India (Bharat).arte. ARTE
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Arte
El arte de la 1. es esencialmente tradicional, hierático, simbólico; su fin es religioso y pertenece a las representaciones de dioses y de seres sobrenaturales. Hasta la época moderna, y fuera de las artes menores, no hubo un arte por el arte en la 1. ni un arte profano. Su comprensión exige el conocimiento de las formas religiosas y filosóficas del pensamiento hindú.1. La estética del arte hindú. Este arte tiene tendencia a ser descriptivo y narrativo, sobre todo en sus primeras épocas; más tarde, esta característica se refugió en las miniaturas hindúes donde ejerció un gran predominio en los s. x111 y xiv la influencia persa. Sin embargo, y fuera de este aspecto formal, existen constantes que han orientado invariablemente este arte y que vamos a estudiar.La fuerza tradicional ha sido absoluta durante centenares de años en la elaboración de esta estética, igual que la autoridad de los libros sagrados lo ha sido con sus cánones; de ahí se comprende el gusto por el ritualismo, la clasificación, la creación de tipos ideales, la codificación de los gestos de la danza sagrada y de las estatuas, la utilización de símbolos fijos, de adornos determinados, de posturas canónicas, de representaciones estereotipadas. La iconografía se codificó y el arte se convirtió en el producto de una técnica ritual; hay un vocabulario plástico compuesto por actitudes clasificadas y la perfección religiosa y estética consiste en la identificación perfecta de la obra de arte con el código ritual y sagrado.La obra de arte es una réplica del cosmos; si la forma del dios es humana, reproduce en realidad una energía sobrenatural, un mundo divino; por ciertos ritos, que recuerdan los de Egipto, se le da vida y poder y la estatua es una fuente de energía divina, un punto de irradiación del cosmos sobrenatural en nuestro plano humano. La creación de una obra de arte pide una técnica de yoga (v.) con la cual, el artista, invocando a la divinidad, medita sobre su forma hasta tener la imagen sagrada en su mente y reproducirla. Así, el arte es una sabiduría, un ritual (Shilpa-vidyá rahasyopanishad).El arte hindú intenta siempre integrar las formas geométricas y arquitectónicas; el yantra es el esquema lineal, es un plano de refracción entre el mundo de las Ideas y el de la Manifestación. Todo es simbólico, una imagen mística que el artista encarna en su obra; dentro de estas reglas canónicas, tiene libertad de expresión y ahí puede demostrarse el genio de un gran creador.La arquitectura hindú siguió las mismas normas que las de la escultura y la pintura; sus temas principales son el altar, el pilar-eje del mundo, la caverna, la montaña, el recinto sagrado. El plano del templo sigue una codificación y unas normas estrictas establecidas en tratados sacros especiales. Es un arte nacido de la meditación; nunca intentó expresar la belleza física en sí como, p. ej., el arte griego. La verdadera belleza no puede ser corporal.2. Arte protohistórico. La primera gran manifestación cultural en el arte hindú corresponde a la civilización protohistórica de Mohen-jo Daro (v.) y Harappá, en el NO de la I., en las orillas del río Indo; las excavaciones han revelado la existencia de numerosas ciudades, frecuentemente superpuestas en el mismo emplazamiento, y que parecen haberse inspirado en las ciudades mesopotámicas (2800 a. C.); se han descubierto sellos de esteatita idénticos a los hallados en Mesopotamia; el tipo de sepultura en Harappá es idéntica a la de Sumer. Las características de las dos civilizaciones son muy semejantes.Esta cultura protohistórica tenía una producción artística original: objetos en bronce, en bronce de estaño, estatuas de terracota, de piedra, joyas, collares que recuerdan el arte del Sumer primitivo. Los sellos cilíndricos de esteatita y las tablillas de cobre son muy numerosos; llevan figuras de animales y signos de una escritura todavía no descifrada.Ahora parece haberse demostrado bien que la gran emigración aria al N de la I., ha sido una invasión lenta; los textos védicos cuentan las luchas que los indoeuropeos hubieron de sostener contra los indígenas y la destrucción de sus ciudades, con lo que desapareció la cultura protohistórica hindú.3. El arte búdico