Lesage, Alain René
Categoria:
Biografía GER
Novelista y autor dramático francés; n. en Sarzeau (Bretaña) el 8 mayo 1668 y m. en Boulogne-sur-Mer, el 17 nov. 1747. Hijo de un notario, quedó solo y casi sin recursos al salir de la infancia. Se estableció en París como abogado, pero no parece haber ejercido esta profesión. Tuvo una vida modesta y agobiada, debido al empeño, que llevó a cabo con éxito y que en su época era una verdadera hazaña, de hacer vivir a su familia con el solo producto de sus trabajos literarios. Su biografía apenas ofrece hechos dignos de interés; dicen que en toda su vida sólo hizo dos viajes: uno, de su Bretaña natal para ir a vivir a París, y otro, de París a Boulogne-sur-Mer, a casa de un hijo suyo, canónigo en aquella ciudad, a fin de retirarse. Quien más le ayudó en sus comienzos fue el abad de Lionne, a quien debe su definitiva orientación y su interés constante hacia la literatura española. El aprovechamiento más o menos inmediato de modelos españoles, junto con la laboriosidad y la fecundidad forzosa de quien escribe para ganarse la vida, son las características más evidentes de una actividad literaria bastante desigual. Al principio se ganó la vida con traducciones: en Le Théátre espagnol (1700) dio dos comedias de Rojas Zorrilla y de Lope de Vega, y en Don César Ursin (1707), la comedia de Calderón Peor está que estaba. A medida que maduraba su genio, empezó a interpretar cada vez más libremente sus modelos, de los que raras veces se apartó totalmente, inspirándose en ellos para obras de innegable carácter y mérito personal.Aunque se le conozca en la actualidad más bien como novelista, su actividad teatral no carece de interés. Sus comedias obedecen a tres inspiraciones distintas, que resumen las tres grandes direcciones del teatro francés de su tiempo. Las comedias traducidas o imitadas del español representan la tendencia novelesca, preocupada por los lances más que por los tipos o caracteres. Las que escribió para la Comédie-Frangaise son las mejores y continúan la tradición clásica: Crispin, rival de son maitre (1707); Turcaret (1709). La última se considera como la mejor comedia de costumbres del siglo y anticipa el estudio del problema económico, que tanto interés tendría en el teatro del s. XIX. Finalmente, para el teatro italiano escribió un centenar de comedias de las que se han conservado más de 60 (Le Théátre de la Foire, 172137, 10 vol. con la colaboración de D’Orneval), producción fácil y llena de lances.En prosa publicó traducciones del Don Quijote de Avellaneda (en. 1704), de Mateo Alemán (1732), de Estebanillo González (1734), y excepcionalmente una traducción olvidada del italiano, Roland l’Amoureux, de Boiardo (1717). Les Aventures de M. Robert Chevalier, dit de Beauchesne (1732), es la autobiografía más o menos auténtica de un conocido filibustero. En Le Bachelier de Salamanque (1736), cuyo tono recuerda a veces al de Gil Blas, vuelve al ambiente picaresco español: el autor declara haberlo "sacado de un manuscrito español", quizá sólo para colocar mejor su producción frente al público. Todas estas obras, bien escritas pero de modesto alcance, representan poco en comparación con las dos a las que debe L. su reputación. Le Diable boiteux (1707, pero completo sólo en 1726) imita El Diablo cojuelo de Vélez de Guevara. Reproduce fielmente los detalles que forman el marco de la novela, el encuentro del estudiante con el diablo, el examen del interior de las casas. En los detalles que se descubren en cada casa, L. ha intervenido alterando considerablemente los datos de su modelo, para representar la sociedad parisién de su época, que es el objeto de su sátira. Por lo demás, la galería de retratos morales recuerda más los caracteres pintados por La Bruyére (v.) que los madrileños de Vélez de Guevara (v.).Histoire de Gil Blas de Santillane (I y 11, 1715; 111, 1724; IV, 1735) es la obra maestra de Lesage. Novela picaresca (v.) de largo alcance, está estructurada como todas las del género, como