Himalaya, Cordillera Del GEOG.
Categoria:
Geografía
Sistema montañoso de Asia, uno de los más importantes del mundo tanto desde el punto de vista geológico y fisiográfico como desde el bioclimático y aun deportivo y turístico. Se extiende de O a E en forma de gigantesco arco cuya convexidad mira hacia el S, desde el valle del Indo (75° E) al del Brahmaputra (93° E), a lo largo de unos 2.500 Km., y entre la alta meseta del Tibet, al N, y la llanura indogangética, al S, sobre una anchura que mide alrededor de 200-250 Km. Tales límites y dimensiones se refieren a lo que podríamos calificar de H.propiamente dicho. El Indo por el O y el Brahmaputra por el E no dejan de ser límites convencionales; en efecto, el H., como cordillera que forma parte del conjunto montañoso alpino o alpino-himaláyico, extendido desde el Atlántico al Pacífico más o menos en el sentido de los paralelos, se prolonga, al menos, por oriente hasta el valle del río Saluen y por occidente hasta la meseta de Pamir. El nombre de H. parece proceder del que le dieron los arios instalados en las llanuras del subcontinente indio; en sánscrito, him, significa nieve; y alaya, morada o domicilio. Los ingleses suelen escribirlo en plural (Himalayas), lo que es más correcto, habida cuenta de que la población indígena sólo califica de hima o him a determinadas montañas del gran sistema orográfico: AnnapurnaHimal, Mahalangur-Himal, etc.Relieve. No resulta fácil describir las alineaciones montañosas del H. y menos todavía definir sus rasgos estructurales y su génesis, ya que esta gran cordillera todavía no es bien conocida en buena parte de su extensión. Por otro lado, tanto los caracteres fisiográficos como los geológicos varían según se trata de la porción central del H. o de sus márgenes occidental y oriental. Simplificando un poco, los geógrafos suelen distinguir las siguientes unidades topográficas, de S a N: a) una alineación montañosa llamada por algunos Subhimalaya y por otros Prehimalaya, que emerge bruscamente sobre la llanura indogangética; en gran parte de su recorrido se conoce con el nombre de montes de Siwalik o Sivalak, divididos en dos partes, Siwalik Parbata u occidentales y Siwalik Pahariyan u orientales; su altitud media es de 2.000-3.000 m. b) El H. menor o pequeño H. o H. medio (principalmente en el Nepal y sobre todo en Cachemira) corre más o menos paralelo a la anterior cadena montañosa de la que, en algunos sectores, está separada por una depresión longitudinal avenada principalmente por los ríos KaliGandak y Sunkosi; la altitud media del H. menor, que en Cachemira lleva el nombre de Pir Panjal, es de 4.000 m. c) El Gran H. constituye la zona axil del gran sistema montañoso. En él se hallan las cumbres más altas: 10 picos sobrepasan los 8.000 m. y 31 los 7.600; de O a E, el Nanga Parbat (8.126 m.), cerca del Indo; en Cachemira, el Leo Pargial (6.771), Nanda Devi (7.816), Dhaulagiri (8.171), Gauri Sankar (7.148), Everest (8.848 o, según otras fuentes, 8.882 m.), Kanchenjunga (8.578), Lhotse (8.545), Chumalhari (7.294) y Namcha Barwa (7.755), cerca del río Brahmaputra. d) El reborde de la meseta del Tibet, llamado unas veces Transhimalaya y otras H. tibetano; se trata de una región de topografía confusa (amplias cuencas dominadas por cadenas aisladas de orientación irregular) y mal conocida; por el O, la cadena de los montes Ladak es una prolongación del Karakorum; culmina en el Nvanchhenthanglha (7.088 m.).El sistema montañoso del H. surgió en la era Terciaria, a consecuencia del movimiento tectónico alpino, que plegó los espesos depósitos del brazo del geosinclinal de Tethys comprendido entre los antiguos macizos del Tibet y Decán, este último desprendido del viejo continente de Gondvana. El plegamiento englobó también a porciones considerables del zócalo Precámbrico. Son muchos los problemas que plantean la edad de las distintas fases tectónicas, la estructura que tienen las diversas