Indios (América)
Categoria:
Cultura
1. Origen y antigüedad. Los i. de América presentan manifestaciones culturales muy diversas; son somáticamente distintos según las adaptaciones ecológicas qúe hayan efectuado y según sus orígenes raciales. No podemos decir, p. ej., que sean iguales en cultura y aspecto físico los i. del Norte que los del Sur. Tampoco la antigüedad en cada uno de los medios geográficos en que viven es la misma. Por añadidura, los i. americanos ofrecen ciertos problemas en cuanto se refiere a la investigación de su antigüedad en el continente, pero también en cuanto a su origen.Respecto al primer punto, los investigadores más modernos concuerdan en que los primeros poblamientos americanos debieron de ocurrir, por lo menos, hace unos 60.000 años, cuando los enormes glaciares que cubrían gran parte de Alaska y que se extendían hasta Wisconsin habían absorbido grandes cantidades de agua. Esta glaciación permitió que durante miles de años no existiera el estrecho de Behring, y como consecuencia Asia y América formaban una continuidad terrestre. Los cazadores que vivían en el Nordeste de Asia penetraban con facilidad en el continente americano siguiendo a los grandes animales. El mamut, el ciervo, el lobo, el caballo prehistórico y otros grandes mamíferos recorrían las praderas de estas regiones y fueron el motivo básico de las penetraciones en América de dichos cazadores. Aunque hasta hace poco tiempo algunos antropólogos negaban una antigüedad de ocupación mayor de 25.000 años, ya son muy pocos los que rechazan el criterio de que América ha sido poblada desde mucho antes, habiendo incluso algunos que postulan un poblamiento que debió de iniciarse hace unos 100.000 años, durante el interglacial Sangamón.En cuanto al lugar probable de procedencia de los primeros ¡.,todos los investigadores coinciden en que los poblamientos iniciales se han efectuado desde Asia y por el estrecho de Behring, pues éste desapareció cuando las glaciaciones bajaron las aguas del mar, constituyendo entonces Asia y América una unidad terrestre. El Nordeste de Asia parece haber sido el lugar donde se ambientaron los grupos que luego ocuparon progresivamente América. Estos grupos son, en su mayoría, mongólidos a los cuales algunos autores consideran híbridos o mestizos de caucasoide y asiático que se mezclaron en el Nordeste de Asia, probablemente en la región del Amur. No se admite científicamente la posibilidad de que el indígena americano sea un producto originario de la misma América, pues en este continente no existen indicios de antecedentes humanos o de homínidos. En cambio, son muchos los antropólogos que admiten la posibilidad de poblamientos más modernos desde el Pacífico. Se cree probable que grupos polinesios (v. POLrNESIA 11) y del Sudeste de Asia hayan ocupado algunas partes de América, aunque eso debió de ocurrir en tiempos más bien recientes, pues para hacerlo se requiere un sistema de navegación muy eficiente y complejo, que sólo se ha dado hace unos pocos miles de años.Lo cierto es que las culturas de los i. americanos parecen constituir desenvolvimientos independientes y que, por lo mismo, deben considerarse como formas de vida originales a partir de la adaptación de los primeros cazadores y recolectores paleolíticos en América. Podemos colegir, por tanto, que los i. americanos poseyeron desde temprano culturas que reflejan las influencias de cada hábitat, siendo en muchos casos muy claras las relaciones de dependencia de sus culturas con los climas, la flora y la fauna.Los i. de América pueden considerarse, pues, una población diversificada en sus formas de vida, como lo demuestra el hecho de que en el momento del descubrimiento colombino se hablaban más de 2.000 idiomas diferentes, los cuales se pueden repartir del siguiente modo: unos 200 en América del Norte, unos 350 en Mesoamérica, y unos 1.450 en América del Sur. Esta diversidad se complica todavía más si tenemos en cuenta los dialectos derivados de adaptaciones históricas realizadas por un grupo étnico determinado cuando se separaba de otro del que formaba parte.2. Periodos históricos. Los i. americanos se pueden considerar en dos grandes periodos históricos: 1) propiamente indígena, esto es, sin mezcla importante con grupos étnicos alógenos al continente; y 2) con grandes mezclas culturales y raciales, como son las que corresponden a los procesos de cambio en su vida a partir de la entrada de las poblaciones europeas en América. A los efectos de su indigenismo, la cultura más característica es la que tenían cuando entraron en contacto con los europeos. Dicho contacto ocurrió en momentos diferentes, pues mientras en las Antillas se produjo a finales del s. xv, en el continente ha ido produciéndose a lo largo de los s. xvi, xvli y xviii, e incluso más recientemente.Estas poblaciones indígenas estaban concentradas de modo diferente, pues hay zonas de muy pobre densidad demográfica, mientras que en otras la densidad es considerablemente alta. Con independencia de su distribución espacial, en el momento de la llegada de los españoles la población indígena americana