Homeopatia MEDICINA
Categoria:
Medicina
Sistema médico fundado por S. Friedrich Christian Hahnemann (1755-1843) en el último decenio del s. xviii. Hahnemann nació en Meissen (Sajonia), hijo de un pintor de porcelanas. Recibió educación en el colegio para jóvenes nobles de St. Afra gracias a una pensión; en este establecimiento escribió una disertación sobre la mano del hombre. Los estudios de Medicina los cursó en Leipzig y Viena, ejerciéndola posteriormente en diversos puntos de Austria y Alemania, sin que ello le permitiese sanear su economía. Fue al traducir una obra de Cullen, Treatise on Materia Medica en Leipzig, 1789, cuando vino a su mente la idea clave de la futura h.; poco después, en Gotha, defendió el tratamiento humanitario de los enfermos mentales. La intoxicación arsenical, la falsificación de medicamentos, el tratamiento’ de las úlceras y de las enfermedades venéreas, son temas sobre los que escribe entre 1793 y 1800. También por entonces inventa un procedimiento para descubrir la sofisticación de los vinos, liquor probatorius, y un mercurius solubilis. En los primeros lustros del s. xix da a conocer sus tres obras más importantes: Fragmenta de viribus medicamentorum positivas sive in sano corpore observatis (1805); Organon der rationellen Heilkunde (1810) y Reine Arzneimittellehre (1811-20). Obtiene una plaza de Privatdozent en la Univ. de Leipzig y logra, por fin, una clientela abundante. Sin embargo, no contento con la tranquilidad que le brindaba su buena situación económica, pasa en 1821 a ser médico’ de cámara en la corte de AnhaltKbthen; a los ocho años de la muerte de su primera esposa, y cuando ya contaba ochenta de vida, contrae nuevas nupcias con Melanie d’Herbilly, dama francesa y paciente suya, con la que marcha a París en 1835. Tras haber hecho una buena labor de captación de adictos a su doctrina, murió en la capital gala en 1843.La teoría hemeopática (del gr. homoios, igual; pathos, enfermedad), concebida por Hahnemann, abarca en realidad a todo un sistema médico más que a un método curativo; admite la existencia de una fuerza vital superior a las fuerzas que se encuentran en la materia inerte; dicha fuerza sería inaccesible para los sentidos humanos. La enfermedad sería, según esta concepción, una alteración en la buena distribución de esta fuerza. Ahora bien, como al hombre le es imposible el conocimiento de la fuerza vital, asimismo le será imposible el conocimiento de las alteraciones de la misma, y por tanto, todas las tentativas de saber cuáles son las causas inmediatas de las enfermedades serán baldías. De esta manera, el tratamiento de las enfermedades según la causa que las origina no encuentra lugar dentro de la doctrina homeopática, principalmente para las afecciones agudas; éste ha de referirse exclusivamente a los síntomas; es más, los hallazgos h¡stopatológicos no tienen valor y en todo caso se deberían a los tratamientos de tipo "alopático". Con respecto a las enfermedades crónicas, la h. admite la posibilidad del conocimiento de la causa productora; esta causa consistiría en la acción conjunta o separada de cualquiera de los tres factores siguientes: la psora, la sífilis y la psicosis. De esta manera la doctrina hahnemanniana desecha los conceptos de enfermedad general y local, ya que todas las entidades nosológicas dependen de los trastornos en la fuerza vital; realmente todas las enfermedades serían generales.Uno de los puntos fundamentales de la h. estriba en la negación de la fuerza terapéutica de las sustancias que se hallan en la naturaleza; las enfermedades se curan únicamente cuando son destruidas por otras análogas y más intensas. En este sentido, las sustancias naturales pueden dar lugar a la aparición de una enfermedad que sea la responsable de la curación; provocar la presentación de esta nueva enfermedad es precisamente la misión del homeópata.El tratamiento homeopático asienta sobre dos principios fundamentales: la similitud y las dosis mínimas. Según el propio Hahnemann "para curar rápida, cierta y duraderamente, elige en cada enfermedad un medicamento capaz de suscitar por sí mismo un padecimiento análogo al que debe curar", concepto que fue difundido bajo el lema de similia similibus curantur. Si la quina cura las fiebres es porque ella misma produce . fiebre en el hombre sano. Ésta fue justamente la idea que Hahnemann tomó del texto de Cullen para el desarrollo de su teoría y que llegó a comprobarla incluso en su propia persona. Por consiguiente, la enfermedad medicamentosa curaría a la enfermedad primitiva, cuando fuera análoga a ella y poseyera una mayor intensidad. La fugacidad de la enfermedad medicamentosa y la posibilidad de ser controlada por el médico harían que la curación fuera total y segura.Como ya se ha dicho, el otro principio fundamental de la h. es el de las dosis mínimas. Hahnemann hace la afirmación de que la aparición de los síntomas homeopáticos, que siguen a la administración de un determinado fármaco, es más diferenciable y gobernable cuanto menor es la dosis del medicamento empleado. De ahí la necesidad de las diluciones. Se parte de tinturas vegetales frescas; de cada una de ellas se toman dos gotas y se mezclan con noventa y ocho de espíritu de vino, agitándose cuidadosamente la mezcla; dos gotas