unidades de relieve y la evolución geomorfológica sufrida hasta nuestros días. La cadena de los Siwalik está formada principalmente por una molasa Miopliocénica regularmente plegada. En el H. menor las rocas predominantes, poco resistentes, son los esquistos y las areniscas, de edad diversa, desde el Paleozoico al Terciario. El Gran H. corresponde a una masa granítico-gnéisica, que probablemente representa él zócalo precámbrico, inyectada por lenguas graníticas de comienzos del Terciario o retocada por una cristalización difusa de la misma Era. Hacia el Tibet, dicha masa granítico-gnéisica se hunde bajo una cobertera sedimentaria cuya edad va desde el Cámbrico al Eoceno y en cuya composición litológica entran calizas, areniscas y margas alternantes.Parece admitido que los pliegues que afectan a la serie tibetana se formaron no mucho después del Eoceno, puesto que fueron arrasados por la erosión en el transcurso del Neógeno. Más discutible resulta datar los mantosde corrimiento del Gran H. y del H. menor y sobre todo la individualización de aquél con respecto a este y al Transhimalaya. Acaso los mantos de corrimiento se originaran al mismo tiempo que los pliegues de la serie tibetana para ser luego, como éstos, arrasados por la erosión y sufrir en una época muy reciente una elevación en bloque, aunque diferencial, esto es, mayor en el Gran H. que en el H. menor. Los mantos de corrimiento mencionados pudieron formarse también con posterioridad al plegamiento y arrasamiento tibetano, en cuyo caso el Gran H. sería una montaña íntegramente joven. Los pliegues de corrimiento convergen hacia el S, al contrario que en los Alpes (v.), lo que indica un mayor empuje del antepaís tibetano.Teniendo en cuenta el levantamiento reciente de la cordillera y el fuerte desnivel existente entre el H. y la llanura indogangética, hacia la cual fluye la red hidrográfica, y la gran caudalosidad de los ríos, debida a las lluvias y a la fusión de las nieves, no sorprende que la erosión fluvial sea muy intensa; los ríos han labrado profundos desfiladeros provocando indirectamente grandes corrimientos de tierras por las vertientes. La carga de aluviones que llevan el Ganges (v.) y el Indo (v.) y sus afluentes es muy considerable, lo que repercute en la fertilidad de la gran llanura septentrional del subcontinenté índico: así, p. ej., la carga media del Sun Kosi (Nepal oriental), cuyos afluentes drenan la vertiente sur del Everest, asciende cerca de Chatra a 2,86 Kg/m3 y la máxima a 45 Kg/m3. Sigue siendo discutido el problema del trazado de la red hidrográfica: hay valles longitudinales (altos cursos del Indo, Brahmaputra, Chenab, Sutlej, Kosi, etc.) largos y en ocasiones anchos, excavados entre las cadenas montañosas, y otros transversales que cortan a aquéllas mediante gargantas profundas. ¿Se trata en este caso de fenómenos de antecedencia o de epigénesis? La mayor parte de los trazados transversales coincide con líneas de debilidad tectónica.El glaciarismo cuaternario y el actual también han contribuido al modelado de la cadena. El límite de las nieves eternas varía entre 4.600 (vertiente sur) y 5.800 m. (vertiente norte); desde los circos, que pueden almacenar un espesor de hielo de 1.000 m., salen lenguas de 30, 40 y hasta 50 Km.; los glaciares más notables son el Biafo, el Baltoro, el Siachen y el Gangotri (de éste nace el Ganges). La existencia de morrenas a 1.900-2.000 metros (y en el sector occidental a 1.000-1.300 m.) indica que las glaciaciones cuaternarias fueron mucho más importantes que las actuales, aunque ninguna lengua de hielo descendiera hasta la llanura indogangética como lo hacían los glaciares alpinos respecto a la llanura del Po.Clima y vegetación. El H. constituye una de las barreras bioclimáticas más importantes del mundo, por su situación, orientación y altitud. Del lado sur, las precipitaciones son muy elevadas y escasas; en cambio, del lado norte bosques