parece que era de unos 30 millones de individuos. El 80-90% se concentraba en las regiones de alta cultura, esto es, Mesoamérica y los Andes. El resto ocupaba los territorios tropicales y las zonas australes y del sistema ecológico polar.3. Clasificación cultural. Desde el punto de vista etnológico, los i. de América se han clasificado regionalmente. El criterio empleado es el cultural, o sea, por áreas culturales, considerando los rasgos comunes a las etnias en un determinado territorio. Así, p. ej., las altas culturas se agrupan en regiones geográficas no necesariamente uniformes, como las que vivían en Mesoamérica, zona ésta en la que se aprecia variedad fisiográfica y climática, pero en la que, en cambio, se observa cierta homogeneidad cultural. Por el contrario, hay regiones elimáticas y fisiográficamente semejantes, como el Polo y los trópicos de Sudamérica, donde existe cierta homogeneidad cultural en relación con los recursos. En cada uno de los espacios que constituyen un área cultural se pueden hallar desde unas cuantas etnias hasta centenares de ellas, a pesar de lo cual cada una repite formas de vida semejantes a las de la otra, pudiendo así decir que entre ellas ha existido una tradición común. De N a S hay un total de 18 áreas culturales bien definidas.4. Área ártico-costera. Sus límites van desde el E de Groenlandia hasta el NE de Siberia. El grupo étnico característico de este área es el esquimal (v.), uno de los últimos llegados al continente americano desde Asia.5. Área del Mackenzie o subártica. Es culturalmente característica desde el NO de Alaska y del Canadá hasta aproximadamente la región de los Grandes Lagos. Sus grupos más típicos se sitúan en torno al río Yukon, alrededor de los 55° N, donde se han originado los idiomas atapascanos. Su rasgo más diferenciador es la caza del caribú y la organización política en bandas dispersas al terminar la temporada cinegética. Completan su actividad económica mediante la pesca y la recolección vegetal. En este área se ha originado la raqueta como calzado para andar por la nieve, y parece ser el punto en el cual se ha manifestado la idea de un Gran Espíritu trascendente.6. Área del Nordeste de Norteamérica o de los bosques orientales. Está localizada en el Sur de los esquimales y del Mackenzie, desde el Atlántico hasta el O de Manitoba. Ocupa la región de los Grandes Lagos, Nueva Inglaterra y Este de la bahía de Hudson. Las tribus centrales pertenecen en su mayoría a la familia lingüística algonquina, originaria de esta región. Su base económica es la agricultura de roza (quema de maleza y utilización de la ceniza como abono), del maíz y la calabaza asociados con el fríjol, un complejo muy propio de la América indígena. Las tribus más características y famosas son las de los iroqueses, que tenían la organización política más compleja de Norteamérica cuando llegaron los europeos. Formaban una confederación o liga de cinco naciones y participaron activamente en las guerras de los franceses contra los ingleses. Practicaban, además de la agricultura, la caza, la pesca y la recolección, sobre todo la del arroz silvestre -Zizania Aquatica-, la de la savia del arce y la miel de abeja. La mujer tenía gran importancia en los asuntos familiares, poseyendo la propiedad de los bienes de la familia y trasmitiéndola a sus hijas. Rasgos típicos de la cultura de este área fueron la concepción de un espíritu tutelar individual, obtenido por sueño o visión diurna, así como las sociedades médicas especializadas en curas únicas y poseedoras de secretos que sólo sus miembros conocían. También es muy pecu= liar la llamada Casa Larga, vivienda multifamiliar en la que habitaban varios matrimonios dirigidos por la mujer más vieja, que constituía la unidad social básica. Como habitación usaban el wigwam o tienda de forma hemisférica forrada a base de telas de corteza.7. Área del Sudeste de Norteamérica. Está situada al S de la del Nordeste y tiene por límites, al Occidente, las riberas del Misisipí, y al Oriente la costa atlántica. Incluye los actuales estados de Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Florida, Alabama, Misisipí, Luisiana, Texas, Arkansas y Tennessee. La frontera mexicana viene a ser el límite cultural que separa las tribus del Sudeste de las del Sur. En su mayoría, son lingüísticamente muscoguis, aunque otras, como las cheroki y natchez, pertenecen a distintas familias. Los grupos más típicos se encuentran en el Oriente. En general, es un área algo más evolucionada que la del Nordeste con influencia de los pueblos del Caribe (v. CARIBES) y de México (v. mÉxico in, 1). La organización social del Sudeste es algo más compleja y se distingue porque en ella existen castas. Una planta característica es el orache o atriplex y el árbol nispola o , dyospiros de cuya pulpa hacían pan. Extraían aceites del encino y del nogal. Sus industrias eran bastante elaboradas y practicaban el comercio de pipas de piedra. Comían carne de perro para asimilar la fiereza de este animal.8. Área del Sudoeste de Norteamérica. Los núcleos indígenas más significativos se sitúan en los