Lugones, Leopoldo
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Biografía GER
Poeta, prosista y erudito argentino.Datos biográficos. N. en Villa María del Río Seco (Córdoba) el 13 jun. 1874. Abandonó sus estudios secundarios para dedicarse al periodismo en el diario El Interior de Córdoba. Publicó su primer libro a los 19 años de edad: Los mundos (1893), olvidado después por el escritor. En 1896 pasó a Buenos Aires, donde comenzó trabajando como funcionario de Correos, junto con Rubén Darío. Por esa época L. era socialista, el eco de cuyas ideas se advierte en el libro de poemas Las montañas del oro (1897), con influencia de Víctor Hugo (v.). A principios de siglo evolucionó hacia el conservadurismo. Fue nombrado inspector de enseñanza secundaria y, en 1902, comisionado por el ministro Joaquín V. González para realizar un informe sobre las ruinas jesuíticas de Misiones. Fruto de este viaje fue el libro El imperio jesuítico (1903). Viajó a París en 1906 y en 1911, y en la capital francesa dirigió "La Rey. Sudaméricaine". En 1924 fue designado delegado argentino en la Oficina de Cooperación Intelectual de la Soc. de las Naciones. Después de 1930 fue director de la Bibl. Nac. de Maestros, que hoy lleva su nombre y es una de las más importantes de Buenos Aires.Su obra poética y el modernismo. Durante los años del modernismo (v.) mostró propensión al parnasianismo (v.) y al simbolismo (v.) franceses, y admiración por Rubén Darío (v.), de quien fue amigo. Eran los años de Los crepúsculos del jardín (1905) y Lunario sentimental (1909). L. representa una variante sutil del modernismo: la del nervioso temperamento argentino, frente al más estático, lento y, en el fondo, romántico de los americanos Jaimes Freyre (v.), Guillermo Valencia y Julio Herrera y Reissig (v.). L. era ya netamente modernista en algunas composiciones de Las montañas del oro, pero es en Los crepúsculos del jardín donde muestra su gran riqueza verbal, gracia y personalidad; destacan en esta última obra la serie de sonetos Los doce gozos. En cuanto a Lunario sentimental, no obstante la influencia de Samain y de Laforgue, es un libro poéticamente rico, que vence al tiempo. En su momento, los críticos posrománticos y positivistas objetaron sus rimas difíciles y sus imágenes insólitas, y los poetas vanguardistas le atacaron, pese a que en Lunario sentimental se hallaba en germen toda la metaforización ultraísta.El periodo modernista llega en L. hasta 1910. Este año publicó Odas seculares, libro virgiliano con toques al estilo de Andrés Bello (v.), de intención muy argentina. Un aura lejanamente romana nimba su canto a los bienes que traen la ganadería y las mieses: triunfa en sus versos el entusismo patriótico del centenario de la Revolución de mayo. Síguele en 1912 El libro fiel, dedicado a su esposa, de honda y fina poesía intimista. Cinco años después da a la imprenta el pascoliano Libro de los paisajes, delicioso y tierno paseo por el campo, con un recuento de los animales argentinos. Se encuentran allí el musical y onomatopéyico Psalmo Pluvial y Alas, serie de pájaros criollos pintados con arte exquisito. En 1922 aparece Las horas doradas, en el que sobrenadan los restos del naufragio del modernismo. Perdura bajo los mismos un rico lirismo y son memorables los versos de El Dorador, con filosófica reminiscencia de If, poema de Kipling, aunque más profundo y musical. Pero su personalidad esencial se manifiesta en tres obras magistrales: Romancero (1924), Poemas solariegos (1928), exaltación lírica de su estirpe y lares, y Romances del río Seco (publicados en 1938, después de su muerte), obra de plenitud y de una sencillez ejemplar. El modernismo ha cedido en estas obras a un denso, sustantivo y válido clasicismo, donde también muestra el poeta la potencia lírica y genésica de lo hispano: aquí L. es más argentino y más castellano.Obras en prosa. L. fue también maestro de la prosa, que abarcó gran cantidad de temas. Entre sus libros deben recordarse especialmente cuatro: El imperio jesuítico, visión injusta de la obra de la Compañía de Jesús; La guerra gaucha (1905), de extraordinaria riqueza idiomática y de gran estilo, obra maestra de la prosa modernista en América, que puede ser tomada como ejemplo emulativo de la prosa de Quevedo y de Gracián; Historia de Sarmiento (1911) y El payador (1916), valoración erudita del Martín Fierro a través de un estudio cultural sobre el gaucho. En distintos ensayos, abordó la filosofía (Piedras liminares y Filosofículas), la cultura clásica (Estudios helénicos), la filología (Diccionario etimológico del castellano usual), la ciencia (El tamaño del espacio), el relato fantástico y la novela.Ideología. El pensamiento político del escritor pasó por cuatro avatares: anarco-socialista, de 1895 a 1903; conservador liberal, de 1903 a 1923; militarista, de 1923 a 1931; y de desencanto, 1931-38, que le llevó al suicidio el 19 feb. 1938 en Buenos Aires. Hacia 1923 advirtió la vacuidad de la democracia liberal argentina y del mundo, sobre todo en sus aspectos éticos. Escribió dos libros para combatirla y proponer, en su reemplazo, la tradición nacional: La patria fuerte y La grande Argentina, ambos de 1930. Anteriormente, en el prólogo de Limaduras de Hephaestos, había hecho un llamamiento a la juventud y había escrito: "La verdad es que tenemos muy descuidado el espíritu. Confundimos la grandeza nacional con el dinero, que es uno de sus agentes. Hemos puesto nuestra honra en el comercio".A lo largo de su existencia le faltó espíritu religioso, pero en el último lustro dio un gran cambio con su acceso al cristianismo. Como señala Leonardo Castellani, sus artículos de 1935 a 1938 contienen "todo el Credo entero de las cosas invisibles y visibles". Cuando se mató trabajaba en una biografía de encargo, sobre la que escribió: "Dejo inconcluso mi libro sobre Roca. Basta". Había terminado nueve capítulos sobre el "hombre Roca", pero no pudo concluir la parte referente al "estadista Roca".J. M. CASTIÑEIRA DE DIOS.
BIBL.: C. OBLIGADO, La cueva del fósil, Buenos Aires 1927; J. C. GHIANO, Lugones escritor, Buenos Aires 1957; L. CASTELLANI, Lugones, Buenos Aires 1964; J. L. BORGES, Leopoldo Lugones, Buenos Aires 1965; L. LUGONES, Mi padre, Buenos Aires 1949; C. A. LOPRETE, La literatura modernista en la Argentina, Buenos Aires 1955; L. E. SoTo, Lugones, en Historia de la Literatura argentina, dir. R. A. ARRIETA, Buenos Aires 1959. Su bibl. en L. A. ROGGIANO, Bibliografía de y sobre Lugones, México 1962.
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