Juan sin Tierra
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Biografía GER
Rey de Inglaterra (1199-1216), n. en Oxford el 24 dic. 1167. Cuarto hijo de Enrique II (v.) y Leonor de Aquitania, fue educado por el gran jurista Rannulf Glanvill. -Aunque cuando nació se le puso el mote de Sin Tierra, al ser el hijo predilecto de su padre, se le concedió el condado de Cornualles (1175), el señorío de Irlanda (1177) y el condado de Mortain; se casó con Isabel, heredera del título de Gloucester. Enrique II intentó hacerle duque de Aquitania mientras dejaba Inglaterra a Ricardo (v.) e incluso pensó concederle Inglaterra cuando Ricardo marchara a las Cruzadas. Ricardo fue proclamado rey en 1189, y antes de partir para las Cruzadas dio a J. seis condados para que los gobernase casi de forma independiente. Sin embargo, no consiguió comprar la lealtad de J., el cual hizo enfrentarse a un regente contra el otro, prestó vasallaje a Felipe II Augusto (v.) por las tierras angevinas en Francia, prometió casarse con Alicia, hermana de Felipe, y comenzó un alzamiento en Inglaterra (v. INGLATERRA II). Pero como decía Ricardo, J. no era el hombre capaz de conquistar un reino si alguien se le resistía, y, cuando Ricardo regresó, J. huyó a Francia, sometiéndose luego al generoso perdón de Ricardo (1194) y recibiendo su recompensa cuando Ricardo ya moribundo le nombró su heredero. Fue coronado en Westminster el 27 mayo 1199.J. medía 1,65 m. de estatura, era corpulento y vigoroso; su carácter, ensombrecido por los cronistas Roger de Wendover y Matthew Paris, es un misterio de inconsecuencias: cruel y despiadado, violento y apasionado, codicioso y disoluto, genial y repulsivo, arbitrario y juicioso, inteligente y capaz, original y preocupado por el saber; no era vago ni cobarde, y constantemente estaba de viaje, pero a diferencia de su padre era un cerebro organizador, amigo del esplendor, de la buena mesa, de tomar baños frecuentes y poseía una extensa biblioteca; sentía una gran devoción por el santo anglosajón Wulfstan de Worcester, y fundó la abadía de Beaulieu (1204); mantuvo la lealtad de hombres como Hubert Walter y William Marshal. Probablemente hay que atribuirle tanto a él como a ellos el gran progreso de la administración en su reino: el registro de documentos reales en cartas, patentes, legajos y otros manuscritos especiales, la nueva acuñación de moneda, la fundación de Liverpool, la creación de una armada, así como de sendos departamentos gubernamentales encargados del Ropero y la Familia, la extensión de la justicia inglesa a Irlanda y especialmente el entusiasmo por proporcionar justicia a todos sus súbditos. Pero J. era también confuso, cruel y desconfiado, y aunque Enrique II y Ricardo con defectos similares y menos virtudes tenían la confianza y la obediencia de sus súbditos, no ocurría lo mismo con J. Sus contemporáneos le consideraban peor y menos digno de confianza que su padre o su hermano.Pérdida de Normandía. Se debió en parte al gobierno arbitrario y a las cargas fiscales necesarias para proteger Normandía de Felipe Augusto. J. se divorció de su esposa, de la que no había tenido ningún hijo, y se casó con Isabel de Angulema (30 ag. 1200), cuyo pretendiente, Hugo de Lusignan, apeló al rey francés, señor feudal de J.; la corte de Felipe Augusto juzgó que J. debía perder todas sus posesiones en Francia. Felipe Augusto comenzó a ocupar Normandía y dejó al sobrino de J., Arturo de Bretaña, que tomase el resto. J. derrotó a Arturo y a muchos rebeldes, pero su crueldad hacia ellos y la creencia, probablemente justificada, de que él asesinase a Arturo, hizo que se apartasen otros que antes le eran leales; Bretaña, Anjou, Maine y Turena aceptaron a Felipe Augusto, y aunque Normandía podía haber resistido, J. regresó a Inglaterra (diciembre 1203) y dejó a los barones normandos para que capitulasen ante Felipe Augusto lo mejor que pudiesen. Este tomó los últimos castillos de Anjou (1205) y Bretaña (1206), y dejó a J. con las islas del Canal y Aquitania solamente. J. intentó reclutar tropas para la reconquista, pero sus barones ingleses o no tenían ningún interés por una campaña en Francia, o, como en el caso de William Marshal, no estaban dispuestos a perder sus tierras combatiendo contra Felipe Augusto.La expedición de J. de 1206 aseguró Poitou, pero la total reconquista de sus territorios le hubiese costado más de lo que él podía permitirse en una época de costes militares inflacionarios, incluso a base de más impuestos y de una mejor administración (un caballero costaba 12 peniques por día contra ocho peniques en el s. xii). J. se granjeó un nuevo