Herrera, Juan de
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Biografía GER
Los primeros años. En Mobellán, aldea del concejo de Roiz y valle de Valdáliga, en las entonces Asturias de Santillana (Santander), n. Juan de Herrera, en 1530. Su abuelo fue Ruy Gutiérrez de Maliaño y Herrera, señor de la Casa solariega de Maliaño, cuyo segundo hijo Pedro Gutiérrez de Maliaño, casó con María Gutiérrez de la Vega y de su matrimonio vinieron al mundo J. de H. y María de Herrera. Los primeros años de Juan transcurrieron en el hogar paterno, sobrio como correspondía a unos modestos hidalgos montañeses, donde aprendió las primeras letras.Todavía mozo (1547) bajó a Castilla, entró al servicio del príncipe Felipe y acompañándole sale de Valladolid en 1548, atraviesa Italia y Alemania y alcanza por último, abr. de 1549, la corte imperial de Bruselas. Aquí permaneció hasta 1551 en que regresó al punto de partida, figurando siempre en el cortejo del futuro Rey. En 1553 sentó plaza de soldado y marchó a Italia formando en la Compañía del capitán Medinilla; poco después era nombrado arcabucero de a caballo en la guardia del general Fernando de Gonzaga, a quien sirvió en este puesto durante las campañas del Piamonte y más tarde en tierras de Flandes, participando en la jornada de Rentín, la última acción guerrera de Carlos V. Cuando Fernando de Gonzaga retornó a Italia, H. quedó incorporado a la guarda del César y en su compañía siguió los últimos pasos del Emperador hasta su abdicación, para volver al servicio de Felipe 11, con quien regresó a España el año 1559. Fueron cinco años de asistencia en la corte de Bruselas, cuyo elevado nivel cultural hubo de influir en H. permitiéndole adquirir durante esta etapa formativa sólidos conocimientos científicos y humanísticos.Ya en España, se unió al grupo que, bajo la dirección de Honorato Juan, se ocupó de la enseñanza del príncipe Carlos, y en el ejercicio de estas funciones copia las figuras astronómicas del Libro de las Armellas, tarea que concluye en 1562. Asimismo, por orden de Felipe 11, recibió los "papeles" de Esquivel, que tenía Guevara, con las mediciones geodésicas para la confección del mapa general o "Carta de España", considerándole, sin duda, la persona más capacitada para continuar aquella empresa.La época de El Escorial. Por entonces había comenzado la fábrica de S. Lorenzo el Real de El Escorial, bajo la dirección y conforme a las trazas de Juan Bautista de Toledo, a cuyas órdenes comenzó a trabajar H. el 18 feb. 1563, junto con Juan de Valencia, para acudir a tomar la horden de las obras y cossas que conuiniere hazerse. H. cuenta treinta y tres años y aunque en la cédula de su nombramiento se alude a la habilidad que tiene en cossas de architetura; es la primera vez que tal actividad está documentada. Se le había fijado un salario de cien ducados anuales, y a poco de incorporarse a sus funciones asistió a la colocación de la primera piedra, en la que figuraba una inscripción latina con la fecha (23 abr. 1563) y los nombres del monarca y su arquitecto, redactada y dibujada precisamente por H. Inició antes de estas fechas el trato con Juana Martínez, en la que hubo una hija natural: Luisa de Herrera.Con el transcurso de los años se hace cada vez más patente su intervención en las trazas para El Escorial y en las obras de otras posesiones reales. A partir de 1565 comenzó a andar continuamente con S. M. a donde quiera que iba, y vio aumentado su salario anual -14 mar. 1567- a 250 ducados, mejora que demuestra la creciente importancia que adquiere su figura y la singular competencia que desarrolla en sus funciones.A la muerte de Juan Bautista de Toledo -19 mayo 1567- recae sobre él la responsabilidad de llevar adelante la fábrica escurialense, y pronto pone de manifiesto, así en la dirección de las obras como en las trazas que ha de realizar, su talento y una preparación artística nada comunes. La satisfacción del monarca, que siempre y en todo hizo sentir su opinión, se refleja en el oficio de ayuda de la f urriera con que premió (1569) aquellos trabajos, pues los gajes de este empleo suponían un aumento anual de 150 ducados. Más adelante, la envergadura que adquieren las obras del monasterio suponen tanto trabajo y responsabilidad para el arquitecto, que Felipe 11 dispone se le construya en la villa un aposento, donde tenga albergue y se custodien las trazas y demás papeles tocantes a las obras.Su vida privada toma nuevo rumbo en 1572, al