Mar - Mediterráneo, Mar GEOG.
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Geografía
I. GEOGRAFIA. Situado entre Europa y África con una superficie de 2.967.570 Kmz, se extiende en sentido de los paralelos a lo largo de 3.800 Km. (medidos sobre el paralelo 35° N) y tiene todos los caracteres de un mar interior. Comunicado actualmente con el Atlántico a través del estrecho de Gibraltar (v.), puede considerarse como un residuo del antiguo mar de Thetys, que desde el periodo cámbrico abarcaba hasta Asia central y, a partir de la Era Terciaria, vio reducidas sus proporciones a raíz del movimiento orogénico alpino.Topografía submarina. El M. es un mar profundo (máxima alrededor de los 5.000 m.), en el que la plataforma continental es sólo un borde estrecho al que sigue un talud, de pendiente muy fuerte. Los plegamientos alpinos lo estructuraron en dos cuencas, separadas por la dorsal siciliano-africana. La cuenca occidental está a su vez dividida por Córcega y Cerdeña en otras dos; en el mar de Baleares la gran extensión de la plataforma continental no permite profundidades mayores de 300 m., excepto en zonas pequeñas al S de Provenza y N de Argelia. El mar Tirreno (v.) es más profundo, subiendo en rápidas pendientes desde los 3.600 m. hacia las costas; esa profundidad sólo disminuye hacia el S, donde la loma sicilianoafricana está cubierta por una capa líquida de sólo 300 a 400. m. La cuenca centro-oriental se extiende entre Malta y Siria, y sus líneas estructurales tienen una dirección general NNO-SSE con fosas importantes como las de Matapán, Creta, Rodas, Chipre y Sollum, de 4.400, 3.310, 3.846, 2.633 y 3.200 m. respectivamente. Al N de ella dos mares penetran profundamente en el continente. De un lado el Adriático (v.), que en el S tiene profundidades de 1.000 m., mientras que su sector norte pertenece a la plataforma continental y tiende a ser rellenado por los aluviones del Po; de otro lado, el Egeo (v.), mar estructural cuya abundancia en islas traduce la emersión de diversos horst tectónicos y cuya profundidad media de 200-400 m. sólo es superada en la fosa de Creta (2.194 m.). El mar Negro (v.) es, en general, una fosa de fondo plano (profundidad máxima 2.244 m.), excepto en su sector noroeste, donde se extiende una amplia plataforma continental cubierta por los aluviones del Danubio y los ríos rusos. Apéndice suyo es el mar de Azov (v.), poco profundo (12-14 m.) y comunicado por el estrecho de Kerc.Los suelos. Aunque es un mar profundo, sus suelos no tienen semejanza con los oceánicos de fondo, por laescasez de residuos orgánicos; solamente en las crestas y bancos submarinos aparecen algunos restos de conchas, briozoarios y litotanios. La cuenca occidental está cubierta por fangos oscuros que en el mar de Baleares son silíceos, mientras que en el Tirreno están en mayor proporción los componentes calizos mezclados con elementos eruptivos. Sin embargo, es en la cuenca centro-oriental donde predominan los fangos calizos (llegan a tener un 40-60% de carbonato cálcico) con caparazones de pterópodos; la única excepción en esta zona es el ángulo entre Egipto y Palestina, netamente dominado por finos fangos fluviales procedentes del, Nilo. En el mar Negro los depósitos traducen su carácter de cuenca residual, acentuado por su precaria comunicación con el M. Los desprendimientos de hidrógeno sulfurado, la escasez de elementos calcáreos y la abundancia de componentes ferrosos son bases para formar un típico fango azul o gris de sulfuro férrico, el más pobre en carbonato de cal entre todos los mediterráneos.Climatología. Situado en la zona templada cálida, el M. tiene un clima caracterizado por su invierno suave, verano seco y caluroso, y por las precipitaciones escasas e irregulares. En cuanto al régimen térmico, los calores estivales se dan con carácter general, lo cual no ocurre con el descenso de las temperaturas en el invierno, reducido a zonas como el mar Negro y N del Adriático. La atmósfera mediterránea está en verano 2 ó 3° más caliente que el mar, y en invierno 5 ó 6° más fría, pero estas oscilaciones anuales tienen menor importancia que las diarias, producidas por las brisas nocturnas de tierra