Juan de Flandes
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Biografía GER
Pintor actuante en España a fines del s. xv y principios del xvi, pero del que se ignora casi todo pormenor biográfico. El apellido -como el estilo, según se ha de veracredita su nacionalidad flamenca, mas sin dejar discriminar mayores exactitudes. No parece probable que se le pueda identificar con Juan Sallaert, maestro en Gante el 25 abr. 1480. Antes bien, nacería ca. 1465. Llega a España en fecha desconocida, pero desde luego, anterior al 26 oct. 1496 en que aparece al servicio de Isabel la Católica. Antes de fallecer ésta en 1504 ha quedado terminado el políptico que lleva el nombre de la reina. Al morir su protectora, J. de F. se dedica a otros trabajos. En septiembre de 1505 está en Salamanca, y se ocupa en el retablo del Estudio, en la Universidad. Debió permanecer allí tres años, pasando a Palencia, cuyo retablo mayor de la catedral contratara el 19 dic. 1509. Consta que el último plazo del pago ya no lo percibió el artista, sino su viuda -de nombre desconocido- el 21 oct. 1519, lo que significa que J. de F. había muerto antes de tal fecha. Dejó un hijo -por lo menos- llamado Pedro, de oficio entallador.Así, la labor de J. de F. en España había durado 23 años, los suficientes para que su personalísimo estilo pictórico, inequívocamente originario de Gante y Brujas, tome carta de naturaleza hispana sin renunciar a sus encantadores ingredientes, los que placían a la Reina Católica. Se entiende bien que J. de F. fuera su pintor preferido, y a él encargase las tablitas del políptico que conocemos por su nombre. Estas tablitas, halladas a la muerte de Isabel en el castillo de Toro, eran en número de 47, todas del mismo tamaño (0,21 por 0,15), y sólo dos de ellas obra del Maestro Michel Zitow. Todas ellas fueron vendidas en almoneda, excepto cuatro, y los compradores fueron Margarita de Austria, la marquesa de Denia y el alcalde de Los Donceles. Tras muchas vicisitudes, el grupo mayor (15) de las conservadas se encuentra en el Palacio Real de Madrid, mientras otras 12 quedan diseminadas en la Col. Oliver Watney, de Oxon, Inglaterra; Museo del Louvre; Londres, Col. Wellington; Munich, Col. privada; Detroit, Institute of Arts; Londres, National Gallery; y museos de Berlín y de Viena. El precioso conjunto, con técnica cercana a la de la miniatura -así lo exigían las cortas dimensiones de las piezas- es de gran homogeneidad estilística, visible en los rostros ovalados, comedidos de gesto, serenas las actitudes, convincente el sentido narrativo. Es habitual la presencia de arquitecturas renacentistas, lo que puede llevar a la presunción de que nuestro artista hubiera hecho un viaje por el norte de Italia antes de entrar en España. Aparte de este notable conjunto, importa recordar otras obras de J. de F. Del retablo para la Univ. de Salamanca sólo quedan las tablas figurando a las santas Magdalena y Apolonia, sin duda, parte de la predela. Más bello, el retablo de S. Miguel, en el Museo Diocesano de la misma ciudad, con bonitísima y nítida figura del titular, asestando su espada contra el dragón. En cuanto al retablo de la catedral de Palencia, parece que no fue montado de acuerdo con las tablas que constaban en el contrato original. Son 12 las tablas de J. de F. que en el mismo se conservan, claro está que de porte y ambición superiores a las pequeñas del políptico, y tres más, procedentes del mismo conjunto (entre ellas, la excelente del Calvario) en col. particular madrileña. Otro retablo antaño en la misma ciudad, el de la iglesia de S. Lázaro, está hoy descuartizado, con cuatro tablas en el Museo del Prado (La Resurrección de Lázaro, La oración en el Huerto, Ascensión y Venida del Espíritu Santo) y otras cuatro en la Kress Foundation, de Nueva York. Era obra insigne, y de lo más característico del artista.Obras sueltas, S. Agustín y S. Roque, en la Univ. Bob Dones, de Greenville (USA) y la Piedad y el delicioso Retrato de muchacha, en la Col. Von Thyssen, de Lugano. Esta muchacha ofrece gran similitud de rasgos con la representada en una de las hojas del díptico del Museo de Viena, otra de las cuales presenta un busto masculino, identificados los retratos como Juana la Loca y Felipe el Hermoso, atribución reciente y probable a J. de F., datando seguramente de 1496, fecha del matrimonio de la real pareja. Mucho más aventurada es la atribución al artista del conocido retrato de Isabel la Católica, en el Palacio de El Pardo, obra que ha recibido tantos bautismos. En suma, J. de F. fue un pintor a la vez grave y amable, dueño de un estilo sustantivamente propio, en extremo personal.A. GAYA NUÑO.
BIBL.: E. BERMEJO, Juan de Flandes, Madrid 1962 (con bibl.). 1.
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