Mérida (españa) GEOG.
Categoria:
Geografía
La ciudad de M. fue fundada por Publio Carisio en el 25 a. C., para albergar, terminadas las Guerras Cántabras (v.), a los veteranos de la legión V Alaudae, provenientes de Lancia, y de la Legión X Gémina, siendo denominada la nueva fundación Augusta Emerita. En el 27 d. C. pasó a ser capital de la Lusitania (v.). Su situación está en función de la estrategia que proporciona el paso de la vía de la Plata por el río Guadiana. Su emplazamiento está determinado por el arroyo Albarregas al N y el Guadiana al SOHistoria. Esta situación privilegiada de M. hizo que la ciudad se desarrollara rápidamente, alcanzando una población numerosa, a lo que contribuyó la aportación de familias patricias en el 69 a. C. Ausonio, en el s. IV d. C., considera a M. como la novena ciudad del Imperio, habitada por una población abigarrada. Como capital de Lusitania, fue a su vez foco económico, político y espiritual de la provincia y centro religioso, tanto pagano como cristiano. El paganismo de Emerita revistió cierto carácter oriental, dándose culto a Mitra, Isis, Cibeles, y otras divinidades a las que se habían consagrado sus respectivos santuarios. En cuanto a la introducción del cristianismo, se sabe que pronto aparecen figuras como el obispo Marcial, heresiarca del s. III, y Eulalia (v.), santa que sufrió el martirio en el 303. Siendo M. sede metropolitana de la que dependían 12 obispados, tuvieron lugar allí varios concilios
Históricamente, se tienen noticias del paso de los vándalos mandados por Giserico en el 429, de la presencia de los suevos de Réquila en el 442, y de los visigodos de Eurico en el 469. El visigodo Aquila la hizo capital de Hispania en el 549, capitalidad que ostentó hasta el 554
Topografía. La forma de la ciudad era triangular, estando limitada, además de por el Albarregas y el Guadiana, por cerros de poca elevación. A través de las cloacas, 14 en dirección N-S y nueve en dirección E-O, todavía existentes, ha podido determinarse la estructura urbanística. Como toda ciudad típicamente romana, disponía de dos vías principales que se cortaban en el foro. El cardo maximus se dirigía desde el llamado actual y erróneamente arco de Trajano, de 15 m. de luz, hasta el arco Cimbrón. El decumanus maximus nacía en el puente del Guadiana, dirigiéndose hasta la llamada puerta de la Villa, que, aunque ya no existe, se conoce a través de las representaciones de las monedas. El foro se situaba hacia la actual plaza Mayor. Sus templos, mal conocidos, han podido situarse con grandes reservas. Al templo de la Concordia Augusti se le quiere situar en la plaza de Santiago. Los templos consagrados al culto de los dioses orientales, como Zeus Serapis, Isis, Cibeles, etc., se les sitúa en el cerro de San Albín, al E de la ciudad, y el Mitreo junto a la plaza de toros. El templo de Marte no ha podido situarse, a pesar de los materiales que de él existen. La iglesia de S. Eulalia corresponde a la basílica paleocristiana. Las necrópolis tanto paganas como cristianas se extendían extramuros por el E de la ciudad, y por el SO al otro lado del puente y junto a la vía de la Plata. Su extensión, según J. R. Mélida, sería de 19 Ha., aunque actualmente se cree que llegaría a las 28 Ha. y aun más
Monumentos. Lo más sobresaliente a primera vista es la alcazaba, consistente en un gran rectángulo de 132 m. por 137 m. con una torre defensiva que da al puente; sus paramentos son de granito y de opus cementicium, constando de 25 torres. En el interior se abre un gran aljibe, probablemente de hechura árabe, construido con elementos visigodos reutilizados. Resulta compleja la solución del problema de las diferentes fases de su construcción. Indudablemente, la parte inferior de la muralla que da al río es de época romana y el resto posterior, resultando ser la mayor parte de la edificación actualmente existente, obra de Abderramán II, del segundo cuarto del s. IX. De los templos solamente se ha conservado in situ el llamado de Diana, exástilo, períptero, con columnas de orden corintio, elevado sobre un podium de 21,50 m. de largo, 15,60 m. de ancho, por 2,15 m. dealto, actualmente palacio de los Corbos. En su estudio han podido observarse analogías con la Meson Carrée de Nimes. Muy discutida ha sido su dedicación, ya que para Moreno de Vargas estaba consagrado a Diana, concepto que se ha popularizado, para Forner a la Concordia Augusti, para el P. Fita a Roma y a los Augustos, y para Macías y Mélida a Júpiter. El templo de Marte ha sido localizado sólo en cuanto a algunos de sus elementos en el "Hornito de S. Eulalia", que fue construido con materiales reutilizados en 1612, pudiéndose ver una cornisa y un arquitrabe con una decoración de armas, palmetas y cabezas de medusa. Los fustes y capiteles corintios del "Hornito" pueden datarse en época de Nerón. La basa de la columna de S. Eulalia en la plaza de Santiago procede del templo de la Concordia Augusti
