Japón (nippon; Nihon), Geografia. GEOG.
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Geografía
Es una de las naciones más pobladas del mundo, pues sobre una superficie de 369.724 Km2 se apiñan 102.647.722 hab. (1969), lo cual da una densidad de 278 hab/Km2. Esta enorme densidad de población no es excepcional en las regiones del Oriente asiático, puesto que vuelven a encontrarse en las poblaciones litorales de China y en las penínsulas meridionales de Asia. Sin embargo, las diferencias son profundas entre la aglomeración demográfica de J. y las del continente. J. es algo más que un fragmento del mundo asiático. Sin temor a error, se puede asegurar que J. es el más occidental de los países orientales, puesto que sus actividades económicas, formas de organización y modos de vida aparecen marcados por la impronta de las influencias del mundo occidental. Por eso, la originalidad geográfica de J. no radica tanto en su situación en la costa oriental del continente asiático, ni en su naturaleza insular, cuanto en la singularidad de sus formas de vida, más emparentadas con las estructuras de los países de Europa occidental o de civilización europea que con los modos de vida de las gentes de Asia. Lo más notable de todo ello es que el J. moderno ha adquirido este carácter en los últimos 100 años de su historia.1. Medio físico. El medio físico de J. se revela de una enorme complejidad, lo mismo estructural que morfológica y climática. Los 369.724 Kmz de territorio japonés se reparten entre 3.400 islas. Este carácter insular de J. constituye una de las originalidades geográficas más notables. Estructuralmente, las islas japonesas forman parte de las guirnaldas de islas que desde Insulindia hasta Alaska bordean el macizo continental asiático. Desde las Filipinas hasta la península de Kamchatka, se eleva un umbral submarino, más o menos discontinuo, que de alguna manera constituye el reborde continental de Asia frente a las grandes profundidades del océano Pacífico. La parte sumergida de este umbral, al que pertenecen Formosa, las islas Ryu-Kyu, Kyúshú, Shikoku, Honshú, Hokkaidó y Kuriles, forma, con algunas excepciones, el territorio tradicional de J., que se extiende, según esto, desde el trópico de Cáncer hasta los 50° de lat. N y desde los 125° de long. E hasta los 155°. Es, pues, un país enormemente alargado en latitud y en longitud, y, por tanto, con una gran diversidad física, especialmente climática, que se manifiesta sobre todo en la cobertera vegetal y en las formas de explotación agrícola del suelo.El rosario de islas o de guirnaldas insulares del borde oriental de Asia se disponen de forma arqueada, con la parte cóncava expuesta generalmente hacia el continente. Ello da una especial configuración a la repartición de las tierras y de los mares en esta zona. Las islas japonesas cierran espacios marítimos perfectamente delimitados, que constituyen mares epicontinentales como el del J. (v.), el de la China oriental y el de Ojotsk (v.). Todos estos mares han desempeñado un importante papel en la evolución histórica y económica de J., si bien desde la apertura del país a las influencias occidentales es la costa oriental del Pacífico la que soporta mayor actividad económica.La estructura del umbral submarino emergido y de guirnalda insular configura los principales rasgos del relieve japonés. Las tierras que constituyen el J. están muy lejos de haber alcanzado su estabilidad orognica. Podría decirse que son tierras en formación. La estructura del relieve es en general discontinua y enormemente fragmentada. Grandes macizos que alcanzan los 3.000 m. de altitud están separados por profundas depresiones tectónicas; amplias llanadas litorales aparecen salpicadas por infinidad de conos volcánicos, y las coladas basálticas entremezcladas con granitos, calizas, etc., se disponen de forma un tanto caótica, para dar un relieve muy movido.La configuración estructural de J. se debe fundamentalmente a la orogenia alpina. Durante la Era Primaria, el J. actual debió de constituir un profundo geosinclinal en el reborde del antiguo escudo sinense del cual todavía se conservan algunos retazos intercalados entre materiales más recientes. La orogenia herciniana hizo emerger las primeras cordilleras cuya configuración fue desde el primer momento distinta al E y al O, pues de una parte quedaban los mares epicontinentales y de otra las grandes fosas oceánicas. Durante el Mesozoico se originaron continuas transgresiones y regresiones oceánicas, y a finales del Terciario se produjo la última emersión, tan sólo retocada por episodios locales de hundimiento o surrección íntimamente relacionados con los fenómenos volcánicos. El resultado de esta peculiar evolución geológica se traduce en la existencia de grandes conjuntos estructurales perfectamente diferenciados, que se disponen de N a S y de E a 0.De N a S, la estructura permite distinguir dos grandes unidades tectónicas: la isla de Hokkaidó, más la mitad nororiental de la isla de Honshu y la mitad sudoccidental de esta isla, más la de Kyúshú. El accidente tectónico más importante es la fosa Magna que, orientada de N-NO a S-SE, escinde en dos la isla de Honshú, permitiendo diferenciar un J. septentrional y otro meridional.De E a O, la estructura es mucho más simple, puesto que únicamente cabe distinguir dos grandes unidades, la que corresponde a las cordilleras y macizos que miran hacia el mar del J. y la exterior, constituida por bloques montañosos a cuyos pies se extienden las grandes fosas oceánicas. En ambos casos, la división en grandes unidades estructurales es más bien una consecuencia del conocimiento que se tiene de la evolución geológica del país que de una verdadera configuración topográfica, pues el relieve viene dado sobre todo por la yuxtaposición de materiales y formas tectónicas debidas a fases orogénicas y procesos morfogénicos muy diversos. De acuerdo con todo ello, cabe diferenciar en J. dos tipos de relieve: macizos montañosos con abundantes conos volcánicos, y llanuras cuya distribución es completamente irregular.Los macizos montañosos alcanzan con frecuencia 3.000 metros de altitud, lo cual, en un país cuya anchura