Masolino Da Panicale
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Biografía GER
Pintor italiano -su verdadero nombre es Tommaso di Cristoforo Fin¡- n. en Panicale de Renacci, junto al actual S. Giovanni Valdarno, de donde era originario Masaccio, en 1383. Según Vasar¡ comenzó como orfebre y escultor colaborando en la limpieza de la primera puerta del Baptisterio florentino realizada por Ghiberti (v.), y "aprendió el color" con Starnina, pintor italiano que había trabajado en España, ejercitándose en la pintura desde 1402. En realidad, las noticias sobre su vida son escasas y confusas hasta que en 1,423, un año después que Masaccio, aparece inscrito en el Arte dei medici e speziali de Florencia y firma, datándola, su primera obra conocida: Virgen con el Niño (Bremen). Más que con el amaneramiento de los últimos giottescos o con las elegancias de Starnina puede relacionarse esta pintura con el estilo de Giovanni da Milano, sin olvidar que el mismo año pintaba en Florencia Gentile da Fabriano (v.) su Adoración de los Magos; las formas suaves y mórbidas y el color, intenso a la vez que luminoso, le incluyen en la línea del gótico internacional (v.) que representaban los artistas citados. En noviembre de 1424 acabó los frescos de la iglesia agustina de S. Esteban (Leyenda de la Cruz) y del Baptisterio de la Colegiata (Piedad y Virgen entre ángeles) de Empoli: se conservan las sinopias y algunos pocos frescos que han hecho pensar a algunos críticos por su equilibrio, simplificación y severidad en la influencia de Masaccio (v.)En la Santa Ana metterza (Uffizi), pintada para S. Ambrosio de Florencia entre noviembre de 1424 y la partida de M. para Hungría en 1425, demostró Longhi la colaboración de ambos pintores, que ha constituido y supone en parte todavía uno de los problemas más apasionantes y controvertidos de la Historia del Arte. Pertenecen a Masaccio en esta obra la Virgen con el Niño y el ángel que sostiene la cortina a la derecha arriba, siendo el restó de M., que, avasallado por su compañero, abandona el color límpido y los ademanes tiernos y afectuosos anteriores, tratando de seguirle en su revolucionaria concepción de la figura humana y del espacio circundante
Probablemente antes de realizar los frescos de Empoli hubiera recibido M. el encargo de Felice Brancacci para decorar su capilla en la iglesia del Carmine de Florencia, comenzando los frescos de la zona superior en la primavera de 1423. Destruida en el s. XVIII, no conocemos nada de esta parte que comprendía la bóveda y los lunetos laterales de la parte alta con Evangelistas, Santos y escenas de la vida de S. Pedro. En los frescos de la zona inferior, M. buscó la colaboración de Masaccio, quizá ante la imposibilidad de realizar solo el trabajo antes de marchar a Hungría. El Adán -y Eva, muestra todavía a un M. independiente, en especial si lo comparamos con las mismas figuras pintadas enfrente por Masaccio: cuerpos suaves, redondos y sonrosados, alargamiento de las proporciones, suelo inclinado, y sobre todo expresión inconsciente. La Predicación de S. Pedro, a la izquierda del altar, presenta una multitud con el mismo aire indefinido, aunque la figura del Santo esté más firmemente asentada. En el muro derecho la Resurrección de Tabita y curación del lisiado tiene un ambiente masaccesco, pero las figuras retóricas y gesticulantes son de M.; la cesura producida entre las dos escenas con sus respectivos encuadres arquitectónicos es corregida por la presencia de los dos elegantes jóvenes de magnífico goticismo que contrastan con el fondo, ejecutado por Masaccio, de sucios edificios con buena perspectiva que resultan un fragmento de vida real y cotidiana. Se atribuyen a M., por último, no sin ciertas discusiones, la cabeza de Cristo en el Tributo y las figuras a la izquierda de S. Pedro en el Bautismo de los catecúmenos, escenas debidas a Masaccio