Estados de Arizona y Nuevo México. Son etnias pertenecientes a diversos grupos o troncos lingüísticos, aunque predominan los idiomas yuto-aztecas y hokano. Los indígenas fueron designados pueblo por los españoles, debido a que vivían de un modo sedentario y construían casas de mampostería. Los grupos pueblo más característicos son los hopis, los zuñis, los tanos y los queres. También pertenecen a esta área los havasupais, los yumas y los pápagos. Aunque en esta región viven los apaches y los navajos, ambos no se consideran característicos del área, pues en el momento del descubrimiento español eran cazadores nómadas. Pueden considerarse elementos propios de este área el urbanismo, la agricultura hidráulica a base de diques, acequias y conducciones que permitían el control del agua. También se distinguen estas etnias por la construcción de casas con escaleras de acceso. Un rasgo característico es la kiva o cuarto subterráneo destinado a usos ceremoniales, así como las katchinas o muñecas de madera que representaban los espíritus de los antepasados y participaban en las ceremonias religiosas del solsticio de verano. Otro elemento característico lo constituyen los dibujos mágicos en las kivas para atraer la lluvia, para lo cual se diseñaban figuras de nubes cargadas. Existía, además, una organización sacerdotal consistente en funciones diferentes según se trate de ceremonias de verano o invierno.9. Área de las praderas. Ocupa las praderas o llanuras del centro de Norteamérica. Sus límites septentrionales se internan en Canadá, y los meridionales los marca el comienzo de la vegetación cactácea. El Misisipí es la frontera oriental y las Montañas Rocosas constituyen el límite propiamente occidental. Debido a que la caza del bisonte atrajo pueblos de diferentes regiones, este área era lingüísticamente muy variada, con seis familias importantes: algonquina, atapascana, yuto-azteca, kiowana, cadoana y siuana. De un total de 30 tribus, nueve de ellas pueden considerarse típicas del área. Es la región de América donde se desarrolló el lenguaje de signos, pues la heterogeneidad lingüística impedía el trato entre los diferentes grupos, con lo cual las señas, las muecas, las manos y el humo hicieron el papel de idioma. Económicamente, es un área muy especializada en la caza del bisonte. Dependían tanto de éste que, además del alimento, obtenían pieles para sus vestidos y tiendas, huesos para diversos utensilios y correas para diferentes usos. Vivían tan adaptados al bisonte, que migraban tras de él y vivían en tipis o tiendas desmontables que les permitían mantener fácilmente el contacto con estos animales. De este modo practicaban el nomadismo y tenían perros a cargo del transporte del ajuar doméstico.Es distintivo de su cultura, además, el arte geométrico, el bordado con púas de puerco espín, la danza solar, los campamentos dispuestos en forma circular, las sociedades de hombres según sus diferentes edades, el escudo redondo para la guerra, el pemmican, esto es, la carne de bisonte secada y pulverizada y conservada en envoltorios de cuero blando, el par fleche, cuyas costuras cosían y cuyo contenido protegían con grasa de animal. La guerra constituía una de las actividades predominantes en estas culturas y su finalidad principal era obtener prestigio. La influencia más importante de la cultura española consistió en la difusión del rifle y del caballo, pues gracias a estos elementos aumentó la movilidad de los grupos que perseguían al bisonte y se incrementó la producción de carnes, con lo cual las praderas se convirtieron en el lugar más atractivo para las tribus circundantes. Al mismo tiempo, sin embargo, estos elementos aumentaron los motivos de fricción y de conflicto intertribales, hasta el extremo de que desde entonces se practicó la guerra como sistema.10. Área de California y la Gran Cuenca. Situada entre las Montañas Rocosas, al E, y la serranía Wasatch, mientras que al N su límite está dado por el altiplano del Columbia, y, en el S, el Norte de México. La Gran Cuenca está situada en los Estados de Arizona, Nevada y Utah. La parte más típica del área californiana es la del centro de dicho Estado. En general, es un área homogénea en su cultura material, aunque lingüísticamente muy variada. Según Powell, antes del descubrimiento europeo se hablaban unos 100 idiomas. Sapir los agrupó en cinco familias: hokana, en la costa; algonquina y atapascana, en el Noroeste; penutiana, en el centro de California; y yuto-azteca en la Gran Cuenca y en el Sur de California. Los grupos más característicos del área son los shoshones, los vasoes, los payutes y los yutas, casi todos ellos ya desaparecidos. Su economía principal se basaba en la recolección de la bellota y el piñón, productos éstos de los que obtenían grandes excedentes y que les proporcionaban seguridad de alimentación, que completaban con pesca de salmón, sobre todo, y caza de venado y animales más pequeños. Gracias a esta abundancia, los i. disponían de ocio que dedicaban a producir una de las mejores cesterías del mundo, y a diferencia de la mayoría de los grupos humanos que