máxima de costa a costa es tan sólo de 250 Km., supone grandes desniveles. El nudo orográfico más importante se encuentra en la región central de la isla de Honshú, precisamente en la zona donde se abre la gran fosa Magna japonesa. En ocasiones, este conjunto montañoso recibe el nombre de Alpes japoneses, si bien la denominación resulta un tanto peyorativa. La mayor altura de la región corresponde al Fujiyama, cono volcánico de 3.776 m. que destaca en medio de grandes bloques de coladas basálticas. Al mismo tipo pertenecen volcanes como el Yatsugatake, que alcanza los 2.900 m.; Asama, 2.342 m.; Ena, 2.190 m.; y otros muchos. Hay también en esta región grandes macizos como los de Shirane, 3.192 m.; Ontake, 3.060 m.; Yariga, 3.080 m.; Yaqu, 2.700 m.; etc. La fosa Magna corta sensiblemente de N a S este primer núcleo montañoso y marca la separación entre J. septentrional y meridional. El primero tiene un carácter volcánico mucho más acusado que el segundo, pues es la zona de mayor número de volcanes: Nikko, Asama, Nasu, Banda¡, Fao, Gassan, Chókai, Ibaki, etc., cuyas alturas están comprendidas entre los 1.500 y 2.200 m.Las alturas decrecen a medida que se avanza hacia el N, si bien se conserva la disposición nodular de los macizos montañosos. Así, el de Nikko alcanza los 2.488 metros en el monte Nantai; algo más al N, el de Kitakamy no pasa de 1.910 m., y en la parte septentrional de la isla de Honshú solamente algunos conos volcánicos superan los 1.000 m. La isla de Hokkaidó, la más septentrional de las japonesas, está constituida por un gran macizo central: el de Asahi, con 2.300 m.La segunda gran unidad estructural, a partir de la fosa Magna hacia el SO, dibuja un arco muy fragmentado, de manera que pueden distinguirse varias unidades morfológicas formadas por islas o largos apéndices peninsulares: es el J. meridional. En conjunto, predominan las líneas estructurales dirigidas de NE a SO, de forma que el relieve se dispone en unidades sensiblemente paralelas a las direcciones que marca la estructura. Dos grandes alineaciones montañosas que arrancan de la fosa Magna accidentan la región. Al N, los montes de Chúgoku; al S, las montañas de la península de K¡¡, y la isla de Shikoku. Entre ambas unidades se extiende una fosa longitudinal, invadida muy recientemente por el océano, para formar el mar interior del J. La isla de Kyúshix cierra el conjunto montañoso con alturas siempre inferiores a los 1.000 m. Los conos volcánicos se hallan muy repartidos por todo el país. Hay más de 1.500 volcanes que se disponen según una línea axil flanqueada por terrenos de estructura y morfología muy diversas.Las llanuras constituyen otro de los elementos de la diferenciación morfológica de J. Apenas un 15% del territorio está formado por llanuras, pero es aquí donde se concentra la mayor parte de la población, donde la agricultura ha adquirido el mayor grado de perfeccionamiento, y donde se han desarrollado las grandes concentraciones industriales. Esas llanuras son en su mayor parte fosas tectónicas parcialmente colmatadas por materiales procedentes de las montañas próximas, y su configuración reproduce con gran minuciosidad los accidentes tectónicos a los cuales deben su origen. Las llanuras más extensas se encuentran próximas al litoral. Casi siempre se trata de llanuras profundamente deformadas por los movimientos de equilibrio isostático. Cuando se han producido hundimientos, las aguas penetran hasta muy al interior de la tierra. En caso contrario, las llanuras llegan hasta la costa y caen bruscamente sobre el mar.En la configuración morfológica de J. se advierte en seguida que las costas son muy recortadas. El carácter insular primero, la estructura en forma de bloques nodulares después y las recientes transgresiones y regresiones marinas han configurado una costa de esas características. No obstante, pueden distinguirse dos zonas diferentes de costa; la que se extiende al N de la fosa Magna, en las islas de Honshú y Hokkaidó, y la que comienza en la misma fosa Magna hasta la isla de Kyúshú y los islotes de Ryu-Kyu.El primer tramo se caracteriza por los grandes accidentes costeros: la península Hakodate, al S de la isla de Hokkaidó, separada de la de Honshú por el estrecho de Tsugaru; el profundo entrante del extremo septentrional de Honshú, abierto al estrecho de Tsugaru. A partir de aquí y hacia el S, tanto la costa occidental abierta al mar del J., como la oriental expuesta al océano Pacífico son mucho más abruptas y rectilíneas, aunque menudean los pequeños accidentes que rompen la monotonía de un litoral uniforme. En la costa del mar del J. los únicos accidentes dignos de mención son: la península de Funakawa, la isla de Sado y la península de Noto.En cambio, la costa del Pacífico es mucho más abrupta. Desde la bahía de Senda¡ hasta el N de la isla, el litoral es áspero, con frecuencia acantilado y profundamente denticulado. Desde la bahía de Senda¡ hasta el S, la costa es también acantilada, pero rectilínea. únicamente en el tramo meridional de la isla de Honshú, la costa vuelve a ser rica en accidentes. Entre las penínsulas de Bósó e Itó se abren la bahía de Sagami y, a modo de entrante de ésta, la bahía de Tokio. A partir de aquí hacia el O, se suceden toda clase de accidentes costeros: la bahía de Suruga, la de Ise, la península de K¡¡, la gran bahía de Osaka separada del mar interior del 1. por la isla de Abaji, la isla de Shikoku ya citada y la de Kyúshñ, cuya costa occidental es un dédalo de islas, promontorios, farallones, bajíos, bahías, radas, cte., que convierten esta parte sudoccidental del J. en un mosaico de tierras repartidas en cientos de islas.La situación geográfica de J. en el extremo oriental del continente asiático determina sus principales características climáticas. Por su latitud, J., si se incluyen los archipiélagos de las Kuriles y de Ryu-Ryu, queda comprendido dentro de la zona templada del N. Ahora bien, el hecho de encontrarse en la fachada norte de la masa continental euroasiática hace que el clima sea muy diferente al de las regiones templadas europeas de la misma latitud. Mientras Europa occidental se beneficia de la acción climática de