Lucha Biológica BIOL.
Categoria:
Biología
Se entiende por l.b. la utilización racional de ciertos animales, plantas o virus, enemigos naturales de otras plantas o animales que el hombre considera perjudiciales por algún motivo, y que de esta forma son destruidos o reducidos a un nivel de población de escasos efectos dañinos. Evidentemente, la intencionalidad y planificación que caracteriza este método la limitación de las plagas hace que sus efectos no puedan confundirse con las alteraciones de la densidad de las poblaciones debidas a variaciones del equilibrio biológico, por circunstancias naturales, bióticas o ambientales.No siempre es igualmente definido el concepto de l. b., ya que los autores pueden o no incluir en este concepto el uso de variedades de plantas resistentes, antibióticos, métodos autocidas (esterilización de machos) y empleo de virus.Se ha sugerido sustituir el nombre de l. b. por el de control biológico o bien control ecológico, puesto que en realidad se trata de una limitación de ciertas especies, perjudiciales, por medio de enfermedades, parásitos o depredadores, que suelen ser virus, bacterias, hongos, insectos y aves. Un aspecto concreto de la l. b., en el que se utilizan exclusivamente virus, rickettsias, bacterias o protozoos, se denomina l. microbiológica. Por el contrario, la utilización conjunta de métodos biológicos, fisiológicos y químicos da lugar a la l. o control integral.La utilización de plaguicidas sintéticos ocasiona graves problemas, como son contaminación ambiental y de los alimentos, excesivo coste, destrucción de seres vivos que interesa conservar, incluidos polinizadores, insectos entomófagos, aves y otros animales insectívoros, microbiología del suelo productora del humus; también da lugar a la aparición de razas resistentes de animales perjudiciales y a la proliferación de plagas difícilmente controlables (ácaros, cóccidos). Por estas razones, y porque ciertas plantas y animales resultan difíciles de exterminar por métodos químicos, a menudo resulta útil o indispensable la l. b., pudiendo ser ejercida de modo permanente o temporal.El equilibrio biológico natural y el control de plagas. El hombre altera el equilibrio biológico natural con sus extensos cultivos monoespecíficos o la cría masiva de ciertas especies animales; se crea así un medio ideal para la aparición de una plaga o enfermedad, que al propagarse fácilmente ocasiona importantes perjuicios. Aunque no haya intervención humana, la plaga experimentará importantes fluctuaciones en años sucesivos, e incluso puede desaparecer por completo, debido a circunstancias ambientales y, más frecuentemente, a la aparición de numerosos parásitos y depredadores, si es que la competencia alimentaria no es suficiente para ocasionar el exterminio por hambre de los mismos causantes del desequilibrio. Cuando la plaga es causada por especies exóticas introducidas, con frecuencia no encuentran enemigos de importancia, por lo que resulta muy difícil su eliminación. Es en este caso cuando con mayor éxito puede utilizarse la lucha biológica, importando parásitos o depredadores naturales del país de origen dé la plaga.Un ejemplo, que ha pasado a ser clásico en la historia de la lucha biológica, lo constituye la cochinilla acanalada (Icerya purchasi), que en el pasado siglo apareció en los naranjales de California, manifestándose como plaga desastrosa de muy difícil extinción. Su origen australiano indujo al entomólogo americano Riley a pensar que en aquel país podría encontrarse algún insecto depredador que fuera su control natural. Luego de varios ensayos se descubrió, principalmente por el entomólogo Koebele, enviado expresamente a Australia, que el coleóptero coccinélido Rodolia cardinales era un eficaz enemigo de la cochinilla, pudiendo así dominarse rápidamente la plaga, al criar en insectarios grandes cantidades de mariquitas que eran, posteriormente, soltadas en los campos de naranjos californianos. Ha resultado tan útil la Rodolia que muy pronto fueron llevados en gran número a diversos países, donde había plaga de la cochinilla, habiéndose aclimatado perfectamente, dominando la invasión de Icerya. En circunstancias casi idénticas se logró controlar el cóccido "cotonet" (Pseudococcus citri), cuyo depredador es el coccinélido Cryptolaemus montrouzieri, igualmente aclimatado en muchos países, entre ellos España, procedente de Australia. Este continente aparece con frecuencia mencionado en los textos de l. b., ya que unas veces ha sido origen de plagas y de su correspondiente controlador, y otras