Hungria. Lengua y Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
1. Lengua. La lengua húngara o magiar pertenece al grupo ugrofínico o ugrofinés (v.), siendo sus parientes más próximos el vogul (mansi) y el ostiaco (hanti). La hablan como lengua nativa unos 14 millones de personas: cerca de diez millones en H., cerca de tres en los países vecinos y más de un millón en el resto del mundo.Características. El húngaro dispone de una gran variedad de consonantes (bilabiales: p, b, m; labiodentales: f, v; dentales: t, d, c, dz; alveolares: n, l, r, s, zs, sz, z, cs, dzs; palatales: ny, j, gy, ty, ly; velares: k, g; gutural: h) y de vocales (agudas o palatales: e, é, é, i, ó, d, ü; graves o velares: a, á, o, ó, u). En cuanto a la frecuencia relativa, las consonantes representan el 59% (sonoras, 36; sordas, 23) y las vocales, el 41 (graves, 21; agudas, 20). La duración constituye un elemento importante y sirve para distinguir significados: veres-véres-verés (’rojo’-’sangriento =’paliza’), kelet-kellet-kellett (’oriente’- encanto’-`fue necesario’). La articulación ha de ser, por consiguiente, muy clara. El acento tónico cae invariablemente en la sílaba inicial. Las tildes no señalan acentos sino vocales largas. Según la ley de la armonía vocálica, en una palabra todas las vocales han de ser agudas o graves, siendo neutras desde este punto de vista é, é, i. Desconoce el húngaro los géneros gramaticales, en cambio posee un número elevado de casos formados por desinencias (21).Otras notas características son la falta del verbo ’tener’, (que se expresa con "ser" + dativo: nekem van, ’es para mí’), la declinación posesiva y la doble conjugación subjetiva y objetiva. La declinación posesiva expresa mediante sufijos la persona del poseedor: házam, házad, háza, ’mi casa, tu casa, su casa’, a lo que se añaden las desinencias de los distintos casos: házamban, házadban, házában, ’en mi casa’, etc. La conjugación subjetiva indica el sujeto y la acción: várok, ’espero’; la objetiva, mediante otras terminaciones, incluye el complemento directo: várom, várlak `le (la, lo) espero, te espero’. Los modos son tres: indicativo, condicional e imperativo; los tiempos, dos: presente y pretérito, más un futuro perifrástico que tiende a ser sustituido por el presente acompañado de un adverbio de tiempo: holnap elmegyek, `mañana me marcho’. Merece destacarse la ausencia de la cópula: a kenyér jó, `el pan/es/bueno’. Debido a ello, el lugar del adjetivo es fijo, delante del sustantivo: id kenyér, `pan bueno’. Por lo demás el orden de la oración es bastante libre.El húngaro, idioma sintético, deriva, mediante prefijos y sufijos, y compone con gran facilidad nuevas palabras, lo que da la impresión de una mayor concisión frente a otros idiomas que emplean preposiciones. A. Sauvageot encontró en una página de prosa húngara 222 palabras y en la traducción francesa de la misma, 327. La conocida novela de L. Passuth sobre la conquista de México se titula en el original Esüisten siratja Mexikót (tres palabras: dos trisílabos y una de cuatro sílabas), y su traducción española es El dios de la lluvia llora sobre México (ocho palabras: cuatro monosílabos, tres bisílabos y un trisílabo). La flexibilidad y poder expresivo del húngaro quedaron demostrados por las traducciones de las obras más importantes de la literatura universal, respetando incluso la métrica, rimas y musicalidad originales. La posibilidad de emplear los metros clásicos fue descubierta en el s. xv1. En cambio, con rara unanimidad, se señalan las dificultades de traducción de textos filosóficos, el peligro de cierta monotonía debido al acento invariable y a la armonía vocálica, y la posibilidad de que surjan "palabras monstruo" (elnemzetietlenedésében, alkalmazhatatlanabbakat), cosa que, sin embargo, se puede evitar en la mayoría de los casos.Historia de la lengua. La filiación ugrofínica del húngaro fue descubierta en el s. xvii y demostrada científicamente a fines del xvlli por Sajnovics (1770) y Gyarmathi (1799). Según los estudios comparativos, los húngaros primitivos se separaron de los demás pueblos ugros hacia 1000 a. C. En la evolución posterior se distinguen los periodos del protohúngaro (hasta 1000 d. C.), húngaro antiguo (hasta 1350), húngaro medio (hasta 1600) y húngaro moderno. A pesar de los grandes cambios, el