la corriente del Golfo, J. se encuentra por el contrario sometido a las corrientes frías que descienden del océano Ártico a través del estrecho de Behring, y muy especialmente de la corriente fría de Oyashivo. Por otra parte, la influencia de las corrientes subtropicales del Pacífico se manifiesta en el tramo meridional de J.; y la proximidad de la gran masa euroasiática y los* mares epicontinentales que la bordean condicionan también no pocas de las manifestaciones climáticas del país.Desde un punto de vista general, J. se halla en la confluencia de tres dominios climáticos contrapuestos: el ártico, el Pacífico-tropical y el continente asiático. De ahí la variedad climática de J. Todo el país, salvo las zonas muy protegidas donde apenas llega la influencia del mar, recibe entre 1.000 y 2.500 mm. de lluvia anual, pero son muy grandes las irregularidades interanuales y estacionales. Todo depende de la importancia con que en cada momento se manifieste la acción de los factores climáticos ya citados. En general, las lluvias decrecen de S a N, como consecuencia del debilitamiento de la acción tropical. Mientras Kagoshima, en el extremo meridional de la isla de Kyúshú, recibe 2.150 mm., Nagasaki, algo más al N, 2.000 mm.; Hiroshima, 1.500; Kyóto, 1.600; Tokio, 1.480; Sapporo, en la isla de Hokkaidó, solamente 980 mm., y Nemuro 900. La diversidad pluviométrica entre las regiones septentrionales y meridionales de 1. se acusa mucho más por el régimen anual que por la cantidad de lluvia. En el J. meridional, desde Kagoshima hasta Tokio, las lluvias son siempre de verano, lo cual indica su procedencia tropical. Se trata de lluvias producidas por la acción de los vientos monzónicos que llegan muy debilitados a estas latitudes templadas. Kagoshima, Nagasaki, Hiroshima, Tokio, cte., registran las máximas pluviométricas durante los meses de junio, julio y agosto; en cambio, en Sapporo la época más húmeda es septiembre-octubre. La costa septentrional de 1. se halla bajo la influencia de los monzones de invierno, de manera que ciudades como Kanazawa y Niigata, cada una de las cuales recibe más de 2.000 mm. anuales de lluvia, registran los máximos pluviométricas en diciembre, con más del 15% de toda la lluvia caída a lo largo del año.Las temperaturas acusan también la multiplicidad de los factores generadores del clima japonés. De S a N, la temperatura decrece rápidamente: 16,4° de temperatura media anual en Kagoshima; 15,8° en Nagasaki; 14,5° en Hiroshima; 13,7 en Kyóto; 13,1 en Kanazawa; Ni¡gata registra 12,5°; Akita, 10,3°; Sapporo, 6,8°; Nemuro, 5,7°. La amplitud térmica aumenta a medida que se avanza hacia el N, como consecuencia de la rápida disminución de las temperaturas invernales. El verano es en casi todas partes cálido, apenas se encuentran diferencias entre las estaciones meridionales y las septentrionales: Kagoshima 26,4° en agosto; Sapporo, 20,6°. En cambio, mientras la primera estación registra 7,0° en enero, Sapporo acusa -6,2°. Lo mismo puede decirse de las temperaturas extremas; tan sólo 2° separan en verano las temperaturas máximas de Kagoshima y Sapporo, mientras que en invierno las mínimas de Sapporo están 20° por debajo de las de Kagoshima.En resumen, J. se encuentra bajo la influencia de dos dominios climáticos distintos: el boreal frío, con toda su influencia negativa sobre la agricultura, por sus veranos fríos y secos; y el dominio tropical, mucho más favorable para las actividades agrícolas, pero con manifestaciones catastróficas como los tifones.Esta climatología tan heterogénea se refleja en la vegetación. El paralelo 36 separa dos mundos litogeográficos diferentes. La mitad septentrional de la isla de Honshú y la de Hokkaidó se hallan bajo el dominio del bosque mixto de coníferas, especialmente la Criptomeria gíaponica y plantas caducifolias. Al S de esa línea aparece un bosque subtropical húmedo constituido por especies típicamente monzónicas, entre las que predominan el alcanfor, el laurel, el bambú, etc. De N a S se aprecia una clara elevación del piso arbóreo boreal, pues mientras en el extremo septentrional de Hokkaidó este tipo de bosque se encuentra al nivel del mar, en la isla de Honshú se remonta hasta muy cerca de los 3.000 m.La configuración del territorio no favorece el desarrollo de grandes cuencas hidrográficas. Los ríos se caracrizan por sus fuertes pendientes y régimen torrencial, como consecuencia de las irregularidades pluviométricas antes expuestas. El más importante es el Shinano, que desemboca en el mar del J. con un recorrido de 300 Km. Pero son innumerables las pequeñas corrientes de agua entre 100 y 150 Km. Además de los ríos, hay otros accidentes hidrográficos de cierta importancia como los lagos Biwa e Inawashiro entre una multitud de pequeñas lagunas que rellenan algunas fosas tectónicas o conos volcánicos apagados.2. Población. Como se decía al principio, la población japonesa es de 102.647.732 personas. Durante los años de aislamiento hasta 1865, fecha de la apertura del país a las influencias occidentales, la población se mantuvo estacionaria entre los 25 y 30 millones de hab. En poco más de un siglo, se ha triplicado; en 1852, ascendía a unos 27 millones de hab.; 20 años después, en 1872, alcanzaba ya los 35 millones; en 1912, eran 50 millones; en 1921, 56; en 1952, 86; y 100, en 1965; eso sin contar los contingentes de emigrados, especialmente a América, que pueden calcularse en 600.000 personas.El rápido crecimiento demográfico guarda íntima relación con la trasformación económica iniciada en el periodo Meiji (v.). La estabilidad demográfica a la que antes se ha aludido era consecuencia de una economía de subsistencia muy precaria, con alta mortalidad y frecuente limitación voluntaria de la natalidad. Aun cuando la natalidad alcanzaba tasas superiores al 3096x, la mortalidad natural o provocada, junto con prácticas sociales que limitaban la posibilidad de contraer matrimonio en algunas circunstancias, fueron los factores que determinaron la estabilidad demográfica. La trasformación económica de la era Meiji provocó un notable incremento de la natalidad. Entre 1872 y 1876 la tasa de natalidad se estimaba en el 