de los stúpa. No queda nada de los primeros tiempos de la instalación de los arias en el N de la I.; sin duda, todo desapareció porque las construcciones se hacían de madera y ladrillo. Las primeras huellas artísticas son las del tiempo del emperador Ashoka (hacia el a. 274-268 a. C.), el gran Maurya (v. MAURYA, DINASTíA), fundador del primer imperio histórico después de Chandragupta. Quedan las ruinas de la capital de Pátaliputra que Estrabón comparó con los palacios aqueménidas de Susa y Ecbatana. Las decoraciones y los capiteles imitan el estilo de Persépolis. De aquel tiempo se datan las columnas, lát, que llevan grabados los famosos edictos búdicos imperiales. Estos pilares, con fuste liso y pulido, llevan un capitel campaniforme que sostiene generalmente un animal (toro, león) o grupo animal esculpido en altorrelieve; la influencia aqueménida es evidente.Los primeros monumentos construidos que perduran son los stúpa búdicos, túmulos en forma de media esfera, rodeados de una balaustrada y coronados por una especie de quitasol de piedra; es una variedad del antiguo túmulo funerario utilizado por los arios védicos para enterrar a sus jefes. Los stúpa búdicos guardaban reliquias de Buda o de santos y se convirtieron en un símbolo cósmico de la potencia universal del budismo (v.). El más importante e$ el stúpa de Bhárhut, cuyas esculturas del s. II a. C. son las primeras de la serie de los bajorrelieves narrativos en piedra. La realización de las figuras humanas es muy primitiva, pero denota un trabajo de artesanía de marfil; las esculturas de las puertas y de las balaustradas representan escenas de las vidas anteriores de Buda, los játaka, dioses antiguos hindúes, los yakski, y escenas de la vida dei maestro, aunque éste no aparece en figura, sino siempre en símbolos (rueda de la Ley, quitasol, el Ábol de la Iluminación, el trono vacío). Los stúpsa de Sáñchi, en la I. central, muestran un arte más perfeccionado, más dueño de sí, con unos motivos que proceden de Asia occidental: leones alados, capiteles, motivos dentados.4.Elarterupestre(200a. C.-300d. C.).Haciala misma época que los stúpa, aparece en la I. una arquitectura búdica excavada en la roca; existen dos tipos: el vihára, el monasterio búdico, y el chaitya, el santuario. El vihára consiste en un grupo de celdas, pequeñas y oscuras, excavadas alrededor de una sala central, frecuentemente adornada; y con un peristilo a la entrada de la gruta. El chaitya tiene una nave central que termina en un ábside en el que se encuentra un stúpa objeto de culto. La nave está situada entre dos filas de columnas y las dos naves laterales se reúnen detrás del ábside. La nave principal está cubierta por una bóveda de cañón que acaba en el exterior con un gran vano colocado por encima de la entrada en forma de herradura; esta abertura aparece como una cimbra a veces no concéntrica a la curvatura de la bóveda; unas vigas convergentes unen los dos arcos. En general, al chaitya, se accede por tres puertas, encima de las cuales hay una especie de tribuna. Existen muchas grutas en grupos; las más importantes en este periodo son las de Junnár, al E de Bombay, y las de Kanheri, al N también de Bombay. Las fechas, todavía discutidas, son las siguientes: grutas del O:Bhájá, s. i a. C.;Násik, s. i a. C.-s. iii d. C.; Kárli, s. ii d. C.; Kanheri, s. ii d. C. El plan general de estas cuevas recuerda las edificaciones de épocas anteriores en bambú, madera y ladrillos y cuyas representaciones se encuentran a veces en los paneles decorativos. La decoración interior evoca el arte decorativo de los stúpa, aunque hay pocas escenas narrativas; los temas proceden de los Játaka y de la vida de Buda.En los santuarios hinayána no hay representaciones de Buda, sino figuraciones de sus vidas anteriores, esculturas de donantes y parejas, y el stúpa del fondo no tiene decoración; en las cuevas maháydna hay una profusión de estatuas de Budas y Bodhisattvas. Esta profusión de imágenes antropomórficas corresponde a un cambio de doctrina dentro del budismo (v.). La primera reproducción de Buda apareció en el NO de la I., debido a la influencia griega que hubo en aquella región. Efectivamente, las antiguas colonias griegas fundadas por Alejandro Magno (s. iv a. C.) en las fronteras naturales del NO de la