Irán (irán), Geografia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Estado de Asia sudoccidental, heredero de la antigua civilización persa, cuyo nombre cambió por el de I. en 1935. Su forma es la de un cuadrilátero muy irregular, que limita al N con la URSS a través de Armenia, Azerbaiyán, el Sur del mar Caspio y Turkmenistán. La frontera occidental viene dada por Turquía, Iraq y golfo Pérsico. Al S, se encuentra el mar de Omán; al E, Pakistán y Afganistán, países que participan de las características geográficas del espacio iranio. Su extensión es de 1.648.000 Kmz, tres veces la de España; y su población es de 28.662.000 hab. (estimación 1970). Los rasgos más sobresalientes del medio geográfico natural son: lo abrupto del relieve y la aridez del clima.1. El relieve. Es sencillo en conjunto y complicado en detalle. En general, se puede decir que el país consta de una serie de cadenas montañosas que lo rodean y una cuenca interior más o menos compartimentada por otras cadenas secundarias. Altas cimas, mesetas esteparias, cuencas deprimidas, desiertos intransitables, forman un abrupto conjunto, difícil para el poblamiento. Sin embargo, el país está poblado desde tiempos muy remotos y ha sido una de las vías de tránsito más frecuentadas por numerosos pueblos a lo largo de la historia (v. Iv).Las cadenas periféricas arrancan del macizo armenio, separándose en dos potentes rebordes montañosos: uno que recorre la frontera norte y otro más ancho que limita el Oeste y el Sur, inflexionándose a la altura del estrecho de Ormuz. Ambas cadenas periféricas alcanzan su máxima separación a la altura de la frontera oriental, marcada por una cadena discontinua dispuesta de N a S, que pone en contacto las dos anteriores a través de Jorasán y Beluchistán (v.). El reborde septentrional comprende, de O a E, Kara-Da¿, que separa el Azerbaiyán iranio de la República soviética del mismo nombre, los montes de Elburz (v.), formando un arco al S del mar Caspio, y los montes de Jorasán, continuándose fuera del país hasta el Hindu-Kush. La cadena es compleja. En Azerbaiyán, las montañas plegadas, como Kara-Dag, se asocian con altas mesetas llenas de llanuras deprimidas (Kizil-Uzen, Urmia, cuyo fondo está ocupado por un lago) y coronadas por poderosas manifestaciones volcánicas. El más alto de estos volcanes, Sehend, alcanza 4.800 m., y su base tiene una circunferencia de 250 Km. En los montes de Elburz, la cadena septentrional llega a su máxima altura. Varios picos miden 4.000 y 5.000 m. de altura, y el mayor de ellos, Dámávánd, pasa de los 6.000. Forman un arco de convexidad hacia el S, con formas volcánicas. Elburz se divide en dos cadenas plegadas, separadas por una estrecha cuenca terciaria deprimida que deja al N el Elburz propiamente dicho, constituido por unos pliegues volcados hacia el Caspio, un sinclinorio en el centro y otra serie de pliegues hacia la cuenca terciaria. El anti-Elburz, al S de esta cuenca axial, presenta un aspecto más homogéneo con pliegues cuya altura se atenúa progresivamente hacia la meseta irania del interior. La altitud desciende en los montes del Jorasán occidental, dejando algunos pasos a la red hidrográfica, para elevarse progresivamente fuera de 1.La segunda cadena que sale del macizo armenio está formada sucesivamente por el Zagros y el Fars de dirección NO-SE paralela a Mesopotamia y al golfo Pérsico, y por el Makran al S, tras la inflexión del golfo de Bandar-Abbas. El Zagros se eleva hasta los 4.000 m.Su aspecto, sin embargo, no es alpino. Se aproxima más al relieve jurásico con sucesión regular de pliegues bastante perfectos y paralelos, aunque a veces los sinclinales estén mordidos por la erosión, y los anticlinales dejen paso en el NE a pliegues más recortados con multitud de crestas y a mantos de acarreo. Las calizas en diversos estados de disolución completan la morfología de la cadena. El Mekran, al E