El teatro y el anfiteatro son los monumentos más importantes y mejor conservados de M., y están situados en el ángulo este de la ciudad. Fueron construidos, aprovechando, como en los teatros griegos, la ladera de un cerro. El teatro ha sido excavado desde hace tiempo por Forner, marqués de Valdeflores, y Villena; se ha localizado la lápida fundacional de M. Agripa, fechada en el 24 a. C. Gran impulso dio al estudio del teatro J. R. Mélida desde 1910 a 1933, con el descubrimiento de la cavea imma de 23 gradas, la media de cinco y la sumnia de cuatro, con otras tres gradas junto a la orchestra para personalidades. Su capacidad ha sido calculada para unos 6.000 espectadores, que penetraban por 13 puertas, distribuyéndose por 16 vomitoria. La orchestra tiene un diámetro de 17,50 m.; la escena consta de dos pisos con columnas que albergaban un rico conjunto de estatuaria, generalmente de época de Adriano (v.), Emperador que restauró el edificio, así como posteriormente Constantino (v.). El Anfiteatro, construido en época de Augusto (el 8 d. C.), aprovechando igualmente la topografía, tiene unos ejes interiores de 54,40 m. por 41,50 m., constando sus cáveas, la imma de diez gradas y la media y la summa de un número indeterminado, con una capacidad para 14.000 espectadores. La arena dispone de una fosa interior cruciforme de 4,85 m. de profundidad. El circo, situado extramuros y al E de la ciudad, consiste en una arena de 403 m. de larga por 96,50 de ancha y una espina de 233 m. Si bien no se sabe su fecha de construcción, es cierto que fue restaurado en época de Constantino
El puente de Emerita, causa ocasional de la existencia de M., era el sitio de paso por el Guadiana de la vía de la Plata, y jugó un papel decisivo a través de la historia. Su longitud es de 792 m., su anchura de 4,50 m. y su altura máxima de 12 m., sustentado por 60 arcos, parte de los cuales son romanos y muy especialmente los más próximos a la ciudad. Otro puente de menores dimensiones atravesaba el barranco del Albarregas. Es en M. donde todavía se conservan en funciones los pantanos más importantes de la Hispania romana. El llamado de Proserpina está formado por un dique en talud de 500 m., construido de opus cenmenticium y sillares de granito, constando, además, de contrafuertes y terraplén y de torres, actualmente reconstruidas. De él nacía un acueducto de 12 Km. para suministrar agua a la ciudad. Otro pantano es el de Cornalbo con un dique de 220 m. de largo y 18 m. de altura, en talud con graderío, y con una torre en el agua. Igualmente en él nacía un acueducto de 25 Km. que llevaba el agua a la ciudad. Se conserva parte de los acueductos como el de los Milagros que atraviesa en línea quebrada el arroyo Albarregas, salvándolo a lo largo de 827 m., a una altura máxima de 25 m. Actualmente hay 73 pilares en pie; se han construido sus arcos de piedra en la parte superior y de ladrillo en la inferior. Se le atribuye una cronología del s. I d. C. El acueducto de S. Lázaro, muy destruido, tiene una longitud de 1.600 m. De las necrópolis, la mejor conocida es la de la parte oriental. Fue estudiada en 1926 por J. R. Mélida, quien dio a conocer dos columbarios con interesantes pinturas de retratos, la mayor parte perdidas, y halló ricos ajuares, del s. I d. C., actualmente en el Museo Arqueológico de M
Las termas, que indudablemente existieron, no se han localizado todavía. Los conjuntos urbanos y las villas en las recientes excavaciones han entregado importantes materiales, muy particular en lo que a mosaicos romanos se refiere. Entre las casas romanas de M. destacan las de las calles de Sagasta, del Salvador, de la Concordia, la del Museo Arqueológico, la de la Estación del Ferrocarril y muy especialmente las recientemente excavadas junto al Anfiteatro y a la plaza de Toros, con pavimentos musivos de primera calidad. De la M. paleocristiana y visigoda, aunque las noticias concretas son pocas, se conservan abundantes materiales de gran valor arqueológico y artístico, reduciéndose a materiales arquitectónicos como pilastras, cimacios, canceles, dinteles, altares, capiteles, etcétera, sin que haya de ellos ningún monumento en pie
Dada su importancia, M. poseyó una floreciente ceca, que emitió denarios y quinarios de P. Carisio, su fundador, de bronce, con la leyenda de Emerita de época de Augusto y Tiberio, una serie con tipos de la puerta de M. (Puerta de la Villa), series visigodas de oro desde Leovigildo a Witiza, perdurando las emisiones hasta el S. VII
AGOSTA MARTÍNEZ
BIBL.: B. TARACENA, Ars II; 1. R. MÉRIDA, Catálogo monumental de la provincia de Badajoz, Madrid 1926; M. ALMAGRO, Guía de Mérida, 4 ed. Mérida 1969; A. FLORIANo, Las excavaciones de Mérida, "Archivo Español de Arqueología", XIV, Madrid 1940-41 y XVII, 1944; A. GARCÍA Y BELLIDO, Esculturas romanas de España y Portugal, Madrid 1949; P. PALOL, Arqueología cristiana de la España romana, Madrid .1968; E. GARCÍA SANDOVAL, Excavaciones de las casas romanas de Mérida, Memorias de Excavaciones Arqueológicas Españolas, 49, Madrid 1967. P.
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