Iran, Lengua y Literatura Persa. LIT.
Categoria:
Literatura
Entre todas las lenguas de I., la persa es la que ha alcanzado mayor fortuna. Elevada al rango de lengua literaria en el s. ix d. C., se ha convertido actualmente en la lengua oficial del I., del Afganistán y del Tadjikistán soviético (Táyikistán), si bien en este último caso ha adoptado una forma particular. Es un idioma vivo que posee una abundante literatura, cuya tradición ininterrumpida se remonta a un milenio aproximadamente.1. Orígenes y evolución de la lengua persa. Las antiguas lenguas iranias forman una rama del grupo indoiranio (v. INDOIRANIAS, LENGUAs) del grupo de lenguas indoeuropeas. Hay que distinguir: a) El persa antiguo de las inscripciones cuneiformes de los Aqueménidas, dinastía fundada por Ciro hacia el a. 550 a. C., sobre las ruinas de tres grandes reinos, el de los medas, el de Babilonia y el de Lidia, y que se extinguió en el 331 a. C.; b) La lengua del Avesta, impropiamente llamada zend o zand, que es, en realidad, la lengua de los comentarios de este texto religioso (v. VII); c) El pehlevi o pahlavi (v.) de las inscripciones del imperio sasánida, del cual es heredero directo el persa moderno. El antiguo persa se escribía con caracteres cuneiformes de origen acadio, que era el idioma empleado por los funcionarios persas del Imperio. Fueron G. F. Grotefend en 1802 y Henry Rawlinson quienes, gracias a su descubrimiento de la gran inscripción de Darío en la roca de Behistum, descifraron el antiguo persa y su parentesco con el avéstico y el védico de la India. Las inscripciones trilingües aqueménidas de Persépolis comportaban un silabario persa aqueménida, una escritura protoelanita y otra babilónica que era la que se utilizaba en Babilonia en el momento de la conquista persa.A partir del s. VIII a. C. surgió en el Próximo Oriente una escritura aramea derivada de la fenicia, que se utilizaba en la traducción de documentos oficiales. Alejandro Magno hizo destruir una gran parte de la antigua literatura irania reemplazándola por el griego, y la escritura persa cuneiforme desapareció con Darío III; el movimiento nacionalista desencadenado por la dinastía de los sasánidas devolvió todos los honores al persa antiguo que había seguido siendo utilizado por el pueblo, y que reapareció bajo la forma de persa medio o pehlevi, conservado por los parsis de la India, o sea, los iraníes que abandonaron I. a raíz de la conquista de su país por los árabes; el manuscrito pehlevi más antiguo conservado por los parsis data del a. 1323. Los manuscritos del Avesta están escritos en una lengua con más consonantes y vocales que el pehlevi propiamente dicho, y los escribas hubieron de inventar nuevos caracteres derivados en gran parte del alfabeto que habían empleado en los tiempos de los sasánidas; esta escritura recibió el nombre de zend, lengua hermana del antiguo persa, cuyas formas más arcaicas aparecen en los gatliú del Avesta.La conquista musulmana en el 652 hizo desaparecer rápidamente el imperio de los sasánidas, y la cultura árabe se impuso en todos los países; algunos grupos cultos conservaron en secreto la vieja literatura tradicional, como ocurrió con los parsis que, como ya hemos dicho, emigraron a la India con sus libros sagrados en pehlevi, que, de este modo, fueron preservados de una destrucción segura. En aquella época (s. vu), el persa debía ser casi idéntico al persa medio de los textos maniqueos de Turfan; no podemos seguir la evolución que sufrió hasta el s. ix -fecha de los primeros monumentos de la literatura persa-, debido a que la única lengua escrita en uso en ese periodo de tiempo en el I. occidental fue el pehlevi.A partir del s. XI se creó un persa literario, una lengua poética unificada. Para el estudio lingüístico y literario de esta época es de gran importancia el Sáh-núma, de Firdusi (v.). Este autor eliminó numerosas palabras árabes y estableció el estilo del persa moderno; la lengua fue simplificada. La gran cantidad de expresiones árabes introducidas en el persa conservaron su estructura morfológica y, en parte, su estructura fonética. Podemos notar la formación de plurales árabes en palabras puramente persas.2. Literatura del antiguo Irán. El "Avesta". El estudio de la literatura persa se divide en dos partes: la del antiguo I. y la del I. musulmán. Los documentos más arcaicos de la literatura del antiguo