Juno REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
Diosa romana correspondiente a la griega Hera (v.). Su denominación tiene una etimología oscura: se ha interpretado como un complemento femenino de Júpiter (v.) y se la ha relacionado con palabras que aluden a alguno de los sentidos fundamentales de la naturaleza de esta divinidad, que ayuda -iuuat-, es decir, protege al género humano, sobre todo a las mujeres, o que simboliza la fuerza vital de la juventud: ¡un, sería un tema sincopado de iuuen.En Roma, se sabe que J. tenía templos consagrados en algunas colinas: en el Quirinal, en el Esquilino y sobre todo en el Capitolio, donde recibía culto formando parte de la tríada capitolina, en el templo de triple cella, junto con Júpiter y Minerva.Su función esencial es la protección de las uniones matrimoniales legítimas y de sus frutos. En su honor se celebran todos los años en las calendas (1°) de marzo, las llamadas matronalia, fiestas en las que las matronas romanas se acercaban al altar de la diosa para ofrecer sacrificios en su honor. J. patrocina asimismo toda una serie de fiestas relacionadas con la fecundidad de las mujeres las nonas caprotinas (7 jul.) y las calendas de todos los meses del año. Los títulos o invocaciones de la diosa que aparecen con más frecuencia en los textos literarios están íntimamente ligados a este papel. Con la advocación de Lucina asiste a los alumbramientos: "tú, casta Lucina, protege a este niño..." dice Virgilio en la famosa égloga cuarta en la que canta el nacimiento del niño con el que había de comenzar la edad de oro sobre la tierra.Se le aplican también las advocaciones de Moneta, guardiana de la ciudad; Regina, como esposa de Júpiter; Saturnia, en su calidad de hija de Saturno; Sospita, salvadora de la ciudad, título que Cicerón atribuye a los habitantes de Lanuuium. No faltan alusiones a la existencia de una J. que, como un genio, protege a cada mujer romana (Plinio, Nat. hist. 11,5,3). Los atributos con los que se representa a la diosa son el cetro y la corona, símbolos de su realeza; el velo propio de las matronas casadas; el cuco, nuncio de la primavera, y el pavo real o el ganso, animales a ella consagrados.A. LÓPEZ. KINDLER.
BIBL.: J. ALSINA, La mitología, Barcelona 1962; K. LATTE, Rómische Religiongeschichte, Munich 1970.
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