Isostasia
Categoria:
Geología
Del griego isos, igual, y taksia, colocación, esta voz fue asignada a la condición de equilibrio hidrostático presumible en los distintos bloques o compartimentos evidenciados en la corteza terrestre por el campo de pesantez (v. GRAVEDAD) a través de sus anomalías, positivas y negativas, ampliamente extendidas sobre la superficie terrestre. Para la explicación de éstas se ha sugerido que, mostrando diversas densidades, aquellos bloques se arman en la corteza terrestre apoyados sobre un manto más denso y viscoso (similar a la lava de los volcanes) y obedeciendo a las leyes hidrostáticas. Análogamente a los bloques de hielo flotantes en el agua, Airy consideró que las masas crustales deben estar enraizadas en su sustrato viscoso y que, siguiendo las leyes hidrostáticas, la profundidad de su enraizamiento sólo dependerá de aquella diferencia de densidades. Según esto, la corteza terrestre tendrá una densidad tanto menor, así como un espesor y enraizamiento tanto mayor, cuanto más elevadas sean sus montañas; contrariamente, los bloques que arman bajo las mayores profundidades oceánicas presentarían la máxima densidad así como el mínimo espesor y más somero enraizamiento. En suma, la corteza terrestre sería más gruesa y menos densa en los bloques continentales que en los oceánicos, equivaliendo a decir que bajo la superficie del geoide la densidad de la corteza terrestre resulta inferior a la media en las regiones emergidas y superior a ella en las áreas oceánicas. Esta hipótesis parece, efectivamente, avalada por el hecho de que las anomalías positivas del campo de la pesantez suelen circunscribirse a los dominios oceánicos, mientras que en las áreas emergidas suelen situarse las anomalías negativas, cuyos valores absolutos se incrementan paralelamente a las altitudes continentales (p. ej., en 1871 More observó, en el macizo del Himalaya y a 4.696 m. de altitud, una anomalía de -433 mgals.). Posteriormente, Pratt concibió que el globo terrestre puede idealizarse integrado por una serie de masas idénticas con forma de conos cuyos vértices coincidirían con el centro de la Tierra y cuyas bases entrañarían áreas elementales con idéntica extensión en la superficie terrestre. Apoyándose en esta concepción, Hayford y Bowie propusieron una segunda solución matemática, asimismo basada en el supuesto de conferir una profundidad constante a la superficie de compensación hidrostática, o de contacto entre la base de los bloques crustales y la superficie del manto viscoso infrayacente; esta uniformidad o constancia de profundidad para la superficie compensatriz fue la que sugirió y justifica la introducción de la voz isostasia. Para la necesaria conjugación de ambas premisas -identidad de masa y altura para los conos, y uniforme profundidad para la superficie de compensación- Hayford y Bowie idealizaron los conos imaginándolos formados por la superposición de troncos de cono dotado de una densidad específica. En los más altos o próximos a las bases armaría la corteza superficial, cuya densidad media sería constante; pero, mientras bajo los troncos cónicos correspondientes a los continentes armarían masas caracterizadas por una densidad inferior, bajo los océanos sucedería todo lo contrario. De este modo, sobre la profundidad correspondiente a la superficie de compensación isostática, todos los troncos de cono ofrecerían el mismo peso o presión, permitiéndoles su flotación a dicha profundidad constante (i.) sin necesidad de enraizarse en el infrayacente manto viscoso, que estaría caracterizado por una densidad todavía superior.C. GAIBAR-PUERTAS.
V.t.: CORTEZA TERRESTRE; ELIPSOIDE TERRESTRE; GEODESIA. BIBL.: W. A. HEISKANEN y F. A. VENING MEINESZ, The Earth and its gravity field, Nueva York 1958; V. INGLADA ORS, La condición isostática de la corteza terrestre, Madrid 1927; H. RAMBERG, Gravity detormation and the Earth’s crust, Londres 1967.
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