La Cierva y Codorniu, Juan de
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Biografía GER
Inventor aeronáutico español. Ventiocho años comprende la actividad aviadora de J. de La C. (1909 al 9 dic. 1936 en que, al servicio de la España Nacional, murió en accidente, a bordo de un "Douglas" de línea al despegar del aeródromo londinense de Croydon). En los comienzos de su afición, la Aviación Militar no existía aún en España y los aviadores eran calificados de locos temerarios, reinando universal y justificado miedo al aire.Desde niño se sintió inclinado a la Aeronáutica, construyendo planeadores y aeromodelos (los primeros de España), cuya hélice accionaban tiras de caucho. Desengañado del aeroplano y coincidiendo con el final de su carrera -1919- se dedicó al estudio y descubrimiento de algo distinto y más seguro que el avión clásico: el fenómeno de autogiración, que aplicó al autogiróptero, primera denominación de su máquina, reducida luego por menos complicada a autogiro, con la que habría de popularizarse.Nació J. de La C. en Murcia el 21 sept. 1895. Su padre, D. Juan de La Cierva y Peñafiel, fue letrado famoso y político sobresaliente; se trasladó con su familia a Madrid, en cuyo Colegio del Pilar (Marianistas) cursó el bachillerato J. de La C. En 1913 ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, carrera que terminó en 1919.Etapas de su vida. Puede dividirse, en el aspecto profesional, en cuatro periodos: 1) a los 16 años realizó el cálculo y construcción de un aeroplano que voló correctamente llevando pasajeros y realizando exhibiciones en ferias y festejos tradicionales a través de la geografía nacional. 2) Concepción y cálculo, en 1918, de un trimotor que significó una mejora sobre los tipos de su época. 3) Repudio, por fundamentalmente inseguro, del aeroplano clásico y búsqueda y hallazgo de otra fórmula de sustentación independiente de la velocidad de traslación de la máquina aérea, que dio nacimiento al autogiro. El 30 jun. 1920 presentó la Memoria descriptiva de un nuevo aparato de aviación, cuya patente se le expidió el 27 de agosto del mismo año, extendiéndose luego a 15 países. 4) Labor personal de perfeccionamiento de su invento hasta convertirlo en máquina susceptible de utilización práctica.Cuando se preparaba para el ingreso en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en unión de su amigo y compañero de estudios José Barcala y un joven carpintero entusiasta (Pablo Díaz), cuyas edades sumadas rozaban el medio siglo, constituyeron la Sociedad B.C.D., que construyó entre el otoño de 1911 y el verano de 1912 un biplano (El Cangrejo Rojo, por el color de que se hallaba pintado), de 11 m. de envergadura y 38 m2 de superficie sustentadora, biplaza, accionado por un viejo Gnome de 50 CV que voló, como acaba de decirse, en numerosas exhibiciones públicas. En 1913 construyó el B.C.D. n° 2, monoplano de 60 CV y aspecto muy moderno que se averió gravemente en una mala toma de tierra. Ya al final de su carrera académica, acometió J. de La C., esta vez solo, la empresa de cálculo y construcción de un avión trimotor, el C-3, de 25 m. de envergadura, tres motores Hispano de 220 CV, 5.000 Kg. de peso y 160 Km/h. de velocidad máxima, importante máquina que superaba las realizaciones de entonces. Fue, probablemente, el primero en emplear la fórmula, luego popularizada, de fuselaje único con un motor en el "morro" y los laterales, que accionaban tres hélices tractoras; este magnífico aparato quedó destruido en el aeródromo de Cuatro Vientos el 8 jun. 1919, por una maniobra incorrecta de su piloto. Este desgraciado acontecimiento cambió el rumbo de la vida de J. de L. C., apartándole del aeroplano.Tenacidad en su vocación. Su padre hizo lo posible por apartarle de la Aviación. Le encaminó hacia la política y fue elegido diputado en las legislaturas de 191921-22 y 23, pero él no sentía la menor vocación hacia ella, ni hacia el ejercicio normal de su carrera y sólo por respeto a su progenitor trabajó una corta temporada en una fábrica de conservas en Levanté.Hasta el 28 feb. 1927, ya en Inglaterra (donde el año anterior se constituyó la La Cierva Autogiro Co. Ltd. de la que fue director gerente y consejero técnico), no obtuvo su título de perito de aeroplano. El 2 ag. 1926 voló como pasajero en el autogiro C-6.D, primer biplaza ya logrado; se entrenó luego en su pilotaje y llegó a ser maestro incomparable en el gobierno de la "dócil" máquina, cuyos tipos 1920-26 probaron primeramente pilotos españoles (Rodríguez Díaz de Lecea, Spencer, Ureta, Lóriga) e ingleses más tarde. Su propia esposa, María Luisa Gómez Acebo, fue en 1928 la primera mujer pasajero del autogiro, y el 24 jun. 1936 La Cierva llevó a bordo, en Inglaterra, a Alfonso XIII.El hombre. Fue J. de La C. hombre de bien, padre y esposo ejemplar, queridísimo de todos. Contrajo matrimonio el 10 dic. 1918, y tuvo de él seis hijos. Persona sensible y modestísima, nunca le envanecieron los 32 honores, condecoraciones y distinciones de que fue objeto en España y el extranjero, algunas de ellas de relieve mundial.Liberó al helicóptero de sus más graves taras tradicionales. Numerosos hombres sobresalientes elogiaron su obra. El entonces comandante Herrera, primera autoridad española en aerotecnia y su colaborador en alta matemática, dijo: "Cuando Juanito anda, nosotros andamos y cuando él se para, nos paramos nosotros"; el célebre aviador americano Lindbergh, manifestó: "Significa un avance de 50 años de progreso de la Aviación", y el inventor Edison exclamó, luego de ver volar al autogiro: " ¡He aquí la solución! Constituye, después del primer vuelo de los Wright, el mayor progreso aeronáutico alcanzado por el hombre".T. MARTÍN-BARBADILLO.
V. t.: AERONÁUTICA; AVIACIÓN; AVIONES; HELICÓPTEROS. BIBL.: E. GARCíA ALBORS, Juan de la Cierva y su autogiro, Madrid 1965; T. MARTÍN-BARBADILLO, El Autogiro, ayer, hoy y mañana, Madrid 1935; "Avión", enero 1956 y enero-abril 1963, Madrid.
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