León (región) VI. Etnografia y Folklore.
Categoria:
Cultura
Vivienda. El antiguo reino de L. es la región más rica de España, etnográficamente considerada, como señaló hacia 1920 el prof. Hoyos Sainz. Los tipos de viviendas son muy variados, ajustándose a su geografía y géneros de vida.El Bierzo. Paso de Galicia a la meseta, de valles cerrados. Las casas se adaptan al terreno, metiéndose en la montaña. Muros de mampostería en la planta baja, el de encima entramado de madera con barro amasado con paja, elemento de la meseta. Escalera exterior como en otras regiones de montaña y solana al mediodía. En los pueblos altos hay, como en Galicia, pallazas circulares con cubierta de paja. En la Montaña, vertiente al mediodía de la cordillera Cantábrica, zona muy fría, hacen esquinas y huecos de sillería y muros de mampostería de cantos rodados. Puerta grande por donde entran personas y ganados, ventanas pequeñas propias de país frío, cubierta muy pendiente a dos aguas, que descansan en pies derechos de madera fuera de los muros. Las casas más ricas tienen dos pisos y solana.El Páramo. Se concentran las viviendas en pueblos con un ayuntamiento cada uno, al tipo de Castilla. Casas de barro sobre cimiento de cantos rodados, puerta amplia, zaguán con bancos de adobe, da paso a la cocina con campana de madera acharolada por el humo, y al huerto o patio, centro de la vida ganadera, donde se guardan los aperos y al que da el único balcón de la casa. En la parte oriental de Zamora y Salamanca se construye al tipo castellano, con ladrillo. En la zona de la sierra de Francia, en Candelario, las Batuecas y la Alberca, las casas son de entramado de madera, con balcones a la calle; en la Alberca, las casas, hasta de tres tipos, tienen la particularidad curiosa de que cada piso avanza hacia el centro de la calle quedando entre los aleros de las casas enfrentadas una separación pequeña, con lo cual evitan que el agua de lluvia escurra por la fachada.El traje. Su riqueza y variedad es extraordinaria. En L. hay al menos tres zonas; la montaña, derivación del gallego y asturiano, con rodao y dengue adornado con azabache; La Meseta, sobrio de paños y bayetas gruesas, y La Ribera, algo más alegre, con adornos de cintas y galones sobre la bayeta roja y amarilla de la saya, mantón bordado, se acerca al traje castellano. Es particular el maragato, al oeste de Astorga: la mujer, amplio manteo castaño con borde de terciopelo negro; el más antiguo era de bayeta blanca natural, delantal negro bordado en colores de motivo floral, jubón de recio paño; a la cabeza, pañuelo de seda a cuadros verdes y morados; como adorno, grandes pendientes y collares con una serie de pijantes de filigrana con imágenes de la Virgen y de Cristo, muy grandes y decorativos. El hombre conservó una prenda peculiar: el bombacho de seda negra en vez de calzón, un jubón encarnado encima -la "almilla"- de paño negro ajustada con cordones hasta la cintura, cinturón de cuero bordado en sedas de colores como en algunos lugares de Castilla.Zamora presenta varios trajes: el de Aliste, de gruesas bayetas, con varias sayas, tableada la de encima; la camisa de lino se adorna con puños y escote con bordados en lanas de colones como en casi toda Castilla; el jubón de bayeta o buriel y pequeño dengue negro bordado; a la cabeza, pañuelo de lana que defiende del frío. El hombre de Aliste vestía chaleco de amplio escote cuadrado para lucir el bordado de la camisa, pues en la zona abundan los bellos bordados. En Carbajales de Alba pueden verse las sayas con bordado floral hecho en estambres de colores. En Benavente adornan sus sayas con zócalo sobrepuesto de otra tela picada formando un dibujo floral. Con este sistema de picado a punto de tijeras adornan la capucha y pelerina de la capa masculina, de bayeta muy gruesa de mucho abrigo; iguales son las portuguesas de Tras-Os-Montes. En Toro, además del traje rico con saya muy bordada para las fiestas y el de diario, tiene uno muy curioso, que vestían las viudas de buena posición, de terciopelo negro con saya, mantón, delantal y caídas bordadas con lentejuelas e hilillo de oro.En Salamanca, el traje charro se impone en toda la ribera del Duero y en una amplia comarca a la izquierda del Tormes; es de extraordinaria riqueza. Se usa el manteo de paño y terciopelo labrado muy bordado en mostacilla de colores, con zócalo calado; mandil de paño bordado como el manteo con un faralar de seda; jubón, dengue también a juego; debajo, un pañuelo blanco y bordado en oro. Complemento del atavío es el peinado, que podemos llamar ibérico por su semejanza con la dama de Elche, el moño de picaporte y grandes rodetes con horquillas y agujones de cabeza de filigrana, se cubre con pañuelo de juego con el del busto que adorna con muchos collares de filigrana de oro, galápagos y cruces que avaloran este rico traje. El hombre usa traje de paño, calzón muy ajustado, con polainas de cuero o paño; el chaleco, como el de Zamora, de escote cuadrado con dos filas de grandes y ricos botones, luce la pechera de la camisa con una labor de aguja de gran delicadeza, lleva