Montherlant, Henry Millon de
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Biografía GER
Novelista, ensayista y autor dramático francés contemporáneo, n. en París el 21 abr. 1896. Tras una larga enfermedad, se suicidó, en París, el 21 sept. 1972. De familia aristocrática, su infancia y adolescencia están dominadas por tres impetuosas pasiones: la pasión por el colegio, por la literatura y más tarde por los toros. El colegio donde descubre la camaradería entre adolescentes y del que es expulsado en circunstancias que serán evocadas más tarde en varias de sus obras, es Sainte-Croix de Neuilly. De esta época, y aún antes, datan sus primeros escarceos literarios en los que el joven M. se siente atraído por las figuras de la Antigüedad romana. Finalmente, el descubrimiento de la afición taurina tiene lugar a los 13 años, en Bayona primero y posteriormente en España, donde en el transcurso de unas vacaciones participa en diversas becerradas. Más tarde continúa practicando asiduamente esta afición hasta incluso, en noviembre de 1925, recibir una cornada, en Albacete.Al comienzo de la I Guerra mundial pretende alistarse como voluntario, encontrando la. decidida oposición de su madre (su padre acaba de morir), pero cuando ella muere a su vez en 1915 se alista y es destinado primeramente a Servicios Auxiliares y más tarde, y a petición propia, a . priinera línea, donde en 1918 es herido gravemente. Los años de la posguerra los dedica a su actividad literaria -su primera obra editada, La Releve du Matin (El relevo de la mañana) aparece en 1920-, a la práctica del deporte (fútbol y atletismo) y a sus funciones de secretario general de la Obra fundada para erigir’ el Osuario de Douamont. En 1925 comienza un periodo de constantes viajes por Italia, España y África, periodo que se termina diez años más tarde con la vuelta definitiva al país natal y una dolorosa readaptación en circunstancias históricas extremadamente difíciles. Ante ellas el carácter altanero y solitario de M. acentúa sus contornos singulares y los fulminantes alegatos de L’Lquinoxe de Septembre (El equinoccio de septiembre), 1938, y Le Solstice de Juin (El solsticio de junio), 1941, le llevan a refugiarse en una total insolidaridad v en un barresiano "culte du moi". A partir del 8 dic. 1942, fecha del estreno de La Reine Morte (La reina muerta), se dedica de lleno a la creación dramática que interrumpe un prematuro anuncio de retirada definitiva después de Port-Roya! (1954). En 1963 publica su, hasta la fecha, última novela Le Chaos et la Nuit (El caos y la noche). Desde 1960 es miembro de la Acad. Francesa, en cuya corporación ha sido admitido, haciendo gala de su personal genio y figura, sin presentar acta oficial de candidatura ni hacer las visitas reglamentarias. De "el más grande de nuestros escritores vivos", según frase de Bernanos, puede decirse que "ha entradó (vivo) en la leyenda" (lean Cocteau), leyenda que él mismo ha contribuido a aumentar, a pesar de sus continuas protestas de indiferencia.Montherlant, novelista y ensayista. En pocos autores se encuentra como en M. una tan clara y total interdependencia entre vida y obra. En general todas sus obras, aparte de ser el reflejo de su extraordinaria individualidad, tienen un germen (anécdota personal, lectura, atracción por determinados personajes o acontecimientos), que es muy fácil rastrear en su trayectoria vital. La Releve du Matin es un profundo y emocionado canto lírico a la comunidad colegial entre adolescentes "en el cenit de la vida", donde aparece esta exigencia de la qualité que es una constante en la obra montherlantiana. Sus demás experiencias personales (el deporte, los toros, el víaje) encontrarán’ una transposición literaria en novelas o ensayos (Le Songe, El Sueño), 1922; Les Olympiques (Las Olímpicas), 1924; Les Bestiaires (Los bestiarios), 1926; La Petite Infante de Castille (La Infantita de Castilla), 1929, que tienen generalmente por protagonista al personaje autobiográfico de Alban de Bricoule. M.se suma así al grupo