idioma conservó su estructura ugrofínica; las influencias recibidas se reflejan, ante todo, en el léxico. Según V. Tolnai, de cada 100.000 palabras húngaras 88.440 son de origen ugrofínico, ugro o húngaro propiamente dicho; 3.390, eslavo; 2.790, latino; 1.482, germano; 1.004, turco; 618, griego; 609, francés; 436, italiano; 262, iranio, mientras que las mil restantes son de origen diverso o desconocido.Los primeros testimonios de la lengua húngara son nombres propios en textos árabes, bizantinos y latinos del s. ix. Su número aumenta considerablemente a partir del s. xI con los documentos de H. escritos en latín. El primer texto húngaro en prosa, una oración fúnebre, data de la última década del s. XII, la primera poesía conservada fue escrita hacia 1300. l. Erdósi Sylvester redactó en latín, en 1536, la primera gramática. En ese siglo, la difusión de la imprenta hace posible el desarrollo de un lenguaje literario común. Hacia mediados del xvtti se inicia el movimiento de renovación lingüística, que centra su interés en el léxico: enriquece el lenguaje literario con voces arcaicas y regionales, y sustituye los extranjerismos con palabras recién formadas. El error de los renovadores consistió en inventar también nuevos sufijos, mas muchos vocablos formados de esta manera "no ortodoxa" parecen hoy insustituibles (elnük, szerep, készlet).2. Literatura. Poesía primitiva. No eran los húngaros totalmente iletrados al ocupar, a fines del s. ix, su patria definitiva. Poseían una escritura de origen turco (cfr. las inscripciones de Orkhon), mas no hay indicios de haber sido utilizada con fines literarios. La poesía primitiva tenía caracteres de literatura oral y sólo se dispone de testimonios indirectos de su existencia, en labios de recitadores profesionales (igric, regós), hasta fines del s. xii. Había cantos épicos sobre el origen del pueblo húngaro y de la dinastía arpadiana, prosificados luego en gestas latinas, y composiciones líricas, cantos laborales, fúnebres y rituales.Literatura hungarolatina. Las primeras manifestaciones escritas del genio literario magiar se sirven de un idioma recién aprendido, del latín, como prueba de la decisión de incorporarse a la cultura cristiana del Occidente. Pero durante los siglos del predominio del latín las obras tienden a satisfacer necesidades nacionales: leyendas e himnos hablan de los santos propios (Esteban, Emerico, Ladislao), otras relatan la historia nacional. El primer escritor húngaro de nombre conocido es el beato Mauro, autor de una leyenda (ca. 1060). Las obras literarias más importantes de esta etapa medieval son las historiográficas tituladas Gesta o Chronica Hungarorum (de Anonymus, ca. 1200; Simon Kézai, 1285; Márk Kálti, 1358, y János Thuróczi, 1488). Algunos autores religiosos alcanzan una gran difusión internacional, como Michael de Hungaria (m. 1482) y Pelbárt de Temesvár (m. 1504). El humanismo (v.), introducido por el rey Matías Corvino (v. 1i1), vuelve a acentuar la importancia del latín y facilita la incorporación de algunos extranjeros a la literatura nacional (Bonfini). lanus Pannonius (1434-72) no es sólo el primer poeta nacional de acusada personalidad, sino también el primer poeta latino de su tiempo. En la difusión de su obra contrae méritos János Zsámboki Sambucus (m. 1584), poeta, médico y cartógrafo. H. y el joven principado de Transilvania cuentan en el s. xvi con una brillante pléyade de historiadores y ensayistas políticos (Oláh, Istvánffy, Forgách, Szamosküzy). Abundan las obras latinas también en los s. XVII y xvii1, no tanto en las bellas letras, como en las distintas ramas del saber. Durante mucho tiempo es costumbre anteponer títulos latinos a obras escritas en húngaro. En latín se publica el primer periódico, Mercurius Hungaricus (1705), fundado por el príncipe Francisco Rákóczi 11, autor de unas Confesiones redactadas en el mismo idioma. Donde más perdura el latín es en la oratoria política: es idioma oficial de la Dieta hasta 1839.Literatura húngara. Edad Media y Renacimiento. En el s. xllt se desarrolla la literatura en lengua nacional, impulsada por dos movimientos: uno religioso, que pretende satisfacer a las monjas y fieles desconocedores del latín, y otro laico-caballeresco entre la nobleza. Al primero se deben poesías religiosas (Llanto de la Virgen, Himno