un ancho cinto, la "media vaca" de cuero natural o acharolado. Sombrero de ala ancha y vuelta, copa en tronco de cono semejante al extremeño y al de la serranía central.En Villarino el traje tiene las mismas prendas, de colores más vivos; es característico el ventioseno, prenda cuadrada y bordada con un volante de seda enmarcando la cara; también llevan ventioseno las armuñesas en paño rojo con trencillas y adornos de colores. En la serranía de Francia, en la Alberca, pueblo que es monumento nacional, el traje de "vistas" tiene manteo carmelitano adornado con galones de oro y plata y bieses rosa muy entonado, así como el jubón con manga abierta con corte del s. XVII; cubren la cabeza con un lienzo bordado en sedas de colores; desde el cuello a las rodillas lucen collares de gruesas cuentas de metal y coral de las que penden tanto medallas y cruces como amuletos. El traje típico masculino es de felpilla azul, con grandes botones de plata en chaleco, chaqueta y calzón. En la Sierra de Gredos, en Candelario, alguna anciana lleva restos de su traje compuesto de manteo de paño de Béjar, con terciopelo bordado, y gran faltriquera bordada. Sobre el jubón de terciopelo labrado lleva el serenero, manto rectangular verde o amarillo con ancho ribete y algún bordado; el peinado es un moño muy alto, llamado de zapatilla, inclinado hacia adelante.Arte popular. Es muy rico, en bordados. Además, el traje se hace para el ajuar de casa y para la iglesia. Emplean mucho los motivos animales, el león coronado de flores, la paloma con ramas en la cola y en la boca, peces águilas; del reino vegetal, la flor de loto, rama con hojas, palma y tulipán. Como colores, los amarillo, verde, azul y negro. La técnica es el dibujo a cordoncillo relleno a bandas en zigzag o ajedrez, semejante a lo que hacían los artistas de Persia y Oriente en animales de bronce. También practican el bordado al pasado con sedas de colores. Son muy populares y graciosos los sobrepuestos recortados de telas lisas o de percal estampado. Para que nada falte hacen combinaciones de deshilados y bordados sobrepuestos. El arte pastoril, realizado a punta de navaja sobre madera, hueso y astas. De cuerno son los polvorines con armadura de hierro en la base y en la boca, y gancho para sujetar al cinto; el adorno es inciso o con parte del dibujo en relieve; de igual modo decoran vasos y cucharas, con dibujos vegetales y animales. Se usan las castañuelas, que llevan una especie de estrella y una greca; son curiosas las crótalas de L. por su enorme tamaño, muy usadas por los maragatos, quienes hacían sus propios instrumentos de música, rabeles y flautas, desterrados hoy por el transistor.Es notable la orfebrería salmantina, donde trabajan con maestría de filigrana en la propia capital, arte necesario para adorno de las ricas ganaderas charras en colgantes y collares; las de Alberca, además de los collares, llevan colgando del hombro cadenas con cruces, medallas y amuletos. L. ha sido sede de interesante orfebrería donde destacan los pendientes adornados con piedras de colores, y otros de lámpara que llevan en su interior un pedazo de trapo rojo perfumado. No falta la alfarería, que sigue siendo utilitaria con linajes, cántaros, barreños, pucheros y, en algunos lugares, la hacen más fina; en Alba de Tormes, para sacar a la mesa; sobre el fondo rojizo la decoran en dibujo floral muy estilizado en color crema.Alimentación. Es base importante el pan de buen trigo, en sopas con torreznos, o, en las zonas pastoriles, las migas con leche. Cocidos a base de legumbres, carne de vaca, oveja y cabra y embutidos. No faltan las especialidades, como el tostón a la zamorana, el bollo Marimodines de Salamanca, relleno de embutidos, chorizos de Candelario, mantecados de Astorga.Fiestas. Adquirieron especial interés las Navidades en las zonas ganaderas, con petición de aguinaldos y ofrendas hechas en las Misas de Nochebuena al Niño Jesús, a veces, con villancicos y hasta representaciones por los pastores de la venida de un ángel anunciando el Nacimiento. En zona ganadera son muy interesantes las ferias, acompañadas de fiestas en las que, al son de los panderos grandes y panderetas cuadradas y sin sonajas, bailan en fila o en rueda. Las bodas tenían un complicado ceremonial, de ir a buscar a la novia, la bendición de los padres, el cortejo, la boda y el banquete; para cada momento tienen sus canciones y su ceremonial.
C. CASADO LOBATO.
BIBL.: P. C. MORÁN, Arte popular salmantino, "Bol. de la Soc. Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria", Madrid, VII (1928), XII (1933); fD, Por tierras de León, Salamanca s. í.; M. FERNÁNDEZ NÚÑEZ, Folklore leonés, Madrid 1931; L. CORTÉS VÁZQUEz, La alfarería popular salmantina, Salamanca 1933; A. GARCíA BoIZA, El traje regional salmantino, Madrid 1940; L. GONZÁLEZ IGLESIAS, La casa albercana, Salamanca 1945; M. N. DE Hoyos SANCHO, Orfebrería popular española. Las brazaletas de la Alberca, "Trabalhos de Antropología y Etnología" XVII, Oporto 1959, 403. M. N. DE HOYOS SANCHO.
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