2496x; entre 1892 y 1896 ascendía ya al 29x/oo; entre 1912 y 1916 alcanzó el 33,7%x, cifra máxima a partir de la cual la natalidad ha decrecido hasta llegar a ser una de las más bajas del mundo: 17% en 1970.Desde principios de siglo hasta 1945, el incremento anual de población fue por término medio del 1,2%, pero entre 1945 y 1950 la población japonesa creció a razón de 3% anual, como consecuencia de la repatriación de las gentes de origen japonés que se habían extendido por Corea, Manchuria y las islas del efímero Imperio nipón. Este rápido crecimiento de la población se ha traducido en una estructura demográfica de amplísima base, de tal manera que la población con edad inferior a 20 años se acerca al 50% del total, si bien se aprecia una ligera tendencia hacia el envejecimiento como consecuencia del control y limitación oficial de la natalidad. La densidad es en todas partes muy alta, pero el fenómeno demográfico más espectacular consiste en la importancia de la población urbana. En 1970, el 92% de los japoneses vivían en ciudades, mientras que a principios de siglo éstas albergaban solamente al 20% de la población total. J. es seguramente la nación del mundo donde el fenómeno urbano se ha desarrollado más intensamente; 15 ciudades pasan de 500.000 hab., siete sobrepasan el millón, y algunas áreas metropolitanas, como las de Tokio (v.) y bsaka (v.), superan los 10 millones.Las grandes ciudades se distribuyen preferentemente a lo largo de las costas, sobre todo de la meridional, de clima mucho más suave que la septentrional. Las bahías de Tokio, Nagoya, Osaka y el mar Interior constituyen algunas de las áreas más pobladas del mundo, no sólo por los grandes núcleos urbanos, sino porque las ciudades millonarias se encuentran tan próximas unas a otras que constituyen las mayores conurbaciones conocidas. En cuanto se sale de la zona de influencia tropical, la densidad decrece rápidamente. En las zonas citadas anteriormente, la población sobrepasa con frecuencia los 5.000 hab/Kmz; la isla de Hokkaidó, en cambio, no tiene más que 67 hab/Kmz, la mayor parte de los cuales se encuentran en la periferia. Este desigual repartimiento parece estar condicionado a primera vista por la diversidad climática. Ahora bien, no es tanto la acción directa del clima sobre el hombre lo que ha determinado las mayores concentraciones demográficas de J. en el S cuanto la tradición agrícola muy entroncada, como en todos los países monzónicos, con la ricicultura.3. Economía. Por su topografía y caracteres litológicos, edáficos y climatológicos, el espacio agrícola de J. es muy reducido. El 70% del país está ocupado por bosques o es incultivable. 1/3 del mismo queda bajo la influencia total de los climas boreales fríos, que limitan normalmente las posibilidades agrícolas: solamente un 10% del territorio se dedica a la agricultura, practicada por el 20% de la población activa.
Estas cifras son suficientemente reveladoras y ponen de manifiesto la existencia de un minifundio agrario intensísimo, con una atomización inverosímil de los terrenos cultivados, cuando la estructura agraria se contempla con mentalidad europea. La superficie media por explotación es inferior a 1 Ha. Miles de explotaciones familiares no llegan a 0,5 Ha. La mecanización resulta muy difícil en estas condiciones y los elevados rendimientos que se obtienen por unidad de superficie cultivada no son sino el resultado de una gran inversión de esfuerzos humanos. A pesar de todo, la densidad por unidad de superficie cultivada disminuye a causa del éxodo rural. Aun así, esta densidad es una de las más altas del mundo, con cinco personas por Ha. El problema de la superpoblación del campo se agrava por el rapidísimo crecimiento de las ciudades. A partir de 1950, se estableció una competencia muy acusada entre la agricultura y las urbanizaciones por la conquista de los escasos espacios llanos existentes en el país. Los nuevos modos de vida industriales han favorecido el crecimiento de las ciudades en oposición a las limitadas posibilidades de la agricultura.Dentro de estos caracteres de agricultura intensiva tropical monzónica, el arroz es la principal planta cultivada. En general, se recogen dos cosechas por año, pero la cuantía de las mismas se ve muy afectada por las fluctuaciones climáticas locales. Después del arroz son el centeno, la cebada y el té los principales productos cultivados, juntamente con los hortícolas para el consumo de las ciudades.La escasez de suelo cultivable y la gran densidad de población han sido seguramente los factores determinantes de la escasísima importancia que tiene la ganadería. Como en la mayoría de los países del área monzónica, la bestia ha sido siempre considerada como competidora del hombre, no tanto por el consumo de alimentos cuanto por el trabajo que era capaz de realizar. En estas condiciones, las actividades agropecuarias de J. no llegan a satisfacer el 75% de las necesidades alimenticias del país y escasamente proporcionan un 10% de la renta nacional. El problema de la subsistencia ha sido resuelto tradicionalmente por la pesca. Los pescadores japoneses han desarrollado su actividad desde tiempos inmemoriales. Tanto los mares de China, como las aguas frías al N del país, han conocido siempre las flotillas de pescadores japoneses. Precisamente uno de los pretextos de la expansión colonial japonesa hacia el continente chino se basaba en los derechos adquiridos de pesca.En cambio, la industria constituye la principal actividad económica de J. hasta el punto de que se ha convertido en uno de los principales países industriales del mundo, fenómeno tanto más de destacar cuañto que el país carece de materias primas y fuentes de energía abundantes. La regionalización resulta simple en líneas generales, puesto que cada una de las islas constituye una unidad perfectamente delimitada. Sin embargo, dentro de cada isla las diferencias son muy notables, pues en todas ellas el interior, casi siempre abrupto y montañosos, contrasta con el litoral y éste a su vez no presenta las mismas características climáticas y morfológicas a uno y otro lado. Por otra parte, algunas islas como Shikoku o Kyúshú forman un