una autobiografía; abarca numerosas aventuras, acumula muchos incidentes y atraviesa múltiples capas sociales, formando una sarta de episodios que aparentemente sólo tienen en común la figura del personaje principal; pero, en realidad, convergen todos para forjar el destino del pícaro. Gil Blas es un tipo corriente, mediocremente dotado, ni bueno ni malo, que lo mismo se podría decir héroe o víctima de sus aventuras: él no hace más que encontrarlas y vivirlas, algo pasivamente, dejándose llevar por las olas de las circunstancias con natural despreocupación. Ilustra perfectamente el tipo literario del pícaro español y quizá mejor que otro, ya que es la síntesis de muchos pícaros, elaborada con materiales variados. Su moral es la del desengaño y su filosofía pesimista, mientras las estructuras literarias evocan a menudo la comedia (v.) de lance. El mérito de L. ha sido combinar la larga y feliz herencia de la picaresca española con el realismo que asomaba ya en la novela francesa del siglo anterior, pero que por primera vez se manifiesta aquí dignamente, y con las preocupaciones morales tan propias de la literatura francesa. Todo ello se expresa en un estilo sumamente llano, "demasiado natural", como dice el conde de Olivares al mismo Gil Blas, sin refinamientos y encarecimientos, sin más efectos que los de las situaciones.Gil Blas ha producido largas y enconadas discusiones acerca de su originalidad. El ambiente español y la mentalidad picaresca están captados tan perfectamente en esta novela, que se ha pensado casi inmediatamente en un plagio, tanto más que L. no es un escritor de reconocida inventiva. Voltaire fue el primero en acusarle de haber copiado a Marcos de Obregón de Espinel (v.), pero la simple comparación basta para deshacer esta acusación. El padre Isla afirmó que L. había robado el manuscrito español de un abogado andaluz, con ocasión de un viaje a España, que nunca hizo; y Llorente atribuyó este manuscrito a Antonio de Solís (1610-86). Todo ello carece de fundamento. No es que L. sea original; pero precisamente esta condición suya de traductor e imitador empedernido le ha permitido ambientarse, imitar libremente y servirse de estructuras más bien que de textos determinados. Así como la novela es un mosaico de episodios, se reconoce por debajo de la trama un mosaico de modelos diferentes, que no han sido determinados todos de manera satisfactoria y que van del Baldus de Folengo (14911544) a Castillo Solórzano (1584-1648) y de Alemán (v.) a María de Zayas (1590-1661?). Esta clase de préstamos es corriente en la literatura del tiempo, que los considera bien venidos y provechosos. No se trata, pues, de plagio y de propiedad literaria, sino de intercambio e influencia. L. debe mucho, y casi se puede decir que lo debe todo, a la literatura picaresca española, que ha dado impulso y forma a su inspiración; pero, por otro lado, la literatura picaresca tiene en él uno de sus mejores representantes.V. t.: PICARESCA, NOVELA.ALEJANDRO CIORANESCU.
BIBL.: H. CORDIER, Essai bibliographique sur les oeuvres de Lesage, París 1910; L. CLARETIE, Lesage romancier, París 1890; M. SPAZIANI, Il teatro minore di Lesage, Roma 1957; CH. DÉDÉYAN, Lesage et Gil Blas, París 1965; F. J. DE ISLA, Aventuras de Gil Blas de Santillana, robadas a España, adaptadas en Francia por M. Lesage, restituidas a su patria y a su lengua nativa por un español celoso, que no sufre que se burlen de su nación, 6 vol., Madrid 1787; J. A. LLORENTE, Observaciones críticas sobre el romance de Gil Blas de Santillana, Madrid 1822; A. DE CASTRO, Discurso sobre los plagios que de antiguas comedias y novelas españolas cometió Lesage al escribir su Gil Blas de Santillana, en Poesías, de P. CALDERÓN DE LA BARCA, Cádiz 1845; F. BRUNETIÉRE, La question de Gil-Blas, en Histoire et littérature, II, París 1885, 235-269; J. JUDERÍAS, Los orígenes de Gil Blas de Santillana, "La Lectura" 1 (181-186; 394-400); ib. 2 (47-56).
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.