Milton, John
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Biografía GER
Poeta, escritor y polemista inglés, n. en Londres el 9 dic. 1608. Es el poeta narrativo de mayor categoría del s. XVII. Pueden ser más gratos o asequibles algunos de los inspirados líricos ingleses de su época, como Donne (v.), los metafísicos (v.) y Herrick (v.), pero no se puede dejar de reconocer la extraordinaria categoría de M. como poeta por la formidable realización que constituye El Paraíso perdido, uno de los poemas mayores de la literatura universal1. Biografía. Hijo de un abogado culto y de buena posición, fue educado excelentemente en St. Paul’s School de Londres y en el Christ’s College de Cambridge, con vistas al ministerio eclesiástico, graduándose de bachiller en Artes (1620) y de maestro en Artes (1632). Pronto se dio cuenta el padre de las facultades de su hijo, y con el presentimiento de que tenía que realizar algo grande, le permitió que se preparara culturalmente sin apremiarle a que se dedicara a alguna profesión. Hasta los 30 años, M. vivió con su padre estudiando los clásicos, cultivando su gran vocación de poeta y escribiendo sus primeras composiciones notables: Nativity Ode, L’Allegro, Il Penseroso, Comus y Lycidas
En 1638-39, M. viajó por Europa, sobre todo por Italia, y de regreso se dedicó a la enseñanza privada. Al originarse el movimiento republicano, empezó desde 1641 a lanzar sus folletos político-religiosos sinceros y arrebatados, pasando en 1649 a prestar servicios oficiales a la causa puritana como secretario de cartas latinas del nuevo Consejo de Estado. El cargo, al parecer, correspondía a lo que modernamente entendemos como una sección del Ministerio de información, y con ello M. pasó, de polemista independiente que era, a folletinista oficial, realizando su labor con toda conciencia y perdiendo en este tiempo la vista (1652). Fue entonces cuando colaboró con él el poeta Andrew Marvell. Durante este periodo M. escribió folletos reformistas, sobre educación, defendió el divorcio, la libertad de prensa, y discutió la legitimidad de la monarquía. Después de Lycidas (1637) M. no escribió durante unos 20 años más poesía que algunos sonetos; pero a partir de su ceguera se dedicó a meditar en su gran poema épico. En 1660 vino la Restauración, el cambio de política arrastró consigo a M., y todavía es un misterio el hecho de que se le respetara, librándole de ser ejecutado. En estas circunstancias -ceguera, desilusión política y cierto desprestigio- fue cuando se entregó resueltamente a la elaboración de Paradise Lost (El Paraíso perdido). En 1663, la tarea estaba terminada, aunque el poema no se publicó hasta 1667. Los últimos años de su vida se emplearon en la composición de Paradise Regained (El Paraíso recobrado) y Samson Agonistes (1671)
2. Vida sentimental. La vida sentimental de M. no tiene nada de romántica. A los 34 años (1642) se casó con una joven de 16 que, después de unas semanas de vivir con él, se fue a ver a sus padres en Oxfordshire y ya no regresó. Mary Powell era de familia realista, y quizá no regresó por-causas relacionadas con el estallido de la guerra civil. Tres años más tarde (1645), después de la batalla de Naseby, la esposa fue a pedirle perdón, y al año siguiente, al caer Oxford, M. amparó a toda la familia. Mary murió en 1652, dejándole tres hijas. En 1656 casó de nuevo con Katharine Woodcock, que murió en 1658, y en 1663 con Elizabeth Minshull, que le sobrevivió. Estas relaciones pesan (aparentemente) muy poco en su poesía. Sus mujeres no influyen en su obra. La Eva de El Paraíso perdido es un precioso concepto general e ideal de mujer
3. Ideología de Milton. Ideológicamente, M. era republicano. Desde que salió de Cambridge, las circunstancias le volvieron más extremista tanto en religión como en política. La tiranía de la jerarquía eclesiástica anglicana le llevó al presbiterianismo; pero cuando los presbiterianos recibieron desfavorablemente su folleto en defensa del divorcio, en lugar de reconocer sus equivocaciones se ancló en su subjetivismo, y dejó de pertenecer a cualquier confesión religiosa. Con el paso del tiempo no corrigió su subjetivismo, sino lo aumentó. Si alguna secta le merecía simpatía, eran los cuáqueros. Su individualismo religioso era tan extremado que su tratado Dedoctrina cristiana (1660) está dedicado así: "John Milton, inglés, a todas las iglesias"