I. subsistieron más de dos siglos y fueron un reflejo del arte griego en Asia. Más tarde Demetrio fundó un reino indogriego (190 a. C.), creándose allí un arte de tipo romano provincial con fórmulas helenísticas mezcladas con la inspiración búdica, ya que los soberanos fueron budistas. La región del Gandhára es muy rica en esta producción tardía grecorromana y grecobúdica. La innovación de esta escuela fue la creación de un tipo de Buda cuya cabeza y vestido adquirieron una apariencia helénica con las características búdicas del moño en la cabeza, el ushnina, y el punto entre los ojos, la úrná. A este Buda del Gandhára se le rodeaba frecuentemente de personajes griegos adaptados a la I. Al mismo tiempo, en la región de Mathurá, se creó otro tipo de Buda distinto al del NO grecobúdico, con una expresión de energía diferente, así como los pliegues de la túnica; el estilo de Mathurá parece proceder de la evolución de las antiguas estatuas de yakshi indígenas. Por último, en los s. i y ii d. C., en el próspero reinado de los ándhra en el SE de la I., existió la escuela llamada de Amarávati que creó una estética muy elegante, un poco sofisticada, con líneas curvas, movimientos ondulados y figuras esbeltas y finas, en actitudes muy libres. Los paneles esculpidos demuestran la existencia de artes menores ya muy desarrolladas, como la joyería y el trabajo de las piedras preciosas.5. El arte hindú de los s. IV-VII. El arte rupestre logró entonces su forma perfecta con las cuevas budistas, en gran mayoría, y algunas cuevas brahmánicas y jainas. El gran santuario excavado de Kárli (s. li d. C.) se amplió, esculpiéndose una imagen de Buda en el stúpa del santuario. Las fachadas se decoraron profusamente, en especial las XIX y XXVI del grupo de Ajantá (s. v-vi). Se desarrollaron mucho los vihára o monasterios con un porche con columnas y columnatas en el interior. Se cubrieron las paredes con frescos, de los cuales los más célebres son los de Ajanta, con un naturalismo delicado y sencillo, hermoso colorido y una elevada atmósfera de misticismo búdico. En esta época hay que destacar el gran stúpa de Sarnath (s. vi), rodeado de las ruinas de monasterios antiguos; es interesante su decoración geométrica y floral.El hinduismo (v.) no utilizó demasiado las cuevas rupestres porque no tiene reuniones de fieles para orar, como el budismo; las primeras cuevas hindúes (s. v) se encuentran en Udayagiri, cerca de Bhilsa, y son pequeñas. La cueva III de Bádámi (s. vi) imita a los monasterios budistas de la época. Pero la más hermosa manifestación es el conjunto de Ellorá (s. VII), donde las paredes de las grandes salas presentan esculturas gigantescas (cueva Dasha Avatára, p. ej.). Es un arte muy elaborado que pertenece al periodo de la gran dinastía de los Gupta (v.). La tendencia hacia el gigantismo es notable; las representaciones de los dioses y de escenas mitológicas, así como las de Buda, sobrepasan en mucho las medidas humanas. En el conjunto de Ellorá hay que señalar el extraordinario y único templo monolítico de Kailása (s. viii) excavado en la negra roca volcánica de la colina y mide 50 por 33 m. La excavación comenzó por la cima; las obras de escultura y arquitectura se realizaron al mismo tiempo. Estaba policromada. La cámara sagrada contiene un lingam, símbolo del dios Shiva; hay grandes paneles esculpidos al fondo del patio que representan diversas escenas de Shiva y Visnú; los altorrelieves que decoran los muros exteriores del templo son de una gran riqueza y representan escenas del Rámayána (v.). Las cuevas shivaístas de la isla de Elefanta presentan unas esculturas con una grandeza y una majestad excepcionales; se fechan hacia los s. viii-ix. La cueva principal contiene una inmensa nave de 43 m. de lado con 26 columnas, un santuario central con su lingam y grandes paneles; la más famosa es la gran Trimúrti, representación de Shiva tricéfalo de 8 por 6 m. Los otros paneles y otra escultura subrayan la belleza de estas obras. Al parecer, los santuarios rupestres dejaron de excavarse a partir del s. ix y fueron sustituyéndose poco a poco por los templos edificados al aire libre.Los primeros templos de piedra fueron pequeños, cuadrados, por un porche y colocados sobre un plinto (templo XVII de Sáñchi del s. v). A veces, tiene un