Montalembert, Charles Forbes de
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Biografía GER
Intelectual y político francés. Su figura y modo de pensar, fue prototipo de un extenso sector burgués de ideas liberales, durante los años de la Monarquía de julio y el Segundo Imperio (v. FRANCIA V). Nacido, de noble estirpe, en Londres (15 abr. 1810), educado allí por su abuelo en el más estricto puritanismo, al regreso a Francia de su familia estudia en el Liceo Borbón (1819) y luego en el Colegio Santa Bárbara (1826-28).Nota principal de su educación será el cosmopolitismo. Desde niño pasa temporadas en Alemania; en 1829 Estocolmo; en 1830, Irlanda. Cuando vuelve a París, a los 20 años, sus rasgos básicos de carácter e ideas están fijados: moralidad intachable, firmeza cristiana. La exquisitez de su educación y cuna le sitúan entre la élite política y cultural. Mientras tanto en Francia la política de Carlos X, de unión entre el Trono y el Altar, ha despertado la preocupación en cierto núcleo de jóvenes intelectuales católicos que tras la Revolución de 1830 y el advenimiento de la Monarquía burguesa de Luis Felipe aspiran, en política, a la implantación de un régimen de libertad que separe a la Iglesia de la tutela estatal. Es el grupo reunido por Lamennais (v.) en torno a su persona y su periódico: L’Avenir (v. CATOLICISMO LIBERAL). Allí entrará M., junto a otra gran figura del catolicismo francés de los próximos 30 años: Lacordaire (v.).Fracasado L’Avenir, desaprobadas sus posturas por Gregorio XVI (Mirar¡ vos, 15 ag. 1832), situado Lamennais fuera de la Iglesia, sus discípulos se dispersan. M. se separa del maestro al que, no obstante, recuerda siempre con simpatía y cariño. Firme en su fe, le escribe (2 oct. 1833): "No consigo convencerme que se pueda hacer nada bueno, útil y puro fuera de la Iglesia o a pesar de la Iglesia". Al emanciparse, se afirma su personalidad y su nombre comienza a ser conocido internacionalmente.Mientras Lacordaire, Ozanam (v.) y Gerbert, se apartaban de la política tras no aceptar el sistema instaurado por la monarquía de Luis Felipe, M. entró de lleno en la vida pública, criticándola desde dentro. Es la misma postura que adoptará, si bien desde un ángulo diferente, otro de los discípulos de Lamennais: Eloi Jourdan. Lacordaire, en cambio, se encierra en la predicación, Ozanam en las obras de caridad social (Conferencias de S. Vicente de Paúl; v.), Gerbert en el mundo del pensamiento.M. emprende una vigorosa campaña de defensa cristiana en el terreno político. Al propio tiempo se hace un nombre como escritor, y con sus obras históricas de ambiente medieval, muy del gusto de la época romántica, se esfuerza por restaurar el prestigio del catolicismo en los ambientes intelectuales. Fruto de esta actividad literaria fue su carta a Víctor Hugo, Vandalismo en Francia ("Revue des deux mondes", 1 mar. 1833), la traducción del Livre des Pélerins Polonais de Adam Mickiewicz, y su famosa biografía novelada Vida de Santa Isabel de Hungría (París 1836) que le atraería una insospechada fama.Miembro de la Cámara de los Pares desde la muerte de su padre (1835), adopta un buscado aislamiento: "Soy católico ante todo", le gusta repetir ante la Asamblea. Destaca ya por sus dotes de orador que le harán tan temido en la Segunda República. "Habla con vehemencia, cólera, desprecio... sin cuidarse del efecto que produce", dice resentido Henri Michel.También de estos años es la campaña en favor de mons. Affre para ocupar el arzobispado de París a la muerte de mons. Quelen. El apoyo de M. es decisivo. Conseguido su objetivo, mons. Affre será pieza importante de la Iglesia en Francia, hasta su muerte ocurrida en París, en una barricada, durante las revueltas de 1848 que acabarían con la Monarquía de julio.La década que se abre con 1840 es, posiblemente, la más brillante para los católicos liberales franceses (v. CATOLICISMO LIBERAL). Se produce una nueva conjunción de fuerzas. El acontecimiento que determina tal unión es un proyecto de ley sobre libertad de la enseñanza. Este tema, que había sido fundamental dentro del programa de L’Avenir, tiene atractivo suficiente para reagrupar las facciones dispersas. M. impulsará a la acción: en 1843 publica el opúsculo Du devoir des catholiques dans la question de la liberté d’enseignement, en 1846 Du devoir des catholiques dans les élections. Consigue que sean rechazados los proyectos de ley de 1841 y 1844 (proyectos Villeman) junto con el de 1847 (Salvandy). En las elecciones para la nueva Cámara de 1846, 140 diputados que le son fieles, salen elegidos. Tras la Revolución de 1848, el culmen de este periodo de febril actividad, fue la ley Falloux (1850), que acepta y consagra el principio de libertad de enseñanza; ante la redacción de esa ley se dividen las posturas.Al principio del II Imperio, M. colabora activamente; luego se separa -o es separado- de la Asamblea Legislativa (a partir de 1857). Se hace propietario y director de un periódico: Le Correspondant, que fundado en 1829, vive con M. (desde 1855) una segunda época dorada. La política de Nápoleón III sobre los Estados Pontificios ofrece a M. la oportunidad de crítica viva que pone de actualidad al periódico. En la Tribuna de la Asamblea se le oye de nuevo: "un ardor incomparable, un empuje, un fuego, a los cuales nadie sabría resistir".Sin embargo, su carrera pública tiene los días contados. La acentuada actitud anti-liberal de Pío IX deja gran parte de su programa en evidencia: la separación de la Iglesia y el Estado, su concepción de las libertades políticas como base del triunfo cristiano, etc. En las elecciones de 1857 y 1863 es derrotado. La Encíclica Quanta cura y el Syllabus pusieron término a muchas de las aspiraciones de los católicos liberales.Encerrado entonces en el estudio, redacta sin cesar sus siete volúmenes de Les moines d’Occident depuis Saint Beno"tt jusqu’á Saint Bernard. Cinco aparecerán antes de 1870 (1860-68). Los otros dos tras su muerte (1877). La misma técnica romántica de sus obras de juventud, es empleada ahora, en esta obra última de su vida. M. el 13 mar. 1870, mientras se celebraba el Conc. Vaticano 1 (v.), con cuya convocatoria se había mostrado disconforme.J. LONGARES ALONSO.
BIBL.: Ediciones: Oeuvres, 9 vol. París 1860-68 (en curso de reedición), Les moines d’Occident..., 7 vol. París 1874-77; de gran interés para el conocimiento de su personalidad es el epistolario. De él, progresivamente, se ha publicado: en 1905, Correspondance de Montalembert et L. Cordunet; en 1873, Lettres á un ami de collége; en 1932 (también en París) Lettres de Montalembert á Lamennais (por G. GOYAU y P. LALLEMAND); y en 1970, la Correspondance inédite.
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