Japon, Historia Antigua y Medieval. HIST.
Categoria:
Historia
El Estado Yamato. Se forma paralelamente a los pequeños Estados coreanos de Silla y Paekche (v. COREA III), entre el fin del Imperio de los Han (v.; 220) y la reunificación de los Suei (v.; 581) chinos. A través de las crónicas chinas puede seguirse el desarrollo del Estado Yamato y su proceso de unificación, evidente en el s. v. Su territorio estaba dividido en una cincuentena de provincias o kuní, distinguiéndose las interiores, más prósperas (cuenca de Nara y Kyóto), y las exteriores. El kuní se dividía en distritos o agatha, dirigidos por un jefe, mientras la aristocracia se repartía en uji o clanes, protegidos por una divinidad tutelar y dirigidos por un jefe que se consideraba descendiente de los dioses ascentrales del clan y ejercía la función sacerdotal. El gran príncipe, el O’Kimi, era la cabeza del Estado, pero gozaba de una superioridad relativa, pues muchos jefes de uji tenían también el título de O’Kimi. Se ignora si la dignidad de O’Kimi era hereditaria.Las transformaciones exteriores e interiores del s. vi amenazaron la estabilidad del Estado Yamato. El engrandecimiento de Corea y China (v. CHINA iv) obligaron al Yamato a abandonar sus posesiones en Mimana (Corea), en el 562, y precipitó su declive internacional. Se produjo entonces un progreso del cultivo del arroz y el desarrollo del derecho sobre la tierra, el comienzo del catastro y una incipiente administración provincial. El poder de los grandes jefes declinó y los grupos de pequeños túmulos reemplazaron a las grandes tumbas del siglo anterior, mientras la corte adquirió progresiva preponderancia sobre las provincias. A causa de la extensión de los arrozales, los uji se disgregaron y cada familia buscó separadamente su bienestar. Paralelamente, la introducción del confucianismo en el s. v y del budismo en la primera mitad del s. vi profundizó la crisis. Del primero recibió la corte el concepto de soberanía imperial, la idea de una autoridad única, central y absoluta. El budismo también se puso al servicio de la centralización, por ser extraño a los cultos particulares de los clanes.La influencia china. Profundamente impresionado por el esplendor de la cultura china, el príncipe Shotoku se esforzó por introducirla en el país. En el 604 redactó el primer código japonés, copiado de los modelos chinos, y en el 607 envió la primera embajada a China. Durante dos centurias, el contacto de estudiantes, oficiales, artesanos, monjes, etc., con los chinos fue constante. Asimismo el budismo sirvió de vehículo de importación, diseminación y asimilación de las ideas, la filosofía, la historia, el arte y la arquitectura de China. El sistema burocrático chino fue -4adoptado casi intacto por la corte japonesa en la reforma Taika (645). El nuevo código sometió enteramente al control del Estado la tierra, la producción y el trabajo. La estructura administrativa territorial se uniformó; en los kuní, un gobernador y tres altos funcionarios formaban el gobierno provincial, sometidos a la vigilancia de los inspectores de la corte, mientras en la capital un Consejo, formado por los ministros y un secretario general, dirigía los negocios públicos. La terminología política se renovó bajo la influencia del confucianismo, recibiendo el soberano el título de Tenno (s. VII), en vez del de O’Kimi1 y el Estado el nombre de Nihon (J.) o sol naciente, término geográfico, oriundo de China, con el que se expresan los derechos de posesión del Tenno.Épocas Nara (710-794) y Heian (794-1185). De la crisis del s. vi, el Estado sale fuertemente centralizado; geográficamente, por la creación de capitales, residencia de la corte, del soberano y del gobierno central, y jurídicamente por la subordinación a los códigos de toda la vida social y política. La primera capital permanente fue Nara (710), lo que originó la formación de una nueva aristocracia urbana. Los contactos con China continuaron siendo intensos y se escribieron historias nacionales, la Kojiki (712) y la Nihongi (720), con la misma habilidad del estilo literario chino. Empiezan con una exposición de la cosmogonía y teogonía tradicionales, dándole la diosa Amaterasu la soberanía de J. al príncipe Jimmu Tenno, con el que termina la edad divina y comienza la dinastía imperial propiamente dicha. Jimmu Tenno reinó 75 años, durante los cuales consolidó su poder. El budismo, floreciente por la protección de la corte y sobre todo desde la conversión del Tenno, se transformó en la religión del Estado, pero su poder se hizo tan agobiante, que la corte imperial decidió trasladarse a una nueva capital, lejos de su influencia, y eligió Heian, en el 794 (v. KYOTO ii). Ambas ciudades se erigieron según el modelo de Choan, capital de los Tang (v.) chinos, y se poblaron de funcionarios, monjes, artesanos y sirvientes, sometidos a estrecha dependencia.Los Fujiwara. La estabilidad que produjo la reforma Taika se vio turbada por el problema de la sucesión imperial, que dominó la escena política. Las grandes familias intentaron dominar la corte, y algunos de sus miembros aspiraron al rango de heredero imperial. La dignidad imperial no dejó de degradarse con estas luchas intestinas, y el término Tenno cayó en desuso. En el s. x, una de estas familias, la de los Fujiwara (v.), se hizo con el poder y monopolizó el proporcionar esposas de su clan al tálamo imperial, con lo que sus miembros se constituyeron en ascendientes maternos de los Emperadores. Su paso por el poder está marcado por un refinamiento de la sociedad de Heian, por la elegancia y el