aparece como lugar de combate de plagas introducidas, que se aclimataron como probablemente en ningún otro lugar de la Tierra. Tal es el caso de la chumbera y del conejo. La primera llegó a establecerse en una superficie superior a 25 millones de Ha., siendo imposible luchar contra su rápida invasión, hasta que en 1926 se utilizó con todo éxito la polilla americana Cactoblastis cactorum, que en sólo siete años eliminó casi por completo la plaga de cactus, auxiliada posteriormente por unas cochinillas del género Dactylopius.El conejo europeo fue introducido en Australia mediante 24 ejemplares llevados de Inglaterra, por un colono muy aficionado a la caza, en 1859. En apenas 70 años se había reproducido de tal modo que constituía una gravísima plaga que invadía campos y cultivos. Sólo el empleo de un virus sudamericano, el de la mixomatosis, fue capaz de reducir la invasión. En su país de origen el parásito ataca al conejo Sylvilagus brasiliensis, pero no le causa grave daño, mientras que la mortalidad en el conejo común alcanza, al principio, el 99%. En Australia, el resultado del programa de infestación por mixomatosis en 1950 fue tan eficaz que en tres años la plaga de conejos había sido reducida en un 80%; sin embargo, la posterior aparición de una raza resistente del conejo ha hecho descender la mortalidad a cerca del 30%.Entre los numerosos países que se han ocupado extensamente de los diversos aspectos de la l.b., destacan los EE. UU. En este país hay alrededor de 100 especies de insectos parásitos y depredadores importados de otros países y aclimatados perfectamente, para atacar unas 80 especies de plagas. En el Canadá hay aproximadamente 50 plagas diferentes, en su mayoría forestales, que se controlan biológicamente.Es enorme la cantidad de especies virales, botánicas y zoológicas que viven a costa de otras, ocasionando enfermedades o la muerte; sin embargo, pocas son, relativamente, las enfermedades o los parásitos y depredadores que pueden controlar con efectividad una plaga determinada. Sucede así porque las especies atacadas cuentan con medios de defensa que les permiten sobrevivir, bien sea su capacidad de procreación o bien métodos activos y pasivos de protección, entre los que destacan las razas resistentes a enfermedades y ciertas razas fisiológicas, o simplemente poblaciones que se alimentan de diferente tipo de plantas, a las que no atacan los parásitos habituales de la especie. Esta selectividad fisiológica es causa frecuente del fracaso en la aplicación de la l.b.; por otra parte, los parásitos y depredadores que atacan indistintamente muchas especies tampoco son adecuados medios de control de plagas.En el control biológico usualmente se utilizan organismos que destruyen o perjudican activamente a otros seres; sin embargo, en ocasiones el método seguido es muy diferente: la destrucción de hospedadores obligados intermedios en el ciclo de una plaga. De esta forma se ha intentado controlar ciertas royas, eliminando agracejos y otras plantas hospedadoras parciales, mientras que en el reino animal ocurre con caracoles de agua dulce que albergan larvas de gusanos trematodos, parásitos del hombre o de animales domésticos, y en muchos otros animales suceden casos similares de parasitismo, que puede atacarse destruyendo los intermediarios.La l.b. se ejerce principalmente contra plagas animales, pero ciertas plantas son eliminadas por este medio. como la chumbera antes mencionada, una especie de Lantana procedente de América central, la Clidenia hirta, la Cordia macrostachya, etc. En el caso del Hypericum perforatum, o hierba de S. Juan, considerada mala hierba en muchos pastizales del Oeste americano, puede ser controlada gracias a la utilización de dos especies de coleópteros, que atacan respectivamente las raíces y las hojas de la planta.Los virus se han revelado útiles en el control de plagas de ciertos lepidópteros (pieris de la col, procesionaria del pino, mariposa lagarta), más raramente en himenópteros y dípteros, mientras que algunas rickettsias se han estudiado experimentalmente como causantes de enfermedades de larvas de insectos como típulas y melolontas. Las bacterias son bastante utilizadas en lucha biológica, sobre todo el Bacillus thuringiensis, que puede destruir más del 80% de plagas de importancia agronómica y forestal; Bacillus popilliae y B. lentimorbus atacan al escarabajo japonés Popillia japonica, mientras que Aerobacter aerogenes acridiorum ha sido utilizado contra la langosta migratoria Schistocerca, constituyendo probablemente el primer ejemplo de