Luis XI de Francia
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Biografía GER
Monarca de Francia, de la dinastía de los Valois (v.). N. en Bourges el 3 jul. 1423, rey en 146l. Resolvió los graves problemas políticos que se planteaban a la muerte de su padre, Carlos VII: peligro por la fuerza del duque de Bretaña y sobre todo el duque de Borgoña, riesgo de empezar de nuevo la "guerra inglesa", y reorganización interior de un país debilitado por una larga y terrible lucha. Físicamente, no era agraciado, sino enfermizo y de modales poco correctos; esta apariencia exterior hizo que sus contemporáneos se equivocasen, al principio de su reinado, y no comprendieran su habilidad política. Dotado de gran capacidad de trabajo, de una excelente memoria y de una imaginación sutil, destacó por sus intrigas. Para alcanzar sus propósitos prefirió la diplomacia a la guerra. Todo lo que le rodeaba tenía poca importancia. Los miembros de su Consejo eran solamente ejecutivos. Él era el único responsable de su política. "Su caballo era todo su consejo", escribe Commynes, que le conocía muy bien.Comienzos de su reinado. Sin embargo, Luis XI empezó mal. Durante los primeros años, suscitó una coalición de descontentos por algunas medidas poco acertadas, como aumento de impuestos, revocación de los consejeros y oficiales de su padre, Carlos VII, al que se había enfrentado violentamente, y vejaciones a los duques de Bretaña y de Borbón. Esta poderosa coalición tuvo por jefe teórico al hermano del rey, Carlos, duque de Berry, y por jefe real al heredero del ducado de Borgoña, el conde de Charolais, Carlos el Temerario (v.). Se formó la liga del Bien Público. Pero los príncipes aliados no encontraron el apoyo popular que esperaban. Luis XI atravesó una difícil situación (batalla indecisa de Monthléry el 16 jul. 1465), pero consiguió dividir a sus adversarios y restablecer la paz mediante los tratados de Conflans y de Saint-Maur. Sin embargo, en 1468 le acecharon de nuevo grandes peligros. Pareció estar a punto de realizarse una nueva coalición entre el duque de Bretaña Carlos el Temerario, Juan II de Aragón y Eduardo I V de Inglaterra, cuya hermana, Margarita de York, se había casado con Carlos el Temerario. Luis XI, haciendo uso de la audacia, se lanzó sobre Bretaña, impuso el tratado de Ancenis (10 sept. 1468) y marchó luego prácticamente solo a Peronne para enfrentarse al duque de Borgoña. Al mismo tiempo los habitantes de Lieja, ganados por la diplomacia y el dinero de Luis XI, se sublevaban contra la tutela del duque Carlos el Temerario, quien acusó a Luis XI de haberle traicionado y le impuso las condiciones más humillantes: participar en la lucha contra los habitantes de Lieja con el ejército del duque de Borgoña y sustraer Flandes de la tutela del Parlamento de París.En 1470 las intrigas de Luis XI por el lado de Inglaterra parecían triunfar. Enrique VI, el rey de la "rosa roja", fue restablecido con su ayuda. El rey de Francia, creyendo entonces poder paralizar el Estado borgoñón, atrajo el comercio inglés a los puertos franceses, prohibió a sus súbditos participar en las ferias de Amberes, con el deseo de llevar a Francia "la etapa" de la lana inglesa. El momento de iniciar de nuevo la guerra parecía haber llegado; en diciembre de 1470 y enero de 1471, una después de otra, las "ciudades del Somane", que cierran por el S el Estado borgoñón, cayeron en manos de los franceses. Pero de nuevo fue Carlos el Temerario quien triunfó; Eduardo IV, sostenido por los Borgoñones, fue restablecido el 14 abr. 1471; se formó una nueva coalición de príncipes, reagrupando a Juan V de Armagnac, Francisco II de Bretaña, Gaston IV de Foix y el hermano del rey, ahora duque de Guyena. Pero el rey reaccionó, detuvo una invasión borgoñona en Beauvais (27 jul. 1472) y concluyó una tregua en Bruselas con Carlos el Temerario.Grandes éxitos de Luis XI. En julio de 1475, el ejército inglés y el rey Eduardo l V desembarcaron en Calais reclamando su "herencia" de Francia. Felizmente para el rey de Francia, Carlos el Temerario no fue puntual a la cita fijada por su aliado; Eduardo IV prefirió entonces hacer un pacto; en Picquigny (29 ag. 1473) aceptó una larga tregua y una gran renta, y embarcó de nuevo. La guerra de los