esteticismo en todas las manifestaciones de la vida, el arte y la literatura.El acaparamiento del poder por el clan Fujiwara dejó sin responsabilidades a los restantes nobles ajenos al clan, que consumieron su tiempo en diversiones musicales, certámenes poéticos y conmemoraciones religiosas. Parte de esta nobleza, los Taira y Minamoto entre otros, abandonaron la corte y se establecieron en las provincias de Kwanto y las del Nordeste principalmente, donde realizaron sus matrimonios y agruparon a su alrededor a la nobleza local. La decadencia del poder Fujiwara se inició en la segunda mitad del s. xi, debida a las rivalidades internas y a una progresiva descentralización favorecida por el mal estado de los caminos, que alejó aún más las provincias de la corte, y por la recobrada autoridad de la antigua nobleza provincial.Los samurais. Las constantes luchas privadas hicieron surgir un nuevo tipo de hombre, los samurais o guerreros, organizados según un cuño típicamente feudal, conforme al ideal del bushido o código del honor caballeresco. Este código de conducta resalta la lealtad, el deber, el coraje, el honor, la piedad y la frugalidad, entre otr..s cualidades. Los samurais no formaban una clase homogénea, si bien se engrosaban preferentemente de la pequeña nobleza rural y de los modestos funcionarios del Estado. Se equipaban ellos mismos y tuvieron una ascensión lenta, pero segura, pues pronto fueron requeridos por los gobernadores provinciales, los monasterios y la alta aristocracia. Su asociación con ésta, les permitió participar en la vida política del s. XII.El shogunado de Kamakura. Los clanes territoriales en que se había dividido el país se mostraban cada vez más apartados de las directrices de la corte de Heian. Entre ellos destacaron los Taira (v.) y los Minamoto (v.). Kiyomori, un representante de la nobleza provincial, perteneciente a la familia Taira, se alzó con el poder, pero fue desplazado (1181) por Yoritomo, de la familia rival. Éste exterminó a los Taira y sometió al Tenno a una verdadera tutela, apoyado por los samurais, mientras recibía del Tenno el título de shogun o generalísimo que somete a los bárbaros (1192). Con esto, J. se transformó en una monarquía feudal, en la que los shogun eran los soberanos hereditarios de hecho, mientras los Tenno lo eran de derecho. Yoritomo, conforme a su título, obtuvo por delegación el poder militar del país. Las familias guerreras fueron separadas de la corte y engrosaron una segunda aristocracia. El cuartel general del nuevo shogun eran comandancias, que más tarde se llamaron bakufu. Su instalación en Kamakura (a 20 Km. al S de Yokohama) se debe al deseo de Yoritomo no de disponer de un grupo de presión en la corte, sino de un gobierno propio, mientras el Tenno continuaba residiendo en Heian.Gracias a la larga duración del bakufu, se enraizó una tradición de dualidad en el gobierno central; hasta 1867 shogun y bakufu fueron tan permanentes como el Tenno y la corte. Esta dualidad se reflejó en la estructura del país, pues junto a los lugartenientes imperiales se introdujeron en las provincias los gobernadores militares, dependientes del shogun, que ejercían el mando militar y administraban justicia; los inspectores (jito) del shogun en los organismos rurales; y el shogu, encargado del mantenimiento del orden.Cruel y fratricida, Yoritomo fue un administrador y organizador excelente, pero a su muerte (1199) la dirección efectiva del país pasó al regente del shogun o shikken de la familia Hójó (v.; 1200-1333). El jefe de esta familia, Tokimara, se erigió en regente del hijo de Yoritomo, Yoriie, y logró eliminar uno tras otro a los descendientes de aquél. Impuso un régimen autoritario que permitió defender al país de los sucesivos desembarcos de las tropas mongolas de Kubilay. Este envió una carta solicitando vasallaje del país (1268); más tarde, una expedición desembarcó en la isla de Tsushima y fracasó, así como la de 1281. Los crecidos gastos de fortificación y guerra arruinaron las arcas shogunales; esto y el descontento por las excesivas prerrogativas de la nobleza feudal posibilitaron la efímera restauración de la autoridad imperial por el Tenno Go-Daigo, cuyas fuerzas entraron en Kamakura, pero la familia Ashikaga, puso fin al poder del Tenno y restableció el shogunado en su provecho.El periodo Ashikaga (1335-1573). Uno de los miembros del clan Ashikaga, Takauji, que había apoyado la fugaz tentativa imperial, ocupó Kamakura, se proclamó shogun (1335) y fomentó disensiones en la familia imperial para imponer su autoridad. El shogun Yochimitsu (1368-94) reformó la administración y luchó contra la piratería que infestaba las costas del archipiélago. Yochimasa fue el más grande mecenas de la Edad Media japonesa. El auge de la vida comercial, debido a la reapertura de las relaciones comerciales con China, Corea y Extremo Oriente, permitió la pujanza de la burguesía de las ciudades enfrentada al feudalismo agrario del resto del país. En contraposición al empobrecimiento cultural del periodo Kamakura, caracterizado por la simplificación, secularización y popularización de las manifestaciones artísticas, la época de Ashikaga representó la vuelta a la sensibilidad artística y un renacimiento de la cultura.M. J. ÁLVAREZ PANTOJA.
BIBL.: M. VIE, Histoire du Japón dés origines á Meüi, París 1969; H. GOWEN, Histoire du Japon, París 1933; P. VOLTEs Bou, Historia del Japón, Barcelona 1957; 1. MURDOCK, History of Japan, Londres 1925; E. W. CLEMENT, A Short History ot Japan, Chicago 1915.
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