y las diurnas de mar.Situado entre el dominio de los alisios y el de los vientos del O, su circulación atmosférica se explica por la combinación de factores tales como su carácter de mar cerrado, las fuertes influencias del continente europeo y la presencia de una franja meridional de tierras desérticas. Sobre el M. se ejerce un centro de bajas presiones constantes, que atraen hacia el mar diversas corrientes aéreas desde las tierras circundantes. En verano soplan los etesios (del N y NNO) en el M. oriental, el siroco y chehili que desde el SE aportan influencias desérticas sobre Argelia, Túnez y Sicilia, y por último el sofocante khamsin de SSO que afecta a Egipto y Libia. En invierno, los vientos, procedentes del anticiclón continental europeo, son fríos y secos: el mistral de Provenza, la tramontana del Rosellón, el bora del NE sobre la costa dálmata, el bora de Novorossijsk en el mar Negro, y el cierzo en el valle del Ebro.La atmósfera mediterránea es en general límpida; solamente en zonas muy concretas se producen algunas perturbaciones, generalmente nieblas; estos fenómenos se localizan en los estrechos o articulaciones litorales angostas (Gibraltar, Bocas de Bonifacio, golfo de León), y en las costas de Argelia y Túnez, donde llegan los vientos del N cargados de humedad en su travesía marítima. Sin embargo, estos caracteres climáticos no tienen la importancia decisiva que corresponde plenamente al régimen pluviométrico. Las lluvias presentan una gran desigualdad estacional, cayendo generalmente en otoño e invierno, aunque la época se retrasa en el sector oriental (son lluvias de otoño en Gibraltar, de diciembre a enero en el Tirreno, de marzo frente a las costas sirias). Asimismo existen diferencias cuantitativas entre el O (670 y 600 mm. anuales en las costas de Provenza y Sicilia, respectivamente) y el E (210 mm. en Alejandría). Este panorama general no basta para explicar suficientemente la situación atmosférica en todo el ámbito del M., ya que éste encierra una gran variedad de climas que obedece a dos motivos esenciales: de un lado, la profunda interpenetración de tierras y mares; de otro, las influencias de los centros de acción circundantes tanto marinos como continentales. Así, se observan en la atmósfera mediterránea:a) Influencias atlánticas que modifican los rasgos climáticos del M. occidental. b) Influencias desérticas procedentes de la faja de tierras áridas que le rodea por el S y el E (Sahara, desiertos de Libia, Arabia y Asia Menor). c) Acción visible de las perturbaciones atmosféricas del frente polar que llegan a través de dos vías de penetración: una septentrional, por el S de Francia y golfo de Génova hasta el centro del Adriático; otra meridional, por el estrecho de Gibraltar y costas africanas. d) Influencias continentales que actúan principalmente en los mares adyacentes al N de la cuenca mediterránea oriental, desde el Bósforo (v.) hasta el mar de Azov. e) Efectos de tipo fohen que producen vientos desecantes sobre el litoral de las zonas montañosas costeras (Magrib, Alpes Marítimos, cadenas albanesas, montes Tauro en Anatolia, etc.).Las aguas y sus movimientos. Para el conjunto del M. puede decirse que las aguas son azules y límpidas, debido principalmente a dos factores: su pobreza en microplancton y la escasez de afluencias fluviales que las enturbien. El color varía desde el azul intenso en el mar Jónico (v.) y en la cuenca oriental al S de Creta y Chipre, hasta un azul claro en el Egeo, cuenca de Baleares y mar Tirreno, e incluso llega a ser verdoso en el mar de Alborán (mezcla con aguas atlánticas; entre Adra, en la provincia de Almería, y Melilla) y desembocaduras fluviales. Por otro lado, también varían los índices de transparencia en el sentido de una notable disminución de S a N y de E a O; así, el campo de visión abarca 60 m. en la costa siria, 55 a 45 en el S de Chipre, mar Jónico y costa africana (a excepción del delta del Nilo), 45 a 30 en el Tirreno, 25 a 20 en el mar de Mármara (v.) y 7 m. en la costa de Languedoc.Desde el punto de vista térmico, se trata de aguas muy cálidas; las temperaturas oscilan entre 28 (en el M. oriental) y 15°. Aunque de modo general