dependen de la recolección vegetal, vivían en poblados permanentes. La disponibilidad de alimento permitió una gran densidad de población, pues ésta es una de las áreas de América con mayor densidad por Km’: 1/52 hab. Cuando los europeos entraron en conflicto con los i., éstos desenvolvieron un rasgo muy característico: la danza de los espíritus, que tenía por objeto resucitar a los muertos de la tribu para aumentar el número de guerreros y luchar contra los europeos y expulsarlos de sus territorios. Esta danza se extendió por muchas partes de Norteamérica, sobre todo cuando llegó el momento en que los i. habían perdido su fuerza para combatir contra los blancos. Otro rasgo característico del área es la raqueta para golpear semillas, la gorra también de fibras tejidas, y los fuegos aplicados para calentar las piñas y hacer que se desprendieran.11. Área de la Meseta. Sus límites más definidos están constituidos por las cuencas del Fraser y del Columbia. Es un área enormemente influida por las praderas, el Mackenzie, California-Gran Cuenca y el Noroeste. Como resultado de ello, es lingüísticamente variada, predominando, sin embargo, las familias atapascana, algonquina, penutiana y mosana. Es, en muchos aspectos, un área cultural de transición, pues en ella están representados elementos de las cuatro áreas mencionadas. Este hecho ha determinado que algunos etnólogos prefieran integrarla dentro de alguna de las áreas vecinas, considerando especialmente las influencias prevalecientes. Sin embargo, una de sus etnias, los sanpoil-nespelem, habitantes de la región media del Columbia, parecen ser representativos de un cierto sincretismo cultural que sería, en realidad, lo que justificaría su reconocimiento como región cultural autónoma. La base económica principal es la pesca del salmón, aunque complementada por la caza del bisonte y la recolección de vegetales. Son grupos más bien dispersos, con una organización política parecida ala del Mackenzie y praderas. Los actuales viven en reservas, lo mismo que ha ocurrido con los demás i. de Norteamérica.12. Área del Noroeste de Norteamérica. Los grupos de este área habitan en la costa, desde la bahía Yakutat hasta la de Trinidad, en el Norte de California. Como resultado de lo abrupto de la montaña, cuyas serranías llegan hasta el mar, la vida de estas gentes trascurre prácticamente en él, pues la comunicación con el interior es difícil. Por este motivo, la navegación en canoas pequeñas y grandes es uno de sus rasgos culturales más importantes. Vivían y viven del mar, sobre todo de la pesca del salmón, cuya abundancia les ha permitido tener una seguridad económica muy grande, y por lo mismo les ha facilitado el desarrollo de industrias, sob -e todo de la madera. Estas gentes son también conocidas como grandes constructoras de postes totémicos, colocados en los cementerios y en las casas. Estos postes, algunos de gran altitud, representan la historia de cada linaje y sirven, en algunos casos, de puerta de acceso a la casa de cada clan. Lo mismo que en otras áreas, en ésta hay gran diversidad lingüística, estando básicamente representadas las familias atapascana, algonquina, penutiana y salishana. Hay en total 26 etnias diferentes. La economía marítima se complementa con la pesca de la ballena, la nutria, la foca y el puerco marino, además de bacalao, el arenque, etc. Otro de sus elementos es el cultivo del maíz, pero también el del tabaco, el cual masca con cal como estimulante. Practican algo de caza y de recolección. Se distinguen por el uso de gorros cónicos, de influencia asiática, para protegerse de la lluvia.Una de sus industrias más brillantes es la de mantas chilkat, tejidas en fibras de corteza, y por ende la fabricación de embarcaciones y los labrados en madera. Una técnica muy interesante es el empleo de agua caliente para ablandar la madera merced a la cual producían cajas de una sola pieza. Practican también el tatuaje corporal y aplican dibujos esotéricos cuyo significado sólo conocen los hombres, aunque los elaboran las mujeres. Las culturas del Noroeste hacían comercio a grandes distancias y empleaban la moneda para sus transacciones. Este comercio les ha llevado a contactos con los asiáticos, quienes han influido mucho en su cultura, p. ej., corazas de tablillas, canoas veleras y gorros cónicos. Como área cultural, es una de las que presentan mayores atractivos para el antropólogo, por sus rasgos únicos en el mundo, pues además de los mencionados es muy típico el potlatch, ceremonia consistente en el ofrecimiento de presentes a los huéspedes y caracterizada por el despilfarro ostensible de bienes, con el fin de conseguir prestigio para el anfitrión y su clan. Aunque los i. de este área han sido muy aculturados por los angloparlantes, sin embargo, conservan rasgos propios.13. Área del Norte de México. Sus límites están dados por el Sur del SO y por el Norte de Mesoamérica. Es una zona de cactáceas y desiertos interrumpidos por basis. Puede considerarse una región transicional, tanto desde el punto de vista ecológico como cultural, pues se encuentran grupos étnicos