Jiménez, Juan Ramón
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Biografía GER
Poeta español contemporáneo, de significación clave en la historia de la lírica castellana; con él se cierra una época, el modernismo (v.), y se abre la poesía de nuestros días. Su influencia se advierte en toda la lírica española e hispanoamericana, comenzando en los poetas de la generación del 27 (v.), aun en figuras tan dispares como Jorge Guillén y García Lorca. Eje, pues, en torno al que gira la poesía española de hoy. Su obra se ofrece como una de las más perfectas, completas y cerradas de la lírica universal. La personalidad de J. R. J. se centra en una nota dominante: el artista, el poeta, entregado plenamente, con honradez ejemplar, a la elaboración de su obra, como él gustaba escribir. Honradez y orgullo de artista que le hizo ir persiguiendo por librerías y bibliotecas sus primeros libros, cuando no estaba conforme con ellos. Su poesía aparece como una de las más libres de elementos no poéticos, como dice F. de Onís, y tiende siempre a la perfección máxima, a través de una cuidadosa y minuciosa reelaboración.Biografía. Juan Ramón Jiménez Mantecón nace en Moguer (Huelva), el 24 dic. 1881. Su infancia se reparte entre el campo, las viñas, el mar; y más tarde, el colegio de jesuitas de El Puerto de Santa María. Luego, Sevilla, en cuya Universidad comienza la carrera de Derecho y el aprendizaje de la pintura, en estudios de "pintores coloristas y fandangueros", como el mismo poeta cuenta en la autobiografía publicada en la rev. Renacimiento. Vocación pictórica primera que se refleja en la riqueza y matización del color, patente en toda su obra. Pero pronto el quehacer poético absorbe a J. R., que comienza a publicar poesías originales y traducciones, hasta que, como él mismo refiere: "Recibí cartas de escritores jóvenes que me invitaban a venir a Madrid y a publicar un libro de versos". Llega a Madrid en abril del año 1900 y es acogido con entusiasmo por Rubén Darío y Villaespesa; aparecen sus primeros libros: Ninfeas y Almas de violeta, ambos en 1900, impresos en tinta verde y morada respectivamente, el primero con un "atrio" de Rubén Darío y título cedido por Valle-Inclán, el segundo con "atrio" de Villaespesa, quien sugiere también el título. "Lo mejor, lo más puro, lo más inefable de mi alma está tal vez en esos dos primeros libros", dice de ellos J. R.Tras unos meses en Madrid, cae enfermo y vuelve a Moguer: "La muerte de mi padre inundó mi alma de una preocupación sombría", confiesa. La melancolía, la sensibilidad terrible del poeta se agudizan; el miedo, la obsesión de la muerte se apoderan de él. La poesía de esta época, bañada toda de una tristeza honda y enfermiza, repite obsesivamente el tema de la muerte. Transcurren estos años para J. R. en sanatorios (Burdeos y Madrid); sólo le tranquiliza la presencia de un médico a su lado de día y de noche. Temperamento nervioso, sensible, presa fácil de presentimientos y obsesiones, que se irán agudizando a lo largo de su vida. Publica nuevas obras: Arias tristes (1903), jardines lejanos (1904), títulos bien expresivos del ambiente modernista de la época. "La ruina de mi casa acentúa nuevamente mi enfermedad... la preocupación de la muerte me lleva de las casas de socorro a las de los médicos; ... frío, cansancio, inclinación al suicidio". Alternan estos periodos de enfermedad con estancias en el campo que le devuelven momentáneamente la alegría, como reflejan sus libros (Baladas de Primavera, 1910). Transcurre así la juventud de J. R.; en Madrid, es amigo de Ortega y Gasset, los hermanos Machado, ValleInclán, Giner de los Ríos, Rubén Darío..., todo el mundo literario de su época.Su matrimonio, en 1916, con Zenobia Camprubí Aymar (Barcelona, 31 ag. 1887-Puerto Rico, 28 oct. 1956), tras un viaje por mar de Europa a América, marca decisivamente su vida y su poesía; al lado de esta mujer, cuya entrega al poeta y a su obra fue total, J. R. va olvidando, siquiera momentáneamente, su melancolía, y la obsesión de la muerte se transforma en ansia de gozar la belleza total, "anhelo siempre creciente de totalidad". Títulos significativos de este momento son: Diario de un poeta recién casado (1917), Belleza (1923), Unidad (1925). A raíz de la guerra española del 36, y tras haber intentado organizar en Madrid una guardería infantil, salen de España para siempre y se instalan en Norteamérica, en Florida. En 1948 realizan un viaje a la Argentina y, en 1951, se establecen definitivamente en Puerto Rico, aceptando el ofrecimiento de su Universidad. En la isla, parecida en tantas cosas a su tierra natal, J. R. se siente a gusto; su casa se convierte en archivo y biblioteca de libros y revistas de todas procedencias; sobre