a S. Ladislao), leyendas (S. Margarita, S. Francisco, S. Catalina de Alejandría) y ejemplos (Barlaam y fosafat) en húngaro; al segundo, las versiones de las novelas de Troya y de Alejandro Magno. La literatura conventual llega a su cumbre con el Códice de Rrdy, monumental colección de escritos piadosos de un anónimo cartujo. Escasea todavía la poesía profana en lengua nacional, como el Canto por la muerte del rey Matías (ca. 1500). De su reinado data el primer poema épico magiar, sobre La toma de Szabács.Reforma y Contrarreforma (v. v, 5). La derrota de Mohács (1526) señala el comienzo de una nueva etapa. El constante estado de guerra, la ocupación de una gran parte del país por los turcos, la ausencia de una corte real y la creación de un principado independiente en Transilvania constituyen hechos de gran trascendencia cultural. El segundo periodo del Renacimiento (v.) coincide con la introducción de la Reforma (v.), preparada por los erasmistas húngaros (Komjáthy, Pesti, Sylvester). La Reforma se refleja en la poesía bíblica (Sztárai, Szenci Molnár) y en la prosa didáctica y polémica (Heltai, Bornemisza, Magyari). Incluso el incipiente drama se convierte en instrumento de la discusión religiosa. En este ambiente surge la figura de Bálint Balassi (1554-94), fundador de la primera escuela poética nacional. La renovación católica encuentra su paladín en el cardenal Péter Pázmány (m. 1637), el más vigoroso estilista de toda la prosa magiar antigua. Su discípulo, Miklós Zrinyi (m. 1664), consigue el gran epos nacional con El asedio de Sziget, siguiendo modelos italianos (Tasso, Ariosto). No obstante, ejerce una influencia mucho mayor István Gyóngyósi (m. 1704), que celebra con alegorías barrocas matrimonios principescos. A fines de este periodo florece la poesía anónima de los "cruzados de la libertad" (kuruc).Ilustración y prerromanticismo. En la literatura del s. XVIII, antes de la Ilustración, destaca la prosa de Kelemen Mikes (1690-1761), autor de Cartas desde Turquía, y la labor de Ferenc Falúdi (1704-79), que perfecciona las formas poéticas y cultiva la prosa didáctica y narrativa, adaptando obras de Gracián y Eslava. Con la Ilustración se despierta una nueva conciencia literaria, así como afanes renovadores del idioma. Se buscan modelos en las letras francesas, alemanas y latinas o en las tradiciones patrias. La tragedia de Agis, de Gyórgy Bessenyei (1747-1811), de inspiración volteriana, inicia el nuevo periodo (1772). Los autores de la tendencia alemana introducen en H. el soneto (Kazinczy) y el sentimentalismo (Kálmán). La tendencia latinizante culmina en la lira solemne de Dániel Berzsenyi (1776-1836). Mayor éxito de público alcanzan los cultivadores de la tradición: el escolapio András Dugonics (1740-1818) con las primeras novelas húngaras, el general József Gvadányi (1725-1801) y Mihály Fazekas (1766-1828) con sus poemas épico-cómicos. El interés de los prerrománticos se vuelve en una medida más elevada hacia los temas nacionales. El talento más original entre ellos es el poeta Mihály Csokonai Vitéz (1773-1805). Sándor Kisfaludy (1772-1844), inspirado por Petrarca, alcanza la fama con dos grandes ciclos líricos. Su hermano, Károly Kisfaludy (1788-1830) es el verdadero creador del teatro nacional; éste llega a su primera cima con El ban Bánk, tragedia de József Katona (1791-1830), quien da con esta obra la versión más lograda del único tema magiar de la literatura universal (Sachs, Lillo, Grillparzer). Marca la transición entre sentimentalismo y romanticismo el lírico y crítico Ferenc Külcsey (1790-1838).Romanticismo y clasicismo nacional. Desde el epos La fuga de Zalán (1825), de Mihály Vórósmarty, se puede hablar del romanticismo húngaro. Vórósmarty (180055) es también uno de los mayores líricos, y su cuento escénico Csongor y Tünde, una obra maestra del teatro nacional. A su lado destacan en la poesía Garay (1812-53) y Bajza (1804-58); en el drama, L. Teleki. Miklós Jósika (1794-1865) sigue las huellas de W. Scott.El clasicismo nacional comienza con la presentación de PetO"fi (v.) en 1844. Como ideal surge lo popular y castizo, pero la visión del pueblo y de su vida se hace más realista. En la lírica Petdfi y en la épica János Arany (1817-82) realizan una literatura genuinamente nacional "en tema, formas, gusto y manera de pensar". A