enemigo en 1206, cuando su candidato para el arzobispado vacante de Canterbury fue rechazado por Inocencio III, quien el 11 jul. 1207 eligió y consagró al card. Stephen Langton, canonista inglés. J. se sintió ultrajado por este desprecio a sus deseos y negó a Langton la entrada en Inglaterra. Inocencio III puso a Inglaterra bajo interdicto (23 mar. 1208) y excomulgó a J. (octubre 1209). A cambio, J. confiscó las propiedades eclesiásticas, haciéndose cargo de sus rentas, valoradas en unas 100.000 libras, con las cuales sufragó sus expediciones triunfales; derrotó a Guillermo de Escocia y reforzó la frontera Tweed-Cheviot (1209), afirmó la autoridad real sobre los anglonormandos en Irlanda (1210) y conquistó parte de Gales del Norte (1211), aun cuando provocó con ello un alzamiento general de los galeses.La gran crisis. En 1213, J., acosado por sus enemigos, traicionado por algunos barones y amenazado por la invasión del hijo de Felipe Augusto, Luis, se rindió a Inocencio III, permitió el regreso de Langton, prometió el restablecimiento del clero e hizo de Inglaterra un feudo papal, consiguiendo así el total apoyo del Papa. La armada de J. destruyó en Damme (28 mayo 1213) la flota francesa destinada a la invasión de Inglaterra; pero los barones del Norte de Inglaterra rechazaron la idea de unirse a una contrainvasión, y su alianza con Toulouse y Aragón se vino abajo en la batalla de Muret (1213). En 1214, hizo el último intento por recobrar sus territorios franceses, atacando a través de Poitou mientras el emperador Otón IV invadía Francia desde el Noroeste; aunque J. alcanzó Angers, sus barones de Poitou se negaron a luchar contra el príncipe Luis, viéndose forzado a retirarse (2 jul. 1214). Felipe derrotó a Otón IV en Bouvines (27 jul. 1214), batalla decisiva que puso fin al reinado de Otón y a las esperanzas de J. de recobrar Normandía, quedando así la monarquía de los Capeto (v.) en total seguridad.J. regresó a Inglaterra empobrecido y humillado; tuvo que hacer frente a una rebelión de barones descontentos, principalmente jóvenes y de las tierras del Norte, que le forzaron a llegar a un acuerdo, pero las condiciones fueron presentadas por Langton y un grupo moderado de nobles y prelados destacados. Los términos del acuerdo se plasmaron en una Carta Magna (v.), que fue firmada y sellada por J. en Runnymede, el 19 ag. 1215. La Carta, al igual que las antiguas cartas reales y juramentos de coronación, obligaba al rey a mantener las nuevas leyes; su novedad radicaba en la laboriosa y detallada relación de costumbres importantes, así como en el hecho de que limitaba la monarquía al definir la ley. Para su cumplimiento fue previsto un sistema a base de un comité de 25 barones, pero esto cayó en desuso después de la muerte de J.; se hicieron repetidas ediciones de la Carta, se la dio amplia publicidad y pronto fue aceptada por todos como la ley básica del país. Como es natural, no se volvió contra la monarquía hasta el s. XVII. En 1215, sin embargo, los enemigos de J. empezaron a rebelarse de nuevo. Persuadió a Inocencio III que condenase la Carta y continuó la guerra civil, dirigiendo el príncipe Luis de Francia una invasión en apoyo de los rebeldes. J. luchó con ardor, pero perdió todos sus pertrechos en la batalla del golfo de Wash y murió de disentería en el castillo de Newark, el 18 oct. 1216. Su corazón fue enterrado en la abadía de Croxton y su cuerpo junto a la tumba de S. Wulfstan, en la catedral de Worcester. Su viuda se casó con Hugo de Lusignan (mayo 1220) y murió en 1246. J. tuvo de ella dos hijos: Enrique III (v.) y Ricardo, conde de Cornualles; y tres hijas, Juana, esposa de Alejandro II de Escocia; Isabel, esposa de Federico II de Sicilia; y Leonor, esposa de William Marshal y de Simón de Montfort. J. tuvo además cinco hijos ilegítimos.V. t.: AN10U-PLANTAGENET, DINASTÍA.DEREK LOMAX.
BIBL.: Memoriale /ratris Walteri de Conventria, 2 vol., ed. W. STUBBs, Londres 1872-73; Annales monastici, 5 vol., ed. H. R. LUARD, Londres 1864-69; R. DE WENDOVER, Flores historiarum, 4 vol., ed. H. O. COXE, Londres 1841-44; Histoire des ducs de Normandie et des rois d’Angleterre, ed. F. MICHEL, París 1840; The Great Rolls ot the Pipe, 1-14 John, 13 vol., ed. D. M. STENTON, Lincoln 1933-55; 1. T. APPLEBY, John King ol England, Nueva York 1959; John Lackland, Oxford 1902; W. L. WARREN, King John, Londres 1961; D. KNOWLES, Monastic Order in England, Cambridge 1950; F. M. POWICKE, Stephen Langton, Oxford 1928; C. PETIT-DUTAILLIS, Le Déshéritement de lean sans Terre et le meurtre d’Arthur de _LeParís 1925.
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