Mansart, Familia HIST.
Categoria:
Historia
Francois y Jules Hardouin-Mansart, tío y sobrino, fueron las figuras cumbres de la arquitectura francesa, uno en el segundo y otro en el último tercio del s. XVII. Pero la memoria de Francois Mansart, a pesar de su celebridad en vida, palideció al lado de la gloria de su sobrino: los historiadores de nuestro siglo le han restituido el sitio que mereceN. en París en 1598, hijo de un carpintero del Rey, Francois M. fue, tal vez, alumno de Salomón de Brosse (v.). Se convirtió pronto en uno de los constructores preferidos por la aristocracia (castillo de Berny conocido sólo por grabados y tal vez el castillo de Balleroy, cerca de Caen; "hoteles" en los nuevos barrios parisinos, como el hotel La Vrilliére, hoy Banco de Francia, el Hotel de Aumont; y conventos como Visitation Saint Antoine, 1632, iglesia de planta circular de gran elegancia). Pero sus obras mayores se sitúan después de 1635: es cuando añade al castillo de Blois la llamada ala de Gastón d’Orleans (hermano del rey Luis XIII), cuyo magnífico cuerpo central, así como la columnata ovalada que lo une con las alas del Renacimiento, marca la reintegración de la columna en la arquitectura civil, después de la austeridad de la época de Enrique IV. La misma tendencia se afirma con mayor amplitud en el castillo de Maisons (1642-46), tan notable por la majestad del conjunto como por la perfección de los detalles (el célebre vestíbulo). En años posteriores transforma el hotel comprado por el cardenal Mazarino, con la suntuosa galería destinada para sus colecciones (hoy Biblioteca Nacional) y da el proyecto para la fundación de la reina Ana de Austria, el monasterio de Val de Gráce, cuya iglesia en el centro de las construcciones conventuales es tan armónica como majestuosa. Aunque le quitaron -injustamente- la dirección de las obras, queda como el auténtico creador de aquel imponente conjunto. F. M., con su sentido de la proporción, su gusto exigente y refinado que sabe conciliar rigor y opulencia es el eslabón que une el Renacimiento clásico de la época de Enrique II con el clasicismo Luis XIV.
Poco tiempo después de su muerte en París (1666), su sobrino Jules Hardouin, n. en París en 1646, iba a adoptar un apellido ya ilustre y a darle nueva gloria. Su carrera fue excepcionalmente rápida. Encargado de construir el castillo de Clagny para Mme. de Montespan, entonces (1674) al cenit de su favor, conquistó en pocos años la total confianza de Luis XIV. Arquitecto del Rey en 1675, primer arquitecto en 1685, superintendente de los Edificios reales en 1695, consiguió también títulos nobiliarios (el de Conde de Sagonne) así como una riqueza descomunal. Fue ante todo el creador del último Versalles, morada permanente de la familia real y sede del Gobierno (1678-83), con el inmenso despliegue horizontal frente al parque, de las alas, y el saliente central, ocupado por la grandiosa galería de los Espejos que sustituyó la terraza de Le Vau (v.); y del lado de la entrada la plaza de Armas con las dos caballerizas, palacios de media luna incrustados en el abanico de avenidas que llegan al palacio, que constituyen una de las grandes bellezas de Versalles; lo mismo que la colosal Orangerie, -más tarde la Capilla- (que sólo ideó en 1689 y fue terminada después de su muerte por Robert de Colte), y los palacios de verano y "vacaciones", con sus cuerpos bajos entre jardines, el Gran Trianon y Marly (este último casi totalmente desaparecido).Pero su obra parisina no fue menos importante: encargado de completar el Hospicio de los Inválidos, elevó al fondo la iglesia del Dóme (1685), obra maestra cuyo verticalismo, con la esbelta cúpula en la misma fachada, recoge la herencia espiritual del gótico, lo mismo que la Capilla de Versalles con sus dos pisos es hija de las Saintes Chapelles medievales. Pero se le debe también una obra importante de urbanismo, con las dos plazas (Victoires 1684 y Vendóme 1685-99) destinadas para recibir las estatuas del rey; lo mismo que había erigido en Dijon la semicircular plaza de los Estados frente al palacio de los Duques de Borgoña (1681).Su actividad incansable, su sentido de la organización, su arte en elegir el equipo de sus numerosos colaboradores contribuyeron mucho en sus éxitos.Pero tiene su personalidad propia por la amplitud de las concepciones, la preferencia por las grandes masas horizontales, por las formas sencillas y nobles, -arcos de medio punto ritmados por columnas-, por el afán de dar a los edificios utilitarios la misma grandiosidad que a los palacios. Entre el clasicismo tenso de F. M. y el gusto más barroco de Le Vau, es la encarnación perfecta, y casi simbólica, de los sueños triunfales del Rey Sol: nadie mejor que él los supo traducir en piedra.PAUL GUINARD
BIBL.: L. HAUTECOEUR, Histoire de l’architecture classique en France, II, París 1948; P. BoURGET y G. CATTAUI, Jules HardouinMansart, París 1960
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