanuras manchegas o desde la penillanura extremeña, presenta el aspecto de suaves colinas escasamente destacadas, mientras que desde la depresión bética se yergue como una vigorosa muralla fuertemente desnivelada. Esta disimetría de vertientes confiere a S. M. el carácter de un verdadero escalón entre la Meseta y la depresión del Guadalquivir.La mayor parte de la sierra se encuentra nivelada entre los 700-800 m. por una extensa superficie de erosión, de la cual sólo destacan los crestones cuarcíticos más resistentes de las sierras Madrona (1.312 m.), Alcudia (1.175 m.) y Despeñaperros (1.300 m.), orientados de NO a SE, según la dirección del plegamiento herciniano. La vertiente bética está profundamente entallada por los afluentes de la orilla derecha del Guadalquivir, que han explotado el enérgico desnivel, haciendo retroceder la divisoria de aguas a expensas de la cuenca del Guadiana.S. M. debe su nombre al tono oscuro que las pizarras y los bosques de encinares, más o menos degradados, en matorrales espesos, dan a su paisaje, contrastando fuertemente con el rico cromatismo de las campiñas béticas que se extienden a sus pies. Este contraste de paisaje tiene su paralelo en los aspectos humanos. S. M. fue siempre un área despoblada, de tránsito difícil y peligroso, guarida de bandoleros, verdadero hiatus entre las llanuras castellanas y Andalucía, que provocó la decidida acción de una política colonizadora, llevada a cabo por Olavide en el s. xviii, con la instalación de 6.000 alemanes para la explotación minera y salvaguarda de los caminos que cruzaban la sierra.La explotación minera ha sido y es todavía una de las principales actividades de la sierra. Ya en la Antigüedad clásica, sus recursos mineros fueron explotados desde la Bélica y, probablemente, su antiguo nombre de cordillera Mariánica se deriva del cordobés Mario, que en tiempos de Tiberio era dueño de varias minas. Pero el auténtico desarrollo minero tuvo lugar a finales del siglo pasado con la puesta en explotación de las cuencas hulleras de Bélmez-Peñarroya y Villanueva de las Minas, y de las minas de cobre de Riotinto en su sector occidental, así como de las minas de plomo de La Carolina, en el sector oriental. En la actualidad la euforia minera se ha constreñido y estabilizado, con cierre de muchas minas secundarias pequeñas. Las consecuencias de la etapa minera fueron el establecimiento de importantes núcleos de población, entre los que destaca Peñarroya-Pueblonuevo con 25.000 hab., y una actividad industrial que se ha fijado en los márgenes de la sierra, como el complejo petroquímico de Puertollano (53.136 hab.), iniciado en la posguerra con la explotación de las pizarras bituminosas y la instalación posterior de una refinería de petróleos unida por oleoducto al puerto de Málaga, y las industrias metalúrgicas y metálicas de Linares (60.100 hab.). Los aprovechamientos hidroeléctricos que descienden al Guadalquivir, particularmente los embalses de lándula en el río del mismo nombre, y de Pintado en el río Biar, son un nuevo recurso, nada despreciable, que en cierta manera renueva el antiguo esplendor minero.SALVADOR MENSUA.
BIBL.: Geografía de España y Portugal, dir. M. DE TERÁN, t. IV, 3a parte, Barcelona 1967.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.