Indigenismo (iberoamérica) Historia. HIST.
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Historia
Los descubridores de América se propusieron, lógicamente, civilizar y cristianizar a sus pobladores, suscitándose problemas en la valoración del indio y de costumbre indígenas, con dos tendencias principales: la partidaria del sometimiento al colono y la de considerarlos súbditos del rey como los demás. Los colonos pretendieron la servidumbre del indio como si fuese necesidad perentoria. Por ello, los esfuerzos indigenistas de entonces se centraron sobre todo en asegurar "el buen trato". Los primeros indigenistas notables no fueron solamente teóricos y misioneros (Vitoria, Montesinos, Las Casas), sino también las autoridades metropolitanas influidas por ellos. Las Leyes Nuevas y Ordenanzas posteriores modelaron las relaciones con la corona, frente a intereses de colonosO criollos (V. INDIAS, LEYES DE; INDIAS, INSTITUCIONES DE; INDIAS, GOBIERNO DE). Pese a ello, el indio en general formó el último escalafón social.Con el tiempo se formó un primer i. sentimental. Los escritores de las naciones afectadas utilizaron el tema en la novela o el ensayo, con cierta sensiblería. Ciro Alegría, Jorge Icaza y Franz Tamayo son los exponentes de este género (v. ti). Prende en el ambiente la preocupación indigenista, produciéndose actitudes de adhesión y surgiendo como tal movimiento. En tiempos de la II Guerra mundial, el i. fue reconocido como una necesidad nacional. En México nació la primera organización indigenista científica: la Soc. Indigenista Mexicana (SIM), promovida por el licenciado Belmar,, para estudiar y promover la evolución del indio. El primer congreso que celebró dicha sociedad fracasó por causas políticas. Después de diversos planteamientos, la SIM renació en 1913 con un carácter más realista. Posteriormente, personalidades americanas hicieron estudios de la situación del indio, que publicaron en las revistas de Antropología y Etnología, como "Ethnos", lo que propició un congreso ya solicitado en diversas conferencias panamericanas. Consecuencias de ello fueron la Soc. Mexicana de Antropología y la Escuela Nac. de Antropología, contemporáneas del Inst. Indigenista Interamericano.El indigenismo interamericano. Fundamentos y carácter. Al principio tuvieron gran influencia en el i. determinadas tendencias ideológicas y políticas, que, en la actualidad, tiene caracteres científicos y prácticos, sociológicos, jurídicos y sanitarios. La VIII Conferencia Panamericana propuso un congreso "de expertos en cuestiones indigenistas" y esta resolución señala el comienzo de la actividad indigenista organizada continentalmente.Pátzcuaro. El primer congreso internacional fue el de Pátzcuaro, en el Estado mexicano de Michoacán (18-24 abr. 1940). El congreso planteó el estudio y análisis del problema indio, y recomendó a los Gobiernos la aplicación de los adelantos y métodos de la Antropología social. En Pátzcuaro se pidió el respeto a la personalidad indígena, a su organización social y a su cultura, subrayando la importancia de las lenguas nativas y de su uso en la preparación cultural del indio. También recomendó la enseñanza de idiomas nacionales, como vehículo de unidad práctica y psicológica del país y del continente, y el paso de la cultura indígena a la nacional y a la universal. Se perseguía la conservación de la cultura propia indígena y que ello enriqueciera el acervo cultural de cada país. Se abordó el problema agrario en sus aspectos sociales y económicos, organizándose la Comisión Permanente del Congreso, para la institucionalización del movimiento indigenista.Institucionalización de las decisiones de Pátzcuaro. El Inst. Indigenista Interamericano nació de la conclusión LXXI de Pátzcuaro. El objetivo del Instituto, que no tiene carácter político, es informar, coordinar y orientar sobre los problemas indígenas. La organización se mantiene con cuotas de los países americanos, recargadas en los que tienen una mayoría indígena. El mayor contribuyente es México, seguido de Brasil y de los Estados Unidos. El Instituto está gobernado por un Consejo directivo, un Comité ejecutivo