Marcelino, Amiano
Categoria:
Biografía GER
Militar e historiador romano. A. M. puede ser justamente considerado el último gran historiador del mundo antiguo. De origen oriental, escribió su obra en latín (Rerum Gestarum Memorabilium Libri XXXI). Debió nacer hacia el 332 en Antioquía, según Libanio, y falleció después del 387. Ingresó en el ejército hacia el 350,bajo las órdenes del magister militum de Oriente Ursicino. Su profesión le hizo recorrer la mayor parte de las provincias orientales del Imperio, Grecia, Egipto, Ponto, etc., y visitar las occidentales, pasando una larga temporada en Roma. La obra de A. M. puede ser concebida como una continuación de Tácito (v.). Lo conservado, que se inicia en el libro 14, se centra en los reinados de Constancio II (337), desde el 352, y sus sucesores hasta la muerte de Valente (378). Por consiguiente, A. M. describe acontecimientos contemporáneos de los que, en parte, fue testigo presencial.Su admiración por Tácito y su amistad con Libanio no impiden que su obra se caracterice por una notable pobreza estilística, en parte consecuencia de su dificultad en el manejo del latín. Esta pobreza expresiva va acompañada de manifestaciones claras de un profundo conocimiento de la literatura latina, excepcionales en quien dedicó la mayor parte de su vida a actividades no literarias, y griega. Su interés en otros campos se manifiesta en múltiples y prolongadas digresiones sobre temas etnológicos y geográficos. Éstas son, muchas veces, resultado de lecturas y no de experiencias personales, pero se advierte una meditación e incluso una crítica personal sobre las mismas, más que un resumen o transcripción.Como historiador, frente al vacío y pobreza de la historiografía romana en los s. II-III A. M: es el digno sucesor de Tácito en cuanto a interpretación de los deberes del historiador. Incluso le aventaja en imparcialidad e independencia de juicio. La obra de A. M. no es la manifestación del pensamiento e ideario de una clase social sino de una corriente de pensamiento que implica una concepción reformadora del Imperio, hoy diríamos "patriota", no muy lejana de la que inspiró al contemporáneo autor del Anonymus de Rebus Bellicis. Notable es también la independencia de juicio de A. M., respecto a la que intuimos su situación personal como miembro de la administración imperial. Así su oposición a la burocracia y a ciertos procedimientos administrativos como eJ régimen policiaco y el espionaje de los agentes in rebus.Como pagano A. M. no oculta sus simpatías por el Emperador Juliano, pero tampoco le ahorra sus críticas, que no se reducen al marco general de su oposición a la política de la dinastía constantiniana. Pese a su paganismo A. M. no oculta tampoco sus simpatías por el cristianismo, que considera un sistema religioso completo y sólido, aunque sus preferencias se centran en el cristianismo anterior a Constantino y se muestra contrario a las superestructuras burocratizantes introducidas por aquél. Ya en lo profesional entran las numerosas críticas de A. M. sobre la organización militar, con sus fallos e insuficiencias, y la concepción imperial de la defensa del mundo romano. Esto no significa, sin embargo, que A. M. centre su labor historiográfica en lo puramente político. Sus páginas son ante todo la descripción de una sociedad, que en conjunto no le es grata, con una viveza descriptiva que recuerda la de Tácito, si bien en este caso sea la vivencia personal la que sustituye la capacidad literaria.ALBERTO BALIL
BIBL.: H. J. ROSE, A Handbook of Latín Literature, 3 ed. Londres 1967; E. A. THOMPSON, The Historical Work of Ammianus Marcellinus, Nueva York 1947; S. JANNACCONE, Ammiano Marcellino, Nápoles 1960; H. T. RoWELL, Ammianus Marcellinus. Soldier-Historian, Cincinnati 1964; P. M. CAMUS, Ammien Marcellin, París 1967. Falta una traducción crítica de la obra de A. M. en español, pero puede consultarse la de F. NORBERTO CASTILLA, Historia del Imperio romano, Madrid 1885-92
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.