I. son las inscripciones cuneiformes de los monumentos de los grandes reyes aqueménidas, sobre todo de Darío de Istaspe, m. 485 a. C., y de sus sucesores: Jerjes, el Asuero de la Biblia, m. 465 a. C., y Artajerjes, m. 424 a. C. La lengua es el dialecto de la región de Párs, "la Toscana de Persia", como la llama Félix M. Pareja, "patria de los aqueménidas de la cual han tomado su nombre en Occidente la lengua y el territorio de Persia, mientras en Oriente el país se llama irán y la lengua farsi". Estas inscripciones se hallan en persa antiguo con traducciones babilónicas y elamitas; su estilo es imperial, vigoroso, majestuoso y de una gran simplicidad. Recuerdan las conquistas reales y piden la protección de Ahura-Mazdáh para el imperio del Rey de Reyes.La conquista de Alejandro en el s. iii a. C. no dejó en 1. huellas perdurables, y el país cayó bajo la dominación de los partos, un pueblo iranio procedente del Norte, y después bajo la de una dinastía salida del Sur, los Sasánidas, muy nacionalistas y cuyo poderío alcanzó todo su apogeo con Cosroes el Grande en el s. vi d. C. El 1. sasánida tenía una estructura estrictamente feudal; la religión oficial era el mazdeísmo de Zoroastro, con algunos núcleos maniqueos y budistas. La lengua era el pehlevi, conocido por medio de los textos que han llegado hasta nosotros a través de la tradición de los parsis. Una gran parte de esta literatura del antiguo I. desapareció durante la conquista árabe del país en el a. 652. Quedaron algunos escritos religiosos zoroástricos, y un gran número de ellos fueron redactados o compilados después de la conquista árabe: tratados cosmológicos, obras sobre el ritual mazdeísta, libros religiosos.El monumento más venerable es el Avesta (v. ZEND AVESTA), constituido por grupos de estrofas, las gáthá, que la tradición atribuye al mismo Zoroastro, y que, como ya hemos visto, están escritas en un dialecto más arcaico que el resto del texto y que se acerca al sánscrito (v.) védico de las indoarias (v.). Estas estrofas evocan el combate cósmico entre el bien y el mal, el juicio final y el reinado futuro de Ahura-Mazdáh. Posteriormente se añadieron muchos textos y comentarios escritos en zend; este gran texto acabó perdiéndose y las comunidades zoroástricas conservaron solamente su parte litúrgica. Anquetil-Duperron recogió estos extractos en el s. xvttt de manos de los parsis de Bombay, los dastures, y los publicó con el nombre de Avesta. Son fórmulas de oraciones o prescripciones, los yast, himnos dirigidos a las ancestrales divinidades iranias (Mitra, Hasma, Anáhitá). Subsisten además restos de la epopeya nacional, que tinen un cierto interés histórico, tales como el Ayát-Kar-i Zarérán (Las memorias de los Zar-ir) y el Kárnámak-i Artajser-i Pápakún (Gestas de Ardasir, hijo de Pápak -fundador de la dinastía Sasánida-). Hubo también una gran crónica nacional, el Sáh-náma (El libro de los reyes), que conocemos a través de los historiadores árabes y, sobre todo, de Firdusi.3. Literatura del Irán musulmán hasta el s. XI. La literatura persa que es expresión del 1. musulmán es de un gran valor poético y de una enorme riqueza expresiva. El poderío de la dinastía Sasánida se había desplomado a causa de crisis internas y de guerras incesantes contra Bizancio; las tropas musulmanas conquistaron rápidamente todo el I., que pasó a ser una más entre las provincias del califato. Pero la antigua cultura irania sobrevivió conservada por la nobleza rural de los dehgan; como viene siendo norma en la historia, la cultura del vencido transformó al vencedor, efecto que podemos observar en la preferencia de los persas por el chiísmo y su devoción al imán °Ali, yerno de Mahoma, y a sus descendientes. En el s. x se debilitó el poderío del Califato y el feudalismo, que seguía en pleno vigor en el I., provocó la creación de dinastías locales con cortes de gran refinamiento en las que reinaban príncipes protectores de las artes y las letras; fue ésta la época del renacimiento islámico persa. Comenzaron a sucederse los conquistadores sobre el suelo del I.: en el s. xi los turcos selyucies, en el s. XIII los mogoles, y en el xiv los ejércitos de Timcir. Pero, de hecho, estos amos eran extranjeros, y la nobleza nacional supo conservar su propio ingenio y su cultura, expresión de su vitalidad. La literatura de 1. refleja esta cultura nacional y tradicional.En