pequeño piso superior o un santuario (templo de Párvati de Nachná Kuthara del s. v y templo de Meguti, en Aiyole, Mysore, del a. 634). Otras veces, tiene un tejado piramidal con superposición de cornisas con la representación, en escala siempre más reducida, del edificio (templos de Bádámi y de Pattadakal). Este tejado se elevó poco a poco hasta convertirse en una torre alta y curvilínea, el shikhara, con un bulbo aplastado, el ámalaka, en la cima. Esta forma de tejado va a caracterizar el estilo del N o estilo nágara. En el estilo del S o dravidiano, el tejado queda bajo y plano, de forma piramidal, pero las puertas del recinto del templo se coronan con elevadas pirámides, los gopuram. Quedan algunos templos de ladrillo, el de Ter, de Chezárla, el de Durgá, de Aihole, la estructura absidal del cual recuerda el santuario búdico cuyo plano fue adaptado al culto hindú.La escultura de este periodo que corresponde a la época Gupta, es la más hermosa y equilibrada en la historia del arte de la I. La iconografía de Buda expresa, en la escuela de Sarnath y de Bodh-gaya, una belleza no lograda hasta entonces. Una serie de cánones imponen normas en cuanto a las posturas (ásana), los gestos de las manos (mudrá) y los que han de llevar. La escultura brahmánica del N de la I. templos de Rajgir, de Deogarh (s. VII), muestra una sensibilidad plástica extraordinaria. Por el contrario, los grandes paneles esculpidos del S tienen un poder sobrehumano por el volumen de las masas, de un tamaño mucho mayor que el natural. El gigantismo señala este periodo en las representaciones de los avatára o encarnaciones de Visnú en las cuevas de Ellora (s. VII), en la costa oriental de la 1. no muy lejos de Madrás; es un inmenso fresco de piedra donde todo el universo, dioses, genios, hombres y animales, acude a celebrar el descenso del río Ganges del cielo hacia la tierra.La pintura gupta de esta época se encuentra sobre todo en las cuevas rupestres de Ajantá, cuyos frescos parecen una tapicería; la plasticidad de los movimientos, la gracia dé los gestos, la dulzura búdica de las expresiones hacen de este conjunto una de las cumbres del arte universal.6. El arte hindú del s. VIII al s. XVI. El templo hindú tiene un plano cuadrado con muchas variedades; se compone del núcleo, del santuario donde está la imagen o el símbolo del dios, garbhagriha; una sala de culto cerrada, antarála, que aísla el santuario; una nave para los adoradores, mandapa; un espacio que rodea todas estas salas, pradakshiná, que permite a los fieles hacer la circunvalación ritual del santuario y, por último, un muro de clausura, prókára. Frecuentemente, el templo se edifica sobre una plataforma, medhi. Junto a él existen edificios que sirven para las danzas sagradas, nátyamandapa y el comedor ritual, blhoga-mandapa; hay también pequeños templos adicionales y un estanque, kunda, para las abluciones rituales. El templo es la casa y el cuerpo del dios que los sacerdotes, los pújári, cuidan con gran devoción.Estilo nágara. Existen dos grandes divisiones en la arquitectura de los templos: el estilo del N o nágara y el estilo del S o dravidiano. El primer tipo se encuentra en toda la 1. septentrional al N del río Tungabhadra; también se le llama estilo indoario. Se caracteriza por la torre curvilínea, el shikhara, que se eleva por encima de los cuatro lados del santuario; el interior del templo es cuadrado y el exterior tiene forma de un cuadrado o de una cruz escalonada con un saledizo en cada fachada principal. Estos saledizos se prolongan en el shikhara formando largar bandas decorativas hasta el fuste; la cúspide acaba en un bulbo aplastado con molduras, el ámalaka, que recuerda el antiguo capitel campaniforme. Este tipo de templo fue evolucionando desde el s. ix hasta el xv y los últimos ejemplos se encuentran en los templos jainas del Rajastan. Se clasifican tres escuelas regionales de la arquitectura nágara: la de Orissá (8001250) con los gigantescos templos de Bhuvaneshvara, de Konárak y de Jagannátha en Puri; la de la 1. central con los templos del grupo de Khajuráho (950-1050) con un deambulatorio alrededor de la cámara sagrada abierto al exterior; cada parte del templo va coronada por un shikhara, y todos se unen en una estructura vertical enorme, en un movimiento ascendente