de esta primera disolución son vertidas en otras noventa y ocho de alcohol; y así hasta treinta diluciones consecutivas.Las teorías homeopáticas alcanzaron amplia difusión en la Europa del s. xix, siendo propagadas en España por Ramón Isaac López y Pedro Rino y Hurtado. Un activo miembro del grupo fue José Núñez y Pernia, Marqués de Núñez, quien dirigió en Madrid un Hospital Homeopático. A pesar de la obstinada polémica que suscitó el advenimiento de los principios homeopáticos a nuestro país, una Real Orden, de 5-1-1865, autoriza el establecimiento de cátedras y clínicas homeopáticas, aunque sin carácter académico.Teorías casi idénticas a las reglas de Hahnemann se hallan en los escritos de Hipócrates (v.) y de Paracelso (v.). No obstante, la demostración más palpable de que la concepción homeopática tiene importancia se encuentra en los trabajos llevados a cabo por distintos investigadores. Así, la vacunación con la viruela vacuna, descubierta por Edward Jenner, produce una protección contra la viruela humana. La vacunación antirrábica, antitífica, etcétera, reconocen ciertamente un mecanismo homeopático.Desgraciadamente, la h. no ha encontrado eco en la opinión general, debido principalmente a dos razones: la primera es el error de atribuir, como hizo Hahnemann, la causa de todas las enfermedades crónicas a los ya citados factores, psora, sífilis y psicosis; la segunda es la administración de dosis tan pequeñas que no llegan a tener efecto en muchos casos. A pesar de todo, hay que admitir una genial intuición en los pensamientos del médico alemán.La utilización de la terapéutica homeopática implica un conocimiento, lo más perfecto posible, de la acción de los fármacos en el organismo humano. Esto es ciertamente importante. Efectivamente, el objetivo primordial de la Medicina es prevenir o curar las enfermedades humanas, y aunque la experimentación animal reporta datos muy valiosos en este sentido, no siempre es posible extrapolar al ser humano las acciones medicamentosas obtenidas en los animales inferiores. De ahí la necesidad de los homeópatas de conocer las acciones farmacológicas de las sustancias mediante pruebas en seres humanos. Aparte de esta objetivación, de indiscutible valor, la experimentación en sujetos sanos comporta el registro de síntomas subjetivos, los cuales vienen a suplementar los signos objetivos facilitando el hallazgo de la totalidad de los síntomas y con ello el descubrimiento del remedio similar correcto. Es digno de mencionar, por consiguiente, el esfuerzo realizado por los homeópatas en la preconización del análisis exhaustivo de los efectos reales de las drogas en los sujetos sanos, como base para un método terapétitico racional. Así, hasta finales del s. xvtli, época en que Hahnemann inicia este tipo de experiencias, el saber acerca de la actividad de las drogas era muy incorrecto. Se aconseja además el empleo de una única droga en lugar de combinaciones de las mismas, con el objeto de analizar el valor específico del medicamento en cuestión; de este modo, se llegó a la observación de que muchas de las prácticas entonces en boga eran innecesarias, si no dañinas. Esta corriente ideológica precedió a la doctrina nihilista del s. xix, que condenaba el uso de todo medicamento.En las bases de la terapéutica homeopática no existe ningún prejuicio contra el empleo simultáneo de más de un remedio, si bien para evitar cualquier alteración en los síntomas producidos, se precisa que los fármacos sean preparados de una forma lo más exactamente parecida a como fueron empleados en las experimentaciones.En relación con la denominada agravación de los síntomas dependiente del uso de un remedio similar, se pensó que dicha agravación, en las afecciones agudas, era muy poco frecuente y bastante indeseable; en las enfermedades crónicas, esta circunstancia es mucho más compleja, aunque más frecuente y, a veces, deseable.El mecanismo mediante el cual actúa el similia similibus curantur se ha intentado explicar por la denominada regla de Arndt-Schulz, en la cual se tiene en cuenta la dosificación. Según la citada regla, las pequeñas dosis dan lugar a activación, las moderadas intensifican dicha activación y las dosis mayores producen inhibición, siendo en definitiva la reacción del individuo la que determine qué dosis es la que debe tomarse como pequeña, moderada o grande. La regla de Arndt-Schulz tiene validez en la actualidad para muchas de las acciones medicamentosas y explica cómo una sustancia venenosa puede ser al mismo tiempo un agente terapéutico eficaz. Ello indica que el principio homeopático de las pequeñas dosis no es del todo incorrecto.También está de acuerdo la h. con la denominada terapia de sustitución. La tiroxina, la insulina y las sustancias estrogénicas encuentran aplicación cuando existan deficiencias en los órganos productores de las mismas. Asimismo, las vitaminas han de administrarse cuando no sean convenientemente aportadas por la dieta y, aunque con restricciones, también acepta la cirugía.BOADA JUÁREZ.
BIBL.: L. S. GRANJEL, Historia de la Medicina Española, Barcelona 1962; R. TISCHNER, Historia de la Homeopatía, Leipzig 1939; F. ZAMMARANO, Medicina Omeopatica. Dalle origine a oggi, Bolonia 1951.
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