Lombarda, Escuela (pintura) ARTE
Categoria:
Arte
La llamada escuela l. de pintura es algo así como la escuela de París. Se admite su existencia, pero tan sólo para agrupar, de una manera que facilite el estudio, a varios pintores escasamente relacionados entre sí.Toda escuela que lo sea verdaderamente debe reunir tres condiciones que se dan escasamente en la l.: 1) unidad de radicación, 2) unidad en el tiempo, y 3) unidad estilística. La primera de estas tres condiciones existe en la escuela l., ya que todos los miembros de la misma han residido en Milán durante la totalidad o durante parte de su vida, pero las otras dos, al igual que sucede en la escuela de París, apenas existen, ya que la escuela se extiende, con frecuentes soluciones de continuidad, desde los tiempos de Caravaggio (v.) hasta principios del s. XIX, e incluye a pintores muy diversos en factura, cromatismo, fidelidad a la realidad exterior y temática, cuyo único nexo de unión se reduce a la residencia en Milán.Ya antes de que Caravaggio llevase a sus últimas consecuencias la manera tenebrista de pintar que habían inventado en España Navarrete el Mudo y Ribalta (v.), pero que él reinventó sin conocer posiblemente estos dos precedentes, había trabajado en su juventud Federico Barrocio, pintor de Urbino, en Milán y Génova, antes de su emigración a Roma. Era movidamente barroco y le atraían los contrastes de luz y sombra. Por esos mismos días trabajaban en Milán Savoldi, de quien se conservan en dicha ciudad abundantes cuadros de factura tenebrista. También Peterzano, un veneciano discípulo de Tiziano (v.), vivió la mayor parte de su vida en Milán, en donde realizó abundantes cuadros de luz contrastante y donde fue el primer maestro de Caravaggio. Verdad es que Caravaggio emigró a Roma en 1589, cuando contaba tan sólo 16 años de edad, pero la manera que él llevaría a sus últimas consecuencias, y que era entonces habitual entre algunos pintores de Venecia y Bérgamo, pudo haberse comenzado a formar durante sus estudios milaneses en el taller de Peterzano.Tras la emigración de Caravaggio hubo en la escuela l. manieristas (v. MANIERISMO I, 1) notables como Gian Battista Crespi el Cerano (1575-1633), notable por su luz plateada y por el ritmo de sus composiciones; Giulio Cesare Procaccini (1570-1625), influido algo por Rafael y mucho por Correggio; Pier Francesco Mazzuchellí el Morazzone (1571-1626), a mitad de camino entre manierismo y tenebrismo (v.) y alguna de cuyas obras llegó a serle atribuida al propio Velázquez; Daniele Crespi (ca. 1598-1630), tenebrista de notable contención formal, más relacionable con Ribera que con Caravaggio; y Evaristo Baschenis (1617-77), cuyos bodegones y vanidades son un modelo de delicadeza de factura y de -sabia utilización de la luz.En el s. XVIII destacó ante todo en Milán un gran pintor, todavía no suficientemente valorado: el "costumbrista" Giacomo Ceruti, llamado il pitochetto, nacido probablemente en Brescia y de quien se sabe que todavía vivía en 1750. Trabajó en Milán y también en Brescia y Padua. La más completa colección de sus obras se halla en el museo Brera, de Milán, aunque tal vez ninguna supere, en la modalidad del retrato, que cultivó con acierto, a "La dama del abanico", modelo de entonación vigorosa y rica, conservada en la Acad. Carrara de Bérgamo. Considerar a Ceruti tan sólo como pintor de género o como costumbrista, aunque ésta sea su "catalogación oficial", es limitarse a admirar su anécdota, la habilidad y la gracia con la que dota de vida a sus mendigos o a sus niños entristecidos, y equivale a olvidar la gloria de su color y de su factura jugosa, que se convierten en pura delicia de suntuosidad para la vista, por muy pobres que sean la anécdota interpretada y los harapos en que se envuelven sus personajes. Otro gran colorista de la escuela l. del s. XVIII fue GiuseppeChislandi (1665-1743), más conocido por Fra Galgario. Su dibujo era a veces un tanto envarado y los gestos de sus personajes muy a menudo agrios, pero lo salvaba siempre, en última instancia, el microrrealismo de sus bordados y chorreras, a manera de signos pictóricos independizados, y la suntuosidad de su color. Los dos maestros recién citados fueron coetáneos estrictos del genovés Alessandro Magnasco (1667-1746; v.), quien tras haber sido discípulo del pintor milanés Filippo Abbiati (1640-1715) residió la mayor parte de su vida en Milán. Debido a su imaginación desbordada, a su neotenebrismo personalísimo, a la elegancia de sus figuras y a su dominio de las amplias perspectivas y de la palpabilidad del aire, eclipsó con relativa facilidad a todos sus rivales milaneses.A finales del s. XVIII y principios del XIX destaca la obra de Traballesi, quien desde su Toscana natal llegó a Milán en plena juventud. Era un neoclásico convencido, que disfrutó de fama y honores. Tuvo en Andrea Appiani (1754-1817) un discípulo correcto e igualmente neoclásico, que si bien, en su obra de caballete, a pesar de un exceso de empaque a lo David o a lo José de Madrazo, fue correcto, ordenado e incluso gratamente sensual, nos resulta hoy insoportablemente pretencioso en sus grandes frescos del Palacio Real de Milán, obras de una frialdad y una grandilocuencia aterradoras, en las que los diversos motivos se ordenan en torno a un Napoleón Bonaparte convertido por obra y gracia de la adulación de Appiani en Júpiter omnipotente.La escuela l. se hallaba en plena decadencia y así continuó durante el resto del s. XIX, hasta que en el s. XX, favorecida por su auge industrial, Milán se convirtió en el primer centro marchante de Italia. Allí se organizan además en la actualidad algunas de las más importantes exposiciones colectivas de Europa, entre las que destacan las de los premios Marzotto y Lisone, dedicada a fomentar la unidad artística de Europa la primera y a galardonar a los jóvenes valores la segunda.CARLOS AREÁN.
BIBL.: L. DESHAIRS, L’art, des origins á nos jours, II, París 1932; I. A. CROWE y G. B. CAVALCASELLE, A History of Painting in Italy, Londres 1903-30; L. VENTURI Y R. SKIRA-VENTURI, La peinture italienne, Ginebra 1950-52.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.