todo económico con la mitad occidental del Honshú, mientras que Hokkaidó queda un tanto apartada de las áreas de mayor actividad del país.4. División regional. Con estas salvedades, y a fin de no romper la tradicional división regional japonesa en islas, se describen a continuación las cuatro principales: Hokkaidó, Honshú, Shikoku y Kyúshú, distinguiendo en cada una de ellas las regiones de mayor personalidad geográfica.Hokkaidó (v.) es la más septentrional, una vez que de resultas de la 11 Guerra mundial J. perdió las Kuriles y la mitad meridional de Sajalín, cedidas a la URSS Es la menos densamente poblada (67 hab/Km2) y con mayores dificultades de tipo agrícola, a consecuencia de lo extremado del clima. Sobre 78.512 Km2 se asientan 5.247.077 hab. Toda la isla constituye una sola unidad administrativa, cuya capital es Sapporo (v.; 904.000 habitantes). Aunque plenamente integrada en la historia económica japonesa, Hokkaidó ha tenido cierto carácter de frontera septentrional del pueblo japonés, mucho más inclinado al poblamiento de las islas subtropicales del reborde asiático que al de las tierras montañosas. En Hokkaidó, de estructura y la morfología del relieve reproducen los rasgos generales ya citados al hablar del medio físico: conos volcánicos, fosas tectónicas interiores, macizos montañosos y llanuras que se yuxtaponen de una manera un tanto anárquica. Entre los volcanes cabe citar los de Tokachi (2.077 m.), Daitsetsu (2.290), Yótei-San (1.893), Komaga-take (1.140), Akan (1.503), etcétera.A partir del centro de la isla se desprenden ramificaciones montañosas hacia el NO, SE, NE y SO, de manera que la configuración de la misma se asemeja a un cuadrilátero esférico prolongado en un ángulo suroccidental por la península de Oshima. Los montes Kitami, Shiretoko, Idaka, Ishiribeshi-Kalita, cuyas altitudes varían entre 1.500 y 2.000 m., constituyen el armazón orográfico de la isla. Las llanuras se encuentran en las regiones litorales de la costa del Pacífico, pero los grandes núcleos de población se localizan en las depresiones tectónicas del interior, como en la fosa de Hokkaidó, que separa estructuralmente la península de Oshima del resto de la isla y en la cual se halla la capital, Sapporo. Las llanuras orientales como la de Konsen-Genya, cuya capital regional es Kushiro (195.000 hab.), y la de Tokachi, donde se encuentra Obihiro (129.000 hab.), se hallan bajo la influencia de 1p corriente fría de Oyashivo, que da lugar a un clima extremadamente frío especialmente durante los seis meses de invierno, en los que el suelo se hiela con facilidad. De ahí que la agricultura de esta zona se subordine a las condiciones climáticas.Se cultivan cereales de verano, tubérculos, leguminosas y, sobre todo, praderas, que soportan casi la mitad del potencial ganadero japonés, especialmente en la llanura de Jahikari y Yufutan y en el istmo de la península de Oshima. La estructura agraria de Hokkaidó es distinta a la del J. tradicional. No en vano Hokkaidó ha sido para los japoneses una frontera geográfica, o un terreno de colonización. A partir de 1868, la población autóctona de ainos ha sido paulatinamente desplazada por las oleadas de inmigrantes que llegaron a Hokkaidó a través de una acción planificada de expansión colonial.Los ainos (v.) practicaban la agricultura y ganadería extensivas, complementadas por una intensa actividad pesquera que se extendía hasta las costas septentrionales de Siberia oriental. De esta época de la colonización data la introducción de plantas como maíz, patata, cereales del tipo trigo, etc., y la distribución de tierras entre colonos, cada uno de los cuales obtenía por término medio 5 Ha. De algún modo, esta forma de colonización recuerda el reparto de tierras en el Medio Oeste norteamericano. Desde 1868 hasta 1930 se calcula que llegaron a Hokkaidó cerca de 1 millón de personas. Después, la expansión colonial japonesa por el continente asiático desvió hacia estas últimas regiones las corrientes migratorias, pero ya estaban sentadas las bases del poblamiento nipón de Hokkaidó. Todavía hoy, las llanuras septentrionales de la isla, así como algunas pequeñas fosas interiores, se están conquistando para la agricultura mediante la desforestación e instalación de colonos.Pero la atracción demográfica de Hokkaidó obedece más que nada a la importancia relativa de sus yacimientos minerales, especialmente los de carbón y hierro. Las minas de carbón de Kushiro e Ishikari producen hasta 2 millones de t., y los yacimientos de hierro de Kukuriri y Tokhusumeetsu alcanzan una producción de casi medio millón de t. Las condiciones climáticas de la isla y la mala calidad del carbón han dificultado la creación de grandes complejos industriales. Tradicionalmente, el carbón y el hierro se han exportado hacia las regiones industriales de Honshú, y únicamente en el extremo meridional de la península de Oshima han surgido algunos centros de cierta importancia, especialmente Muroram, cuya población se eleva a 181.000 hab., y Hakodate, la segunda población de la isla, con 249.000 hab. En todas estas ciudades se han desarrollado a partir de 1945 importantes industrias de transformación, especialmente fábricas de papel y de transformados de la madera, cuyo mercado se encuentra en el J. central.Las comunicaciones dentro de la isla están aseguradas por una densa red de ferrocarriles que datan de la época de la colonización, a la par que un sistema de trasbordadores entre Hakodate y Hokkaidó y Aomori en Honshú que permite la fácil integración de Hokkaidó en el resto de J. Precisamente Hakodate debe su importancia originaria al hecho de haber sido el punto de llegada de las inmigraciones planificadas. Hoy los nuevos sistemas de transporte han restado importancia a esta última ciudad, dándosela a Sapporo, en cuya área metropolitana vive el 25% de la población.La isla de Honshu (v.), con una superficie de 230.476 Km’ y una población de 81,2 millones de hab., constituye el núcleo fundamental de J. Tanto por razones de tipo físico y climatológico como humano y económico, Honshú encierra una gran diversidad regional y comarcal. Recuérdese a este propósito lo dicho sobre la distribución