Juan de Austria
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Biografía GER
Hijo natural del emperador Carlos V y uno de los hombres más preclaros de la España del s. XVI, su figura ha atraído el favor de la historiografía y un permanente fervor popular. J. de A. es un prototipo de héroe, y hasta de héroe romántico. Todo en él -empresas, amores, su origen ilegítimo y su temprana muerte- ha contribuido a esa estampa legendaria que vela algo la otra de su gran talla como capitán y político.N. el 25 feb. 1547 en Ratisbona, fruto de los amores del Emperador y Bárbara de Blomberg, que más tarde casó con Jerónimo Kegell y, ya viuda, se trasladó a España, donde murió en 1598 en Colindres (Santander). La crianza y educación de J. de A., bautizado con el nombre de Jerónimo, fue confiada a Luis de Quijada, colaborador íntimo del Emperador, que le tuvo en su casa de Bruselas, hasta que en 1550, entre el séquito del príncipe Felipe, que regresaba de su primer viaje por el Imperio, fue trasladado a España. Leganés, pueblo entonces cercano a Madrid, fue la primera residencia española del pequeño Jerónimo, el de la leyenda y la novela. Allí pasó cuatro años, criado por unos padres que le consideraban hijo de Adrián de Bois, ayuda de cámara de Carlos V, y recibió la escasa educación que le podía dar el sacristán Francisco Fernández.En 1554, un criado del Emperador, Charles Prevost, viajó desde los Países Bajos a Villagarcía, solar de Luis Quijada, a cuya mujer, Magdalena de Ulloa, le encomienda la tutela del niño. Existía el proyecto imperial de que J. de A. tomase hábito de una religión, destino muy común para los bastardos de alta alcurnia, pero desde el principio se hizo patente la inclinación de J. de A. por las armas. Después de las abdicaciones de Bruselas y retirado Carlos V en Yuste, fue a vivir el matrimonio Quijada con el niño a la cercana aldea de Cuacos; en más de una ocasión, y como paje de Da Magdalena, J. de A. visitó al envejecido César, que nunca le reveló su filiación.Muerto Carlos V, el secreto se desveló poco a poco. La princesa Da Juana se interesó por la identidad del niño. En el auto de la Inquisición, en que se juzgó al grupo luterano del Dr. Cazalla (Valladolid, 21 mayo 1559), consiguió verle e identificarle. El reconocimiento real tuvo lugar a los pocos meses (28 septiembre) en el monasterio de la Santa Espina, cercano a Valladolid. Felipe 11 le dio a su hermanastro el nombre con que ha pasado a la Historia, le designó casa y le concedió una renta y la Orden del Toisón de Oro, aunque no le reconoció el título de príncipe ni el tratamiento de alteza, sino de excelencia. Hasta 1564, cursó J. de A. estudios en Alcalá de Henares, dirigidos por Honorato Hans. Vivió con el príncipe D. Carlos y con Alejandro Farnesio, nieto, también por línea bastarda, del Emperador. En 1564, y por razones políticas, fracasó la petición que hizo el rey al papa Pío IV del capelo cardenalicio para su hermano. Definitivamente, el soldado se impuso al eclesiástico.El Imperio turco presionaba en el Mediterráneo; en peligro la isla de Malta, defendida por los caballeros hospitalarios, J. de A., sin permiso del rey, marchó a Barcelona para incorporarse a la escuadra que zarparía en ayuda de la isla. Unas fiebres tercianas le retuvieron en Zaragoza, en el palacio del duque de Villahermosa. Cuando se repuso, las galeras ya habían partido, y J. de A. regresó a la corte. Pero ahí comienza su carrera militar. 1568, funesto para Felipe II, es año propiciopara J. de A.Fiel al rey, le informa de los alocados proyectos en que quería envolverle su hijo el príncipe D. Carlos. En la primavera de ese mismo año, Felipe II le nombra general del mar y le da el mando de una escuadra de 33 galeras con la que recorre durante tres meses y medio el Mediterráneo, llevando como segundos a Luis de Requeséns y Álvaro de Bazán, el futuro marqués de Santa Cruz. La violenta rebelión de los moriscos (v.) del reino de Granada incita el talante belicoso de J. de A. Felipe 11 le retiene hasta abril de 1569, en que es nombrado capitán general de Andalucía, auxiliado por Luis Quijada, que muere en la lucha, el duque de Sesa y el marqués de Mondéjar, entre otros. Dominada la rebelión y dispersados los moriscos por toda Ctilla, el Mediterráneo se agita de nuevo. El peligro está ahora en Chipre.Constituida una Liga entre los Estados Pontificios, Venecia y España, J. de A. recibe el mando de la flota. Ahí está el apogeo de su carrera militar y el origen de su gran popularidad: Lepanto (v.), una gran victoria que deshace el mito del poderío invencible de los turcos. Ya en Mesina, J. de A., en olor de triunfo, recibe el ofrecimiento de las coronas de Albania y Morea. Los papas Pío V y Gregorio XIII le aseguran la investidura del primer reino que conquiste; desean y esperan verle. Felipe 11 le refrena. En J. de A. prende la ambición; en el rey, los recelos y una mezcla de cariño, admiración y envidia, que apenas sabe disimular. La indecisión real frustra la proyectada expedición a Túnez, donde J. de A., a instancias del pontífice, establecería la cabeza de un reino cristiano en el Norte de África. Había también un proyecto de más altos vuelos, ideado por Pío V y repetido por Gregorio XIII: el matrimonio de María Estuardo, reina de Escocia, con J. de A., capitán de una posible invasión a Inglaterra, cuyo trono ocuparía.En 1576, muerto Luis de Requeséns, recibe J. de A. el gobierno de los Países Bajos. Llega en los días en que "la furia española" se había desatado en Amberes. En tiempos de violencia, el talante de J. de A. no era el más apropiado para la conciliación y la paz. El edicto Perpetuo (12 feb. 1577) es sólo una concesión. J. de A. necesita manos libres en los Países Bajos, tan lejanos de la corte, pero en Madrid es víctima de una intriga dirigida por Antonio Pérez (v.), hábil negociante de asuntos de Estado. El carácter suspicaz y desconfiado del rey se deja ganar por las insinuaciones de Pérez acerca de pretendidos planes de J. de A. Para invadir Inglaterra y erigirse con la soberanía de los Países Bajos, instigado a ello por su secretario Juan de Escobedo. J. de A., inactivo y desilusionado, se acerca al final de su vida. Enfermo de tabardillo (tifus exantemático), m. en Namur el 1 oct. 1578. "Murió en una barraca, pobre como un soldado", escribe su confesor al rey. Enterrado al principio en la catedral de Namur, su cuerpo fue trasladado a España, donde descansa en un bello sepulcro, en el panteón de El Escorial.M. ESPADAS BURGOS.
BIBL.: M. FERRANDIS TORRES, Don Juan de Austria, Zaragoza 1939; A. OSSORIO, Vida de Don Juan de Austria, Madrid 1946; CH. PETRIE, D. John of Austria, Londres 1967.
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