y centrípeto hacia la cúspide dando la impresión de una masa de montañas. En este tipo, los templos de mármol blanco del S del Rajasthan (Dilwara, Ranekpur) tienen grandes salas con columnas y amplio techo. Esta arquitectura se encuentra en los templos del Gujarat y Kathiawar con salas abiertas con columnas y los templos tienen forma de estrella. El tercer grupo es el del Dekhan del S que tiene shikhara curvilíneas como en los templos de Alampur, y tejados piramidales con pisos como en los templos de Aihole (s. vi-VII) y de Pattadakal (s. VIII); un deambulatorio rodea el santuario.Estilo dravidiano. En el S de la I., el tejado tiene forma piramidal con pisos sucesivos, coronado por una cúpula circular o poligonal; el templo de Tanjore (s. xi) presenta la culminación de esta arquitectura con su elevado tejado, de forma muy hermosa. Este estilo dravidiano se caracteriza también por los gopuram que coronan las puertas de los recintos de los templos y que, a partir del s. xi, se elevan a mucha altura; en el s. xvci, se tornan gigantescos (el gopuram de la puerta S del templo de Madura tiene 50 m. de altura). Las salas anejas, abiertas, se multiplicaron con enormes columnas, muy decoradas, y con un estanque sagrado. Los elementos dravidianos de arquitectura y de decoración empezaron en el s. vcii y llegaron a su cumbre en el estilo Hoysala con templos en forma de estrella y múltiples santuarios (templo de Somnathpur del s. xiti). La puerta principal del templo es tan rica como la cámara sagrada y tiene la misma importancia arquitectónica, con un porche y una gran superestructura. Habitualmente, se clasifican los estilos dravidianos según las diversas dinastías que reinaron en el S de la I.: Pallava (600-897); Chola (9001150); Pándya (1150-1350); Vijayanagar (1350-1565); Náyaka (después de 1565) o estilo de Madura.La escultura dravidiana es casi exclusivamente hinduista porque el budismo no ha arraigado en el S. Los templos están profusamente decorados y la escultura forma parte integrante de la arquitectura; se incorpora al conjunto de la masa arquitectónica y refleja sus características. La decoración de pilares en forma de caballos encabritados, de personajes adosados (s. xvit) es barroca y más arquitectónica que escultórica. Los gopuram y los tejados tienen una arquitectura abstracta que degenera en los templos más modernos en una profusión de personajes, dioses y escenas que se superponen en los múltiples pisos. Cada figura y motivo tiene su significado preciso y la caótica apariencia corresponde a sutiles variaciones sobre unos temas concretos. A partir del s. xtii, hay que señalar la existencia de bronces a cera perdida en la decoración de los santuarios que frecuentemente son obras maestras de gusto y belleza escultórica.Los frescos y bajorrelieves permiten apreciar la riqueza, variedad y gusto de las distintas técnicas de la artesanía de la 1. y la riqueza de sus artes menores; el tiempo, las guerras y las invasiones han destruido ese tesoro artístico en su conjunto; el impacto musulmán ha sido bienhechor en este aspecto.7. El arte indomusulmán (1200-1800). La conquista de la 1. por los musulmanes en el s. xi fue el comienzo de una nueva era para el arte hindú; la oposición entre el templo hinduista y la mezquita es absoluta. El primero contiene la cámara sagrada, morada secreta del dios; es un lugar sombrío y encerrado; la segunda es un patio abierto a la luz, con un claustro y columnas y una gran sala de oración orientada hacia el O. Los arcos, las bóvedas de las mezquitas son diferentes a los de la arquitectura hindú; el arte musulmán comprende también una arquitectura funeraria que no existe en el hinduismo, donde se desconocen las tumbas.Para el estudio del arte indomusulmán pueden distinguirse diferentes estilos: el imperial de Delhi (12061526), los provincianos y el de los Mogoles (1526-1707).El estilo de Delhi empieza con la gran mezquita del Quwwat-al-Islam y su gigantesco minarete de cinco pisos, el Qutb-Minar (1199); las tumbas y las mezquitas siguieron con las dinastías Khalji (1296-1320), Tughluq (1320-1413), Sayyid (1414-51) y L6di (1451-1526), utilizando la piedra roja y el mármol blanco, al principio con un estilo severo, con una construcción maciza, pesada; después el edificio se hizo más esbelto, fino, y