y disposición de bloques montañosos, volcanes y llanuras. Si a esto se añade la existencia de multitud de pequeñas ciudades entre 50 y 100.000 hab. que organizan la vida en comarcas, se comprenderá la enorme diversidad regional de la isla. Sin embargo, tradicionalmente se acostumbra a distinguir en la isla de Honshú cinco grandes regiones administrativas, que coinciden con amplias regiones naturales, definidas sobre todo por sus características climáticas, cada vez más tropicales a medida que se avanza hacia el SO: Tóhoku, la costa septentrional o Chúbu, la costa meridional o Kwanto, Chúgoku y Kinki.Tóhoku, con una superficie de 67.000 Kmz, no es todavía una región intensamente poblada, en comparación con las situadas más al S, a pesar de que la densidad es en casi todas partes superior a los 100 hab/Kmz. Desde el punto de vista físico cabe señalar una alineación montañosa dirigida de N a S, cuya altitud media es de 1.600 m. y se dispone en forma meridiana, dificultando las comunicaciones entre una y otra costa. La yuxtaposición de macizos montañosos es aquí muy densa, de manera que es la única parte de la isla donde no se encuentran pasos transversales fáciles de salvar. La red hidrográfica se adapta total o parcialmente a esta estructura longitudinal, formando profundos valles paralelos a la costa que accidentan todavía más el perfil trasversal de esta parte de Honshú. Así sucede con los ríos Kitakani, Mogami, Tadami, etc. Como en el resto de la isla, abundan los volcanes: Banda¡, Zaoy Gassan, en la parte central de Tóhoku; y los de Iwate, Iwaki y Hakkoda, en el extremo norte.Las condiciones climáticas son mucho más benignas que en Hokkaidó. La corriente fría de Oyashivo queda ya muy debilitada, ante las últimas ramificaciones de la corriente cálida de Kuroshivo, que envuelve las islas meridionales de J. El clima templado que corresponde a la latitud de Honshú se hace cada vez más suave, a medida que se avanza hacia el S, y las heladas son mucho más escasas que en Hokkaidó. Las lluvias aumentan también conforme se avanza hacia el S, aunque los contrastes locales son muy grandes. Toda la región recibe entre 800 y 1.000 mm. de lluvia. La vertiente del mar interior del J. se halla bajo la influencia de los monzones de invierno, por lo que esta parte de Tóhoku es mucho más húmeda en invierno que en verano. En las laderas de la cadena dorsal se reciben más de 3.000 mm. de lluvia. En cambio, en la vertiente del Pacífico se produce el fenómeno contrario. El invierno es seco, y únicamente durante los meses de finales del verano se producen lluvias de carácter tropical que no llegan a ser tan intensas como las de la vertiente opuesta.Estas condiciones pluviométricas han motivado un tipo de agricultura mucho más intensa que la de Hokkaidó. El arroz, las hortalizas y los cereales de invierno se hallan ampliamente representados. No se puede decir que sea una agricultura monzónica. La morera, el té y los agrios no se cultivan más que esporádicamente. Sin embargo, las buenas condiciones térmicas, especialmente en verano, permiten cultivos de tipo subtropical e intensivos de zona templada, cuando la irregularidad del régimen pluviométrico puede ser corregida por la trasformación de secanos en regadíos. La mayor parte de las bajas llanuras de los ríos anteriormente citados han sido convertidas en vergeles gracias a grandes obras de trasformación en regadío. Es aquí donde se ha desarrollado toda una política de implantación de colonos, sobre todo a raíz de la 11 Guerra mundial en que J. hubo de repatriar a varios millones de personas. La distribución de tierras se realizó de acuerdo con las tradiciones del país, es decir, en lotes pequeñísimos, inferiores a 1 Ha. La gran demanda de productos parte¡picos ha hecho que los cultivos tradicionales como el arroz, que al principio de la instalación de los colonos era casi el único cultivo, haya cedido ante las praderas artificiales para la alimentación del ganado estabulado. Tóhoku mantiene una estructura económica en la que las industrias extractivas y derivadas de la agricultura tienen una importancia muy grande. Los yacimientos de cobre, carbón, hierro y petróleo son insuficientes para crear una potente industria.Las áreas industriales coinciden con las urbanas localizadas en las bajas llanuras. Son áreas muy especializadas, sin una gran vinculación e interdependencia entre ellas. Estos centros industriales se disponen de forma ganglionar y tienden sobre todo a la satisfacción de las necesidades locales, o a la transformación de los productos agrícolas o de la pesca. Ella ha permitido el desarrollo de algunas grandes ciudades como: Senda¡, en la bahía del mismo nombre sobre el Pacífico, que reúne 515.000 hab. y con las ciudades próximas de Ishinomaki y Shiogamo forman un área industrial de más de 1 millón de hab.; Aomori, al N de la isla, es la segunda ciudad de la región, cuya importancia proviene sobre todo de ser el punto de enlace con la vecina isla de Hokkaidó y de organizar el comercio de la producción agrícola de las amplias llanuras septentrionales hace poco tiempo colonizadas.Al S de Tóhoku comienza lo que puede considerarse el J. de las grandes densidades de población, las enormes conurbaciones y una febril actividad industrial. La costa septentrional abierta al mar del J. corresponde a las regiones de Chúbu y Chúgoku. Chúbu, con una superficie de 66.779 Km2, alberga una población de 17 millones de hab., lo cual da una densidad próxima a los 250 hab/Km2, muy semejante a la de Chúgoku, que con 31.678 Km2 tiene una densidad de 222 hab/Km2.Estas regiones septentrionales de Honsbu fueron durante siglos las más activas de J., debido sobre todo a la importancia de las pesquerías. A partir del momento en que el país se abrió a la influencia occidental, el peso demográfico, económico y político se desplazó hacia las regiones meridionales. El traslado de la capital desde Kyóto a Tokio no fue solamente un acto político, sino el principio de la regresión de las zonas del N. Con módulos europeos, Chúbu y Chúgoku serían efectivamente regiones superpobladas, en comparación con las meridionales, que no solamente se encuentran