Lusitania GEOG.
Categoria:
Geografía
Concepto. Se da el nombre de Lusitania al territorio ocupado por los lusitanos, entre los ríos Duero y Tajo, en una zona que comprende la sierra de la Estrella y las estribaciones de la sierra de Gata, en la actual Beira portuguesa, parte de la Extremadura española y algunos enclaves en León. Pero esto no quiere decir que los lusitanos ocuparan exclusivamente estas tierras ni que a todos los territorios por donde se extendieron se les llamara L. Se sabe que los lusitanos, en su lucha contra los romanos, se apoderaron durante algún tiempo de parte de la Bética correspondiente a la actual provincia de Jaén (Tucci o Martos, Baecula o Bailén, etc.) e hicieron correrías por la Meseta central que les proporcionaron algunas conquistas.El concepto de L. según las fuentes antiguas, principalmente Estrabón (s. I a. C.), es más amplio, pues abarca desde el O del Tajo al Cantábrico (Geografía, libro III, cae. 3). Las noticias que proporciona Estrabón y que recoge de otros autores, entre ellos Polibio (s. II a. C.), pues él no estuvo en la península Ibérica, indican un conocimiento incompleto de Iberia, pero el mejor que se tiene sobre los tiempos anteriores a la Era cristiana y el que ha servido de base para la reconstrucción de la historia de L. en esa época. A los testimonios escritos, se cree que Estrabón añadió los relatos de soldados y mercaderes que visitaron la Hispania romana. En cuanto al empleo aquí y en los escritores antiguos de nombres como Iberia e Hispania (designación romana), téngase en cuenta que L. era parte integrante del país que estos nombres designan, y que la historia de L. se confunde con la del resto de la Península hasta el s. XI, en que ya comienza a utilizarse la denominación de Portugal (v. PORTUGAL IV).Además de este concepto de L. hay otro que corresponde a la L. de los s. I y II y a la provincia romana del mismo nombre. En los primeros siglos de la Era cristiana, L. se romaniza y recibe el cristianismo, que los bárbaros invasores sustituyen durante algún tiempo por el arrianismo. En el 27 a. C., Octavio Augusto dividió la Hispania Ulterior en dos provincias: Bética y L. A ésta se añadieron, al terminar las guerras cántabras (19 a. C.), Asturiae y Gallaecia, incorporadas ca. 2 a. C. a la Hispania Citerior. La provincia de L., que ya citaba Estrabón, se segregó de la Ulterior, y comprendía desde los ríos que él llama Anas (Guadiana) y Dourios (Duero, denominado por Ptolemaios Dorios), llegando por el E hasta las proximidades de Toledo, con capital en Emerita Augusta (Mérida). En tiempos del emperador Claudio, L. se dividió en los siguientes conventos jurídicos o distritos judiciales: Scallabitanus, con capital en Scallabis (Santarem); Pacensis, con capital en Pax Augusta (Befa); y Emeritensis, con capital en Emerita Augusta. Estas colonias, como todas las fundadas por los romanos en L., surgieron como campamentos. En tiempos de Augusto, recibieron el nombre de colonias.Origen de los lusitanos. Los pueblos que limitaban con los lusitanos eran: los celtas al S, entre los ríos Tajo y Guadiana; los calaicos al N, a quienes los lusitanos conquistaron tierras en el Bajo Duero; y los vetones al NE, en las actuales provincias de Cáceres, sur de Salamanca, Ávila y oeste de Toledo. En cuanto a su origen, A. Schulten les considera ibéricos, una rama de los lusones (v. CELTÍBEROS) desplazados al O por los celtas. Su modo de combatir era como el de los iberos. P. Bosch Gimpera supone que se trata de iberos con superposiciones celtas. Nombres celtas tuvieron algunos topónimos, como Arabriga, Talabriga y Turmogum; y personajes como Viriato (v.).El lugar de origen de los lusitanos parece ser la cordillera Ibérica, de donde posiblemente se trasladaron hacia L. a causa de las invasiones de los celtas (s. VI a. C.), permaneciendo en la zona montañosa de Beira, dedicados al pastoreo, hasta que decayó el empuje celta y el poder de este pueblo (s. III a. C.). Aunque los cartagineses no penetraron en L., se cree que algunos lusitanos fueron mercenarios en el ejército de Aníbal, suposición que está de acuerdo con las costumbres entre los pueblos primitivos de la Península.Luchas contra los romanos. El enfrentamiento entre lusitanos y romanos, que comienza en el 155 a. C. y termina en 138 a. C., se debe a varias causas. Una de ellas es la invasión por los lusitanos de la Hispania Ulterior ocupada por los romanos. Los habitantes de L. buscaban en el Bajo Guadalquivir mejores tierras que las suyas de la montaña. Otra razón puede hallarse en la expansión romana a través de la misma provincia Ulterior, cuyas fronteras iban ampliando. Paralelamente a estas luchas se desarrollaron las de los celtíberos