de escritores que en esta época de fiebre juvenil proponen unos postulados éticos de compromiso vital; su moral, como corresponde al personaje, es una moral ferozmente individualista y aristocrática y puede resumirse en el título de un ensayo recogido en Aux fontaines du désir (En las fuentes del deseo) (1926) Sincretismo ("Guardar todo armonizando todo") y Alternancia ("Ser unas veces Casanova y otras S. Vicente de Paúl"). Como Stendhal, como Barres y como Gide, M. es un decidido partidario de la chasse au bonheur (caza de la felicidad), realizada bajo el signo inquebrantable de la fidelidad a sí mismo y a la propia realización personal.Su evolución posterior en los difíciles años 30 acentúa su carácter de insolencia y desengaño. Al fogoso adolescente Alban de Bricoule le sustituye el cínico y egoísta Costals del ciclo novelesco Les Jeunes Filles (Las Muchachas) (4 vol. 1936-39) y la qualité (la calidad) se transforma en otra constante montherlantiana,- le mépris (el desprecio). El desprecio de la mediocridad, de la mujer y del matrimonio, de "la moral de modistilla" que tanto reprocha a sus compatriotas, son otras tantas negaciones que le elevan en su propia afirmación de superioridad. Todo ello haciendo gala de un dominio de la psicología y de la escritura sencillamente admirables en cuanto a profundidad y estilo. De este modo configura su propia mitología interior, y adquiere la ansiada categoría de autor clásico inamovible, aunque sea a costa del fracaso como exigente moralista.Montherlant, dramaturgo. A partir de La Reine Morte, el teatro significa para M. el comienzo de una segunda carrera, en el transcurso de la cual sigue dando testimonio de sí mismo a través de los personajes interpuestos de la ficción teatral. No hay que olvidar que la primera de sus obras escritas y publicadas es un drama, L’Exil (El Exilio), redactado a los 18 años bajo el impacto de la negativa de Mme. de Montherlant al alistamiento de su hijo. Es ésta una obra de extraordinaria madurez, de gran habilidad técnica, y que, como dice Robert Brasillach, da la clave de toda su creación posterior. La creación dramática será para él -a la vez que una deslumbrante confirmación de su talento literario- una definitiva liberación de obsesiones, un producto de madurez que tiene sus profundas raíces y relaciones en toda la obra anterior. Tanto en sus dramas históricos -Malatesta (1946); Le Maitre de Santiago (El maestre de Santiago), 1947; PortRoyal-, como en los contemporáneos -Fils de personne (Hijo de nadie), 1944; Et demain il fera jour (Mañana será de día), 1949-, encontramos el mismo entrecruzamiento barroco de temas ya presentes en obras anteriores: exigencia de calidad, desprecio de la mediocridad, sed de absoluto, conflicto entre el individuo y la masa, etc. Sin olvidar el tema del colegio en La ville dont le prince est un enfant (La ciudad cuyo príncipe es un niño), 1951.Con posterioridad a Port-Roya! y a su anuncio fallido de retirada, se insinúan en los dramas posteriores -Brocéliande (1956), Don Juan (1958) y Le Cardinal d’Espagne (El Cardenal de España), 1960- los temas de la obsesión de la muerte y de la tentación del nihilismo, que, aunque ya esbozados en las páginas de Service inutile (1935), adquieren tal intensidad dramática (confirmada por el tema de su discurso de entrada en la Academia: El autor ante su muerte próxima o por su última novela El caos y la noche) que hacen pensar en que nos encontramos, con las naturales reservas, ante la última etapa de la inspiración de este "teatro incurablemente egocéntrico", según frase de Gabriel Marcel.FRANCISCO J. HERNÁNDEZ.
BIBL.: J. GUERRERO ZAMORA, Historia del teatro contemporáneo, Barcelona 1961; D. PÉREZ MINIK, Teatro europeo contemporáneo, Madrid 1961; C. GALÁN, Lo español en Montherlant, París 1959; J. DE BEER, Montherlant ou 1’homme encombré de Dieu, París 1963; H. DE MONTHERLANT, Théátre (hasta Port-Royal) París 1958; íD, Romans, París 1959; íD, Essaís, París 1963.
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