Jamaica, Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Antes de ser conquistada por los ingleses, tuvo esta isla siglo y medio de vida española, visible en algunos monumentos de los que hablan los cronistas españoles, los documentos del Archivo de Indias y los testimonios ingleses de los s. xvil y XVIII.Ciudad mejor situada fue Santiago de la Vega, donde hoy se levanta Spanish Town. Su primitiva iglesia fue de madera, pero al destruirla un incendio fue reconstruida de ladrillo por Pedro Mártir de Anglería (v.), abad de J. Según D. Angulo, el templo no debió de empezarse antes de fines de 1525 y, a lo sumo, a principios de ese año. Cuando murió, en 1526, Pedro Mártir, debía de hallarse terminada hasta la portada, que tenía una inscripción alusiva al abad y estaba decorada con la Virgen y el Salvador. Por las noticias del s. xvii, se sabe que era de ladrillo y sillería, y, a juzgar por las decoraciones de la portada, debió tener cierto lujo. Probablemente, fue un templo de estructura gótica, a juzgar por los contrafuertes que tuvo, en opinión de Sloane; si estuvo abovedado en sus tres naves sería un tipo un tanto excepcional en las Antillas; por sus proporciones casi cuadradas, juzga Angulo que en el s. xvii debía hallarse todavía sin terminar (v. o. c. en bibl.).Aspecto bochornoso de la cultura en J. ha sido la destrucción, en fecha relativamente reciente, de algunos restos de su pasado histórico. Esto es más lamentable cuando se contemplan unos fragmentos de calidad conservados en el Museo de Kingston y pertenecientes a una excelente portada plateresca. Se trata de una media columna de notables proporciones, pero le falta el tercio inferior y el capitel; hay también dos dinteles con escudo en el centro diferenciados en que, en uno, los tenantes son bichas y, en el otro, leones; otros fragmentos de cornisa muestran el típico cordón franciscano. Son piezas importantes en el aspecto decorativo; en dos de ellas, aunque se repite el mismo esquema, hay variedad en los motivos: un eje central propio de toda composición a candeliere con roleos en ambos lados; tiene en la parte inferior dos medias figuras humanas con cuerpo de follaje, mientras que, más arriba, aparecen monstruos alados con cabeza de animal; en la parte superior, se corona con roleos que tienen dragones y caracoles en sus centros.Angulo, que ha estudiado estos restos, juzga este conjunto de decoraciones platerescas, halladas en Sevilla la Nueva, de gran interés. Pertenecen a un periodo primitivo de la introducción de las formas renacentistas, ya que muestran todavía rastros góticos, pero destacan estos grotescos por la elegancia, finura y claridad de la composición. Es, por tanto, la obra de un decorador, que no era escultor a juzgar por la torpeza en el trazado de los animales de los escudos. El autor de estas espléndidas decoraciones, opina Angulo, debió trabajar en el tercer decenio del s. xvl, aunque si se tratara de una obra realizada en España, hay que situarla mucho antes. Tal es su interés que no hay ninguna obra plateresca en Santo Domingo que admita la comparación. Estos fragmentos de un legado artístico destruido indican que, aunque los documentos hablan de los intentos españoles de abandonar la isla por su falta de oro, se construyeron, sin embargo, monumentos de cierto lujo, pues denuncian por su calidad la presencia de un entallador renacentista comparable a los artistas que por esos años decoraban los palacios de la península Ibérica.SANTIAGO SEBASTIÁN.
BIBL.: D. ANGULo, El gótico ry el Renacimiento en las Antillas, Sevilla 1947.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.