todo, revistas jóvenes de poesía a las que no negó nunca su colaboración. Son años de actividad continua: nuevos libros, charlas, conferencias, lecciones en la Universidad, etc. La antigua enfermedad aparece de cuando en cuando. En 1956 se le concede el premio Nobel de Literatura, tan sólo unos días antes de la muerte de Zenobia; J. R. J. resiste mal este golpe y muere dos años después en San Juan de Puerto Rico, el 29 mayo 1958.La obra poética de Juan Ramón. La vida entera del poeta está totalmente dedicada a la poesía; las continuas Antolojías dan idea de su ansia de perfección, así como el cuidado minucioso que pone incluso en la tipografía de sus libros. La obra de J. R. ofrece un caudal riquísimo al estudioso y al amante de la poesía, que va viéndola crecer despojándose de todo elemento no poético, para ser "expresión de realidades puras e inefables" (F. de Onís). Se suele dividir la poesía de J. R. en dos épocas; respecto a esta división, uno de sus más acertados críticos, R. Gullón, escribe: "me inclino a subrayar su unidad esencial, fundada en líneas de inspiración y sentimiento, apenas alteradas si no es para prolongarse y elevarse en busca de una expresión más pura de las intuiciones y emociones que pretende comunicar". El mismo poeta da una "Síntesis Ideal": "1) Influencia de la mejor poesía `eterna’ española predominando el Romancero, Góngora y Bécquer. Soledad. 2) El `Modernismo’, con la influencia principal de Rubén Darío. 3) Reacción brusca a una poesía profundamente española, nueva, natural, sobrenatural, con las conquistas formales del `Modernismo’. Soledad. 4) Influencias generales de toda la poesía moderna. Baja de Francia. Soledad. 5) Anhelo creciente de totalidad. Evolución consciente, seguida, responsable, de la personalidad íntima, fuera de escuelas y tendencias. Odio profundo a los ismos y a los trucos. Soledad. 6 y siempre) Angustia dominadora de eternidad. Soledad".Surge, pues, su poesía dentro del ambiente modernista. El modernismo había enriquecido la poesía al dotar al verso de agilidad rítmica, de color, música, variedad y, al mismo tiempo, había creado una poesía íntima, interiorizante, arrancando de la anunciada por Bécquer (v.), Rosalía de Castro (v.) y José Martí (v.), como vio con claridad el propio J. R. J.; así, sus primeros libros pueden adscribirse perfectamente en este movimiento. En Arias tristes, p. ej., se ve en el título la sugerencia musical muy de acuerdo con la época; libro teñido de una suave melancolía, en que empieza a sonar la auténtica voz de J. R. y recoge impresiones de paisaje, el color de un momento, la eternización de un instante. P. Henríquez Ureña señala la utilización del metro corto en este libro como muestra de intuición poética. "Lírico de la familia de Heine, de la familia de Verlaine, que permanece andaluz, andaluz de la triste Andalucía", lo calificó Rubén Darío; en efecto, heiniano, o becqueriano, se muestra en esta poesía íntima, de tono menor, melancólica y andaluza. Andaluza en su rica gama de color, en el presentimiento triste, en la expresión desnuda, tan parecida a la poesía popular de esa región. En Jardines lejanos, similar a las "secretas galerías" de Antonio Machado (v.), en Olvidanzas (1909), Pastorales (1911), presenta J. R. otra vez el paisaje interior, paisaje como "estado de alma", según él repite una y otra vez en sus lecciones sobre el modernismo. En Baladas de primavera, al atardecer malva sucede el campo lleno de luz; una composición de este libro, Mar lejano, muestra un anuncio de lo que será más tarde la poesía dé J. R., en la visión intensa, concisa y expresiva: "mar de aurora, mar de plata / qué limpio estás entre los pinos! ".En La soledad sonora (1911) se intensifica el simbolismo, presente siempre. Melancolía (1912) y Laberinto (1913) cierran la que se ha llamado primera época; la influencia francesa -Samain (1858-1900), Laforgue (1860-87)- es aquí quizá más fuerte, junto con la de Rubén Darío (v.). El metro largo elegido le sirve al poeta para expresar mejor la vaguedad melancólica, la tristeza lánguida y sensual. Libros que encierran poemas de gran belleza plástica y musical, en un tono siempre elegante y exquisito. De estas fechas es la primera edición de Platero y Yo (1914). Libro simbólico, escrito en prosa, donde el poeta dialoga con la naturaleza, lo espontáneo, simbolizado en el borriquillo Platero. Se compone la obra de una serie de evocaciones, de recuerdos de Moguer; cosas, paisajes, seres, que atrajeron a J. R. en la niñez, se actualizan en el diálogo con Platero: el aljibe, la tormenta, la niña tonta, el tío de las vistas... Tema fundamental del libro es el paso del tiempo, reflejado en el paisaje cambiante. La prosa es rica en ritmo, en