escasamente pobladas, sino que además constituyen zonas de emigración. La agricultura conserva prácticamente la totalidad de sus caracteres tradicionales, con predominio del cultivo del arroz, y una amplia representación de la morera para la producción de seda, que en otros tiempos constituyó, junto con la pesca, la principal fuente de riqueza de la región.La topografía de bloques y volcanes, tantas veces citada, llega hasta la misma costa, pero entre bloque y bloque quedan amplias llanuras como las de N¡igata, Takaoka, Kanazawa y Fukui, sobre las que se concentra la mayor parte de la población y donde se dan los mismos fenómenos de conurbación y formación de áreas metropolitanas que en el S de la isla. Niigata (376.000 habitantes) es una importante ciudad portuaria con un área de influencia que se extiende a lo largo del valle del río Shinano, hasta Nagaoka (159.000 hab.). Aprovechando las buenas condiciones del puerto y algunos yacimientos de petróleo próximos, Niigata ha sido objeto de un plan de descongestión industrial del Sur. En torno a la bahía de Toyama se encuentra una de las áreas urbanas más importantes de Chúbu, conocida también como Hokuriku. Las ciudades de Takaoka, Toyama y Kanazawa suman más de 1 millón de hab. Este área urbana ha sido también objeto de una acción semejante a la de Niigata, de manera que se han montado algunos complejos petroquímicos, que se cuentan entre los más importantes del país.Hacia el O, desde la bahía de Wakasa hasta el estrecho de Shimonoseki, que separa Honshú de Kyúshú, se extiende la, región de Chúgoku, abierta por el N al mar del J. y por el S al mar Interior. Como en toda esta parte de Honshú, la costa meridional concentra las mayores densidades de población, las principales ciudades y áreas industriales. La montaña no alcanza aquí la altura que en Hokuriku, pero apenas existen llanuras litorales. Desde 21 golfo de Wakasa hasta Izumo, a lo largo de la costa, se extiende una estrecha franja litoral, que sirve de eje de comunicaciones, y sobre la cual se encuentran las principales ciudades, situadas casi siempre en la desembocadura de los pequeños ríos: Tottori (117.000 hab.), Matsue (115.000 hab.), etc. La agricultura tradicional alcanza aquí cierta importancia, lo mismo que en Chúbu, mientras que la industria se concentra en el Sur.La parte meridional de Chúgoku constituye uno de los ejemplos mundiales de concentración urbana e industrial. Desde el estrecho de Shimonoseki hasta Okayama, a lo largo de 300 Km’, se suceden sin interrupción grandes ciudades, complejos siderúrgicos, zonas industriales, yacimientos minerales y toda clase de actividades relacionadas con la industria. Todavía más hacia el _E, la zona industrial se continúa por las regiones de Osaka. Una costa enormemente recortada, una topografía relativamente suave hasta muy al interior, puesto que las alineaciones montañosas quedan mucho más próximas a la costa septentrional que a la meridional, un clima francamente tropical, monzónico, y una protección bastante eficaz por su situación interior, respecto de los tifones, son los caracteres físicos que explican en parte la importancia industrial y demográfica de la región. Aquí la densidad de población no baja nunca de los 300 hab/Kmz, y las ciudades de más de 100.000 hab. se suceden a lo largo de la costa sin interrupción: Shimonoseki (276.000 hab.), Ube (149.000), Hiroshima (v.; 542.000), Kure (237.000), Fukuyama (233.00), Kurashiki (332.000), Ckayama (322.000), etc.La región de Kwanto comprende la mayor parte del Honshú central, de manera que únicamente la costa septentrional gc:eda fuera de ella. En sentido estricto, abarca solamente la llanura de Tokio, si bien se aplica por extensión a toda la región. Esta zona constituye hoy día la mayor aglomeración humana del país. Sobre 32.000 Km2, viven unos 24 millones de hab., con una de las densidades de población mayores del mundo. Lo más notable de esta zona es que, en poco más de un siglo, ha pasado de ser una región de escaso interés a convertirse en el área de mayor actividad económica del país. Tres hechos explican el fenómeno. De una parte, la existencia de la propia llanura drenada por el río Tone; de otra, lo recortado de la costa meridional, con profundas bahías que llegan hasta muy al interior de la tierra; finalmente, la fosa Magna, que corta en dos la isla de Honshú, pero al mismo tiempo establece una comunición fácil entre el N y el S.Entre la península de Kü y la bahía de Tokio, el relieve es abrupto. Los conos volcánicos con más de 3.000 m. de altitud, como el Fujisan, llegan hasta la costa, que en general es abrupta, con las únicas excepciones de las bahías de Nagoya y Tokio. Eso es lo que explica tal vez el gran desarrollo urbano de la región. El área urbana de Tokio abarca no menos de 15 millones de hab., y engloba seis ciudades millonarias en uno de los complejos urbanos mayores del mundo. Aquí se ha desarrollado toda clase de industrias que proporcionan el 25% de la producción industrial del país y se han instalado los centros de gestión que rigen toda la complejísima actividad japonesa en el mundo. La otra gran bahía, la de Nagoya, reviste caracteres semejantes. La ciudad cuenta con 1.996.000 hab., pero su área de influencia urbana suma cuando menos 5 millones. En torno a las bahías de Nagoya y Suruga se ha desarrollado una industria muy diferenciada, pero al mismo tiempo se han conservado algunas de las actividades tradicionales, como el cultivo de la morera, del té y de los agrios, que constituyen una gran riqueza agrícola. Las sederías de Nagoya y en general las de toda la región litoral producen más de la mitad de la seda del país._La península de Kü separa las bahías de Nagoya y Osaka. Se trata de una península muy montuosa, de unos 2.000 m. de altitud, que comprende la mayor parte de la región de Kinki, cuya densidad de población es de 465 hab/Kmz. La mayor parte de la península se encuentra despoblada. Las grandes ciudades se encuentran siempre en la costa, en torno a las bahías de Osaka y Nagoya: Ise (104.000 habitantes), Wakayama (353.000), Sakai (544.000), Kishiwda (156.000), y sobre todo Osaka, con más de 3 millones de hab., y