de la inflexión de Bandar-Abbas, tiene un relieve muy entallado que pierde altura a medida que se avanza hacia el E, donde, hacia el interior, aparece de nuevo el volcanismo con dos masas muy importantes: Kuh-i-Bazmán de 3.500 m. y Kuh-i-Taftan de casi 4.000, cuyo cráter presenta aún épocas de actividad. Completa el cuadrilátero iranio de reborde montañoso un rosario discontinuo de montañas de origen diverso, donde la desecación, la aridez y la pobreza son la nota imperante. Sin embargo, sus alturas están mejor regadas que los desolados desiertos que las separan.El interior es una cubeta sin salida al mar con potentes sedimentos marinos. Dos regiones que contrastan se pueden destacar: El Oeste, tierra de piedemonte, mesetas y depresiones; y el Este, la desértica tierra del Kavir. La primera está atravesada por un arruga de dirección NO-SE que separa las mesetas de Teherán. Hamadán e Ispahán de los desiertos de Kavir. Estas mesetas, junto con el piedemonte de Zagros, son el auténtico país iranio, heredero de su antigua civilización. Los Kavir son depresiones desérticas rellenas de un fango negruzco cubierto por una potente costra salina que, al resquebrajarse por la sequedad, levantan placas que producen un paisaje caótico e intransitable, donde a las superficies planas suceden las pobres y desérticas colinas del lorasán. El Dasht-i-Kavir, gran desierto salado, se continúa hacia el SE por otra cuenca más deprimida aún, que sólo se sitúa a 300 m. sobre el nivel del mar, el Dasht-i-Lut, desierto más pequeño y mejor desecado donde ya no hay Kavir. El Oeste, cerca de las montañas fronterizas orientales, es un desierto de arena con dunas que alcanzan los 200 m. de altura. Los persas nómadas rodean los desiertos por los piedemontes, y difícilmente se adentran en él, a pesar de la existencia de varios oasis. El de Tabas entre Kavir y Lut es el más importante.2. El clima. I. es víctima de uno de los climas más inhóspitos del ecúmene. Las temperaturas proporcionan una extrema continentalidad con amplitudes térmicas equivalentes a las que puedan existir entre Valencia (España) y borde sur del desierto del Sahara. En Teherán, a pesar de sus 1.100 m. de altitud, se registran en el verano temperaturas de más de 40°, mientras en el invierno el termómetro desciende por la noche a 15° bajo cero. En Abadán, cerca del golfo Pérsico, la máxima de verano supera los 50°; y en los desiertos del interior, las temperaturas medias de abril a noviembre pueden sobrepasar los 45°. Las diferencias de temperatura se hacen intolerables por los vientos gélidos del invierno y los cálidos del verano, que pueden durar casi toda la estación y se desplazan a una velocidad de hasta 200 Km/h., levantando torbellinos de arena.Las lluvias diferencian dos tipos climáticos: uno, de fachada exterior de las montañas, y otro, interior. En las mesetas y depresiones internas, las precipitaciones disminuyen a medida que se avanza hacia el E. En Azerbaiyán, a pesar de la barrera montañosa que supone el macizo de Armenia, se pueden recoger alrededor de 500 mm. de agua por mz (Rezaiyeh, 547 mm.) proporcionada por los vientos del O que logran pasar la barrera. El resto de la meseta irania recibe menos de 300 mm.; y en la región de los Kavir y del desierto de Lut, menos de 100. La aridez se acompaña de una mala distribución de las precipitaciones a lo largo del año. El verano es extremadamente seco. En Ispahán no llueve desde mayo a septiembre; y en la orilla del golfo Pérsico, de mayo a octubre, a pesar de que las precipitaciones son un poco más generosas en conjunto. Esta sequedad estival, unida a las altas temperaturas, impone un clima durísimo. El de la fachada exterior es, en parte, más benigno. Sin embargo, hay que distinguir entre las fachadas bien orientadas a los vientos del O y las que no lo están. Estas últimas son desgraciadamente más numerosas, y la aridez en ellas es