las aguas superficiales tienen una temperatura mayor que la del aire en invierno y otoño, menor en primavera y verano, se dan, sin embargo, en ellas variaciones estacionales cuya amplitud aumenta de O a E (es de 10° al N de la costa africana y de 20° en el mar Negro, por influencia continental). Por el contrario, las aguas profundas tienen una notable uniformidad térmica: se mantienen en torno a los 13°, aunque a partir de los 2.500 m. experimentan un ligero aumento debido a la presión; es el llamado incrementoadiabático, particularmente notable en el mar Negro (hasta de 1°). De las elevadas temperaturas atmosféricas se deriva la presencia de una evaporación activa que hace del M. un mar muy salado, cuyas aguas sobrepasan la salinidad media oceánica. Los índices salinos aumentan desde el O (36,5 a 37%o en el mar de Alborán) hacia el sector oriental (39%o en el Egeo), pero disminuyen en algunos mares adyacentes (21 a 25o1oo en el de Mármara); en profundidad se establece una relativa homogeneidad salina, paralela a la térmica, con índices en torno a un 38%o. Las condiciones generales se modifican notablemente en el mar Negro, de aguas poco saladas en superficie (18%o), cuyos índices aumentan en profundidad hasta mantenerse constantes a partir de los 700 m. entre 22,3 y 22,5%o.Los movimientos de estas aguas se resuelven en los intercambios con el Atlántico a través de Gibraltar (las atlánticas pasan en verano, las mediterráneas en invierno) y las aportaciones del mar Negro. La principal causa de las corrientes horizontales es la evaporación, que ejerce una atracción de aguas hacia el M. centro-oriental; además existen otras causas que afectan a espacios más reducidos, como la desviación rotatoria que en el mar de Alborán empuja las aguas hacia la costa africana, las bajas presiones que ocasionan movimientos giratorios en la cuenca occidental, Adriático, costas de Siria y de Asia Menor, y la angostura de los estrechos que aceleran las corrientes de evacuación (estrechos de Keré, Dardanelos y Bósforo). De carácter local son también las corrientes verticales, consistentes en la caída de aguas pesadas que son sustituidas por aguas profundas; esta circulación, solamente observada en la cuenca balear, mar de Liguria y Adriático, está originada por el enfriamiento nocturno y sobre todo invernal de las capas superficiales.Vida marina. Es escasa debido a motivos tan importantes como el débil desarrollo de la plataforma continental, la ausencia de mareas, los escasos contrastes entre las capas de agua y la pobreza de éstas en sales nutritivas. Desde que la evolución geológica confirió al M. su carácter cerrado, la vida se ha empobrecido; en la actualidad es muy inferior a la de los mares subárticos y tropicales; su afinidad es mayor con la del Atlántico oriental. A este aspecto del empobrecimiento va unido otro aún más notable y que consiste en la degeneración relativa que han sufrido numerosas especies. La vida vegetal mediterránea está representada por algas muy pequeñas y variadas (sólo en los mares griegos se conocen 157 especies distintas), entre las que dominan las peridias y diatomeas. La fauna es relativamente rica en especies pero pobre en el número de individuos; se compone principalmente de merluzas, rodaballos, sardinas y anchoas, salmonetes, rayas, moluscos (pulpos, calamares y jibias) y langostas. Una de las más difundidas es el atún rojo, mientras que otras están muy localizadas como sucede con los mújoles y esturiones (en el mar Negro), o con las anguilas (en las lagunas litorales). Las aguas profundas presentan una pobreza biológica más acusada aún, ya que su elevada temperatura es un obstáculo constante que impide el paso a las especies batipelágicas existentes en los grandes fondos atlánticos.V. t.: EGEO, MAR; TIRRENO, MAR; ADRIÁTICO, MAR; NEGRO, MAR; JÓNICO, MAR; MÁRMARA, MAR DEM. P. SANTESTEBAN ARIZCUN
BIBL.: P. BIROT-DRESCH, La Méditerranée et le Moyen-Orient, 1, París 1953; Océanographie géologique et géophysique de la Méditerranée occidentale, "Colloques Nationaux du CNRS", París 1962; 1. M. HOUSTON, The western mediterranean world, Londres 1964
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