Ibáñez Del Campo, Carlos
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Biografía GER
Militar y político chileno. N. en Linares el 3 nov. 1877. En 1903 fue enviado a la república de El Salvador como instructor del ejército. Allí se casó con la hija del presidente. Cursó en la Academia de Guerra (1912-14) siendo nombrado director de la Escuela de Carabineros (1918) y poco después de la sección de Caballería del Ministerio de Guerra y prefecto en Iquique. En 1921 dirigió la Escuela de Caballería y presidió la delegación de oficiales que se trasladó al Brasil en el centenario de la independencia. El 5 sept. 1924 la oficialidad joven del ejército le encomendó que presentara un pliego de condiciones al presidente Arturo Alessandri (v.), que dimitió pasando el poder a una junta militar, presidida por el general Altamirano. El 23 en. 1925, Altamirano fue derrocado y se formó un nuevo gobierno provisional encabezado por Emilio Bello Codecido, el cual llamó para ocupar la presidencia a Arturo Alessandri, que designó ministro de Guerra a I. Poco después volvió a renunciar Arturo Alessandri y ocupó su lugar Luis Barros Borgoño.Las elecciones llevaron a la presidencia a Emiliano Figueroa Larraín, el cual nombra nuevamente a 1. ministro de Guerra. Nuevas turbulencias hicieron renunciar a Figueroa Larraín e I. fue elegido presidente (1927). Combatió la politiquería, superando con su apoliticismo la anarquía de los partidos, construyó edificios, reorganizó la administración, creó nuevos servicios, inauguró caminos, puentes, escuelas, puertos, hospitales. Creó la Línea Aérea Nacional (LAN CHILE), el Cuerpo de Carabineros, la Caja de Previsión de ese cuerpo, la Dirección de Aprovisionamiento del Estado, la Contraloría General de la República, la Tesorería General, los Tribunales del Trabajo, la Dirección General de Pavimentación, la Superintendencia de Sociedades Anónimas, el Inst. del Cáncer, el Inst. Bacteriológico, el Inst. de Crédito Nacional y el Ministerio de Agricultura. Echó las bases de la legislación social chilena y desplegó una activa política educativa y de desarrollo económico detenido por la crisis mundial. Solucionó los límites con el Perú (1929). Forzado por las circunstancias, renunció a la presidencia el 26 jul. 1931 y vivió un año en Buenos Aires. Se presentó a las elecciones de 1933, pero cedió sus votos a Pedro Aguirre Cerda. Volvió a ser candidato en 1942, mas lo derrotó Juan Antonio Ríos. Fue senador por Santiago en 1948. En 1952 fue elegido presidente del partido agrario laborista. M. en Santiago de Chile el 28 abr.1960, a. los 84 años de edad.ENRIQUE DE GANDÍA.IBARBOUROU, JUANAEscritora uruguaya, que ha cultivado sobre todo la poesía, logrando con su obra tanto prestigio como popularidad. N. el 8 mar. 1895 en la pequeña ciudad de Melo, capital del departamento de Cerro Largo. Hija de Vicente Fernández, natural de la provincia gallega de Lugo, y de Valentina Morales, de ascendencia hispana, casó en 1915 con el militar Lucas Ibarbourou. Empezó a escribir versos desde muy temprano, y algunos aparecieron en la prensa de su ciudad natal. Más tarde, trasladada a Montevideo, donde reside desde hace más de medio siglo, sus versos aparecieron en diarios, sobre todo en La Razón, y en revistas, generalmente con el pseudónimo, luego abandonado definitivamente, de "Jeannette d’Ibar". El escritor y periodista hispano-uruguayo Vicente A. Salaverri fue el primero en señalar públicamente, en el diario La Razón, los valores de la nueva escritora. En 1919 apareció en Buenos Aires su primer libro, Las lenguas de diamante, que le conquistó amplia nombradía, en medio de elogios unánimes. Continuó publicando obras, ya en verso, ya en prosa, siempre de carácter poético, a veces con pausas algo extensas. En agosto de 1929, al cumplirse 10 años de la aparición de su primer libro, tuvo lugar en Montevideo un acto de homenaje en el que se designó a esta escritora, que en esa ocasión estuvo acompañada por Juan Zorrilla de San Martín (v.) y Alfonso Reyes (v.), Juana de América, sin duda, por su popularidad en dicho continente. Miembro de honor de la Acad. de Letras del Uruguay, ha recibido condecoraciones de diversos países, sobre todo de América.Sin perjuicio de reconocer los altos valores líricos de Las lenguas de diamante, es indudable que ese libro apareció en el momento oportuno. En 1919 hacía ya algunos años que habían fallecido julio Herrera y Reissig (v.) y Delmira Agustini (v.), los mayores poetas modernistas uruguayos. Se imponía una renovación, pues el modernismo (v.) estaba ya en decadencia. I. se inició como posmodernista, por la diafanidad de su expresión y su retorno a la vida, al optimismo, a la pureza y gracia primitivas. Supo también remozar el estilo, clasificar y aligerar el exceso de epítetos rebuscados y eruditos, de ritmos que absorbían casi toda la atención del poema. Todo ello, naturalmente, sin confundir pureza con desaliño o pobreza, pues el estilo de esta autora es, dentro de su sencillez, rico e imaginativo.Las lenguas de diamante señaló dos valores: una extraordinaria presencia lírica y una expresión nueva, llena de alegría de vivir, diáfana, armoniosa, fresca, vibrante, emocionada, límpida. Dicho