contra el dominio romano. Se tienen noticias de que con anterioridad al 155 a. C. se habían enfrentado ya lusitanos y romanos. Ello fue consecuencia de la penetración lusitana en la Bética, de la que hay datos acerca del 193 a. C. En los a. 163-162, los lusitanos al mando de un caudillo llamado Púnico derrotaron a Maulio, pretor de la Ulterior. En el 155 a. C., los lusitanos luchaban aliados a los vetones. En el 154 a. C., vencieron al pretor Calpurnio, lo cual les permitió llegar hasta el Mediterráneo, muriendo Púnico, a consecuencia de una pedrada, durante el asedio de una ciudad romana cuyo nombre se desconoce. Posteriormente, fue jefe de los lusitanos Kaisaros, también llamado Césaro, quien derrotó al pretor Lucio Mummio. El sucesor conocido de Césaro, Cauceno, invadió el Algarbe, habitado por los cuneos o conios, y cuya capital Conistorgis conquistaron. Después llegaron hasta Okile (Arzila) en África, donde fueron rechazados por L. Mummio, según versión de Schulten.El sustituto de Mummio, en el 152 a. C., Marco Atilio, consiguió algunas victorias sobre los lusitanos y les conquistó la ciudad de Oxthraca. Como contrapartida, loslusitanos vencieron al nuevo pretor de la Ulterior, Servio Sulpicio Galba, en el 151 a. C., no lejos de Carmona, en tierras de la actual provincia de Sevilla. Para acabar con el dominio lusitano, Galba urdió una estratagema. Prometió tierras a sus enemigos, a condición de que entregasen las armas, y con este pretexto encerró en un campo a unos 30.000 hombres, de los que se cree que mató a unos 9.000 y a los demás les vendió como esclavos. Esta traición, que le valió a Galba un proceso en Roma del que salió absuelto, levantó a todo el pueblo lusitano contra los romanos. El nuevo caudillo fue Viriato (v.), cuyas luchas recoge Apiano en su Historia de Roma (s. II).
La aparición de este caudillo al frente de los lusitanos se produjo en un momento crucial para su pueblo, que en el 147 a. C. había sido vencido por el pretor Vetilio en el valle del Betis e intentaba entonces pactar con Roma. Viriato era partidario de continuar la lucha y obtuvo que su pueblo le siguiera. No hubo enfrentamientos a campo abierto, sino una guerra de guerrillas, de desgaste, que resultó un desastre para los romanos. Los lusitanos, guiados por Viriato, practicaban la táctica del ataque y de la aparente retirada, tras la cual cargaban rápidamente sobre el enemigo. Mediante este sistema, fundamentado en la estrategia del movimiento, vencieron a los romanos en un desfiladero de la serranía de Ronda. Victoriosos nuevamente en el 146 a. C., pasaron a la Meseta septentrional y de aquí se dirigieron otra vez al Sur y conquistaron Segóbriga, ciudad celtíbera que pertenecía a la tribu de los olcades. Luego vencieron a los nuevos gobernadores de la Citerior, Claudio Unimano y C. Nigidio.Los romanos decidieron entonces nombrar cónsules con mando por dos años. El primero enviado a la Península fue Quinto Fabio Máximo Emiliano, que venció a los lusitanos. Pero tras el mandato de este cónsul, los lusitanos resultaron vencedores (142 a. C.). El nuevo cónsul Quinto Fabio Máximo Serviliano tuvo que retroceder hasta Tucci y desistió de la persecución de los lusitanos, que se habían retirado a su país. Derrotado otra vez Serviliano, los romanos pactaron respetando el statu quo ante, reconocieron a Viriato como rey de su pueblo y le concedieron el título de amicus populi romani. Pero la paz romana fue violada por el cónsul Quinto Servilio Cepión, hermano y sucesor del anterior (139 a. C.). Viriato fue perseguido hasta la L. por Cepión, a quien ayudó el gobernador de la Citerior, Popilio Lenas. Era el final de la lucha, pues los lusitanos ansiaban la paz. En estas circunstancias, se produjo el asesinato de Viriato, mientras dormía, por unos enviados de Cepión para entablar negociaciones. Otro caudillo, Táutalos, intentó continuar la resistencia, pero tuvo que rendirse. Así terminó prácticamente la oposición lusitana, pero a cambio de tierras que cultivar, que era lo que desde un principio pretendían los más desheredados. En tiempos de Sertorio (v.), los lusitanos se adhirieron a éste y combatieron a Metelo (80-78).Costumbres. Sobre la vida de los lusitanos cabe distinguir entre los que habitaban la montaña, éstos más rudos, más pobres, dedicados al pastoreo y al pillaje; y los de la Meseta, agricultores, con mayor abundancia de bienes de consumo y muy dados a la ostentación, sobre todo en las fiestas con que celebraban las bodas. El contraste entre estos dos sectores de población era enorme. Por ello, los calificativos de bandoleros y ladrones, que los autores romanos aplicaban a los lusitanos y a todos los que luchaban contra ellos sin previa declaración