Kóbe (v.), con 1.253.000 hab.Honshú es la isla más poblada, la más extensa y la de mayores contrastes regionales. De estos caracteres participan también las dos últimas grandes islas: Shikoku (v.) y Kyúshú (v.). La primera, con una superficie de 18.757 Kmz, reproduce con bastante exactitud los caracteres geográficos de Chúgoku, en la isla de Honshú: una región litoral con muy escasa población y sin apenas núcleos industriales, y otra con una gran aglomeración humana e industrial. Solamente una nota distintiva entre ambas regiones. Mientras que en Chúgoku es la costa septentrional del mar del J. la que plantea problemas de desarrollo, en Shikoku es la costa del Pacífico donde éstos se presentan. Este hecho pone de relieve la gran importancia económica y regional de las zonas ribereñas del mar del J. Mucho mejor que la división regional tradicional ya conocida sería adoptar otra en la que las dos orillas del mar Interior aparecieran con su gran peso económico y demográfico.La isla de Shikoku es un bloque montañoso que domina desde los 1.980 m. del Ishizuchi las llanuras litorales, la más importante de las cuales se encuentra en el NE, en la provincia de Kagawa, que con 909.994 hab. es la zona más poblada de la isla y cuya capital, Takamatsu, tiene 271.000 hab. De hecho, la costa septentrional de Shikoku está totalmente integrada en el complejo económico regional del mar Interior. Desde Tokushima (230.000 hab.) al E de la isla hasta Matsuyama (315.000 habitantes) al O, se suceden ininterrumpidamente núcleos urbanos e industriales que superan los 100.000 hab.: Imabari (109.000), Niihama (130.000), etc. La única gran ciudad importante al S de la isla es Kóchi, con 242.000 hab. De uno a otro extremo de la costa septentrional de Shikoku, la densidad de población supera frecuentemente los 1.500 hab/Kmz, y siempre los 500 hab/Kmz. La escasa profundidad del mar del J., la costa recortada y la multitud de islotes que acercan ambas orillas han permitido desde antiguo las relaciones de costa a costa, servidas por pequeños navíos y recientemente por puentes. Así la isla de Shikoku queda integrada plenamente en el sistema regional de Honshú, sin que la insularidad constituya en este caso un elemento de diferenciación regional.En el Sur de Shikoku se mantienen todavía los caracteres propios de la agricultura tradicional, así como las pesquerías. Como en el caso de la costa exterior de Chúgoku, ha sido necesario proyectar planes de desarrollo regional a fin de elevar el nivel de vida de estas poblaciones meridionales, cuya densidad de población escasamente rebasa los 100 hab/Kmz. Kyúshú es la última gran isla del archipiélago nipón. Por su configuración difiere bastante de las demás. Mientras la orografía del extremo occidental de Honshú se orienta sensiblemente de E a O, en Kyúshú los ejes orográficos van de N a S. Se conserva la estructura de bloques y macizos volcánicos ya conocida, cuya altitud no supera nunca los 1.800 m.: Kuju-san 1.790, Sobo 1.760, Ichibusa 1.725 m., Kirishima 1.700 m., etc.La costa oriental de Kyúshú es rectilínea con una estrecha franja litoral sobre la que se asientan los principales núcleos de población: Miyazaki (213.000 hab.), Nobeoka (134.000), Nichinan (123.000), Saiki (125.000), etcétera. La densidad de población no llega a 140 hab/Kmz. Esta zona es muy semejante a las regiones meridionales de Shikoku, con las mismas actividades tradicionales e idénticos problemas de crecimiento económico, a pesar de una pequeña cuenca hullera en torno a la región de Nichinan.En el resto del litoral de Kyúshú se vuelven a encontrar los mismos hechos de concentración industrial y urbana que en Honshñ y Shikoku. La costa nordoriental de Kyúshú, que se abre al mar Interior, acusa un incremento de población y de industrias a medida que se avanza hacia el N. Saiki, ya citada, no tiene más que 125.000 hab.; Oita, algo más al N, 243.000; Beppu, 144.000; y sobre todo Kitakyñshñ (v.), cuya área metropolitana engloba las ciudades de Moji, Kokura, Tobata, Yahata y Wakamatsu, con un total de más de 2,5 millones de hab. La costa occidental de Kyúshú es completamente distinta a las anteriores; mucho más recortada que éstas, con profundas bahías y multitud de islas que se disponen a lo largo de la costa creando una protección muy eficaz frente a los tifones del Pacífico. Quizá por esto se ha desarrollado a lo largo de la costa oriental de Kyúshú una intensa actividad comercial, portuaria e industrial, apoyada en una red urbana enormemente densa y en unos recursos naturales que, como el carbón, constituyen la base de una poderosa industria siderúrgica. Esta actividad industrial se concentra sobre todo desde Kitakyúshñ hasta Fukuoka (v.; 812.000 hab.), a lo largo de la costa del estrecho de Tsushima y en torno a la bahía de Chijiwa y su prolongación hacia el interior por la de Ariake. Aquí se encuentran Saga (153.000 habitantes), Omuta (206.000), Kumamoto (432.000), Nagasaki (422.000), Yatsushiro (105.000), Isahaya (105.000) y Kagoshima (406.000) en el extremo meridional de la isla.Hasta el final de la II Guerra mundial, J. poseía también las islas de Ryu-Kyu (v.) y Formosa (v.), colocadas bajo la administración estadounidense. Amami fue devuelta a J. en 1953 y el resto de las islas en 1972, mientras que Formosa es sede de la República de la China Nacionalista desde 1947.5. División político-administrativa. J. se divide en prefecturas, cuyas capitales se indican entre paréntesis cuando varía el nombre. En Hokkaidó, Hokkaidó (Sapporo). En Honshñ, Aomori, Iwate (Morioka), M¡yagi (Senda¡), Akita, Yamagata, Fukushima, Ibaraki (Mito), Tochigi (Utsunomiya), Gumma (Maebashi), Saitama (Urawa), China, Tokio, Kanagawa (Yokohama), N¡igata, Toyama, Ishikawa (Kanazawa), Fukui, Yamanashi (Kófu), Nagano, Gifu, Sh_izuoka, Aichi (Nagoya), Mie (Tsu), Shiga (Otsu), Kyóto, Osaka, Hyógo (Kóbe), Nara, Wakayama, Tottori, Shimane (Matsue), Okayama, Hiroshima y Yamaguchi. En Shikoku, Tokushima, Kagawa (Takamatsu), Ehime (Matsuyama) y Kóchi. En Kyúshu-, Fukuoka, Saga, Nagasaki, Kumamoto, Oita, M¡yazaki y Kagoshima.A. HIGUERAS ARNAL M. MOLINA IBÁÑEZ.
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