flexibilidad, y riquísima en color; imágenes y adjetivos se utilizan siempre en función de una mayor expresividad; prosa llena de calor familiar, a tono con el tema. Estío (1916) y Sonetos espirituales (1917) representan un paso más en la trayectoria poética de J. R., en busca de la poesía desnuda. Consigue en los Sonetos la perfecta adecuación (necesaria en esta estrofa) del contenido y la forma; el pensamiento se encierra rotundo en la perfecta arquitectura del soneto, perdida ya la vaguedad sentimental de los primeros libros, para dar paso a la expresión exacta de sentimientos puros y concretos. En cierto modo se anuncia en este libro la necesidad de una forma nueva, de una mayor libertad.El Diario de un poeta recién casado (publicado luego con el título de Diario de poeta y mar y vuelto otra vez a su primitivo nombre) comienza la segunda época de J. R., para algunos críticos. El amor y el mar son el tema central de este libro, escrito a raíz de su primer viaje a América. Amor real y el mar, visión plena de belleza sin fin, se corresponden. En el Diario comienza ya a aparecer un tema fundamental en esta segunda época: el poeta se siente atraído por la belleza que le rodea; hay momentos de alegría, en que goza con ella, y otros de lucha incesante por poseerla, angustia en su deseo de ser con la belleza. Como en las obras posteriores, Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923), Estación total, con las Canciones de la Nueva Luz (1923-1936) (1946), en el Diario el proceso de depuración de la poesía se va acentuando. La expresividad se logra en estas obras a base de ser exacto, concreto: " ¡Intelijencia, dame / el nombre exacto de las cosas! / que mi palabra sea / la cosa misma, / creada por mi alma nuevamente". No hay nada innecesario; los símbolos, imágenes, están porque expresan mejor lo que el poeta quiere: la cosa misma, pero creada nuevamente por el alma de J. R. La poesía es cada vez más intelectual, en el sentido alto de la palabra, y su dificultad de comprensión procede de la oscuridad de la idea expresada, ya que las palabras utilizadas por J. R. son las de siempre, cargadas al máximo de expresividad. Pero no por esto pierde gracia y frescor su poesía: "La puerta está abierta / el grillo cantando / ¿andas tú desnuda / por el campo? / la albahaca no duerme, / la hormiga trabaja / ¿andas tú desnuda / por la casa?" (de Poesía).En Animal de fondo (1949) se encuentra el mismo tema: el ansia de ser con la belleza, de "deshacerme ya en la luz", predominando los momentos de alegría ante el goce momentáneo de esa belleza. Aparece aquí el "dios descante y deseado" de Juan Ramón. Dios, que es, unas veces, "conciencia mía de lo eterno", y "forma suma de conciencia", otras; el dios descante es en ocasiones el mundo de fuera, "la belleza innúmera" que le atrae: "entre la arboladura serena y la alta nube / tú te asomas, dios descante, sonriendo". El simbolismo se hace más hermético en este libro, uno de los de más difícil comprensión, aunque esto no impide el que emane de sus versos una belleza alta, perfecta, asombrosa: "todas las nubes arden / porque yo te he encontrado / dios deseante y deseado; / antorchas altas cárdenas / granas, azules, rojas, amarillas / en alto grito de rumor de luz". Ha recorrido, pues, el poeta un largo camino de Ninfeas a Animal de fondo; Bécquer, Rubén Darío, modernismo, poetas franceses, poesía norteamericana..., para encontrar su "poesía desnuda, mía para siempre".Su obra en prosa es muy abundante y tan interesante como el verso. Aparte de las prosas de creación, Platero, o las del Diario, y sus maravillosos retratos de Españoles de tres mundos (1942), son muy interesantes las conferencias y lecciones como las reunidas en La Corriente infinita (1961), lecciones sobre el modernismo, que nos muestran la aguda intuición del poeta.V. t.: POESÍA PURA I; MODERNISMO II.A. OROZCO PARDO.
BIBL.: F. DE ONIs, Antología de la poesía española e hispanoamericana, Madrid 1934; E. DíEZ CANEDO, Juan Ramón Jiménez en su obra, México 1941; R. GÓMEZ DE LA SERNA, Retratos contemporáneos, Buenos Aires 1941; R. GULLóN, Estudios sobre Juan Ramón Jiménez, Buenos Aires 1950; G. PALAU DE NEMES, Vida y obra de Juan Ramón Jiménez, Madrid 1957; R. GULLóN, Conversaciones con Juan Ramón Jiménez, Madrid 1958; F. GARFIAS, Juan Ramón Jiménez, Madrid 1958; J. GUERRERO RUIZ, Juan Ramón Jiménez de viva voz, Madrid 1961; A. SÁNCHEZ BARBUDO, La segunda época de Juan Ramón Jiménez, Madrid 1962; C. DEL SAZ ORozco, Dios en Juan Ramón Jiménez, Madrid 1966.-Homenajes: "Insuta" 128-129 (1957); "La Torre" 19-20 (1957); A. CAMPOAMOR GONZÁLEZ, Bibliografía fundamental de Juan Ramón Jiménez, "La Torre" (1969) 64 ss.
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