lingüísticamente muy variados, predominando las familias atapascana, yuto-azteca, -yumana y hokana. Es un área influida por las regiones vecinas, sobre todo por Mesoamérica. En general, los grupos del Norte de México están constituidos por gentes que practicaban la caza, la pesca, la recolección de vegetales y la agricultura primitiva. No hay en dicha área lo que pudiera llamarse un foco representativo, esto es, ninguna de las tribus presenta rasgos culturales típicos. Sólo puede afirmarse que en la costa predomina la pesca, en las zonas de humedad la agricultura, mientras que la caza y la recolección constituyen actividades comunes a todos los grupos. Las tribus del centro se distinguen por orientarse en sus migraciones hacia el S, o sea, buscaban entrar en los atractivos valles centrales de México. Actualmente, la mayor parte de sus grupos viven en un proceso de integración que les lleva progresivamente a formar parte de la nación mexicana, aunque algunos de ellos, como los yaquis, los tarahumaras, los cora-huicholes y otros más tienden a resistir la integración. Sin embargo, cada vez son menos los individuos apegados a su cultura tradicional, pudiendo decirse que están muy mestizados.14. Mesoamérica. Ha sido el área cultural más avanzada de América en el momento de sus primeros contactos con los españoles. A pesar de los procesos de hispanización profunda que ha sufrido a lo largo de los siglos, el mestizaje biocultural ha conducido a una cultura que hoy permite adivinar en su forma de vida el sincretismo de dos influencias fundamentales: la indígena y la española. En el momento de la conquista española, Mesoamérica era el lugar más civilizado del continente. Sus límites geográficos, al N, están constituidos por una frontera, extraordinariamente fluida, formada por los ríos Sinaloa, Santiago, Lerma y Pánuco. En el S, la frontera se localiza en el golfo de Nicoya (Costa Rica), aunque algunos autores prefieren situarla en el lago de Nicaragua. Mesoamérica viene a ser el límite septentrional de las grandes civilizaciones americanas. Tiene más en común con Sudamérica que con Norteamérica, si bien debe admitirse que la mayor parte de sus pueblos son originarios del Norte, en especial los que dominaban políticamente en el momento de la conquista española.Es un área lingüísticamente variada, aunque algunos idiomas predominan sobre los demás. Los conjuntos lingüísticos más importantes son el macro-mayanse, el macro-otomangue y el nahuatl (v. AZTECAS). Este último era el idioma franco de Mesoamérica en el momento de la conquista española. Muchas de las clases sociales dirigentes de los pueblos mesoamericanos hablaban el nahuatl, además del idioma propio. Un rasgo característico de los mesoamericanos, el que les daba una fisonomía semejante, era que tenían una historia común que había influido en sus tradiciones y les proporcionaba una base cultural que les permitía no considerarse extraños.El pueblo mesoamericano que en tiempos de la conquista española predominaba sobre los demás era el azteca. La capital, Tenochtitlan, tenía probablemente unos 100.000 hab., mientras que los mayas (v.), otro de los grandes grupos mesoamericanos, estaban en decadencia. Los pueblos de habla nahuatl, además del azteca, habían desarrollado en un grado mayor la civilización mesoamericana. Los rasgos más importantes de dicha civilización son la agricultura de regadío, con cultivos muy variados y`’ adaptados a las condiciones climáticas del ciclo anual. Estos cultivos eran el maíz, el fríjol, la calabaza, el algodón, el cacao, la chía, el magüey, el zapote, la manzanilla, el aguacate, el tomate, la vainilla, el añil, el copal o incienso, el chile, la dalia, y otros cuyo origen es dudoso. Asimismo, la economía referida a su alimentación incluye la apicultura, la domesticación del guajolote, del perro mudo, y una orientación mercantil que implicaba la organización de mercados especializados y mercaderes a cargo del transporte en gran escala.La industria mesoamericana incluye el trabajo de los metales, la metalurgia, el pulimento de la obsidiana y la pirita, los tubos de cobre para horadar piedras, los tambores de carey, el torno del alfarero, el barniz en la decoración de vasos, los mosaicos de plumas, el tejido de papel, las sillas con respaldo, las muñecas con brazos articulados, las sandalias con tacones, los vestidos de una sola pieza para guerreros, los escudos de doble manija, las espadas de madera con incrustaciones de obsidiana, el uso del algodón estofado para defensa del cuerpo, y los turbantes para la cabeza. Otros rasgos mesoamericanos fueron la arquitectura con empleo de cal quemada como cemento, columnas y esculturas en los grandes edificios, estuco, pirámides escalonadas y destinadas al culto de los dioses, patios para jugar a la pelota o tlachtli, el juego del volador basado en un poste muy elevado en torno al cual giraban unos hombres atados con cintas. Además, las culturas mesoamericanas se distinguieron por la escritura pictográfica e ideográfica, y hasta fonética, así como por el desarrollo de las matemáticas, incluyendo el empleo del