En política ocurrió lo mismo. De la monarquía constitucional se pasó al parlamentarismo republicano, y después a algo parecido a la dictadura. La libertad era su estrella; pero no era demócrata: opinaba que la libertad sólo era posible entre los sabios y los buenos. Su ideal era aristocrático y creía en el gobierno de los mejores. Lo buscó primero en el Parlamento largo; después en el Consejo de Estado; finalmente en Cromwell (v.). Pero incluso Cromwell le defraudó, y la Restauración lo encontró clamando al cielo y a la tierra, convertido en un idealista incorregible, en un independiente indomable. Después de Samson (1670) no escribió más poesía en los cuatro años que le quedaron de vida. Murió de lo que la ciencia médica llamaba entonces la gota, el 8 nov. 1674, y fue enterrado junto a su padre en St. Giles, Cripplegate, Londres
4. Creación literaria. Obra poética. La vida literaria de M. queda seccionada de un modo circunstancial en tres periodos: la inicial en que escribe los primeros poemas, que no se publicaron hasta 1645-46; los 20 años centrales de su vida, desde 1641 hasta la Restauración, dedicados al servicio del Estado y a la controversia pública; y la fase de El Paraíso perdido y los dos últimos poemas. Su primera composición relevante es On the Morning of Christ’s Nativitity (Mañana de Navidad), 1629, de 244 versos. El poeta tenía 21 años y en ella ya aparecen aspectos ideológicos y estilísticos característicamente miltonianos: es un himno de gran belleza y escasa ternura en el que se canta el divino acontecimiento desde un plano distante, y en el que los elementos clásicos cumplen la misión decorativa en la descripción del hecho principal del cristianismo, que es el advenimiento de Dios hecho hombre. L’Allegro y II Penseroso son dos poemas contrapuestos, de 153 y 176 versos cada uno, escritos entre 1630 y 1632. Evocan dos aspectos modélicos del día y de la noche y ofrecen una visión alternada del despertar del poeta con el canto de la alondra, sus diversiones en el campo y la ciudad, y del trino del ruiseñor a la luz de la luna, la lectura y la meditación al amor de la lumbre, y el estudio de la filosofía y la literatura. En ambos poemas se utiliza el artificio alegórico y fraseológico, de estilo indirecto
Como es una máscara, una pieza dramática de carácter alegórico y mitológico que consta de 1.024 versos y fue publicada en 1637. Temáticamente es una pastoral representable cuyo principal protagonista es Como, una divinidad pagana inventada por M., hijo de Baco y de Circe, que se complace en desorientar a los viajeros a su paso por el bosque. En esta ocasión se trata de una dama y sus dos hermanos a quienes se les hace de noche en la espesura. Como, fingiéndose pastor, separa a la dama y se la lleva; a la vez que un buen genio, que ha tomado la forma de pastor Thyrsis, advierte a los hermanos del peligro en que se encuentra la joven. En un cambio de escena encontramos a Como incitando a la dama a beber en un vaso que le ofrece, en su palacio encantado, entre suaves músicas, riquezas y esplendor. La dama resiste la tentación y en este momento entran los hermanos para liberarla. Esto es lo que hará Sabrina, la diosa del vecino río Severn, invocada por Thyrsis, llegando los tres hermanos sanos y salvos al castillo de Ludlow. Contiene un modélico canto a la castidad expresado por la asediada joven. Lycidas es una elegía en forma pastoril sobre la muerte de un profesor de Cambridge (Edward King) que había sido condiscípulo de M. en el Christ’s College, y murió ahogado en un naufragio al dirigirse a Dublín. Consta de 93 versos pareados muchos de ellos y parece un antecedente del Adonais de Shelley (v.) o el Thyrsis de Arnold. Uno de sus fragmentos constituye un ataque fulminante contra el clero anglicano