esta literatura predomina la poesía; el poeta es el hombre de letras por excelencia del L; la prosa siempre ha estado relegada a un segundo orden. Las condiciones sociales del 1. feudal hicieron que esta literatura fuese ante todo una literatura cortesana, por estar el poeta protegido y al servicio del príncipe, a quien glorificaba en sus versos. El poema del panegírico es la gasida; el del lirismo personal es el gazal; la epopeya, el tema novelístico o el poema didáctico se desarrollan a través de largos poemas, los matnawi; existe también la cuarteta, rubá’i, forma poética característicamente persa. La limitación social de esta literatura explica su tendencia al preciosismo, al estilo elaborado, cargado de figuras de retórica, de hipérboles que tan sólo los grandes poetas persas supieron manejar con arte y virtuosismo. En los dialectos iranios hubo una poesía popular, pero la lengua noble, la de la literatura cortesana, era entonces el árabe (v. x). Cuando desaparecieron los gobernadores árabes y los poetas tuvieron que dirigirse a los príncipes iraníes, nació una poesía propiamente literaria así como un nuevo tipo de versos, fundado no ya sobre el número de sílabas, como en el caso de la antigua poesía tradicional, sino, a imitación de la métrica árabe, sobre la sucesión de las sílabas largas y breves.No se sabe mucho de los dos o tres siglos que siguieron a la conquista del Islam; los árabes, casi incultos, heredaron las culturas griega e iraní y, en sus comienzos, la literatura musulmana se inspiró casi totalmente en las tradiciones del recién conquistado I. Hacia mediados del s. ix comenzó con la poesía la literatura islámica persa; desde la primera mitad del s. x, el número de poetas citados y de fragmentos conservados afirman el desarrollo ya considerable de la poesía persa. Tal vez date de esta época la fuente persa de la colección popular de Las Mil y Una Noches; Mas’údi nos habla en su enciclopedia histórica (ca. 956) de libros venidos de I., de la India y de Grecia, traducidos al árabe y que dieron origen al texto de las mil juráfas; en lo que a I. se refiere, cita el libro de Hazúr afsána, "al que las gentes llaman Las Mil y Una Noches". El catálogo razonado, al-Fihrist, de literatura árabe, compilado hacia el a. 1000, describe igualmente este texto persa y su traducción árabe. Por tanto, parece que se trata de un texto persa al que se fueron añadiendo relatos del folklore de Egipto, Bagdad y del Turquestán, así como de la India, según consta en los trabajos de Cosquin ("Rev. Biblique", enero a abril de 1909).A partir de entonces, el persa literario alcanzó su madurez como lengua poética. Es difícil fechar con precisión el comienzo de la literatura en prosa; la propaganda religiosa musulmana tuvo que jugar un importante papel en su nacimiento. Si se escribía en prosa era únicamente con fines didácticos o propagandísticos. Sin embargo, las obras son variadas: comentarios del Corán, controversia religiosa, historia, geografía, matemáticas y astronomía, medicina y ciencias naturales; todos los conocimientos de aquella época se encuentran en esta literatura en prosa. Si bien la lengua principal era el árabe, no había una sola ciencia que no fuese objeto de una obra persa en prosa, ya fuera un manual sobre un punto en particular, ya una obra de conjunto. En el s. xi se desarrollaron la filosofía y la mística, y apareció la literatura propiamente dicha. Muchos traductores, como Ibn al-Mugaffa` (v.), que sólo exteriormente había abrazado el Islam, historiadores y sabios de lengua árabe son de origen persa. La literatura irania tomó su impulso primero en la corte de los sámáníes, protectores de las letras, de las artes y de las ciencias, que reinaron sobre toda la mitad oriental de I. en los s. ix y x. La lengua era una forma evolucionada del pehlevi sasánida con un extenso vocabulario árabe.4. S. XI y XII. Época turca. Fue en esa época, hacia el s. xi, cuando una dinastía turca reemplazó a los sámáníes; el príncipe más grande de esta dinastía fue el sultán Mahmúd de Gazna, conquistador del Norte de la India; tanto él como los demás príncipes turcos fueron protectores de las letras, y reunieron en sus cortes a los más célebres escritores de entonces; se desarrollaron todos los géneros clásicos y se escribieron obras brillantes, sobrias y de una gran belleza poética. La epopeya alcanzó