Historia Vii. la Historia Como Genero Literario. LIT.
Categoria:
Literatura
Al iniciar cualquier tipo de consideración sobre la palabra H., surgen dos posibilidades: el considerarla como una ciencia o como un género literario. Como ciencia se puede entender la H. el sentido de un "sistema do conocimientos verdaderos y ciertos que el hombre puede poseer acerca de los hechos realizados por la humanidad en el tiempo y en el espacio". Y como género literario "es la exacta, animada, interesante y bella narración de los hechos".La H. es la investigación de los hechos humanos, de los resultados del hombre por conseguir la belleza, la verdad y la perfección en el mundo, y al mismo tiempo la exposición normalmente escrita de todo ello. Según las distintas épocas, se ha tenido en cuenta principalmente el aspecto de investigación o el de narración. De modo general, se puede afirmar que el considerar como más importante la narración, es decir, la idea de H. como género literario, imperó en la Antigüedad y poco a poco ha ido cediendo terreno al otro aspecto, hoy casi únicamente en vigor.Constituye la H. por sí misma un género didáctico y por sus especiales circunstancias se distingue de todos los demás, siendo el más artístico y poético. En sus comienzos se confundía con la poesía y la fábula y se transmitía por vía oral. Más tarde se escribieron los anales, las efemérides y las crónicas (v. CRÓNICA Y CRONISTA), de las que se encargaban unos servicios especiales que para este efecto existían en los reinos. Grecia y Roma fueron los pueblos que más y mejor han cultivado el género. La H. presenta muchas afinidades con la poesía (v.) y la novela (v.). Es la dramática real, por lo que exige que su estilo, sin apartarse de la verdad científica ni perder la serenidad y grandeza de lo didáctico, goce de gran libertad y pueda usar ciertos adornos estéticos. De la poesía la distingue, sin embargo, la ausencia de toda ficción en la creación literaria. Aunque se da en ella gravemente la fantasía reproductiva, no admite la creadora. Esta es la razón de que no se pueda permitir a los historiadores el vicio de hacer hablar a sus personajes cosas que en realidad no dijeron.Refiriéndose al estilo histórico, dice Revilla, "sin dejar de ser didáctico, esto es, grave, severo y elevado, puede ser vivo y animado en la narración, enérgico y nervioso en el retrato de los personajes y en las máximas y juicios de carácter moral sobre los hechos, profundo en las consideraciones filosóficas y galano y pintoresco en las descripciones. El lenguaje, sin perder tampoco las condiciones didácticas, puede ser florido y hasta poético, y siempre elegante, correcto y armonioso. Las imágenes y figuras poéticas pueden admitirse con tal de que no se abuse de ellas" (v. o. c. en bibl.). Sin embargo, no siempre el estilo es común en los diversos géneros históricos. La diferencia es mínima en la división que por razón del sujeto se hace de la H. (general y particular), si exceptuamos la biografía (v.), de la que se discute si es un género aparte o una simple variante de la H. particular, pero que teniendo en cuenta esto último su estilo suele ser más vivo, animado y pintoresco. La división por razón del objeto influye de una manera más decisiva en el estilo, puesto que los hechos políticos por su mayor interés y dinamicidad se prestan más a las galas del estilo que la exposición de los sistemas filosóficos, descubrimientos científicos, etc. Más importancia aún tiene la división por razón de la forma: la H. filosófica es la más profunda, pero la más austera en cuanto a su estilo. También la narrativa se le puede considerar en una línea semejante. Donde el estilo es más ágil, utilizando todos los recursos que el género como tal permite, es en la pragmática y en la descriptiva, cuidando ésta especialmente los detalles minuciosos y mezclando con la narración todo género de anécdotas y episodios novelescos para deleitar al lector.La H. como género literario aparece cultivada ya en los libros históricos de la Biblia, en los anales de los chinos y especialmente en Grecia con escritores de la talla de Heródoto de Halicarnaso (v.), Tucídides (v.), Jenofonte (v.), Plutarco (v.) y el judío helenista F. Josefo (v.). Menos literatos y más políticos fueron los latinos Salustio (v.), César (v.), Tito Livio (v.), Tácito (v.) y Pompeyo (v.). Historiadores españoles encontramos desde Also 7~ el Sabio (v.) hasta Ramón Menéndez Pida] (v.), pasando por el P. Mariana (v.), fray Bartolomé de las Casas (v.), Pedro ’López de Ayala (v.) y Hernando del Pulgar (v.).Y. t.: HISTORIOGRAFíA; MEMORIAS.L. NIETO JIMÉNEZ.
BIBL.: J. Mtco BOCHON, Teoría y técnicas literarias, Barcelona 1964; M. REVILLA y P. ALCÁNTARA, Principios generales de Li!eratura, Madrid 1877.
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