Obra en prosa. Aparte unos esbozos de carácter autobiográfico, los escritos en prosa de M. se refieren a la libertad religiosa, la civil y la individual. En conjunto son una insistente defensa de la libertad del hombre contra la asorbente presión de las instituciones establecidas, de la sociedad o del gobierno autoritario. Este defensor de la libertad no se daba cuenta, en cambio, de que caía en el otro extremo, y que al oponerse a unas instituciones, defendía otras posiciones acaso más peligrosas para la libertad humana o la felicidad. Por otra parte, no siempre sus puntos de vista fueron bien recibidos por la opinión puritana. Y él mismo algunas veces percibió que lo que había defendido un día daba en la práctica un resultado deficiente o contrario al esperado. Los escritos más importantes para el lector moderno son Areopagitica, The Doctrine and Discipline of Divorce y Of Education. Aeropagitica (1644) es una elocuente defensa de la libertad de imprenta en la que M. trató de demostrar que si la censura suponía un insulto para el hombre como tal, constituía un abuso intolerable contra la dignidad de los hombres de estudio y los clérigos. Él estaba seguro de que la discusión originaba la luz; y que de la libertad de palabra el Estado tiene más que agradecer y esperar que temer. M. creía que con un Estado tutelar no había posibilidad de que los hombres se desarrollaran y maduraran. La libertad de imprenta, por tanto, concedía alhombre la posibilidad de que sus actividades se encauzaran hacia la virtud; pues, aunque caído, al hombre le quedaba todavía suficiente luz de la dádiva originaria de la razón para desarrollarla hacia la libertad moral
The Doctrine and Discipline of Divorce (1644) es una defensa del divorcio en un sentido elevado y serio. A M. le horrorizaba la idea de que sólo el adulterio pudiera ser la causa del divorcio, pues decía que en este caso la ley ponía el cuerpo por -encima del alma del hombre. El desajuste espiritual entre los esposos era lo que él consideraba más grave, y cuando dos personas estaban encadenadas, mejor que bien casadas, esta sociedad disgustaba a Dios. M. sostenía que no había posibilidad de vida, superación y felicidad en los individuos de una pareja que no fuesen el uno para el otro lo que Dios quería. Estaba convencido de que el matrimonio como institución no debe preferirse al bien del hombre y a las simples exigencias de la caridad. En Of Education (1644) M. insiste en que las escuelas debían servir para formar el carácter. La educación tenía que dotar al hombre de esta capacidad de pensar bien que era la única fuente del bien obrar. Los escolares debían, pues, ser ciudadanos responsables, capaces de orientar a los demás en cualquier conflicto. Su fe perfeccionista, su afán progresista y aleccionador, es fruto de una época revolucionaria, aunque él fuese un hombre de carácter tranquilo, extraordinariamente responsable y moderado. El estilo en prosa de M. es cuidado y latinizante en gran escala, y a menudo concentrado y difícil. Ello no quiere decir que en estos folletos no se encuentren periodos más sencillos y organizados, que se hallan dentro de la buena tradición de la prosa inglesa
El Paraíso perdido. M. escribió 24 sonetos, 10 de los cuales, en italiano e inglés, pertenecen a la primera época, y los demás al periodo republicano; los más personales y enternecedores son el soneto a la ceguera y el que se refiere a la muerte de su segunda mujer. Pero hasta aquí, la gran obra de M. estaba por hacer, y aunque venía meditando desde lejos sobre ella, no tuvo la paz suficiente para empezar a componer sino a partir de los años inmediatos a la Restauración. Esta obra era El Paraíso perdido (1667; ed. definitiva 1674), uno de los poemas más importantes de contextura moderna que la literatura occidental ha producido, y acaso el más sobresaliente en cuanto a unidad, arquitectura, intención y belleza. El proyecto de escribir una obra sobre la caída del hombre lo llevaba M. en su conciencia desde que tenía algo más de 30 años. En un documento llamado el Manuscrito de Cambridge M. trazó unos esquemas dramáticos sobre el tema de la pérdida del Paraíso, en el tercero y cuarto de los cuales proporcionaba esbozos concretos de personajes y argumentos, que, en general, responden en gran parte al tema central del futuro poema. El cuarto esbozo lleva el título de Adam Unparadised (Adán arrojado del Paraíso), y el autor lo concibe como tragedia. Es muy posible que la clausura oficial de los teatros ingleses desde 1642 hasta 1660 le obligara a cambiar de género; como también se puede pensar que la maduración del plan en la conciencia del poeta requiriese más amplitud espacial que el ámbito escénico y temporal dramático para expresar su formidable concepción y se decidiese por ello a verterla en un poema épico
