Jaime II de Mallorca
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Biografía GER
Rey de Mallorca (1276-1311), hijo segundo de Jaime 1 de Aragón (v.) y de Violante de Hungría. N. en Montpellier el 30 mayo 1243, y m. en Palma de Mallorca el 29 mayo 1311. Fue el primer monarca del reino de Mallorca (v.), y su vida fue una continua lucha para mantener el dominio de sus Estados, que abarcaban, además de las islas, los condados de Rosellón y Cerdaña, la baronía de Montpellier y el vizcondado de Carlades.A la muerte de Pedro, hijo de Sancho 1 de Portugal y de Da Dulce, hija de Ramón Berenguer IV, a quien Jaime I había encargado el gobierno de Mallorca, J. fue considerado de hecho como futuro heredero de las Baleares (agosto 1256), aunque esta situación no se legalizó hasta unos años más tarde (reparto de los reinos de 21 ag. 1262). Todavía en vida de su padre, con el que colaboró activamente en la empresa murciana (1265-66), casó con Esclarmunda, hija de Roger Ramón, conde de Foix (1275). La muerte del Conquistador (27 jul. 1276) le dio el título de rey de Mallorca.Durante el primer año del reinado de Pedro el Grande, los condes de Urgel, Pallars y Foix, y el vizconde de Cardona, se sublevaron contra el monarca aragonés. El apoyo que J. prestó a los rebeldes acabó de enemistarle con su hermano, con el que habían surgido ya ciertas diferencias en vida de Jaime I, a causa del reparto que éste había hecho de sus reinos (v. PEDRO III DE ARAGÓN). La inferioridad del monarca mallorquín en todos los órdenes le obligó a llegar a un acuerdo con su hermano, con el que se reunió en Perpiñán (20 en. 1279), por el cual el reino de Mallorca fue declarado feudatario del rey catalanoaragonés, al que los sucesores de Jaime 11 deberían prestar homenaje siempre que fuesen requeridos a ello. El rey mallorquín había firmado en realidad la sentencia de muerte de sus Estados.Al producirse la invasión que el monarca francés, Felipe III el Atrevido, llevó a cabo en los Estados de Pedro el Grande, que había sido excomulgado por el Papa a causa de la conquista de Sicilia, Jaime II rechazó la alianza que le ofreció el monarca aragonés (20 jul. 1283) y se alió con Felipe III (16 ag. 1283), a cambio de unas tímidas concesiones de éste sobre Montpellier (ciudad a caballo entre la soberanía de Mallorca y de Francia). Al iniciarse la invasión (1285), J. puso sus dominios roselloneses al servicio de la cruzada, aunque una parte de sus súbditos no secundó a su monarca y manifestó sus simpatías al rey de Aragón. El absoluto fracaso con que terminó la cruzada francesa contra Cataluña puso a Jaime II en una comprometida situación frente al sucesor de Pedro el Grande, Alfonso III (II de Cataluña), el cual, en cumplimiento de la voluntad paterna y con la finalidad de castigar la traición de su tío Jaime II y de poner fin a la competencia marítima de Mallorca, emprendió la conquista de las Baleares. La capital se rindió sin apenas oponer resistencia (19 nov. 1285) y poco tiempo después Ibiza se entregaba también al monarca aragonés (13 en. 1286).A partir de ese momento, J. inició, con la ayuda del nuevo monarca francés, Felipe IV, la empresa de recuperación de sus Estados, tarea en la cual la vida política del soberano mallorquín se vio imbricada en la lucha entre Francia y la corona de Aragón. Felipe IV de Francia (v.) pretendió excluir de una tregua que iba a firmar con Alfonso el Franco a J., que entonces (1286) preparaba una nueva invasión de Cataluña. Al firmarse la tregua, el delposeído monarca balear se vio obligado a unirse a ella. En la conferencia de Burdeos (1287), el rey aragonés pidió el reconocimiento de su señoría sobre Mallorca, pero este nuevo intento de paz fracasó también. J. fue excluido de los pactos de Olorón (27 jul. 1287), por lo que el mallorquín persistió en sus pretensiones de recuperar sus reinos. Exactamente lo mismo sucedió en el acuerdo de Canfranc (28 oct. 1288), lo que permitió al monarca francés continuar de hecho su lucha contra Aragón, aunque fuese teóricamente en apoyo de J. Esta situación (hubo un nuevo intento de invadir Cataluña en julio de 1289) se mantuvo hasta el tratado de Tarascón o Brignoles, en el cual el rey aragonés se comprometió a pagar una pensión al hijo de J., pero se negó a devolverle sus Estados.En la paz de Anagni (20 jun. 1295), el nuevo monarca aragonés Jaime 11 (v.), hermano de Alfonso el Franco, devolvió el reino de Mallorca a su tío y homónimo J., el cual prestó de nuevo vasallaje a su sobrino. La entrega efectiva tuvo lugar en Colliure (1297), en una entrevista personal entre ambos monarcas. Los últimos años de su reinado trascurrieron en continuos conflictos con el monarca francés, que pretendió con éxito apoderarse de una parte de Montpellier (1302). También sus posesiones en el Valle de Arán le crearon continuas dificultades con Francia y Aragón, dificultades que no vio solucionadas en vida.Las vicisitudes políticas hicieron que J. no pudiese llevar a cabo una tarea organizadora de sus Estados, hasta después de la paz de Anagni. A partir de entonces, propulsó la agricultura y el comercio marítimo, aspecto este último en el que el reino mallorquín fue un poderoso competidor de la corona de Aragón. Fundó numerosas poblaciones y acuñó moneda propia, muy estimada en el comercio internacional. A pesar del calificativo con que le designan algunos cronistas, el bon re¡ Jaume, y de su inclinación por la espiritualidad franciscana, su vida trascurrió en continuas luchas, que difícilmente podía haber evitado, por lo que se forjó en él un carácter duro y enérgico. Raimundo Lulio (v.), con el que le unió estrecha amistad, fue la personalidad mallorquina más relevante de su tiempo.J. SOBREQUÉS CALLICÓ.
BIBL.: A. LECOY DE LA MARCHE, Les relations politiquee de la France avec le Royaume de Majorque, París 1892; 1. E. MARTÍNEZ FERRANDO, La trágica história deis reis de Mallorca, Barcelona 1960; F. SOLDEVILA, Jaume 1. Pere el Gran, 2 ed. Barcelona 1965; J. E. MARTÍNEZ FERRANDO, S. SOBREQUÉS y E. BAGUÉ, Els descendents de Pere el Gran, Barcelona 1954.
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