equiparable a la del interior del país.Fars, Makran y la orilla del golfo Pérsico se cuentan entre las regiones más inhóspitas, sobre todo esta última, en donde la necesidad de explotación de petróleo impone al hombre una situación casi límite de tolerancia. El sector bien irrigado de las fachadas montañosas exteriores se reduce al Zagros, que gracias a su gran elevación recoge los vientos del O, y al Elburz, admirablemente bien irrigado por los vientos del Caspio. La vegetación es abundante y los arroyos son suficientes. Gilán y Mazandaran, a orillas del Caspio, son regiones fértiles que no necesitan el regadío para sus cultivos.3. La población. El grupo étnico más importante e influyente en I. es el persa. Se establecieron en buen número desde muy antiguo en Teherán, Ispahán, Shiraz y Hamadán, regiones que constituyen el corazón de I. Recibieron toda clase de influencias y constituyeron una civilización propia, con una red de ciudades, unas técnicas agrícolas, una lengua, una escritura y un arte propios. Esta civilización nacional pudo resistir sin disolverse las más variadas acometidas. Los árabes islamizaron el país desde el punto de vista religioso, pero nada más. Los persas son, pues, el grupo preponderante y aglutinante del actual I. Pero la variedad humana es importante: kurdos islamizados y mantenidos en la ortodoxia sunní (los persas suelen ser chiíes), armenios cristianos, judíos, hebreos cristianizados, parsis y otros grupos minoritarios.El mapa lingüístico refleja también esta variedad, si bien la mayoría es de habla persa (v. ix). Las lenguas dominantes son las del grupo indoeuropeo (armenio, beluchi, afgano, luro), pero también se hablan las turcas (el azeri en Azerbaiyán, el turcomano en el Nordeste, el quasqai en las montañas de Makran), el árabe junto al golfo Pérsico y unos pocos grupos mongoles en Jorasán. La disposición del territorio impide una ocupación efectiva de todo el país. En las montañas y en los desiertos, hay inmensas zonas deshabitadas y repulsivas al poblamiento. El nomadismo de pastores trashumantes que vivaquean una extensa área alrededor de un punto fijo y que practican un modo de vida tradicional, sigue siendo muy importante a pesar de su continuo retroceso y de la represión política a que se les sometió. Excepto en la ribera del Caspio, el nomadismo es normal en todas las provincias. La población sedentaria se concentra en pueblos y ciudades, salvo en Gilán y Mazandaran, donde es muy frecuente el habitat disperso.Las ciudades y los pueblos iranios son compactos, sus calles estrechas y tortuosas, y el caserío está hecho con frecuencia de adobe crudo. El bazar de calles cubiertas y la plaza mayor son los centros neurálgicos de la vida ciudadana. Las mezquitas dan testimonio de un arte esplendoroso. Teherán (v.), la capital del reino y la ciudad más importante con 2.719.730 hab. (1966), ve crecer sus barrios modernos, mientras los de otras ciudades están en ruinas. Siguen en importancia a la capital, Tabriz (403.413 hab.), Ispahán (v.; 424.045), Máshád (409.616), Shiraz (269.865), Abadán (272.962).La principal ocupación de la población es la agricultura, que supera a la industria y a los servicios juntos. De los 7,5 millones de población activa, más de 4 millones se dedicaban a la agricultura en 1965. El índice de crecimiento anual en 1963-69 fue el 3%.4. La economía. La explotación del petróleo marcó para I. la separación entre una economía rural tradicional y el comienzo de una etapa de modernización e industrialización. La primera, aún subsistente, y la segunda, todavía en vías de instalación, caracterizan el momento económico actual.La agricultura sigue siendo, junto con la ganadería, el recurso económico predominante. No tiene porvenir si no es acompañada del regadío, que en algunos sitios ni siquiera es posible, dada la intensidad de la evaporación y las escasas precipitaciones. Las