y un director.Los congresos del Cuzco y de La Paz. El segundo Congreso se celebró en Cuzco, en 1949, retrasado por la II Guerra mundial, al que asistieron delegaciones de 13 países. Tuvo cinco secciones: Biología, Antropología cultural, Socioeconomía, Educación y Sección jurídica. Las conclusiones apenas variaron de las del otro congreso. El tercero tuvo lugar en La Paz, del 2 al 10 ag. 1954. Sus conclusiones fueron fundamentalmente las de dotar al indio de tierras y de darle un trato social más justo. En lo educativo se acordó la alfabetización, creando comités en cada área americana. En el campo de la Antropología, demografía y régimen familiar se determinó la elaboración de censos y estadísticas de todo tipo adoptándose un alfabeto fonético uniforme para quechuas y aymarás. El cuarto congreso se celebró en Guatemala en 1959, con la asistencia de un representante del Seminario de Estudios Indigenistas de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid.Institutos indigenistas nacionales. El art. 10 de la Converición de Pátzcuaro estableció la posibilidad de crear entidades nacionales filiales o adheridas al Inst. Interamericano. Así surgieron los Institutos filiales. Antes del Congreso de Cuzco funcionaban ya los de Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, Venezuela y Estados Unidos. Con posterioridad se crearon los de Bolivia, Chile y Panamá. Además se fundaron otras instituciones también filiales en Brasil, Costa Rica, Paraguay y Uruguay.Ideología indigenista. El i. es una preocupación por el indio de las gentes no indias de América, agrupando diversas ideologías y actividades individuales o de grupo. Estos diversos tipos de i., correlativos a doctrinas determinadas, han producido reacciones antiindigenistas, rebatidas a su vez por los argumentos del i. práctico y científico. El i. no significa el retorno al pasado prehispánico, desterrando cuanto de cultura occidental se posee hoy.Enfrentar i. e hispanidad (v.) es un planteamiento erróneo. Es necesario, sin embargo, respetar el pasado porque supone enriquecimiento de la cultura universal, al ser patrimonio de determinados grupos humanos. El i. afirma la obligación de los gobiernos de ocuparse de estos grupos minoritarios teniendo en cuenta sus características culturales y sus dificultades de adaptación. El concepto de indígena o de indio más separa que une en la sociedad americana, y, por tanto, su conservación es negativa. Algunos países suprimen tales palabras e identifican al indio con la población campesina. Esta táctica, cuando no es negación de lo indio, no está fuera de las normas del i. como tendencia sociológica, cultural y de gobierno. "América Indígena", órgano del Inst. Interamericano, rechazó en 1953 la atribución al movimiento de un carácter platónico, diciendo, entre otras cosas, que el movimiento indigenista no tiene carácter de beneficencia, sino que ayuda y urge a los Gobiernos a facilitar la reinvindicación del indio.El indio no pide limosna, ni tiene que pedirla. Su atraso se debe a su permanencia en su propia cultura, detenida en el pasado, que le impide incorporarse al ritmo de vida nacional. La solución no está en darle una serie de bienes, sino en ayudar a la comunidad por medio de consejos técnicos, créditos, enseñanza, etc. El concepto de indianidad no es sólo un criterio biológico. En el acta de Pátzcuaro se especifica que "no son aconsejables los procedimientos legislativos o prácticos que tengan origen en conceptos de diferencias raciales y con tendencias desfavorables para los grupos indígenas. El principio básico de este sentido debe ser la igualdad de derechos y oportunidades para los grupos de la población americana".La tendencia básica del i. no es la de mejorar el tipo racial de los aborígenes, sino la de satisfacer sus necesidades y aspiraciones biológicas, económicas y culturales. En los países en que el indio es predominante, se aprecia la importancia de la postura indigenista para la supervivencia de la cultura india: "no ahogar ni exterminar todo lo que representa... sustituyéndola por los rasgos de la cultura occidental... sino que aspira a que la aculturación