cero, según algunos autores, antes de que lo hicieran los pueblos de la India. Los mesoamericanos escribieron también anales y libros.Otro rasgo característico es el desarrollo de una organización político-militar intensiva que incluye la formación de -ejércitos permanentes constituidos conforme a jerarquías y cuadros entrenados en escuelas especializadas. Se practicaba el sacrificio de los prisioneros de guerra, además del de los esclavos, y de mujeres y niños, aunque estos últimos en menor escala. La religión era fundamentalmente politeísta, aunque en los últimos años se manifestó en los grupos dirigentes la convicción racional de un ser supremo. Los dioses del Sol y de la lluvia estaban bastante generalizados. Conocían desde antes de nuestra Era un calendario solar basado en 18 meses de 20 días, más un sobrante de cinco días que consideraban nefastos. Aparte de este calendario, existía otro de carácter ritual, de 260 días, esotérico y administrado económicamente en cuanto representaba una fuente de ingresos para los sacerdotes dedicados a interpretarlo. Consistía en una combinación de 20 signos con 13 numerales. Ambos calendarios se hacían coincidir cada 52 años, al término de los cuales se apagaban los fuegos y se encendían de nuevo al comenzar el ciclo.El urbanismo ha sido otra de las características de la cultura mesoamericana. Había un gran número de ciudades dotadas de servicios públicos, organizadas por medio de una estructura administrativa muy compleja y en las que vivían grandes aglomeraciones populares. La población total de Mesoamérica en el momento de la conquista española no ha podido estimarse con precisión, pero puede haber sido de unos 15 millones de individuos.15. Área andina. Es la segunda área cultural americana. Junto con Mesoamérica, constituye lo que se ha designado América nuclear. Es una región donde se desarrollaron rasgos de cultura muy originales que se extendían en un ámbito de unos 4.000 Km. de largo, por unos 160 a 640 Km. de anchura. Sus límites, al N, están dados por los 2°, y al S por los 30°. Puede considerarse un área lingüísticamente variada, aunque el quechua (v. QUECHUAS ri) era el idioma principal y lengua franca. Los incas (v.) constituían el grupo dominante cuando los españoles entraron en el área. Los idiomas que siguen en importancia al quechua son el aimará (v. AYMARÁS 11), el chibcha (v. CHIBCHAS it) y el araucano (v.). Había otros idiomas de gran tradición, pero menos influyentes.La población total andina en el momento de la conquista española no ha sido calculada con precisión, pues las fuentes son incompletas o insuficientes. Pudo estar constituida por unos 10 millones de individuos. La parte central era la más densamente poblada. Los indígenas, lo mismo que en la actualidad, vivían concentrados en las zonas elevadas de los Andes y ocupaban sus valles interiores, abrigados y bien regados. Se trata de altiplanos entre los 900 y 3.500 m. de altitud, aunque algunos grupos viven todavía un poco más arriba, sobrepasando incluso los 4.000 m. Actualmente, las poblaciones indígenas andinas representan alrededor de unos 10 millones de hab., lo cual significa que mantienen cierto equilibrio en relación con los tiempos prehispánicos. El elemento nuevo, európido y africano, ha constituido poblaciones de mayor importancia, sobre todo los primeros, habiendo éstos trasmitido su cultura a las sociedades nacionales. Los indígenas de los altiplanos andinos mantienen, de todos modos, gran parte de su cultura tradicional, si bien ésta presenta un alto grado de aculturación, principalmente hispánica. Los indígenas selváticos, aunque también aculturados, son empero los más puros culturalmente hablando, pero cuantitativamente son poco significativos y no juegan un papel histórico importante.El eje de la cultura andina lo constituye la agricultura de terrazas, con regadío y obra hidráulica: acequias, represas y conducciones de agua. Los cultivos más característicos eran el de la papa y la quínoa, aunque en las regiones bajas también lo era el maíz y un gran número de plantas y variedades de papa. La coca no se producía en los altiplanos elevados, pero su consumo era y es muy intenso, pudiendo considerarse un producto cultural andino. Es la región de América donde hay mayor número de animales domesticados, predominando el cuy o conejillo de Indias, la llama y la alpaca (v. AUQUÉNIDOS).El tejido era una de las industrias más características. Empleaban un telar completo y eran típicos las gasas de algodón, así como las telas de lana y los teñidos de colores. Ésta parece ser el área donde primero se descubrió en América la metalurgia o fundido de los metales. Es incluso probable que se haya exportado a México durante el s. VII. Constituye una de las metalurgias más perfeccionadas de América. Se empleaban técnicas de fundición basadas en el procedimiento de la cera perdida. Los pueblos andinos hicieron aleaciones de oro, plata y cobre y produjeron tenazas, hachas, agujas de coser y diversos objetos de lujo y uso doméstico.La arquitectura urbana andina se distingue por sus sólidas construcciones, con muros