Maria II de Portugal
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Biografía GER
Hija del emperador Pedro I de Brasil (v.), n. en Río de Janeiro el 1 abr. 1819. Muerto su abuelo Juan VI de Portugal, y ante la renuncia de su padre, heredó el trono, aunque por tener sólo siete años se hizo cargo de la regencia la infanta Isabel María. Las alteraciones promovidas por los realistas contra la Carta otorgada por D. Pedro al reino portugués conmovieron este gobierno, hasta que gracias al apoyo de España y a ciertos acuerdos internacionales, se consiguió establecer una nueva regencia (3 jul. 1827), dirigida por el infante D. Miguel, tío de la reina y su futuro marido, según los acuerdos establecidos. En el verano de 1828 M. vino a Europa, pero como D. Miguel se había declarado rey absoluto (25 abr. 1828), aquélla hubo de regresar, mientras que su padre derogaba todos los acuerdos. El triunfo en Europa de la revolución de julio (V. REVOLUCIÓN DE 1830) decidió la suerte del nuevo monarca, puesto que apoyados sus enemigos por las principales potencias del continente lograron derrocarle y proclamar a M. reina de Portugal (1833), aunque bajo la regencia de D. Pedro, que había abdicado en su hijo la corona brasileña. El fracaso de un nuevo intento de D. Miguel para recuperar el poder le obligó a firmar la convención de Évora Monte (29 mayo 1834), por la cual hubo de abandonar el país. M. ocupó el poder a la muerte de su padre, el 24 sept. 1834.El reinado de M. se caracteriza por las continuas convulsiones entre las fuerzas surgidas en los años anteriores. La reacción inicial -de los mismos liberales contra el ministerio cartista de Palmella, Freire y Carvalho- condujo a la revolución septembrista (9 sept. 1836), que acabó con la Carta e instauró la Constitución de 1822. Mientras que las nuevas Cortes intentaban conciliar las dos tendencias extremas, la reina organizó la contrarrevolución apoyada por las armas. El regreso de España del vizconde de Antas con su ejército fue decisivo; los cartistas fueron derrotados y la reina hubo de aceptar un ministerio septembrista (de Antas, Bomfin, de S8). La nueva oposición vino de los constitucionales exaltados, pero, tina vez sometidos, pudo realizarse la unión de los cartistas con los constitucionales moderados (septembristas). La nueva Constitución y una amnistía general trajeron la paz por vez primera al reinado. Acabó ésta con una nueva revolución en enero de 1842. Su jefe, Costa Cabral, antiguo septembrista y ahora cartista, contando con el apoyo de la corte y de las Cámaras y con la neutralidad miguelista, logró imponer un gobierno rígido y casi despótico. A pesar de ello, los males nacionales (aumento de la Deuda pública, empréstitos, etc.) eran tan hondos que Cabral no pudo imponerse. Al tratar de establecer un nuevo sistema de contribución, sus antiguos compañeros lograron derrocarle y expulsarle del país.El gobierno septembrista duró el tiempo que la reina tardó en conseguir el apoyo de Inglaterra, Francia y España para imponer de nuevo a Cabral. A su regreso (enero 1848) fue Saldanha, amigo de la aristocracia y el ejército, quien ocupó el ministerio, pero al poco tiempo lo dejaba, y Cabral se veía obligado a desempeñarlo ante la falta de otro candidato. Cabral mejoró la Hacienda, restauró el comercio y la agricultura, apoyó la marina, etc., pero con ello, mientras que daba al país una auténtica prosperidad, se creaba también infinidad de enemigos (miguelistas enfurecidos, nobles ofendidos, septembristas). Con el decidido respaldo de Inglaterra, contrariada por las nuevas reformas, y dirigidos por Saldanha, enemistado con Cabral, el movimiento triunfó a pesar del apoyo prestado al ministro por parte del país, Francia y España. Cabral fue desterrado y la reina obligada a derogar sus reformas. Saldanha, nuevo ministro, en su intento de contentar a los partidos que le habían apoyado, no agradó ni a uno ni a otro, y su gobierno fue una continua oposición entre cartistas, monárquicos y septembristas. En esta situación, M. falleció el 15 nov. 1853 de sobreparto, en su octavo alumbramiento.J. M. RODRIGUEZ GORDILLO.
BIBL.: A. BOUCHOT, Historia de Portugal, Madrid-Barcelona 1858; M. FERRANDIS-C. BEIRAo, Historia contemporánea de España y Portugal, Barcelona 1966; C. DE PAssos, D. Pedro IV e D. Miguel 1 (1826-34), Oporto 1936; J. M. ONRUBIA, Paralelismo de la introducción y vicisitudes del liberalismo en España y Portugal, en el primer tercio del siglo XIX, Lisboa 1940
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