extensos cubren buena parte de las laderas que miran hacia el subcontinente indo-paquistaní, mientras que las orientadas hacia el Tibet están cubiertas por estepas. En aquéllas el poblamiento es mayor, así como la actividad agrícola; en éstas la población es más escasa y vive fundamentalmente de la ganadería.En invierno (octubre-abril) el H. queda bajo la influencia de los vientos de poniente y de las perturbaciones o borrascas del frente polar; éstas afectan sobre todo al H. occidental, aunque en ocasiones lleguen también al H. central y oriental; las precipitaciones principales tienen lugar durante los meses de enero-abril; en altura sopla el jet-stream (v. CHORRO, CORRIENTE EN) a gran velocidad. No es de extrañar, pues, que el invierno sea una mala época para las ascensiones a cumbres que rebasen los 7.000 m., pues ya a esas alturas se dejan sentir los jet. Como en el resto del mundo, en verano hay un desplazamiento hacia el N de todos los centros de acción atmosférica, de todas las zonas de presión y de vientos; dicha migración es mucho mayor en Asia, debido al efecto aéreo-dinámico del H., que en los demás continentes, lo cual, unido al calentamiento del interior de Asia, provoca el soplo del monzón de verano que procede del océano Indico y llega, por ello, cargado de humedad; como sopla contra la barrera montañosa del H., sobre todo del oriental, el estancamiento acentúa las precipitaciones; tampoco el verano será una buena época para las ascensiones a las altas cumbres. Estas sólo pueden verificarse en buenas condiciones en las épocas breves de cambio de monzón: mayo (escalada del Everest en 1953, p. ej.) y primera mitad de octubre.Teniendo en cuenta esto, no sorprenden los siguientes hechos: 1°) que las precipitaciones sean mucho más copiosas en el S que en el N; 2°) que disminuyan notablemente desde el E, mejor orientado respecto al monzón lluvioso de verano, hacia el O; el H. oriental recibe precipitaciones de cinco a seis veces superiores a las del H. occidental; 3°) que las diversas partes en que se divide el H. tengan diferentes regímenes pluviométricos: en el ala occidental las lluvias predominantes son las invernales, como en las regiones de clima subtropical mediterráneo; en el H. central las de verano; y en el oriental llueve casi todo el año.Todo ello, unido al desnivel relativo existente entre las partes bajas y culminantes, lo que se traduce sobre todo en la temperatura, repercute en el paisaje vegetal. Frente a la vegetación estépica de los valles del H. tibetano, los bosques ascienden por las vertientes meridionales hasta unos 4.000 m. de altura en el H. occidental y 4.700 m. en el oriental; más arriba y hasta el límite inferior de las nieves perpetuas (4.600 m. en aquél, 4.800 m. en éste) se extiende la vegetación alpina herbácea o de matorral.Según Birot, en el H. oriental se superponen las siguientes formaciones vegetales: 1°) bosque formado por especies siempre verdes, debido a la gran pluviosidad, hasta los 1.800 m. de altitud; en él aparecen ya numerosos géneros templados (Quercus, Almus, Acer, Betula) entremezclados con los tropicales (Cinnamonum, Morus, AIbizzia); 2°) bosque nebuloso y denso entre 1.800 y 3.000 m., con árboles de tamaño menor, cuyas ramas se cubren de musgo y se entrelazan con lianas: predominan los robles, el laurel, las magnolias y, en las partes más altas, los rododendros gigantes; algunos géneros tropicales (Cinnamonum) se añaden a los subtropicales y templados; 3°) entre 3.000 y 4.000 m., al aumentar la nebulosidad y la innivación, y disminuir la temperatura, el bosque está formado sólo por rododendros gigantes, abetos, tsuga y abedules; 4°) más arriba de 4.000 m. empieza a desaparecer el bosque, sustituido por landas y prados alpinos o por nieves eternas. En el H. occidental la sucesión altitudinal es como sigue: estepa espinosa en la llanura basal, bosque de shorea en los Siwalik, bosque de aspecto mediterráneo (tres especies de encinas y cedros) a partir de los 1.500 m., y bosque de coníferas y abedules por encima de los 2.500 m.Población y modos de vida. El H. está en la frontera de tres áreas de civilización distintas, lo que unido a la diversidad física ha contribuido no poco a la diferenciación geográfica comarcal. En las partes más bajas de la vertiente sur y, sobre todo hacia el O, predominan las razas de origen europeoide y las lenguas indoeuropeas; el poblamiento partió del S y penetró por los valles transversales del H., remontándolos: Nepal es un antiguo reino indio; en el H. de Asam esta influencia es menor, aunque se viene acentuando después de la II Guerra mundial. La vertiente norte del H., en cambio, cae dentro del área cultural chino-tibetana y fue colonizada desde el Tibet por gentes de raza mongoloide y de religión lamaísta. El límite entre ambos dominios culturales no pasa, sin embargo, por la cresta central de la cordillera, ya que el empuje de los tibetanos fue mayor, atravesándola hasta colonizar y poblar los altos valles de la vertiente meridional; a ellos pertenecen las clases dirigentes de Sikkim y Bhutan y los famosos sherpas, p. ej. En el H. occidental, en Cachemira, no es ni mucho menos despreciable la influencia del Islam. Por último, hay que consignar el hecho de haberse conservado en el centro y este del H. algunas viejas peculiaridades culturales (religión animista, lenguas muy antiguas): en Nepal los gurkhas y en el H. oriental las tribus del Assam septentrional.Los pobladores del H. viven sobre todo de la agricultura, al contrario de lo que suele ocurrir en otras montañas similares del globo, habitadas por pueblos que explotan principalmente la ganadería y los bosques. Paralelo al escalonamiento bioclimático hay otro de cultivos: el arroz sube hasta los 2.000 m., el maíz hasta los 2.850 m. y, más arriba (hasta los 4.300 m., límite del poblamiento estable y de la agricultura), el trigo, la cebada, el alforfón y la patata; los albaricoqueros florecen todavía hasta los 3.500 m. Hay también pueblos pastores, especialmente en la vertiente tibetana, que practican la trashumancia. La densidad de población es relativamente alta en la vertiente sur y muy baja en la norte. Las comarcas más favorecidas son las cuentas de Shrinagar (Cachemira) y Katmandú (Nepal), centros de viejas culturas urbanas.Comunicaciones. El H. ha sido y sigue siendo un obstáculo muy serio para las comunicaciones entre el N y el S. Las viejas rutas comerciales entre China e India evitaban la cordillera pasando por el O; por ahí llegó también el budismo al Asia central y oriental. Sólo a partir del 639, se descubre y utiliza un paso más directo, en el Nepal central, entre Katmandú y Lhasa: el puerto de Kuti, cerca del Sun Kosi superior; por dicho puerto y por el de Kyerong pasarán las vías comerciales y de peregrinación más importantes durante varios siglos; hasta hace pocos años eran transitables únicamente para porteadores, ni siquiera mulos podían emplearse.Después de la apertura del Tibet, subsiguiente a la expedición de Younghusband (1904), el centro de gravedad del comercio Tibet-India pasa a Sikkim: la ruta de Kalimpong (a través del puerto de Djelep) al valle de Chumbi y hasta Gyantse se convirtió en la más importante del H. central y oriental; otro camino pasa por el valle del Tista y Gangtok a Shigatse. No puede predecirse si Nepal (v. NEPAL I) volverá a recuperar su importancia comercial como país-puente, aunque desde luego será de gran trascendencia la construcción de la carretera de Katmandú por el puerto de Kuti. La vía de tráfico terrestre más notable corresponde al H. occidental: es la ruta Srinagar por el puerto de Zogi (3.500 m.); hasta Leh es hoy transitable para camiones. Bastante frecuentados son también los puertos del Kumaon-H. (Shipki, Dungri La, Niti, Lipu-Lekh, etc.).A. FLORISTÁN SAMANES.
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