libro se divide en tres partes: La luz interior, Ánforas negras y La clara cisterna. En la primera de ellas figuran muchos de los poemas de más fuerza lírica de esta autora, tales como La espera, La hora, Rebelde, Implacable, La cita, La estatua y, sobre todo, Inquietud fugaz, uno de los más representativos de su primera fase. Por su emotividad, este poema es también una muestra del estilo de I. en Las lenguas de diamante, pues la riqueza de la frase, su música, están lejos de la excesiva suntuosidad verbal que imperaba todavía en la fecha de aparición de ese libro. Cierta nerviosidad, una fina estilización, dan siempre a los poemas de este libro una gran vivacidad y personalidad. La segunda parte de Las lenguas de diamante, titulada Ánforas negras, se compone de siete poemas, entre los que, a nuestro parecer, el más intenso es El camino del camposanto, breve poesía de gran sugestión, en la fuerte pincelada impresionista de la estrofa final. El tono amargo, de laxitud y pesimismo, dominante en Ánforas negras, se explica como una presencia inevitable en quien vive y canta inquietamente, siempre con el pavor de la sombra final. En la tercera y última parte del libro, La clara cisterna, motivos representativos son: la lentejuela del rayo de sol en los dísticos de Matinal, el aroma de tomillo en El buen día, la jugosa carne de fresas en Salvaje, el aroma de retamas en Camino de la cita.La modalidad de La clara cisterna se confirmó y amplió en los dos libros posteriores: El cántaro fresco y Raíz salvaje. En prosa el primero, aparecido en 1920, revela en su estilo cierta hermandad con algunos poemas del Tagore (v.) de La luna nueva por su delicioso candor y su ritmo, que dan a esas páginas una música igualmente agradable al niño y al adulto. Quizá Noches de lluvia es la página más emotiva. Este libro, como más tarde Chico Carlo, constituyen una muestra de admirable prosa poética. En cuanto a Raíz salvaje, poemario aparecido en 1922 y que sigue en parte la veta de La clara cisterna, revela dos nuevos aspectos en su lírica: en lo que se refiere al estilo, una mayor sencillez, a la vez que una estilización más acentuada (un ejemplo rotundo: Melancolía). Esta sencillez se revela hasta en las rimas, que han dejado la sonora consonancia, para buscar el eco suave y apagado de las asonancias, cuando no el verso libre, siempre musical en sus manos. Tanto o más interesante es el segundo aspecto, que se refiere a un mayor enfoque realista, con detalles sutilísimos, que saben poetizar todo lo que toca su inspiración, aun aquello que parecería prosaico a los ojos vulgares; logra ennoblecer todo lo que la emociona, hasta los leves detalles cotidianos.Tardó ocho años en aparecer su próxima publicación: La rosa de los vientos. Algunos críticos han creído encontrar en esta obra una personalidad lírica muy distinta a la de sus libros anteriores. Cierto que la expresión es, en general, más alquitarada, más rica, pero la individualidad estética es siempre la misma. Aunque cambien incluso las imágenes, sigue diciendo sus mensajes a la noche, al mar, al sueño, etc. Luego aparecieron Estampas de la Biblia y Loores de Nuestra Señora, ambos en 1934 y en prosa, prosa poética por la intensidad de su emoción y la belleza de sus imágenes. Como indican sus títulos, son obras de carácter místico. En la primera interpreta varios de los pasajes más hondos del A. T. En Loores de Nuestra Señora, breves poemas en prosa dedicados a la Santísima Virgen del Perpetuo Socorro, devoción de su hogar, hay páginas de sensibilidad tensa, que acentúan el fervor de su espíritu. Son invocaciones estremecidas, plegarias a la vez de fina sensibilidad y hondura conceptual. Tras sus cantos con motivos de la Naturaleza, vienen éstos de tono angélico, paz celeste y espiritualidad. Estos dos aspectos, la voz humana y la celeste, se funden logrando una armonía entre la Naturaleza y el espíritu.Posteriormente publicó varios libros: los mejores, a nuestro parecer, son Chico Carlo (1944), sabrosos recuerdos de su infancia en Melo, que tienen algo de cuentos y mucho de poemas; Perdida (1950), de tono elegiaco, noble y armonioso. Y La pasajera (1967), que continúa, enriqueciéndola, la veta de Perdida, al cantar la melancolía del fin del otoño, de la soledad, en versos de gran pureza expresiva y sugestiva riqueza musical. El conjunto de esta creación, reunida en sus Obras completas, 3 ed. Madrid 1968, revela, no sólo una alta individualidad lírica en la lengua castellana, sino también un espíritu finísimo de mujer y artista, que con sinceridad, belleza, pureza y la necesaria renovación expresiva, ha sabido entregar al mundo imágenes de "lo inefable", según la certera definición de Juan Ramón Jiménez acerca de la poesía.GASTÓN FIGUEIRA.
BIBL.: D. J. RussELL, Juana de Ibarbourou, Montevideo 1948; D. CÓRDOBA, Presencia y poemas de Juana de Ibarbourou, México 1954; H. DíAZ CASANUEVA, pról. a Sus mejores poemas, Santiago de Chile 1930, 7-27; G. GALLINAL, pról. a Estampas de la Biblia, Montevideo-Buenos Aires 1934, 7-10; S. BOLLO, La poesía de Juana de Ibarbourou, Montevideo 1935.
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