su máxima perfección con Firdusi el paradisiaco (alrededor de 932-1020), autor del inmortal Sáhnún:a (El libro de los reyes) en el que canta las leyendas heroicas de I. hasta la conquista árabe. El mejor historiador de la época es, sin duda alguna, Bayhagi, m. en 1077, que escribió una Ta’rij-i gaznawyán (Historia de los gaznawíes), relato fiel e interesante de su época.Junto a esta poesía oficial, la época turca vio nacer, de las corrientes religiosas y filosóficas, una poesía mística y didáctica, generalmente en forma de evasión, en la que se denuncia la vida artificial de las cortes y la hipocresía del clero musulmán. Estos poetas místicos se sirvieron del rubá’i, la cuarteta, con su lenguaje alegórico-místico; esta literatura comenzó con Abñ Sa’id b. Abi-1-Jayr (968-1049) y con al-Gaznawi (m. 1073), autor del tratado persa más antiguo de mística panteísta, el Kasf al-mahyúb (Revelación de lo oculto). El gran maestro de la cuarteta fue entonces Omar Jayyam, m. en 1123, astrónomo, matemático y poeta, cuyas rubá’iyydt o cuartetas presentan un aspecto epicúreo y escéptico, si bien los sufíes han querido encontrar en ellas una intención mística. Un importante poeta místico de esta época fue Faríd al-Din `Attár de Nisápñr (m. 1230), autor del Mantiq al-tayr (El lenguaje de las aves), viaje espiritual de las almas a través de los diversos estados místicos: escribió biografías de los santos musulmanes cuya belleza poética es justamente apreciada, y su influencia ha sido considerable.Como ya hemos visto, la poesía laudatoria ocupa un lugar importante en la literatura de I. El panegírico en verso tiene sus orígenes en la tradición de la gasida árabe; uno de los primeros autores persas del género fue Mas’ud b. Sa’d (m. 1131), que habitó en la corte de los sucesores de Mahmúd de Gazna. El poeta que alcanzó un mayor favor en la corte del príncipe selyucí Malik Sáh fue Amir Mu’izzi (m. 1147), autor de un d7wán místico en el que la inspiración persa se equilibra perfectamente con la forma árabe; pero el más famoso de todos los panegiristas fue Anwari de Abiward (m. ca. 1191), gran poeta predilecto del príncipe Sanyar, artista vigoroso cuya poesía está llena de alusiones eruditas y de juegos de palabras. Citemos por último a otro importante poeta, Nizámi de Gazna (m. 1203), autor de poemas de inspiración mística, célebre por los cinco del Jamsa (El quinteto), o, en persa, Pany gany (Los cinco tesoros). La prosa de esta época alcanzó su madurez y las obras son variadas y abundantes: historia, biografías, viajes, retórica, moral, política, filosofía, son temas tratados con un estilo sencillo en el que, a la manera árabe, a menudo hay ritmo interno y surge la rima.5. Del s. XIII al XV: fin de la literatura persa clásica. En la primera mitad del s. xiii comenzó en I. un periodo de tres siglos llenos de guerras, matanzas y devastaciones; los mongoles asolaron el país, y la anarquía reinó durante las luchas entre diversas dinastías locales; la unidad no se restableció hasta el s. xvi a través de la dinastía de los Safawíes. Durante esta época de catástrofes políticas y militares, la literatura persa sufrió una profunda evolución: la epopeya desapareció y el lirismo panegírico se convirtió en puro virtuosismo al faltarle la inspiración real. Pero en cambio apareció entonces una poesía moral interior, lírica o narrativa, de inspiración más íntima y pesonal, con una nota mística muy particular de gran y profunda belleza, que iba a hacer de dicha poesía la mejor de la literatura persa. Destacan los nombres de Sa’di, Rúmi y Háfiz. Muslih al-din `Abd Alláh Sa’di nació en Siráz, en el Fárs, en 1184; residió en Bagdad hasta 1226, y las hordas mongólicas le obligaron a vagar por la India, Abisinia, la Meca y África del Norte para volver a su ciudad natal donde m. en 1291. Es uno de los más grandes poetas persas que sobresalió en casi todos los géneros, sobre todo en el gazal, en el que sólo fue superado por Háfiz; cantó a la naturaleza, al amor, a la tolerancia con un sentido místico amable y moderado. De él son el Bustñn (Jardín), colección de anécdotas morales; el Gulintún (Rosaleda), obra maestra de la literatura persa, quizá la más famosa y conocida, escrita en prosa mezclada con verso, de una elegancia clásica y con una gran belleza de expresión. Iniciado en el sufismo, sus gasidas y sus gazal místicos muestran una