La Bruyére, Jean de
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Biografía GER
Escritor y moralista francés del s. XVII. N. en París el 16 ag. 1645 y m. en Versalles el 11 mayo 1696. De sólida cultura humanística, cursó estudios de Derecho, aunque parece ser que nunca ejerció la abogacía y en 1673 compró el cargo de tesorero general de la Hacienda de Caen, lo que le permitió llevar una vida desahogada y libre, pues las obligaciones de su cargo no le impedían residir en París. El acontecimiento fundamental de su vida tiene lugar el 15 ag. 1684, día en que por recomendación de Bossuet (v.) entró como preceptor del duque de Borbón, nieto del gran Condé. A pesar de que las relaciones entre profesor y alumno no fueron nunca excesivamente cordiales, L. B. supo aprovechar el puesto de privilegiado testigo que le ofrecía la casa de los Condé y al término de su preceptorado continuó al servicio de la familia con el título de gentilhombre. Pertenece, pues a esta "nobleza de la inteligencia" de la que procede la mayoría de los escritores del Siglo de oro francés y que, a medida que avanza el siglo, va independizándose de la corte y preparando los trascendentales cambios del s. XVIII. Como La Rochefoucauld (v.), Saint-Simon e incluso el mismo La Fontaine (v.), más que un moralista idealista es un observador desengañado que se limita a ir plasmando los usos y costumbres del mundo cortesano en que vive. Fruto de sus observaciones (L. B. tomaba notas como luego harán los realistas y naturalistas) es su obra Les caractéres de Théophfraste, traduits du gree, avec, les caractéres ou les moeurs de ce siécle, aparecida en 1688 y que, aunque al principio se presentaba como una traducción del autor griego, alcanzó un extraordinario éxito gracias a la parte original, que fue aumentando de volumen hasta triplicarse en la octava edición aparecida en 1694.Se ha considerado, con razón, a L. B. como el precedente de la literatura impresionista; en efecto, sus Caracteres son una galería de retratos conseguidos por la acumulación de rasgos incisivos e incluso feroces y que estructuran, en un desorden sabiamente organizado, no sólo un cuadro de costumbres de la sociedad de su tiempo, sino también un agudo análisis del comportamiento humano en sociedad. Su relativa modernidad radica precisamente en que sin dejar de ser un puro producto clásico, sabe evadirse de los estrechos límites del s. XVII, a veces hasta ideológicamente (resaltan sus acusaciones contra la guerra, contra la riqueza como medio de promoción social, contra la desigualdad de clases, etc.). No ocurre lo mismo en el campo de las doctrinas literarias, donde L. B. tomó decididamente partido por los autores antiguos en la famosa "Querella" que dividió a los escritores franceses de finales de ese siglo. Su discurso de recepción en la Academia Francesa en 1693 es uno de los más valientes y virulentos en este sentido. Finalmente, intervino al lado de Bossuet en la disputa que le oponía a Fénelon (v.) a propósito de la doctrina religiosa del quietismo (v.) y preparaba unos Diálogos sobre el quietismo, que la muerte le impidió terminar.FRANCISCO J. HERNÁNDEZ.
BIBL.: G. LANSON y P. TUFFRAU, Historia de la Literatura francesa, Barcelona 1956; R. BARTHES, La Bruyére, en Ensayos críticos, Barcelona 1967; G. MICHAUT, La Bruyére, París 1937; P. RICHARD, La Bruyére et ses Caractéres, París 1955; J. DE LA BRUYÉRE, Oeuvres complétes, París 1951.
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