Karlsbad, Congreso de HIST.
Categoria:
Historia
Celebrado entre el 6 y 31 ag. 1819 a instancias del canciller austriaco Metternich (v.), a fin de cercenar el movimiento liberal en los Estados alemanes, donde la agitación revolucionaria, ubicada en los cenáculos intelectuales y universitarios, había encontrado su cauce a través de las Burschenschaften u organizaciones estudiantiles, que habían provocado desórdenes más o menos serios en varios Estados de la Confederación germánica. El hecho que alertó a los medios oficiales e hizo posible la represión fue el atentado cometido por el estudiante Karl Sand contra la persona de August von Kotzebue, escritor y dramaturgo que editaba un semanario de carácter muy conservador y afecto a la política rusa. Este asesinato ocurrido en Mannheim el 23 mar. 1819 brindó a Metternich la oportunidad de intervenir en los asuntos alemanes de acuerdo con sus intereses. Tras un contacto positivo mantenido en Teplitz con Federico Guillermo III de Prusia, que ofreció su total adhesión al proyecto, el canciller organizó una reunión de ministros de los principales Estados de la Confederación para tratar de tales problemas. El programa del Congreso se dividía en dos partes bien diferenciadas, pero tendentes al mismo objetivo de acabar con toda veleidad liberal en Alemania. En primer lugar, se presentaban las cuestiones de "carácter urgente" que, aprobadas sin dificultad, constituyen el núcleo de los llamados Acuerdos de Karlsbad, cuya vigencia se mantuvo durante 30 años.Las medidas adoptadas fueron las siguientes: introducir una censura uniforme sobre libros y periódicos en todos los Estados federados, exigir responsabilidades a cada Gobierno sobre lo publicado en su territorio, otorgar a la Dieta federal la facultad de suspender los escritos que pusieran en peligro la paz en Alemania o atentasen contra la dignidad de la Confederación, instaurar un sistema de tutores o curadores encargados de supervisar la enseñanza impartida en las universidades y escuelas, prohibir la formación de asociaciones estudiantiles, destituir a los profesores considerados de ideología sospechosa, poner en vigor un ordenamiento ejecutivo provisional para aplicar dichas normas en aquellos Estados que no las llevasen a efecto y, finalmente, establecer en Maguncia una Comisión Central de Investigación, dotada de amplios poderes policiacos para desbaratar cualquier conspiración revolucionaria; tales acuerdos fueron promulgados con carácter de ley por la Dieta federal. Más dificultades entrañaron un segundo grupo de propuestas, que, tratando de la infiltración del pensamiento liberal en estratos más profundos, llegaban indirectamente a tocar problemas relativos a la propia Constitución fundamental de la Confederación; fue Gentz, mano derecha de Metternich, el encargado de exponer su doctrina a este respecto, sosteniendo en un elocuente discurso que las "asambleas de Estado" constituían el único sistema parlamentario compatible con el régimen conservador aprobado en Viena, mientras que las llamadas "asambleas representativas", basadas en el principio de la soberanía del pueblo, significaban una transgresión de las conclusiones de aquel Congreso.La réplica vino del conde de Wintzingerode, representante de Württemberg, quien defendió su postura alegando que las asambleas de Estados contradecían el espíritu de la época, enajenaban la opinión pública a los gobernantes y, sobre todo, que el intento de imponerlas violaba la soberanía de los territorios que ya tenían instituidas asambleas representativas. Los congresistas, en general, estaban de acuerdo con la doctrina conservadora de Gentz, pero los argumentos del conde de Wintzingerode tocaron un punto sensible: todos los pequeños Estados se mostraban extremadamente celosos de mantener íntegras las prerrogativas de su soberanía y no estaban dispuestos a tolerar la más leve intromisión del Gobierno federal en su ordenamiento político interno. Por ello esta segunda fase no conoció el éxito de la precedente y el problema de extender las atribuciones federales a zonas más íntimas de la organización política de los distintos Estados fue pospuesto a conferencias que se celebrarían ulteriormente.M. C. CLAVIJO LEDESMA.
BIBL.: J. DROZ, Histoire diplomatique de 1648 á 1919, París 1952; CH. PETRIE, Diplomatic History. 1713-1933, Londres 1948; H. NICOLSON, El Congreso de Viena. 1812-1822. Un estudio sobre la unidad de los aliados, Madrid 1947.
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