su lado, un gran poeta en tono menor: Mihály Tompa (1817-68). Es también la gran época de la novela. En József Ebtvós (1813-71) predominan las ideas; en Zsigmond Kemény (1814-75), la profundidad psicológica; en Mór Jókai (1825-1904), la inagotable fantasía. A todos los autores de teatro los supera en fecundidad y éxito Ede Szigligeti (1814-78), introductor del género de la "pieza popular". La máxima creación dramática es, sin embargo, La tragedia del hombre, de Imre Madách (v.).Realismo y renovación literaria. Bajo influencia occidental y nórdica se introduce, en el último tercio del s. xcx, el realismo. Kálmán Mikszáth (1847-1910) transforma la novela de Jókai y eleva a categoría internacional el humor magiar (El paraguas de San Pedro). Lajos Tolnai (m. 1902), implacable crítico de la sociedad, continúa la línea de Eótvós. En el drama, tras un intermedio neorromántico, impone el nuevo enfoque Gergely Csiky (1842-91). En la poesía predominan los epigonos de Petófi y Arany, mas la obra del pesimista János Vajda (1827-97) hace presentir el desarrollo futuro. Personalidades como Sándor Bródy (1863-1924), "el primer naturalista húngaro", preparan el camino de la renovación que, desde 1908, cuenta con un órgano propio: la rev. Nyugat (Occidente). Triunfa primero esta renovación en la poesía con el nuevo vate nacional Endre Ady (1877-1919), Mihály Babits (1883-1941) y Dezsó Kosztolányi (1885-1936). Corresponde un papel similar en la prosa a Zsigmond Mórioz (1879-1942), a la vez el autor teatral más popular del círculo de Nyugat, al cual pertenecen también los poetas Gyula Juhász (1883-1937) y Árpád Tóth (1886-1928), el polifacético Milán Füst y el humorista Fyrgyes Karinthy (1888-1938). Lajos Kassák (1887-1967) anima tendencias vanguardistas; Ferenc Herczeg (1863-1954), Gésa Gárdonyi (1863-1922) y Zoltán Ambrus (1861-1932) representan líneas más conservadoras. Dezso Szabó (1879-1945) es naturalista en el enfoque, expresionista en el lenguaje y simbolista en la intención (La aldea arrasada). El dominio del teatro se reparte durante decenios entre Herczeg y Ferenc Molnár (18781952).Literatura contemporánea de 1920 en adelante. Entre las dos guerras mundiales inician su carrera literaria la segunda y la tercera generación de Nyugat: los poetas Lorinc Szabó (1900-57), Gyula Illyés (n. 1902) y Sándor Weóres y los prosistas Sándor Márai, Endre Illés y László Németh (n. 1901). Éste se convierte en teórico de la tendencia populista representada por los poetas József Erdélyi e István Sinka, así como por los novelistas János Kodolányi y Pál Szabó. Una de las figuras más descollantes del periodo es Attila József (1905-37), poeta de honda preocupación social. Otro grupo tiene por denominador común la inspiración religiosa: Sándor Sík, László Mécs y L. Harsányi. Lajos Zilahy (n. 1891) es considerado como heredero de Herczeg en la novela y en el teatro. Una auténtica escuela regional nace en Transilvania (Áprily, Reményik, Tamási, Nyíró). Graves acontecimientos cambian el panorama en 1945. Para unos se abre el camino del regreso o de la consagración oficial, aunque más tarde chocan con el rígido curso oficial, p. ej., el novelista Tibor Déry y el dramaturgo Gyula Háy. Los autores que continúan su labor en las nuevas circunstancias pueden agruparse en burgueses o "urbanos", populistas y socialistas; para los nuevos, hay que renunciar todavía a una clasificación. Entre los autores recientes de mayores resonancias están los poetas János Pilinszky, Ferenc Juhász y László Nagy, así como los novelistas y autores dramáticos Imre Sarkadi (m. 1961), Magda Szabó, Lajos Mesterházi y Endre Fejes y el teórico G. Lukács (v.).V. t.: XIII; BIBLIA VI, 9 B.ZOLTÁN A. RÓNAI.
BIBL.: (LENGUA)C. TAGLIAVINI, La lingua ungherese, en L’Ungheria, Roma 1930; M. ZSIRAI, Nyelvünk alkata, en Mi a magyar?, Budapest 1939; A. SAVVAGEOT, Esquisse de la langue hongroise, París 1951; G. BARCZt, A magyar nyelv életraiza, Budapest 1966. BIBLIOGRAFÍA LITERATURA.: I. SóTER (ed.), A magyar irodalom tórténete, 6 vol., Budapest 1964-66; I. VÁRADY, Breve storia della letteratura ungherese, Milán 1953; L. GARA, Anthologie de la Poésie hongroise, París 1962; A. VILLETTI, Cuentos húngaros, Barcelona 1948; Z. A. RáNAI, Teatro húngaro contemporáneo, Madrid 1968.
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