Milanesado HIST.
Categoria:
Historia
Formación del Estado. Tras la lucha entre las familias Torriani y Visconti (v.), güelfos (v.) los primeros y apoyados por el pueblo, gibelinos los segundos y encabezados por la aristocracia, lucha en la que triunfaron los Visconti (1277), el M. deja de ser un conglomerado de comunas autónomas y se transforma en una señoría, que reagrupa a su alrededor a las comunas de Lombardía (v.), transformando el territorio en un Estado centralizado. En 1395 el emperador Wenceslao concede a Juan Galeazzo Visconti el título ducal, ratificando así jurídicamente la existencia del nuevo Estado de Italia septentrional. El M., gracias a la obra política de Juan Galeazzo (1378-1402), se transformó en un gran Estado moderno regido por un sistema jurídico y administrativo vigente durante más de tres siglos de dominación extranjera. Las ampliaciones territoriales logradas por Juan Galeazzo disminuyeron bajo la presión de Venecia y Florencia, con lo que, tras un siglo de guerra, el M. quedó limitado a los territorios lombardos entre el Adda y el Ticino. La crisis en que cayó el Estado a la muerte de Felipe María (1477), que no había dejado herederos varones, hizo renacer nuevamente el particularismo ciudadano, pero a su sucesor, Francisco Sforza (1450-66), le bastaron dos años, pese a la fuerte oposición de Venecia, para reconquistar el M. en su integridad, lo que demostró la solidez del organismo político creado por los Visconti (V. SFORZA, FAMILIA)Aun permaneciendo como un Estado sustancialmente patrimonial, el M. había demostrado que las causas de su solidez residían no sólo en sus eficientes estructuras administrativas y fiscales, centralizadas en la limitación y compresión de los privilegios y de las autonomías de las viejas facciones y particularismos comunales, sino sobre todo en la prosperidad y riqueza de su sociedad y economía. Las características específicas del M. son, por un lado, la eficiente actividad bancaria y financiera, que tiende cada vez más a unirse a la actividad mercantil y manufacturera, y, por otro, una agricultura dirigida con un acentuado carácter de empresa colectiva y un avanzadísimo nivel técnico, coadyuvada por vastas obras de canalización e irrigación. La agricultura del M. era la más adelantada de toda la península italiana y constituyó él eje de su ininterrumpida primacía económica
A Sforza le sucedió Galeazzo María (1466-76), y a éste, muerto en una conjuración, el pequeño Juan Galeazzo, primero bajo la regencia de su madre, Lona de Saboya, y después de su tío Ludovico el Moro. Éste, aprovechándose de la presencia en Italia de Carlos VIII de Francia (1494), hizo asesinar a Juan Galeazzo y quedó como señor absoluto del M. Pero la siguiente expedición a Italia de Luis XII de Francia (v.) puso fin para siempre a la independencia del M., que pasó primero al dominio francés 3499-1521), salvo un breve intervalo bajo Maximiliano Sforza (1512-15), y después a dominio de España, tras la victoria de las tropas imperiales sobre las de Francisco I en Pavía (1525). El M. fue en principio asignado por el emperador Carlos V a Francisco Sforza como vasallo del Imperio y a Antonio de Leiva se le encomendó el gobierno militar. A la muerte de Sforza (1535) se reemprendió la guerra con Francia con resultados negativos para ésta. El II oct. 1540, Carlos V cedía el M. a su hijo Felipe II como feudo imperial, y la paz de Cateau-Cambrésis (v.; 1559) sancionó el definitivo reconocimiento de la hegemonía española. El M. se transformó de hecho en una provincia española, pero formalmente mantuvo su autonomía
Organización. La administración del M. se rigió por las Ordini Vormatia, promulgadas en Worms por Carlos V (1545) y que respetaron muchos de los aspectos administrativos de la antigua Constitución de Visconti, aunque fueron privadas de su contenido original y sujetas a un proceso de hispanización por la clase dirigente del viejo ducado, al servicio no tanto del M. sino de los intereses y necesidades de la política española. Cabeza de la administración y jurisdicción del M., con poder normativo pero no legislativo, era el gobernador que, presidía un Consejo secreto, en el que -participaban el gran canciller, el presidente del Senado, el vicario y el tesorero. Su poder era complementado por el Senado, tribunal supremo, civil y criminal del Estado, inicialmente independiente del gobernador, pero cuya crisis fue progresiva a partir de 1561, reduciéndose sus prerrogativas a un simple registro de las órdenes reales. Las finanzas dependían de un magistrado ordinario (rentas ordinarias) y de un magistrado extraordinario (rentas extraordinarias). A estas dos magistraturas son imputables las presiones tributarias de que fue objeto el M. para subvencionar las guerras de la monarquía española,. y la depresión económica en que se precipitó el M. después de 1595. La administración de la justicia conservó gran autonomía y se encomendó a un Tribunal de Provisión, presidido por el vicario, mientras que la administración civil de Milán se concedió a una Camerata constituida por el vicario, los Doce de Provisión y los Sesenta