a base de piedras desiguales que encajaban sin cemento. Las fortalezas eran también construcciones extraordinarias que han resistido el paso de los siglos. Hicieron carreteras que unían las diferentes poblaciones importantes, puentes colgantes y grandes monumentos públicos. Asimismo conocieron una magnífica cirugía: trepanaban y tapaban las caries, y también embalsamaban y momificaban los cadáveres de sus jefes. Utilizaron la vela, la balanza de plato y el quipu o cuerda de nudos que servía para contar según el sistema decimal. Eran magníficos en el trabajo de la madera y de la laca, e hicieron excelentes estampados en oro y plata mediante el empleo de relieves. Sus sistemas de organización social y política se han considerado muy eficaces desde el punto de vista de su capacidad para el mantenimiento de la cohesión de grandes unidades demográficas. La metalurgia constituyó el desarrollo tecnológico más evolucionado de toda América.16. Área austral. Incluye los grupos humanos indígenas que viven desde el Sur de la isla de Chiloé hasta las islas del cabo de Hornos. Estas culturas se han denominado fueguinos (v.), porque Magallanes al ver de noche la costa llena de fuegos los llamó con este nombre. Viven esencialmente en una zona acantilada y dependen de la recolección de mariscos, y de una recolección complementaria de carácter vegetal. Los grupos más característicos habitan en las islas del estrecho de Magallanes. Es, quizá, la cultura más primitiva de América, y una de las menos desarrolladas del mundo. Los tres grupos que viven en este área son, de N a S, los chonos, entre los 43° y los 48° S; los alacalufes, desde aquí hasta el estrecho de Magallanes; y los yahganes o yámanas, en las islas del cabo de Hornos. Cuando entraron en contacto con los europeos, los fueguinos eran unos 9.000; ahora están casi extinguidos: sólo quedan unas pocas familias, mestizadas, y aculturados. Viven casi desnudos, excepto las mujeres, que se cubren con un delantal púbico. Se protegen del frío embadurnándose el cuerpo con grasa de mamíferos marinos y con capotes burdos de piel de foca. Habitan en campamentos constituidos por mamparas de palos fijados en el suelo con una cubierta de paja y hojas, y abierta por el lado de donde no sopla el viento. Su cultura material es muy pobre. Emplean útiles naturales en gran cantidad.. Sus unidades sociales principales son la familia nuclear y los grupos de familias que se reúnen esporádicamente para celebrar ceremonias.17. Área de los llanos argentinos. Los territorios de Tierra del Fuego (v.), la Patagonia (v.) y la Pampa (v.) constituyen el hábitat de estos i., hoy prácticamente extinguidos, o muy mestizados y aculturados. Están integrados por varios grupos lingüísticos: haus y ona, en Tierra del Fuego; tehuelche, en Patagonia; y puelche y chechehet en las Pampas. Forman parte de esta área cultural los huarpe, extinguidos en el s. XVIII, lingüísticamente clasificados como puelches y emparentados, a su vez, con los araucanos. Se localizaban en el Noroeste argentino los querandíes, que vivían en la provincia de Buenos Aires y se extinguieron en el s. xvi; son de dudosa filiación lingüística, aunque probablemente pertenecen a la familia puelche. Su economía principal era la caza del guanaco, animal que hacía un papel semejante al del bisonte en Norteamérica. Gracias a su relativa abundancia, los llaneros argentinos eran unos 25.000 individuos en el momento de sus primeros contactos con los españoles. Vivían en campamentos, siguiendo los movimientos del huanaco y de él utilizaban la carne como alimento, las pieles para vestir y para cubrir sus tiendas, y los tendones para hilo y cuerdas. Con la piel hacían recipientes y de sus huesos agujas. También cazaban la foca, la zorra, el pato y el puma. Los llaneros argentinos han basado su organización política en las bandas y en familias extendidas, siendo cada banda, que oscilaba entre los 200 y los 400 individuos, propietaria de un territorio de caza reconocido. Su cultura material era ligera o de escaso peso y sencilla, y un poco superior a la de los fueguinos. Su economía era de subsistencia, y practicaban una religión basada en el animismo (v.) y la brujería (V. MAGIA).18. Área del Gran Chaco. Es una región ocupada por i. procedentes de las áreas vecinas. No presenta un foco cultural distintivo, y se ha considerado como un área de cultura de transición. Sus grupos están dedicados a la pesca, a la caza, a la recolección, y algunos a la agricultura. Los jesuitas redujeron grandemente sus tendencias nómadas al agruparlos en aldeas. Lingüísticamente, es un hábitat con varios grupos: guaicurú, maskoi, lule-vilela, mataco-macan, zamuco, tupi-guaraní (v.), y arauaco (v.), con más de 50 etnias diferentes. Son belicosos, y el grupo más numeroso es el guaicurú. Sus migraciones dependen grandemente de la búsqueda del agua. La región más concurrida para la pesca es la del Pilcomayo. Practicaban el hockey, cultivaban el algarrobo y usaban medias tejidas para protegerse contra la mordedura de la piraña en los ríos. Quedan unos cuantos miles (v. CHACO, INDIOS DEL).19. Área