investigación completa de una enfermedad bacteriana en un insecto perjudicial, efectuada por d’Herelle en México, el año 1911.Muchos hongos atacan insectos perjudiciales, siendo muy conocido la Entomophthora muscae, que en otoño ocasiona la muerte de varias especies de moscas. Incidentalmente se han utilizado protozoos, ácaros y gusanos nematelmintos; de éstos cabe señalar la Neoaplectana glaseri, que en EE. UU. puede, en circunstancias óptimas, parasitar hasta el 81% de las larvas del escarabajo Popillia japonica. En cuanto a los insectos, son evidentemente los invertebrados más utilizados en lucha biológica; entre los principales coleópteros destaca el carábido Calosoma sycophanta, utilizado en Europa y Norteamérica contra orugas de plagas forestales, y casi todas las especies de coccinélidos son afidiófagas (comen pulgas) o atacan cóccidos (cochinillas). Los neurápteros crisópidos y hemeróbidos también depredan pulgones y cochinillas; entre los himenópteros, la familia bracónidos suele parasitizar pulgones, lo mismo que hacen los encírtidos, que también pueden atacar orugas de mariposas; los calcídidos parasitan muchos insectos, y los icneumónidos lo hacen a mariposas y coleópteros xilófagos. También los dípteros son útiles, sobre todo los sírfidos comedores de pulgones y los taquínidos parásitos de mariposas.Entre los vertebrados útiles en lucha biológica destacan algunos pequeños peces, como Gambusia affinis, especie norteamericana ampliamente distribuida por otros continentes para destruir las larvas de mosquitos. Aparte de algunos anfibios y reptiles útiles, como las serpientes masuranas, muy empleadas en América por alimentarse de otras especies de serpientes venenosas, y de algunos mamíferos como los murciélagos, insectívoros, y las mangostas, eficaces contra las serpientes, la mayor parte de vertebrados utilizados en l. b. son aves; de ellas muchos pájaros son insectívoros y las rapaces nocturnas (lechuzas, mochuelos, búhos) atacan principalmente roedores. En ciertos casos el hombre favorece de un modo u otro la dispersión y vida de estas especies como medio de l. b., que en ciertos casos es particularmente eficaz.Un tipo de l. intermedio entre biológico y fisiológico es el de esterilización de machos. Ejemplo típico es el del gusano barrenador del ganado, larva de la mosca Callitroga hominivorax, cuyos machos esterilizados por radiaciones gamma de cobalto 60, son liberados en grandes cantidades para conseguir que las hembras permanezcan infértiles; en pocos años el S de EE. UU. quedó libre de esta plaga. Cuando se utiliza el control biológico no debe utilizarse el químico, puesto que suelen ser más sensibles los insectos beneficiosos que los perjudiciales; p. ej., se ha comprobado en Kenya que el hemíptero Phanococcus kenyae, importante plaga del cafeto, está bien controlado por su parásito Anagyrus kivuensis, pero los frecuentes tratamientos de DDT contra el también hemíptero Antestiopsis lineatocollis a menudo rompen aquel equilibrio biológico, porque el Anagyrus es mucho más sensible que su presa a los insecticidas.Es importante en l. b. conseguir que el factor biótico limitador sea capaz de mantenerse por sí mismo por tiempo indefinido, perpetuándose y diseminándose naturalmente. Casi el 75% de los ensayos realizados en el mundo han fracasado, y en su mayoría los éxitos ocurren en los países tropicales o subtropicales. El fracaso en la l. b. permanente se debe casi siempre a la escasa sincronización biológica entre la plaga y su controlador, la insuficiente densidad de población, la polifagia del parásito y su escasa capacidad de detección de su víctima. En ocasiones el fracaso se debe a factores climáticos o a la presencia de hiperparásitos, que atacan a los controladores. Cabe destacar que puede haber un efecto sinérgico (suma de efectos incrementados mutuamente), en la utilización simultánea de ciertos insecticidas a débil concentración y una bacteria, p. ej., Bacillus thuringiensis, o bien dos agentes microbiológicos juntos.V. t.: ECOLOGIA.A. COMPTE SART.
BIBL.: P. DE BACH, Control biológico de las plagas de insectos y malas hierbas, México 1968; L. BONNEMAISON, Enemigos animales de las plantas cultivadas y forestales, Barcelona 1964; H. D. BURGES y N. W. HusSEY, Microbial control of insects and mites, Londres 1971; C. P. CLAUSEN, Entomophagous insects, Nueva York 1940; CH. ELTON, The ecology of invasions by animals and plants, Londres 1958; C. L. METCALF y W. P. FLINT, Destructive and useful insects, Londres 1962.
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