El M. representó para España, además de una gran fuente de ingresos, el centro vital de su política europea,la articulación importantísima para el mantenimiento de las posiciones imperiales españolas en Europa. El Estado de Milán, con sus importantes ciudades de Pavía, Alejandría, Novara, Lodi, Tortona, Como, etc., tuvo la misión estratégica de cerrar el Norte de Italia* a Francia, y controlar Saboya, Venecia y Suiza y las comunicaciones con Austria a través del paso de la Valtelina. El M. fue desde 1536 sede permanente del Tercio de Lombardía. De los 36 gobernadores que tuvo el M. durante los 150 años de dominación española baste recordar los famosos Ferrante Gonzaga (1546-55), el duque de Alba (1555-56) y Gonzalo Fernández de Córdoba (1626-29). Desde un punto de vista económico, el M. bajo dominio español conoció en la segunda mitad del s. XVI una fuerte alza económica, caracterizada por un intenso incremento demográfico, la prosperidad de las artes tradicionales y las manufacturas metalúrgicas, el nacimiento de nuevas industrias, el gran aumento en la producción agrícola y los trabajos de aprovechamiento y adaptación de los cursos de agua. Una fuerte baja económica se observa en cambio durante el s. XVII, agravada por un endurecimiento fiscal, por reemprenderse en su propio territorio el conflicto franco-español y por la sucesión de epidemias pestíferas (famosa la de 1630); pero a pesar de ello y merced a la sólida estructura sobre todo agrícola del Estado milanés, éste resistió en parte la crisis; el cuadro negro que tradicionalmente se nos presenta sobre las condiciones económico-políticas del M. durante el s. XVII debe ser corregido, al menos en algunos aspectos
El inicial equilibrio entre intereses españoles y específicos del M., que se mantuvo, aunque con dificultades, durante el s. XVI, quedó roto definitivamente en el XVII, a favor de un total servicio del M. a la política española, de modo que la crisis que envolvió a ésta originó una similar en el M. Tras la guerra de Sucesión de España (v.), el M. pasó a formar parte, con Mantua, de la Lombardía austriaca. Pero sobre el M. había puesto sus miras Carlos Manuel de Saboya, que aprovechándose de la guerra de Sucesión de Polonia (v.; 1733-38) lo ocupó entre 1733 y 1736, y, tras la guerra de Sucesión austriaca (1740-48), logró obtener en la paz de Worms (1743) casi la mitad del M., que reducía ahora sus fronteras al lago Mayor, al Ticino desde Sesto Calende hasta el Po y desde Pavía hasta Piacenza
Dominio habsburgo. Bajo el dominio de los Habsburgo, el M. registró un notable avance, tanto desde el punto de vista económico, con un incremento de la producción agrícola, una mejora de las formas de dirección en la creación de las infraestructuras y la expansión de las manufacturas y del ámbito mercantil, como desde el político a través de una reordenación fiscal, de un restablecimiento del orden administrativo y una política rígidamente jurisdiccionalista en defensa de los derechos del Estado contra la Iglesia, que hicieron del M. el Estado económico, social y políticamente más avanzado de Italia. El despotismo ilustrado de los Habsburgo favoreció también el nacimiento de una nueva cultura, caracterizada por el espíritu práctico v la marcha hacia la reforma de la sociedad. A pesar de ello, el problema territorial creado con la división del M. y la incapacidad por parte del Gobierno de resolver los contrastes sociales, promoviendo el desarrollo del poder y de la conciencia burguesa, favoreciendo la adhesión del M. a la ocupación napoleónica, pero con ésta y con la creación de la república cisalpina primero y más tarde italiana, con la formación del reino de Italia y, finalmente, la del reino lombardo-véneto, termina como tal la historia del M
GIOVANNI STIFFONI
BIBL.: FUNDACIÓN TRECCANI DEGLI ALFIERI, Storia di Milano, Milán 1953-61; F. CHABOD, Lo Stato di Milano nell’inipero di Carlo V, Roma 1934; S. PUGLIESE, Condiioni economiche e financiare della Lombardia nella prima metá del sécolo XVIII, Turín 1924; F. VALSECCFII, L’assolutisnio illioninato in Austria e Lombardia, Bolonia 1931-34
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