Leyre, Monasterio de REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
Derivado el topónimo seguramente del vascuence Leyo (ventana, balcón, balconada abierta al valle), el m. de L. (San Salvador) está situado en una zona montañosa entre la sierra de Errando y las sombrías montañas de Sos, a 4 Km. de Yesa, 10 de Sangüesa y 53 de Pamplona. De fundación antiquísima, la primera noticia documental data del a. 842. Cuando seis años más tarde lo visita S. Eulogio de Córdoba en un viaje por tierras pirenaicas, halla en él una floreciente comunidad de "varones excelentes, temerosos de Dios" y una rica biblioteca.Durante las últimas décadas del s. IX y todo el s. X Leyre adquiere un auge extraordinario. Los reyes y nobles se encariñan con él y las donaciones se multiplican. Aparece entonces la gran figura del abad S. Virila, que no es una creación fantasmagórica del Medievo, como hasta ahora se venía afirmando; antes bien, su existencia está documentalmente probada y su culto ininterrumpido desde 40 años después de su muerte hasta nuestros días. El éxito de las batallas de la Reconquista se encomienda a las santas mártires oscenses Nunila y Alodia, cuyos cuerpos habían sido llevados al monasterio poco después de su martirio ocurrido antes del a. 851, y a las oraciones de los monjes. En la centuria siguiente las posesiones de L. se extienden desde los puertos del Pirineo hasta los campos riberos de Funes y Falces; desde las costas del Cantábrico hasta las tierras de Huesca. Villas y castillos, iglesias y monasterios extienden el poderío de L. a lo largo y a lo ancho de la geografía navarra. Se cuentan en esta época más dé 138 pueblos, entre ellos S. Sebastián, 72 monasterios y multitud de iglesias dependientes de L. Se constituye el monasterio en sede episcopal y panteón regio, llegando entonces su historia a compendiar la de todo el reino de Navarra.Coincide este engrandecimiento de L. con los reinados de Sancho el Mayor, su hijo García de Nájera y su nieto Sancho de Peñalén, y con el mandato de los abades don Sancho y el glorioso y santísimo don Jimeno (v. NAVARRA III). Más tarde, en ese mismo siglo, la reforma de Cluny (v.), difundida en Navarra a través de los monjes de L., dará un nuevo esplendor a los cenobios pirenaicos. Al finalizar el siglo, las rutas de Santiago de Compostela (v.) en Navarra estarán jalonadas con monasterios de L. Cadenas de abadías y prioratos dependientes de L. ofrecen al peregrino sus hospederías y hospitales a lo largo del itinerario de Roncesvalles. Sancho el Mayor llegaba a proclamar al monasterio "Corte y corazón, el monasterio más antiguo y más entrañable de mi reino". Al volver en el s. xii la sede episcopal a Pamplona, se inicia una lenta decadencia de la abadía, decadencia que se agudiza en el siglo siguiente con las luchas entre los monjes blancos y los monjes negros, cuando el abad fray Domingo de Mendavia, viendo la relajación de su comunidad, pretende introducir la reforma del Cister con el apoyo del rey Teobaldo I y el papa Gregorio IX.Tras muchos años de desconcierto y hasta de violencias, el rey Luis el Hwtin da posesión definitiva de la abadía a los monjes blancos en 1307. En adelante, la vida monástica en L. apenas tiene proyección externa cultural, política ni espiritual. No queda más recuerdo de la grandeza pasada que el famoso tributo del monasterio de Urdax, que todos los años ha de entregar a L. en la fiesta de la Ascensión el salmón más grande y más fresco que se encuentre en el mercado de Pamplona. Este tributo, fuente de pleitos y querellas, acaba también por desaparecer en las postrimerías del s. XVIII, época en que se alza un nuevo monasterio en la parte meridional, en tiempos del abad comendatario fray Pedro de Usechi. En 1836 la ley de desamortización (v.) de Mendizábal obliga definitivamente a los monjes, después de varias exclaustraciones a lo largo del siglo, a abandonar el monasterio. Las posesiones de la abadía, todavía cuantiosas, se ponen en venta y pasan a manos de varios propietarios particulares. Los edificios del monasterio e iglesia fueron presentados a pública subasta por la irrisoria cifra de 8.000 reales. La Comisión provincial de Monumentos logra que no se lleve a efecto la subasta y el día 10 oct. 1867 es declarado por Isabel II Monumento Nacional.Pasan más de 100 años de abandono y soledad. Por fin, en 1946, la Diputación foral de Navarra inicia las obras de restauración. Y desde el 10 nov. 1954 una comunidad benedictina realiza la vida monástica en el histórico monasterio. Una de las primordiales preocupaciones de los actuales moradores es atender a la formación de una buena biblioteca que cuenta ya con más de 16.000 vol. y algunos incunables, como la traducción romanzada de La caída de Príncipes, de Boccaccio, la Vita Jesu Christi, de Rodolfo de Sajonia, y un Comentario a la Sagrada Escritura, de S. Jerónimo, perteneciente a la biblioteca de S. Vicente de Paúl, que lleva su autógrafo en la primera página del libro.Desde el punto de vista arqueológico es el conjunto monumental más antiguo e importante de Navarra. En su forma actual podemos distinguir tres etapas constructivas. La cripta y la cabecera de la Iglesia constituyen el núcl,-.) primitivo, donde un maestro del s. XI llevó a cabo una obra ruda, pero sabia y equilibrada, de grandes proporciones. Su curiosa puerta data de los mismos orígenes del románico. La cabecera románica es la pieza fundamental de L. Su importancia viene de su antigüedad. Consagrada en 1057, es el primero de los grandes monumentos románicos de España, excepción hecha de algunas iglesias catalanas de influencia preferentemente lombarda. Se encuentra hoy rodeada en su embocadura por una nave gótica, magnífica construcción cisterciense que se concluye en el s. XIV. El muro sur de esa nave es románico y en él se abre la puerta que da entrada al panteón de los reyes de la primera dinastía de Navarra. Finalmente, al pie de la gran nave gótica, se abre la portada principal de L., de una gran riqueza. Tiene un tímpano de gran sabor arcaico, una bella columna parteluz, tres columnas por cada lado, con hermosos capiteles, que sostienen tres arcos con arquivoltas cuajadas de primorosas esculturas.T. MORAL CONTRERAS.
BIBL.: J. GOÑI GAZTAMBIDE, Catálogo del becerro antiguo y del becerro menor de Leyre, "Príncipe de Viana" XXIV,92-93 (1963) 149-213; C. M. LÓPEZ, Leyre, historia, arqueología, leyenda, Pamplona 1962; M. ARIGITA, Manuscrito inédito sobre San Salvador de Leyre, "Revista de Aragón" 4 (1903) 76-83, 203-211; J. ITURRALDE Y SUIT, Notas históricas referentes al monasterio San Salvador de Leyre, IV, Obras completas, Pamplona 1916, 346396; V. VALENTE, Una gloria extinguida o el monasterio de Leyre, Pamplona 1881; M. ANCIL, El Monasterio de Leyre, "Boletín de la Comisión de Monumentos de Navarra" 18 (1934) 53-57; 26 (1935) 217-219; C. CORONA, Los abades del monasterio de San Salvador de Leyre, "Pirineos" 4 (1948) 477, 492; J. RUIZ DE OYAGA, San Virila, abad de Leyre, "Príncipe de Viana" 16 (1955) 307-319; S. MÚGICA, Donación a Leyre. Orígenes de San Sebastián, "Revue internationale d’études basques" 26 (1935) 393-422; R. DE IZAGUIRRE, Notas a la donación a Leyre, San Sebastián 1931; T. MORAL, Antiguo tesoro de reliquias de la abadía de Leyre, "Leyre" 11 (1966) 9-10; J. LACARRA y J. GUDIOL, El primer románico en Navarra. Estudio histórico-arqueológico, "Príncipe de Viana" 5 (1944) 221-227; L. M. DE LOJENDIo, Leyre, Navarre romane, La pierre-qui-vire, 1967, 63-82.
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