Lotto, Lorenzo
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Biografía GER
Pintor italiano del Renacimiento. Incomprendido por sus contemporáneos por alejarse del estilo imperante de Tiziano (v.), es cada vez más apreciado por la sinceridad, el patetismo y el carácter moderno y naturalista de su pintura religiosa y de retratos. N. en Venecia en 1480. Su vida es una continua peregrinación de provincia en provincia para cumplir encargos menores; documentos personales muestran que era solitario y que se sintió abandonado, perseguido por dificultades económicas y adversidades de todo tipo. Trabajó principalmente en ciudades del norte de Italia: Treviso (1503-06, 1531, 1542-45), en varias localidades de las Marcas (1506-08, 1512, 1529-39, 1549-56) y en Bérgamo (1513-26), de donde quizá procediera su familia. En 1509 estuvo en Roma trabajando en las Estancias del Vaticano, y en Venecia se señalan dos periodos de actividad: 1526-29 y 1540-49. Después de estos largos años de trabajo va a Loreto en 1552, siendo admitido como hermano oblato de la Santa Casa, donde muere en 1556.Su obra de todas las épocas incluye grandes retablos tradicionales, pinturas al fresco, estudios de santos aislados, composiciones religiosas y retratos. Su estilo primitivo, brillante y duro, se muestra en el retrato del Cardenal Bernardo de Rossi (Nápoles, Galería Nacional), de 1505, o en la Asunción de Asolo (1506), y en el políptico de Recanati (1508), en el que hay, sin embargo, un nuevo tratamiento del color y la luz. De su estancia en Roma, donde recibió el encargo de pintar algunos frescos, no conservamos obra ninguna. A su vuelta encontramos ya un artista en plena madurez. Pertenecen a este periodo los tres grandes retablos de Bérgamo: el retablo de S. Bartolomé (1516), La Virgen rodeada de tres Santos de S. Bernardino (1521), y el de Santo Spirito (1521); otras composiciones sacras de acento patético y profano, una serie de magníficos retratos como el de Micer Mansilio y su mujer del Prado (1523), así como el diseño para una decoración en madera de la sillería del coro de S. María la Mayor de Bérgamo (1523-30) y los frescos de la Capilla Suardi de Trescore (1524), de carácter tierno e íntimo frente al estilo suntuoso y áulico de Tiziano. Su primera estancia en Venecia, donde pinta varios retratos, le hace más suave y comprensivo. Las obras posteriores, como los retablos de Monte San Giusto (1531), les¡ (1532) y Cingoli (1539), le muestran más libre y dramático dentro del estilo de la anterior etapa bergamesca. Después de su segundo periodo veneciano, las últimas obras son de ejecución esquemática y sentido misterioso; su arte se hace desigual y su fuerza creadora se debilita, pero todavía pinta en la Santa Casa de Loreto una obra maestra: la Presentación en el Templo (1554).El desarrollo de la pintura de L. es oscuro, aunque parece que las raíces de su arte están en Giovanni Bellini (v.) con acentos sin duda de Antonello da Messina (v.). Pero el mismo espíritu inquieto que le llevó a Recanati siendo todavía muy joven, es el que le empuja a buscar lo que impera en el campo del arte incluso fuera de Italia, y así observamos en él influencias de Rafael, Leonardo, Correggio, Altdorfer, Grünewald y Durero. En cambio, en su exilio permanente en las provincias de las Marcas, elude con buen resultado la poderosa influencia de Tiziano y las excentricidades intelectuales de los manieristas. Emerge por encima de estas influencias y corrientes una personalidad fascinante, versátil e inquieta, aparentemente tímida pero con una profundidad inusitada. L. busca la verdad cotidiana en sus retratos y por eso no es aceptado por la fastuosa aristocracia veneciana. Pero en un éxtasis de devoción y humanidad abre un sutil y sorprendente camino moderno con asombrosas zonas de color, con vibrantes reflejos de luz y sobre todo con la distorsión de la forma y la sustancia. Su desesperada soledad y su destino errante nos muestran toda la tragedia de un hombre que permaneció fiel a sí mismo en contradicción abierta con las corrientes de su época. El estilo naturalista de L. es recibido y comprendido sobre todo en Brescia y en Bérgamo, donde más de dos generaciones de pintores siguen sus huellas en pos de una actitud espiritual e interés por la realidad del mundo y las cosas.J. M. CRUZ VALDOVINOS.
BIBL.: L. VENTURI, La Pintura italiana, II, Ginebra 1950, 21; 129-132; P. BIANCONI, Tutta la pittura di Lorenzo Lotto a cura di, Milán 1955; A. M. BRIZIo, Lorenzo Lotto, en Enciclopedia Universale dell’Arte, VIII, Florencia 1958, col. 706-710; B. BERENSON, Lorenzo Lotto, Londres y Nueva York 1955.
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