el arco, rebajado u ojival en sus comienzos, más realzado y ancho durante las últimas dinastías.Los estilos provincianos corresponden a los diversos sultanatos con un arte local influido por la arquitectura hindú. El arte de los mogoles llevó el ambiente y el estilo de Persia; la arquitectura utiliza el contraste del mármol blanco con la piedra arenisca roja. La ciudad muerta de Fathpur Sikri (1573-80) edificada por Akbar, los palacios fortalezas de Ágrá, Lahore, Delhi y, sobre todo, el muy famoso Táj Mahal (1630-48), edificado por Sháh Jahán, muestran una obra típicamente indopersa con la forma de sus cúpulas, los jardines y la decoración de sus muros. Este estilo cayó, en el s. xviit, en un barroco pesado, con intensos colores y decoración vegetal.Este periodo se caracteriza por la aparición de las miniaturas hindúes bajo la influencia de la pintura persa a la llegada de los mogoles. Antes, este arte se relacionaba con las estampas iluminadas de los manuscritos y los frescos (s. xi y XII). La miniatura comenzó por ser budista y jaima; se divide en dos grandes grupos: el que permaneció fiel a la iconografía y a los temas de la 1. y el que, bajo los mogoles, adoptó los temas de la tradición musulmana y la vida de la corte. Frente a la escuela mogol, de pintura hindú con artistas iraníes, existió otra indígena nacional, rájputá, con una rama rájasthán"t, que radicaba en Jaipur, y una rama pahári o de las montañas de la región del Himalaya. Estas miniaturas son populares con escenas de la vida religiosa y de amor profano de una visible influencia persa.8. El arte moderno. La conquista británica de la I. introdujo en el país un estile colonial semejante al del S de los Estados Unidos y tuvo una indudable influencia sobre la arquitectura hindú moderna. A fines del s. xlx, tuvo lugar un renacimiento de la arquitectura hindú con la creación de un estilo nuevo adaptado a las tradiciones del país (Prince of Wales Museum en 1905, Victoria Memorial Hall en 1921, la Nueva Delhi en 1911-30). También ha hecho su aparición la arquitectura funcional de Le Corbusier (v.) y Koenisberger (en la ciudad de Chandigarh).La pintura hindú decayó grandemente en el s. xvill; el impacto occidental ha provocado una reacción: Abanindranáth Tagore y Nanda Lál Bose intentaron crear nuevamente un estilo de pintura nacional; trabajaron sobre el lavado, y se inspiraron en la técnica de Ajantá, con un estilo a veces potente a pesar de alguna exageración. Crearon lo que se llamó la escuela de Bengala. Otra corriente se inspiró en términos más políticos y sociales e intentó crear una pintura revolucionaria de masa sin olvidar las técnicas tradicionalistas. Se puede citar a Manishi Dey, Sailoz Mukerji, Jamini Roy; el impresionismo está representado por N. S. Bendre, Kalyán Sen, D. 1. Joshi, K. C. S. Paniker; el arte popular tiene como representantes a K. H. Hebbar, B. Sanyál, Laksham Pái. Finalmente, hay que citar a algunos artistas aislados muy notables; George Keyt, el "Picasso" de la India; K. H. Árá, muy moderno; el decorador abstracto M. F. Husain;el simbolista. Amina Ahmad. Señalamos por fin, una pintora excepcional, de origen húngaro-hindú, Amrita Sher-Gil que murió en 1942, y cuyo estilo fue conmovedor. Las tendencias modernas y revolucionarias del arte hindú actual intentan crear unas fórmulas nuevas y originales.V. t.: BUDISMO; HINDUISMO; BENARÉS; NUEVA DELHI.1. ROGER RIVILRE.
BIBL.: J. ROGER RIVIÉRE, El Arte de la India, Madrid 1964; íD, El Arte y la Estética del Budismo, México 1958; A. TAGORE, Arte y anatomía hindúes, Buenos Aires 1946; D. SECKEL, Arte budista, Barcelona 1964; O. FISCHER, Arte de India, China y Japón, Barcelona 1933; O. HOEVER, Arte indio, Barcelona 1927; J. AUBOYER, Arts et style de PInde, París 1951; S. KRAMRISH, The Hindu Temple, Calcuta 1946; H. ZIMMER, Kunst Form und Yoga in Indischen Kultbild, Berlín 1926; M. WHEELER, The Indus Civilization, Cambridge 1953; íD, India y Pakistán, Barcelona 1962; J. MARSHALL, The Buddhist Art o/ Gandhára, Cambridge 1960; H. COUSENS, Medieval Temples of the Dekkan, Calcuta 1931; T. E. RICHMOND, Moslem Architecture, Calcuta 1926; B. GRAY, The Art of India and Pakistan, Londres 1950; íD, Treasures of Indian Miniatures, Oxford 1951.
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