mesetas mantienen una agricultura de regadío con los sistemas tradicionales de norias de tracción animal y mediante unos canales subterráneos (los qanats), a veces de bastantes kilómetros de longitud, que recogen el agua al pie de la montaña conduciéndola bajo tierra para evitar la evaporación. La posesión de un qanat, por lo costoso prohibitivo para el simple campesino, daba a los propietarios un poderío feudal sobre el pueblo, que dependía exclusivamente de esta vía de agua. Con ella, los campesinos de Teherán, Ispahán, Hamadán y a todo lo largo del Zagros, dispensaron cuidados asiduos a los cultivos alimenticios como el trigo y la cebada, sin olvidar por ello los remuneradores cultivos industriales: remolacha azucarera, algodón y opio. En Azerbaiyán, al pie del Kara-Dag, se cultivan la vid, las hortalizas, los frutales y el tabaco en hermosos oasis abastecidos por el agua de los altos conos volcánicos. El mismo sistema, pero con más penalidades, dada la mayor aridez, se sigue en el lorasán y en los escasísimos sitios del Sudeste, donde con mil esfuerzos puede practicarse. Cerca del golfo Pérsico, un moderno complejo de presas y pozos artesianos ha dado lugar en nuestros días a hermosas plantaciones de algodón de fibra larga y fina estimuladas por el Gobierno.Completamente distinta es la situación en las dos privilegiadas provincias del mar Caspio, Gilán y Mazandarán. El calor y la abundancia de las precipitaciones proporcionan un aspecto tropical de abundante vegetación. La fertilidad es tan excepcional con relación al resto del país, que la insalubridad de la ribera no ha impedido el establecimiento de una vieja civilización. Las dos provincias producen arroz, frutales, algodón, caña de azúcar y tabaco. Sobre las vertientes, en terrazas, se instalan huertos de frutales, olivos, moreras y modernas plantaciones de té.La técnica agrícola sigue siendo, en la mayoría del país, muy atrasada, excepto en las modernas plantaciones de dirección gubernamental que se esfuerzan por librar al país del peso de la importación y se dedican principalmente a los cultivos industriales. El sistema de propiedad no favorece al pobre campesino, que se contenta con una alimentación muy sobria. Tradicionalmente, el fruto de la tierra se divide en cinco partes iguales para el propietario del suelo, del agua, de la semilla, de los animales y para el labrador. El simple bracero debe contentarse, pues, con una quinta parte de la producción, ya de suyo poco generosa.La superficie total cultivada es de 14,5 millones de Ha. (7% de la superficie del país), aunque podría elevarse con la puesta en funcionamiento de nuevos regadíos, hasta 18 millones de Ha. y, según los cálculos más optimistas, hasta 33 millones. La superficie improductiva es de 130,3 millones de Ha. (79,1%). El cereal es el producto más importante, con 49,7 millones de Qm. en 1968 de trigo, 11,6 de cebada y 9,5 de arroz. De los cultivos industriales para la exportación el más importante es el algodón con 1,6 millón de Qm. de fibra, seguido del tabaco con 196.000 Qm. Íntegramente destinados al consumo son la remolacha azucarera (34 millones de Qm.) y el resto de la producción agrícola de consideración. El bosque cubre 12 millones de Ha. (7,3%).La ganadería, como es propio en un país árido, se centra primordialmente en el ganado menor , y en los asnos y mulos como animales de carga. Utiliza los pastos de estepa en invierno y los de montaña en verano, lo que obliga a una trashumancia de área muy grande, que impone un fuerte nomadismo. La cabaña lanar alcanza 33 millones de cabezas con una producción de lana de 190.000 Qm. (1968) totalmente absorbida por la industria del tapiz. Siguen en importancia 13 millones de ganado caprino y 5,5 millones de bovino. Dos millones de asnos aseguran la carga más elemental, a los que hay que añadir 420.000 caballos, 220.000 búfalos y 240.000camellos. La extensión