El tiempo, al empezar El Paraíso perdido, sugiere una época incierta, pero aparentemente paralela a la creación del mundo y del hombre. En el rincón más profundo del Caos, el Infierno, en donde había sido arrojado con sus huestes, Satán se incorpora y esfuerza en levantar a sus aletargadas legiones con la intención de lanzarlas de nuevo contra Dios. La táctica de Satán es de prudente estratega, y el proyecto que se adoptará es el de combatir a Dios indirectamente en el hombre, ya que el ataque frontal se sabe por experiencia que tendría resultados negativos. Los libros I y II describen estos hechos, enmarcados en la topografía del Infierno. El libro III supone el segundo movimiento escénico del poema. Después del personal y elevado himno a la luz con el que se inicia dicho libro, que es una magnífica invocación a la Divinidad y un motivo transicional de las mansiones del Infierno y el Caos al reino del orden y de la luminosidad, nos encontramos en el Cielo. Desde esta posición, que constituye la culminación panorámica del universo, Dios percibe el Infierno, el Caos y la Tierra, dándose cuenta de los movimientos y directrices de Satán. Si en los dos libros primeros el lector ha permanecido en el Infierno viendo y oyendo el escenario y las actividades y decisiones de los ángeles malvados, aquí nos hallamos en la armónica plataforma celestial, entre la organizada ordenación de los ángeles, escuchando las palabras de Dios y del Hijo, entre los himnos de los espíritus pobladores del Cielo
El libro IV marca el tercer movimiento del poema. Aquí nos encontramos en la Tierra; o no exactamente en la Tierra, sino en el Paraíso antes de la tentación, que es como un trasunto del Cielo en nuestra Tierra. Y este libro IV, que es una pieza clave del poema y una unidad magnífica dentro del conjunto, nos muestra la Tierra en su primer albor, el Paraíso soñado y poético que tenía que servir de marco a la primera pareja humana en su estado inocente. Al llegar al libro I V tenemos ya la total escenografía del poema: Infierno y Caos, Cielo, Tierra. En los restantes libros, desde el V al XII, la acción real tiene lugar siempre en la Tierra, en el Paraíso, con poquísimos regresos o enfoques rápidos hacia el Cielo o el Infierno, si bien en los libros V, VI y VII asistimos con nuestra fantasía a la rebelión y lucha de los ángeles en el Cielo, a su derrota y hundimiento en los abismos por el Hijo de Dios, y a la creación del Mundo por él mismo, mediante la narración que de dichos acontecimientos el arcángel Rafael hace a Adán y Eva en el Paraíso. En el libro VIII, será Adán quien correlativamente a la explicación histórica (teológica y cosmológica) de Rafael, querrá contarle al arcángel el relato directo y vivo de sus experiencias personales; sobre todo, el máximo acontecimiento de su vida: la creación de la mujer
El libro IX es el de la tentación. El arcángel Rafael se ha alejado del Paraíso, y Gabriel, puesto que Adán ya está advertido y amaestrado, no interviene ni en pro ni en contra del formidable peligro que les amenaza, dejando a Adán y Eva libres para ejercer su albedrío en el impresionante episodio de la caída. Cometida la transgresión, Adán y Eva se encuentran en un Paraíso que ya va dejando de serlo para volverse Tierra; y por vez primera se hallan completamente solos. Pero este vacío durará poco. Satán regresa al Infierno a dar cuenta de su victoria, mientras su amante el Pecado y su hijo la Muerte se cruzan con él, camino de este Mundo. Desde el Cielo, a su vez, Dios envía al Hijo a juzgar a Adán y Eva, y a proporcionarles, junto con el castigo, un maravilloso rayo de esperanza. Después de estas dos aberturas del libro X hacia el Infierno y el Cielo, volveremos definitivamente a la Tierra (una Tierra de verdad y maldecida) hasta el momento de la expulsión. Ellibro XI empieza también en estilo directo, recogiéndose en el Cielo las arrepentidas oraciones y la compunción de la pareja pecadora. Esta actitud de Adán y Eva, caídos, abandonándose a la gracia de Dios y aceptando el castigo, endereza eficazmente su destino. Dios enviará esta vez a Miguel, el arcángel guerrero, a informar