de guerra, debe entenderse que se refiere a los pobladores de la montaña, los cuales se unían desde jóvenes para dedicarse al saqueo. Viriato, a quien Orosio llama "homo pastoralis et latro", pertenecía a este sector social, y es de suponer que las bandas de lusitanos (realmente no puede hablarse de ejércitos) se formaban mayormente de montañeses, que buscaban en otras tierras lo que las suyas les negaban. Entre estas gentes, la rapiña se consideraba una hazaña; la depredación, un modus vivendi, consecuencia también del seminomadismo al que se habían acostumbrado. Del desequilibrio social de L. dan cuenta autores como Varrón, el ya citado Estrabón y Dión Casio. Y de la dedicación de los lusitanos al bandidaje, hay noticias incluso del s. I a. C., cuando César persiguió y venció a los bandoleros de las montañas que se negaban a establecerse en las zonas más bajas. Este bandolerismo se ha explicádo como fenómeno social motivado por razones económicas, y se quiere ver en él la razón de las luchas lusitanas.Acerca de las costumbres en L. se ha escrito que existía "una mezcla extraña del refinamiento que se halla en Turdetania con una barbarie y crueldad que no es la común en aquella región y en otras peninsulares" (J. Caro Baroja, Los pueblos de España, Barcelona 1946, 202). Los lusitanos se reunían en asambleas para elegir sus jefes; practicaban la devotio, con un gran sentido de la amistad; ofrecían sacrificios humanos con ocasión de fundaciones de ciudades, tratados de paz, muertes, etc.; cortaban la mano derecha a los prisioneros, costumbre que también adoptaron los romanos; eran dados a la adivinación visceral; tanto los hombres como las mujeres llevaban el pelo largo y usaban collares y brazaletes; quemaban los cadáveres, danzando al son de la flauta y del cuerno y combatiendo mientras tanto en derredor suyo; habitaban viviendas rectangulares, repartidas sin ningún orden en los poblados; algunos eran polígamos, aunque se cree que los más tenían una sola mujer; despeñaban a los condenados a muerte y despreciaban a los ancianos y a los mal dotados físicamente; comían sobre todo harina de bellotas y carne de cabra y bebían cerveza en vasijas de madera; los hombres vestían capa negra, que también usaban para dormir, sin otra cosa con que cubrirse; ejercían el comercio de cambio, pues apenas conocían la moneda; luchaban a pie y a caballo, con gran valor pero no excesiva resistencia; sus armas eran el escudo pequeño y cóncavo por fuera, la coraza de lino, el puñal, la lanza de hierro, el dardo de hierro o de madera con punta de hierro; se cubrían la cabeza con casco tejido en nervatura, y los hombres de a pie llevaban polainas de lana.Invasiones bárbaras. Con motivo de las invasiones de los bárbaros, a principios del s. V, L. fue ocupada por alanos, suevos y visigodos. Según un texto de Idacio, los alanos ocuparon las provincias de L. y Cartaginense. El reino de los alanos fue destruido por los visigodos. Los suevos comenzaron su dominio de L. con incursiones. En el reinado de Maldra (456-460), saquearon Lisboa (Olisipo). Su hijo Remismundo arrasó la zona de Coimbra. En el 469, los visigodos volvieron a establecerse en Lisboa. En el 585, Leovigildo unió el resto de L. a su reino después de acabar con los suevos. Con la llegada, en el 711, de los musulmanes termina la Edad Antigua de esta región, según la cronología española.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: Además de las citadas en el texto, son de interés, sobre todo en lo que se refiere a las fuentes, A. SCHULTEN (dir.), Fontes Hispaniae Antiquae, Barcelona 1922 ss.; A. GARCIA BELLIDO, España y los españoles hace dos mil años, según la geografía de Estrabón, Madrid 1945; ID, La España del siglo primero de nuestra Era, según P. Mela y C. Plinio, Madrid 1947; íD, Bandas y guerrillas en las luchas con Roma, "Hispania" V (1945) 547 ss.; P. BoscH GIMPERA, El poblamiento antiguo y la formación de los pueblos de España, México 1944; ID, Etnología de la Península Ibérica, Barcelona 1932; E. FLóREZ, España sagrada, XIII, Madrid 1816, 1-72; J. MARTINEZ SANTAOLALLA, Esquema paletnológico de la Península hispánica, Madrid 1945; E. MACWHITE, Estudios sobrelas relaciones atlánticas de la Península hispánica durante la Edad del Bronce, Madrid 1951; A. A. MENDES CORREA, A Lusitoma pre-romana, en História de Portugal, II, Barcelos 1930; ID, Os povos primitivos da Lusitania, Oporto 1924; J. LEITE DE VASCONCELOs, Religióes da Lusitania, Lisboa 1897, 1905 y 1913; M. TORRES LóPEZ, Las invasiones y los reinos germánicos de España, en HE III, 1940; C. TORRES, Derrota, escisión y ruina del reino suevo (456-468), Santiago 1963.
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