postura paciente, fatalista e individualista. Yalál al-Din Rñmi (1207-73) es el más grande místico persa; poeta lírico y ardiente, iniciado por su maestro Sams al-Din de Tabriz, fundó una tariga de derviches (v.), los mewlewi, cuya existencia ha perdurado en Turquía hasta 1925. Su diwÚn es completamente místico, y escribió un extenso tratado de Teología en seis libros, el Matnawi, al que se le da el sobrenombre de "El Corán en persa". Citemos, finalmente, a Sams al-Din Muhammad, llamado Háfiz (v.), el más grande de los poetas persas según una opinión muy generalizada, el maestro del gazal.Puede considerarse al s. xv como el último periodo de la literatura clásica de I.; corresponde al tiempo de los timúríes, la época de la segunda invasión turco-tártara, la de Tamerlán. Los poetas de esta época imitaron mejor o peor a Ijáfiz, pero sin llegar a su altura; el último gran clásico fue Yámi (m. 1492), uno de los escritores más prolíficos de l., cuya producción va de la lírica al poema novelesco pasando por la gramática y la filosofía.6. S. XVI, XVII, XVIII y XIX. Los cuatro últimos siglos de la literatura persa no presentan nada nuevo en particular; los safawíes unificaron I. y fundaron un poderoso imperio. Esta época, tan brillante en el plano político, es muy pobre en cambio en el literario a causa, entre otras cosas, de la intolerancia del clero chiíta. Bajo la influencia turca, la poesía se hizo más sencilla en cuanto a la forma, mientras que la sintaxis de la prosa se complicó. Entre los poetas, citemos Ahli de Siráz (m. 1535), célebre por sus hábiles juegos de palabras, y, sobre todo, a Muhtasam de Kásán (m. 1588), autor de elegías fúnebres consagradas a los imanes chiíes; `Urfi (m. 1590) y Faydi (m. 1595) vivieron en la corte del emperador Akbar de la India, y tuvieron una gran influencia sobre las literaturas turca y urdu (v.). No debemos olvidar al más notable poeta persa del s. xv11, Sá’ib de Tabriz (m. 1677), iniciador de un nuevo estilo en la lírica persa; gran admirador de Háfiz, se distinguió por sus gazal; su estilo es sencillo, poético y místico. Surgió entonces un- teatro popular religioso que desapareció al comenzar el s. xx; estaba compuesto por dramas, los ta’ziya, que representaban casi siempre la vida y la muerte del imán Husayn.En el s. XIX, periodo de los gáyáríes, recibió I. la influencia occidental; a modo de reacción nacionalista, los poetas retornaron a los autores clásicos anteriores a Háfiz y Sa’dí; el más notable de todos ellos fue Fath ’Al¡ Ján de Kásán, que recibió el sobrenombre de Sabá (m. 1822), imitador de Firdusi y de Anwari. Los profundos cambios políticos transformaron la literatura persa; los escritores dejaron de dirigirse a los príncipes para hacerlo a toda la sociedad cultivadá, a la burguesía; el pueblo llano continuaba alejado de la vida literaria. La prensa, periódicos y revistas, jugó en I. un papel literario fundamental; la literatura occidental fue traducida al persa. La política se introdujo en la literatura, que se hizo social, política y, a menudo, nacionalista, y la prosa adquirió cada vez más importancia. Entre los nombres de autores contemporáneos citemos al elegante poeta Sñrida de Siráz (m. 1926), al nacionalista `Arif de Qazwin (n. 1882) y a Malik al-Su°ará’ Bahár (m. 1951), poeta muy admirado. La prosa se convirtió en literatura belicista, pero aparecieron la novela y el relato de viajes, en los que a menudo se encuentra un matiz político, como en el caso de las novelas y ensayos de $ádiq Hidáyat (m. 1950), maestro de toda la joven escuela realista moderna.V. t.. X.J. ROGER RIVIÉRE.
BIBL.: F. M. PAREJA, Islamología, II, Madrid 1952-54, 796-829; E. G. BROWNE, A literary History of Persia, 4 vol., Cambridge 1902-1924; Encyclopédie de l’Islam, 4 vol. y supl., París-Leiden 1913-38, 1131-1140; H. MAssÉ, Anthologie persane, París 1950; G. LAZARD, La langue des plus anciens monuments de la prose persane, París 1963; P. HORN, Geschichte der Persischen Literatur, Leipzig 1901; R. LEVV, Persian Literature, Oxford 1923; H. RITTER, Uber die Bildersprache Nizami’s, Berlín 1927; D. IRANI, Poets of the Pahlavi regime, Bombay 1933; CH. VIROLLEAUD, La Passion de 1’Iman Hosseyn, París 1927; R. KENT, Old Persian; Grammar, Texts and Lexicon, Chicago 1950; A. K. S. LAMBTON, Persian Grammar, 2 ed. Cambridge 1957.
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