o trasculturación de los grupos aborígenes se haga de tal forma que sean sustituidos todos aquellos rasgos perjudiciales, pero, en cambio, lucha por conservar, mejorar y enriquecer otros rasgos de los que los indígenas pueden sentirse orgullosos". El movimiento indigenista debe determinar lo que es preciso salvar o cambiar en la cultura de los grupos indios, según un criterio científico. El i. defiende, p. ej., la conservación de las instituciones de tradición indígena, como la organización de la propiedad. El pensamiento indigenista defiende la incorporación plena en el futuro cultural americano de los elementos que en él concurren: europeos e indios (v.).Durante varios siglos rigió el criterio metropolitano del proteccionismo al indio, considerado como menor y débil. La independencia dejó al indio a merced de sus propias fuerzas y a la benevolencia de la gente, pero sin un respaldo oficial. El i., al pedir un estado de excepción para el indio, vuelve sobre sus antiguos caminos.Labor del indigenismo. Sobre actividades indigenistas nos dan información "América Indígena" y el "Bol. Indigenista", la primera como portavoz del movimiento, y la segunda con noticias de cada país. En varias regiones de México, se han creado centros coordinadores, en los que se intenta la educación fundamental de los indios. Dos de estos centros funcionan desde 1953, en la región Tzeltal Tzoltzil y Tarahumara. Éste se creó en 1952, cuando esta región sufrió una grave crisis económica por la sequía.Otro ensayo piloto es el del valle del Mezquital, que atañe a 90.000 otomíes del Estado Hidalgo, en la región semiárida de la planicie central. La población más importante es Ixmiquilpan, con 7.000 hab., 5.000 de ellos de lengua indígena. Colaboraron en estas labores misiones y agencias de la ONU, UNESCO, misiones religiosas católicas, protestantes y expediciones antropológicas y culturales de diversas universidades. Muy interesante es la acción del Centro Regional de Educación Fundamental de América Latina, establecido en Pátzcuaro por resolución de la UNESCO. Un caso de colaboración universitaria es el proyecto-piloto de la hacienda Vicos-Perú, con la intervención del Gobierno peruano, la Fundación Carnegie y la Univ. de Cornell (USA), entre 1949 y 1955. Se imprimen también publicaciones. En 1949, el Instituto confirmó sus relaciones con la Organización de las Naciones Unidas. No se han alcanzado las metas fijadas a causa de la falta de medios económicos.La esperanza indigenista. El problema indio es de capital importancia, pues el indio es víctima de su economía poco desarrollada, de la permanencia en moldes culturales casi totalmente prehispánicos y de su desconfianza a lo no indio. El i. es en sí algo positivo y necesario. Los pueblos americanos deben aceptar las circunstancias que determinan su destino y promover el cambio de situación de las poblaciones indias, integrándolas en el mundo y cultura mestiza, vocación de una buena parte del continente americano.M. BALLESTEROS GAIBROIS.
BIBL.: ABASTOS, Breves notas sobre el aspecto político-administrativo del problema indígena, "Bol. Indigenista" X,90-102; H. BALDUS, Problemas indigenistas do Brasil, "América Indígena" I,IV; R. BARRIONUEVO, Problemas indigenistas y la unidad nacional, "Perú indígena" 7-8 (1952); V. BERMEIo, La ley y el indio en Perú, "América indígena" 2,IV,107-111; fD, El indio. Problema del indio? "Perú indígena" 5 y 6,II; 1. F. EMBREE, La Oficina de Asuntos Indígenas y la autonomía de los indios, "Bol. Indigenista" 1X,342; M. GAMIO, Consideraciones sobre el problema indígena, "América indígena" 2,11,17-23; íD, La identificación del indio, "América indígena" VI,99-103; A. GARCÍA, Indigenismo en Colombia, "América indígena" 3,V,3-217; A. DE HOSTOS, Valor de la cultura indígena, "América indígena" 1,111,49; O. LEWIS y E. MAES, Bases para una nueva definición práctica del indio, "América indígena" 2,V; F. TUDELA, Las comunidades de indígenas, la constitución del Estado y el mundo histórico occidental, "Mar del Sur" 3,46-50; L. VILLORo, Los momentos del indigenismo, México 1950.
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