Jarichies (járiyíes) REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
Adeptos del grupo político-religioso y de la secta más antigua del Islam, originada a raíz del primer cisma que en el 657 se produjo en el seno de la comunidad islámica, consecuencia del asesinato del califa `Utmán y del subsiguiente conflicto entre su pariente y vengador Mu’áwiya y el recién nombrado califa `Alí. Los j. fueron llamados así por haberse apartado de las filas de °Alí tras el indeciso encuentro armado de Siffin (julio 657) y el consentimiento de aquél para celebrar un arbitraje a fin de determinar si los actos de que se acusó a `Utmán fueron o no acciones arbitrarias y contrarias a la ley divina, lo que implicaba un juicio humano que, caso de declarar no culpable a `Utmán, llevaba consigo el que `Alí perdiera el califato. La razón de la no aceptación del arbitraje se fijó en el principio según el cual "sólo a Dios corresponde juzgar" y en la aplicación del versículo coránico 8/9 de la azora XLIX por el que "si unos creyentes se rebelan contra otros, debe lucharse contra los rebeldes hasta que vuelvan a la obediencia" y, por tanto, en aquel caso, contra Mu’áwiya. El grupo j. estuvo integrado, al principio, por beduinos, piadosos y buenos musulmanes, fanáticos, y qurrX (lectores coránicos). Pronto se incorporaron a ellos un gran número de Mawar (clientes, no árabes), persas sobre todo y kurdos, gente un tanto marginada, y, en el norte de África, desde fines del s. VII, al menos, numerosos beréberes.Los j. fueron sentando las bases de una teoría política, que algunos autores han calificado de "puritana" y "democrática", y de un sistema teológico y jurídico, complejo y singular, puesto de manifiesto en la estructura institucional que en su seno alumbraron. Tuvieron como principio que el califato, más bien imamato, suprema institución político-religiosa islámica, tuvo legalidad en la persona de Abü Bakr, `Umar y `Utmán, tan sólo hasta 650-651, de `Alí hasta el momento de consentir el arbitraje, y en los elegidos dentro del partido j. Sostenían que el imamato supremo debía ser conferido al musulmán más digno por el procedimiento de libre elección, sin distinción de raza o linaje; el elegido debía manifestar su más estricta sumisión a Alláh y su conformidad más absoluta con la voluntad divina. Si su conducta no respondía a tales presupuestos, podía ser depuesto por la comunidad. Desde el punto de vista teológico-moral (ésta es una de sus principales aportaciones a la teología islámica), los j. consideran que la conducta ha de responder fielmente a la fe que se posee, como parte integrante de la misma, de tal modo que llegan a la convicción de que el musulmán que comete una falta grave no sólo es un "pecador", sino también un infiel.La acción político-religiosa de los j. se manifiesta en una marcada oposición, incluso hostilidad, a los Omeyas "ilegales e impíos", a los sunníes todos, a los st`íes y a otras sectas. Los centros de su primera agitación fueron Iraq y Persia, pero su acción reaccionaria alcanzó al Magrib, y algunos chispazos se sintieron también en al-Andalus, en el s. viIi. A fines del s. vii, los j. se dividieron en grupos, hostiles entre sí y diferenciados por su modo de actuar políticamente y en algunos puntos teológico-morales. Las principales subsectas o direcciones del jariyismo fueron la Azraqí (azáriga), la de línea más dura; la Sufrí (sufriyya), un tanto moderada; y la Ibádí (ibddiyya), la más próxima a los sunníes. Unas y otras se ramificaron en numerosas divisiones, llegando a constituir algunas dinastías, desde el s. viIi, en Omán, desde donde se extendió el credo j. al este de África y a Zanzíbar, en el Magrib al-Awsat (Argelia), con los rustumíes, en Nekor y, más tarde, en Siyilmása. Diluida su acción política en la gran extensión del mundo islámico, dejaron de constituir una fuerza digna de atención desde el s. ix. En la actualidad, existen agrupaciones humanas que profesan el jariyismo ibádí en el Mzab (Argelia), isla de Yerba (Tunicia), Yabal Nafúsa (Libia), Omán y Zanzíbar, y el sufrí en la región de Orán y en algún punto de Marruecos, en constante regresión, según los últimos informes.J. BOSCH VILÁ.
BIBL.: 1. GOLOZIHER, Le dogme et la lo¡ de 1’Islam, París 1958, 158-164; ELLE ADIB SALEM, Political Theory and Institutions of the Khawárij, Baltimore 1956; T. LEWICKI, Les subdivisions de l’Ibádiyya, "Estudia Islamican 9 (1958) 71-82; F. FRADE MERINO, Sectas y movimientos de reforma en el Islam, Tetuán 1952.
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