de los llanos tropicales. Ocupa la región central del Brasil y la costa de este país, hasta la desembocadura del Amazonas. El límite meridional lo constituyen las Pampas argentinas y el Gran Chaco, mientras que al O sus fronteras están formadas por los ríos Xingú y Paraguay. Son grupos muy primitivos, los más atrasados del continente americano, junto con los fueguinos. Predominan las familias lingüísticas gé y tupí. Se dedican a la caza, a la pesca y a la recolección, si bien la mayor parte de sus tribus conoce la agricultura de roza. Sin embargo, dependen de los ciclos de producción naturales. En algunos casos, son migratorios, siendo muy importante la miel en su alimentación. Los grupos más típicos son los caingangs, los canelas, los apinayés, los botocudos y los bororós, que en total no alcanzan los 10.000. Están prácticamente extinguidos por el avance de la sociedad brasileña hacia esta región. Visten pobremente, a veces desnudos, y acostumbran a decorarse el cuerpo con pinturas de colores. Los recursos naturales son muy escasos, contribuyendo a su pobreza cultural. Algunos etnólogos les clasifican como pertenecientes a un área marginal.20. Área de los bosques tropicales. Ocupada en las regiones del Orinoco y del Amazonas por grupos más avanzados que los anteriores, pues practican la agricultura y viven sedentariamente. Las montañas orientales andinas también forman parte de esta área. Se distinguen tres grandes grupos lingüísticos: arauaco (v.) caribe y tupí-guaraní (v.). También, aunque de menor importancia, son el panoano y el tucanoano. Viven junto a los ríos. Los grupos marginales ocupan las regiones periféricas menos navegables y no practican la agricultura. Los centros o focos del área están situados en las Guayanas y en el Bajo Amazonas. La mandioca es el cultivo característico y se conocen dos variedades: dulce y amarga. Son distintivos el uso de drogas para pescar, la pimienta, la cerbatana, el telar completo, diferentes productos de caucho, la hamaca, los recipientes de bambú, los puentes de lianas, los palafitos y las casas multifamiliares, el parentesco matrilineal, el canibalismo por venganza, el tabaco y el marimba. En general, son grupos de escasos individuos, que en total suman unos pocos miles.21. Área del Circumcaribe. Es una región cuyos grupos se localizan en las Antillas Mayores y Menores, y en la costa caribe, desde Nicaragua hasta Venezuela, incluyendo la del Pacífico de Colombia y el Norte del Ecuador. Predominan las familias lingüísticas caribe y arauaco. Culturalmente, están influidos por los bosques tropicales. En el momento de la conquista española, los pueblos de mayor desarrollo en este área eran los arauacos, representados por los taínos de Cuba, la actual República Dominicana y Puerto Rico. Se cree que son originarios del continente, influidos por los mesoamericanos antes de ser conquistados por los españoles. En total, pueden calcularse en unos 100.000 individuos a finales del s. xv. Hoy día están extinguiéndose. Su población actual se estima en unos 10.000. Es un área muy mestizada que ha servido de intermediaria entre Norteamérica y Sudamérica. Su cultura característica tiene rasgos sudamericanos y mesoamericanos adaptados a la región. En las Antillas Mayores, se desenvolvió el patrón típico del área cultural (V. ANTILLAS IV).22. Características generales de los indios americanos. En conjunto, los i. americanos están aculturados y mestizados, pero hay dos influencias que definen el proceso verificado en dos grandes secciones del continente. Angloamérica e Hispanoamérica (v.) dan sentido a la transformación de la cultura indígena. Sin embargo, como la cultura indígena en el momento de la conquista española se concentraba, en abrumadora mayoría, en la sección hispanoamericana, es aquí donde se ha producido el impacto y el cambio más decisivos. Se puede decir que hoy la gran masa de la población indígena americana ha sido absorbida por el mestizaje (V. MESTIZOS), y Si bien permanecen todavía sin integrar a sus diferentes países algunos millones de i., su cultura ya no es totalmente indígena. Lo único propio son los idiomas y su conciencia étnica, pudiendo decirse que sus culturas han entrado en la corriente cultural de cada país hispanoamericano, y en menor grado en Angloamérica. El total estimado de i., en 1970 , es de unos 15 millones; de N a S, México, Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia son los países que suman la mayor parte de dicha población, con unos 13 millones.V. t.:INDIGENISMO;ANTROPOLOGÍA 111;AMÉRICA IV,1; ESTADOS UNIDOS 111; CANADÁ III.C. ESTEVA FABREGAT.
BIBL.: S. CANALs FRAU, Las civilizaciones prehispánicas de América, Buenos Aires 1952; C. ESTEVA FABREGAT, El indio como problema, "Rev. de Estudios Políticos" 95, Madrid 1957, 211-339; íD, El mestizaje en Iberoamérica, "Rev. de Indias" 95-96, Madrid 1964, 279-354; W. KRICKEBERG, Etnología de América, México 1946; L. PERICOT GARCÍA, América indígena, Barcelona 1962; 1. H. STEWARD (ed.), Handbook oj South American Indians, 6 vol., Washington 1946.
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