Cien Años (v.) estaba acabada. A partir de este momento Luis XI no tuvo más que esperar que los múltiples errores de su adversario borgoñón hicieran efecto; su diplomacia y su dinero suscitaron nuevos enemigos a Carlos el Temerario; después de haber sido vencido por dos veces por los suizos (1476), el duque de Borgoña murió ante Nancy el 5 en. 1477, pero Luis XI no consiguió alcanzar la herencia borgoñona; sus tropas ocuparon el ducado y el condado de Borgoña, la Picardía, Artois y el Sur de Hainaut, pero fracasaron en Flandes. María de Borgoña, heredera de Carlos el Temerario, encontró un eficaz protector en la persona de Maximiliano de Austria (v.), hijo del emperador Federico III, con el que se casó el 19 ag. 1477. María de Borgoña murió prematuramente y Maximiliano concluyó con Luis XI el tratado de Arras (23 dic. 1482). El rey de Francia conservó sus conquistas, pero los Estados borgoñones del Norte (Flandes, Brabante, Hainaut, Gueldre y Luxemburgo) fueron para Maximiliano, tutor de su hijo Felipe el Hermoso.Luis XI y España. La política de Luis XI en España fue excesivamente hábil. A comienzos de su reinado, jugó un papel doble en la cuestión de la revolución catalana: sostuvo la causa de Juan II de Aragón (v.; tratado de Bayona del 9 mayo 1462), pero intentó apoderarse de la totalidad de Cataluña después de haberse adueñado del Rosellón y de Cerdaña (1463). Juan II participó, en estas condiciones, en las intrigas diplomáticas hostiles al rey de Francia, y aprovechándose de las dificultades de este último, entró en Perpignan en 1473. Felizmente para Luis XI, la atención del rey de Aragón, a partir de 1475, se centró en los problemas de la sucesión de Castilla, lo que permitió a Luis XI recuperar Cerdaña (v.) y el Rosellón (v.). En la sucesión de Castilla, Luis XI tomó partido por la infanta Juana y Alfonso V de Portugal, contra Isabel la Católica y su marido Fernando, el hijo de Juan II; pero ante el éxito de los aragoneses y de sus partidarios, no insistió. Esta actitud del rey de Francia le hizo hostil a Castilla y a Aragón. El matrimonio de Juana la Loca, heredera de los Reyes Católicos, con Felipe el Hermoso, nieto de Carlos el Temerario, fue la reacción de los franceses a esta política poco afortunada.Obra interior de Luis XI. La unificación de Francia fue la causa de grandes progresos en su reinado. El rey se apropió de las tierras de las casas de Armagnac y de Alencon, cuyos propietarios se habían levantado contra su autoridad. Los grandes dominios de la Casa de Anjou fueron igualmente anexionados por el rey después de la muerte de René de Anjou (10 jul. 1480) y del sobrino de éste, Carlos II de Maine: Maine, Anjou, el ducado de Bar, Provenza y las pretensiones sobre el reino de Nápoles. El rey, que odiaba a su primo el duque de Orleáns (futuro Luis XII), le hizo casarse con su hija Juana, que no podía tener hijos. Se atrajo a los Borbones casando a su hija preferida, Ana, con uno de los hijos menores de aquéllos, Pierre de Beaujeu. A la muerte de Luis XI, solamente Bretaña escapaba todavía a la influencia real.El gobierno de Luis XI fue también una etapa importante en la historia del desarrollo del poder real; ya no se convocaron reuniones de Estado, excepto para aprobar una decisión real; los impuestos, que aumentaron constantemente, se cobraron ahora sin el consentimiento de aquéllas. Sustrajo numerosas actuaciones políticas a la competencia del Parlamento. La Iglesia de Francia estuvo sometida a la tutela real; en pocos años, su ejército se convirtió en el mejor de Europa.Muerte del rey. Todo esto explica la impopularidad de Luis Xl. Hacia el fin de su reinado, temía los atentados y estaba amargado por la enfermedad; aumentaron su desconfianza y sus crueldades y se encerró en su castillo de Plessis-les-Tours. Es el origen de la leyenda negra de Luis XI, trasmitida por los escritores románticos. M. de un ataque de apoplejía en Plessis-les-Tours el 30 ag. 1483.PAUL LABAL.
BIBL.: J. PERINELLE, Louis XI et 1’Angleterre, París 1930; A. BAILLY, Louis XI, París 1936; J. CALMETTE, Le grand régne de Louis XI, París 1938; R. GANDILHON, Politique économique de Louis XI, París 1944; J. CALMETTE, Autour de Louis XI, París 1947.
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