El 1 sept. 1425, según ha demostrado Procacci, salió M. para Hungría llamado por el condotiero florentino Pippo Spanq; al servicio del rey Segismundo, para decorar la capilla funeraria de Székesfehérvar; su regreso debió producirse en el verano de 1427, sin que conservemos ningún resto de lo que allí realizó. El periodo es confuso en suss, porque seguramente trabaja de nuevo con Masaccio, pero las obras que vamos a citar están ya realizadas parcialmente, según algunos historiadores, antes del viaje a Hungría. No se encuentran en buen estado los frescos de la capilla del cardenal Branda Castiglione en S. Clemente de Roma, en los que M. debió trabajar en 1428-32; ello impide en buena parte la segura atribución de alguna parte a Masaccio. Posiblemente le pertenezca la idea general de la Crucifixión de la pared del fondo (y especialmente la concepción de los guerreros a caballo), de la Anunciación en las albanegas del arco de entrada, y de las escenas de la Cátedra de S. Ambrosio y del Martirio de S. Catalina en los muros laterales. Las sinopias y frescos conservados permiten asegurarlo por su sentido espacial y su disposición equilibrada, aunque en la última obra citada M. transformara profundamente el dibujo previo de Masaccio. A M. se debe probablemente la realización final de todo el conjunto, siendo en las escenas de los martirios de los santos que cubren las paredes donde más se aprecia su estilo narrativo sin dramatismos, elegante, colorista, despreocupado de perspectivas, libre ya del influjo de Masaccio, que moría en el otoño de 1428
También en esta época debe situarse la colaboración de ambos maestros en el políptico de la Nieve para S. María la Mayor de Roma, aunque algunos autores adelanten su realización a 1423 ó 1425; esas fechas podrían en todo caso admitirse para las tablas de S. Jerónimo y S. Juan Bautista, obra de Masaccio, y S. Liberio y S. Matías (ambas en Londres, National Gallery), de un M. todavía masaccesco, pero las centrales de la Asunción y Fundación de S. María la Mayor (Nápoles), indudablemente de M., muestran su estilo característico dulce y luminoso, de colores tenues y frescos, con perspectivas erróneas y lleno de figuras elegantes; las otras tablas: S. Pedro y S. Pablo y S. Juan Evangelista y S. Martín (col. Johnson, Filadelfia) deben ser obra de algún colaborador, como Paolo Schiavo
Al mismo periodo 1428-32 se pueden asignar el políptico encargado por Pietro Carnesecchi para S. María la Mayor de Florencia (para algunos de Masaccio), del que sólo se conserva el S. Julián (Seminario, Florencia), y la Anunciación Goldman (National Gallery, Washington), con algunos recuerdos del Políptico Quaratesi (1425) de Gentile da Fabriano; en ambas obras volvemos a encontrar al M. goticista y exquisito que ya no desaparecerá. En noviembre de 1432 estaba pintando el fresco de la Virgen con el Niño y ángeles en S. Fortunato de Todi y a un momento inmediatamente posterior corresponderán las dos tiernas Virgen con el Niño (Munich y col. Contini, Florencia). En 1435 comenzó dos ciclos de frescos en Castiglione Olona: los del Baptisterio sobre la vida de S. Juan Bautista y los de la Colegiata con episodios de la vida de la Virgen. En los primeros logra M. la culminación de su estilo (sobre todo en el Festín de Herodes), de fábula cortesana con paisaje profundo y arquitecturas que recuerdan el Hospicio brunelleschiano, destacando su claro cromatismo y su radiante luminosidad, que sugieren a Domenico Veneziano. Más frágiles, curvadas e irreales resultan las figuras y perspectivas de la Colegiata, obra que terminaron diversos colaboradores, como el joven Vecchieta y Paolo Schiavo. M. fue inscrito en el registro de defunciones de S. María del Fiore de Florencia el 18 oct. 1440, aunque tradicionalmente se considera que murió en 1447
M. ha sido un pintor empequeñecido por la gigantescafigura de Masaccio. Artista que se inicia en el gusto narrativo y poético del gótico internacional, intenta acercarse a su genial paisano cuando trabajan juntos, haciendo violencia a su verdadero estilo y sin comprender plenamente los nuevos caminos que abría su homónimo. Tras la muerte de Masaccio vuelve a su manera anterior de embellecimiento de la realidad, acentuamiento de la elegancia de la vida cotidiana y ordenación fabulosa de perspectivas, actitudes y perfiles. En esta línea evolucionará por la vía de la luz y el color (como haría en los años siguientes Domenico Veneziano), ajena a las preocupaciones de Masaccio, pero complementaria de sus experiencias espaciales y sobre la figura humana, y que posibilitará el arte de Piero della Francesca (v.). V. t.: MASACCIO
M. CRUZ VALDOVINOS
BIBL.: A. SCHMARSOW, Masolino und Masaccio, Leipzig 1928; P. TOESCA, Masolino, Bérgamo 1908; R. LONCHi, Fatti di Masolino e di Masaccio, "Critica d’Arteu 1940; U. PROCACCi, Tutta la pittura di Masaccio, 4 ed. Milán 1961; L. BERTI, Masaccio, Milán 1964; M. A. BIANCHINI, Masolino, Buenos Aires 1965; L. BERTI, L’opera completa di Masaccio, Milán 1968. V. también la de MASACCIOJ.
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