dedicada a prados y pastos es de 6,7 millones de Ha. (4,1% de la superficie total). La pesca carece de importancia.La industria ha comenzado a desarrollarse gracias al formidable recurso que suponen las rentas del petróleo descubierto en 1901 y nacionalizado en 1951. Ellas han de permitir a I. equiparse industrialmente y dotar al país de una necesaria infraestructura, al mismo tiempo que suplirán al préstamo exterior, tan oneroso para los países que inician el desarrollo. La zona petrolífera del golfo Pérsico se extiende a lo largo de 1.600 Km. y en bolsas de un espesor, que puede variar entre los 100 y los 1.000 m. o más. A las regiones de tradicional explotación de Masdjid-i-Sulaiman y Naft-Safid se han sumado las de Ahwaz y Binak. Las recientes explotaciones de I. central muestran un porvenir muy esperanzador. Las refinerías se sitúan fuera de los lugares de extracción. Las más importantes son las de Kermanshah, cerca de la frontera iraquí, destinada al consumo interior; y la gigantesca de Abadán, en el golfo Pérsico, para los productos de exportación. Las restantes reservas del subsuelo son abundantes y variadas. En 1970, la producción de petróleo fue de 189 millones de t.; la de gas natural, 11,2 millones de m3.La iniciativa estatal se ha dejado sentir en las industrias, entre las que pueden destacarse la textil del algodón con 688.000 husos y 15.000 telares, de los cuales 10.000 eran automáticos en 1965. La tradicional industria de alfombras, modernizada en parte, absorbe repartidos por el país, a más de 100.000 trabajadores. Las industrias derivadas de la agricultura se han modernizado; así, las fábricas azucareras y las de manufacturas de tabaco. Siguen el cemento, las químicas y las artesanales. Karej, a 40 Km. al O de Teherán, es el único centro metalúrgico importante. Aparte el petróleo, la capital es el principal foco industrial y el más diversificado. La balanza comercial en 1967-70 fue positiva. Exporta principalmente petróleo, alfombras y algodón. El mayor volumen comercial lo ejerce con Japón y Gran Bretaña, por este orden (1967).Las comunicaciones se han iniciado partiendo casi de cero. En 1927, I. sólo poseía 300 Km. de vía férrea y algunas pocas carreteras. La construcción del ferrocarril transiraniano, con 1.665 Km., de un trazado difícil, dada la naturaleza del terreno (cerca de 5.000 puentes y más de 200 túneles), supuso un gran paso en las comunicaciones, poniendo en contacto la costa del mar Caspio con la del golfo Pérsico. Tres grandes carreteras se han dispuesto para el tráfico pesado: La del Norte, desde Trebisonda hasta el Turkmenistán (v.), con otras prolongaciones; la del golfo Pérsico y la pista de Teherán a Ispahán. Aparte otros proyectos sobre tráfico rodado que habrán de llevarse a efecto, el avión, particularmente adaptado para la comunicación entre los oasis, habrá de jugar un importante papel en el porvenir.La economía, con el recurso proporcionado por el petróleo, tiene en sus manos unos medios que no poseen otros países que inician el desarrollo y que los iraníes habrán de utilizar para un rápido progreso.5. División político-administrativa. I. se divide en las siguientes provincias (con sus respectivas capitales y población de éstas en 1966): Central (Teherán, v.), Gilán (Rásht, 143.557), Mazandaran (Sari, 44.547), Azerbaiyán oriental y Azerbaiyán occidental (v. AZERBAIYÁN), Kermanshahan (Kermanshah, 187.930), Khuzestan (Ahwaz, 206.375), Fars (Shiraz, 269.865), Kerman (Kerman, 85.404), Jorasán (Mashad, 409.616), Ispahán (v.), Beluchistán (Zahedan, 39.732) y Kurdistán (Sanandaj, 54.578).E. FERNÁNDEZ DE LA TORRE.
BIBL.: H. DJOURABTCHI, La structure économique de Plran, Lausana 1955; P. GEORGE, URSS, Haute Asie, Iran, París 1947; P. GouROu, Asia, Barcelona 1966; W. S. HASS, Iran, Londres 1946; W. B. FISHER, oriente Medio, Barcelona 1952.
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