a Adán de los propósitos salvadores del Hijo, y a arrojarles del Paraíso. Hacia el final del libro XII y del poema asistimos a la tremenda realidad de la expulsión; y cuando Miguel les advierte que ha llegado el momento de salir con la Providencia (invisible) a sus espaldas, emprenden solos su errante camino. Es la formidable lección humana y trascendental que M. proporciona a todos los hombres, a todas las parejas de la humanidad: "Derramaron unas lágrimas -era natural-, que pronto se secaron; /el Mundo se abría ante ellos; podían elegir/su morada de reposo; la Providencia les guiaba./Se cogieron de la mano, y con paso incierto y tardo,/a través del Edén emprendieron su solitario camino"
El tema principal de El Paraíso perdido es la desóbediencia del hombre y sus consecuencias. El estilo adopta todas las formas y modalidades poéticas, enc:iadrándolas en el marco estructural del poema narrativo de alineación épica, definitivamente virgiliana. La obra consta de 12 libros con un total de 10.565 versos blancos de base pentamétrico-yámbica. La primera edición (1667) tenía 10 libros, aunque contenía virtualmente el mismo material
El Paraíso recobrado. Existe una anécdota no menos verídica que inocente respecto de la redacción de El Paraíso recobrado (1671). Después de haber leído El Paraíso perdido, Ellwood, un amigo cuáquero de M., le dijo: "Mucho has dicho de El Paraíso perdido, pero, ¿qué piensas decir del Paraíso recobrado?" A esta anécdota suele atribuirse el origen del segundo gran poema miltoniano, si bien hay que reconocer que el asunto del primer poema exige como contraposición natural el desarrollo del segundo, y en la conciencia de M., al componer El Paraíso perdido estaba presente la vertiente paralela de El Paraíso recobrado. Conviene hacer constar que éste no es una continuación ni una segunda parte del anterior, sino un poema distinto, implícita y temáticamente relacionado con El Paraíso perdido. El Paraíso recobrado es un poema que consta de cuatro libros, con un total de 2.069 versos, y trata exclusivamente de las tentaciones de Jesús en el desierto. Según la concepción de M., si el Paraíso se perdió porque Adán y Eva cedieron a la tentación de Satán, fue recobrado por la resistencia que le puso en el episodio de las tentaciones el Hijo de Dios. En El Paraíso recobrado Satán no se presenta con el majestuoso aspecto de algunos momentos de El Paraíso perdido, sino como una criatura astuta, suave y plegable, un "espíritu infortunado", como se califica a sí mismo. Este poema es una amplificación del texto bíblico, viva, ingeniosa y densa de sabiduría, que contiene poca ornamentación y escasas imágenes. Su estilo literario, distinto del utilizado en el poema anterior, es de tono menor, no épico, aunque de ningún modo prosaico. M. recoge el episodio de las tentaciones de Jesús como el hecho más importante de su vida pública, y lo ejemplar es que el vencimiento se realiza antes de que empiece su magisterio. Juntamente con este poema M. publicó en 1671 la tragedia bíblica Samson Agonistes (Sansón el luchador), modelada en el teatro griego, la cual sigue la narración del Libro de los Jueces (v.), XVI, cuando Sansón, ciego y prisionero de los filisteos, patéticamente situado en circunstancias semejantes a las del poeta al escribir el drama, realiza la aventura de derrumbar el templo
ESTEBAN PUJALS
BIBL.: The Poetical Works of John Milton, Oxford 1952-55; Complete Prose Works of John Milton, 8 vol. New Haven 1953; H. DARBISHIRE, The Eearly Lives of Milton, Londres 1932; M. PATTISON, Milton, Londres 1879; K. MUIR, John Milton, Londres 1955; D. DAICHES, Milton, Londres 1957; J. H. HANFORD, Milton Handbook, Nueva York 1926; E. M. W. TILLYARD, Milton, Londres 1930; E. PuJALs, Estructura y concepto de "El Paraíso perdido" de Milton, "Atlántida", mayo-junio 1967. Traducciones españolas de El Paraíso perdido: EscoiQulz (en verso), Brujas 1812; HERMIDA, Madrid 1814 (directa y en verso); SAN JUAN, Barcelona 1873 (en prosa); MASCARó, Barcelona 1932 (en prosa); Bolx, Barcelona 1953 (en verso catalán); E. PuJALs, ed. revisada de la traducción de Hermida, con pról. y notas, Bilbao 1969. El Paraíso recobrado, Barcelona 1873. Como (máscara en verso), Liverpool 1862
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