contraer matrimonio con María de Álvaro, viuda reciente, de situación acomodada, que le proporcionaría un mejor nivel de vida pero no así descendencia. Por entonces, o algo antes, hizo los diseños para la casa que alzó en Madrid su antiguo amigo Jacobo de Trezo. De otra parte, y como el incremento de las obras en el monasterio de S. Lorenzo hacía cada vez más complejo su gobierno, hubo que renovar las disposiciones iniciales; H. redactó una Instrucción que fue meticulosamente examinada por Felipe II, rectificada en ocasiones y aprobada, por último, el 22 oct. 1572, al tiempo que se introducían, para facilitar los trabajos, ciertos ingenios inventados por H., a fin de trasladar y elevar los materiales más pesados y de difícil manejo con menor esfuerzo y mayor economía. También corresponden a este año las trazas, designios y otros memoriales confeccionados para la Lonja de Sevilla, la primera obra de una envergadura considerable que le estuvo encomendada de manera exclusiva. Todavía tuvo tiempo en los últimos meses de este año para ocuparse de las trazas a que se ajustaría la fábrica del monasterio franciscano de S. Domingo de la Calzada, que le había encargado Fray Bernardo de Fresneda.A principios de 1573 estudiaba, junto con Gaspar de Vega y Juan de Salamanca, las obras que habían de transformar en Archivo la antigua fortaleza de Simancas y disponía el plan general de los trabajos que supervisó en lo sucesivo, conforme se fueron realizando. Ocupóse asimismo, por encargo del monarca, de las trazas para la escalera principal y la capilla del Alcázar de Toledo, así como de las correspondientes al cuarto nuevo del palacio de Aranjuez. Su indudable afición a la cosmografía, corroborada por los libros y aparatos varios que poseyó, le llevó a inventar ciertos instrumentos astronómicos para los que obtuvo de Felipe 11 (13 dic. 1573) el privilegio de fabricación y empleo.El 3 feb. 1575 casaba Luisa de Herrera, su hija natural, con el alguacil de corte Pedro de Baños y María de Álvaro la dotaba con 3.000 ducados. Años atrás había muerto el padre del arquitecto y estaban retenidos todos sus bienes en el lugar de Mobellán por deudas insatisfechas; pleitearon Juan y su hermana María de Herrera por la hacienda patrimonial y al cabo pudieron cobrarla el 12 sept. 1575. Vivía H. en su casa, propiedad de su mujer, en la calle de los Bodegones Viejos y aprovechando acaso el desahogo económico que su matrimonio le proporcionaba, proyectó levantar su propia casa, para lo que solicitó, y obtuvo de Felipe 11, un pedazo de tierra y solar encima de la Fuente de la Priora, del que tomó posesión en junio de 1576. Pero dos meses después fallecía, sin dejar hijos, María de Álvaro y aunque le instituyó su heredero universal, parece que desistió de aquel propósito y nada hizo en el solar que, por cierto, quiso recobrar inútilmente Felipe II.A pesar de que las funciones de H. rebasaban con mucho el cargo oficial que se le reconocía, ni siquiera tenía título de arquitecto real; la injusticia o la falta de proporción se acusaban más todavía en el sueldo que cobraba, por lo que el monarca, teniendo en consideración a lo bien y al cuidado con que le había servido y sirve continuamente, en lo tocante a las reales obras y arquitectura, fijó su salario en 800 ducados anuales, la mitad con cargo a la fábrica de El Escorial y la otra mitad, a las obras del Alcázar madrileño y Casa Real del Pardo (14 sept. 1577). De paso, y a suplicación de Herrera, le quitaba el oficio de ayuda de la furriera y sus gajes, precisando a cambio el cargo y obligación que le corresponderían en lo sucesivo. Su prestigio profesional va en aumento y así lo prueba la medalla que le consagró Jacobo de Trezo en 1578, donde labró el único retrato auténtico que del arquitecto conocemos, y que corresponde a las fechas en que se ocupaba diseñando la fachada mediodía del Alcázar toledano y el retablo para S. Lorenzo el Real.A principios del año siguiente redacta su primer testamento, notable por la moderación con que dispone sus honras fúnebres y la generosidad con que establece mandas y limosnas, así como la fundación de una memoria para enseñar el catecismo y la doctrina de Raimundo Lulio (v.) a los naturales del valle de Valdáliga, solar de sus abuelos. Designado en 1579 aposentador mayor de palacio, puede señalarse el hecho como la primera distinción honorífica que recibe de su Rey; el oficio es importante, pero, sobre todo, incluye dos prerrogativas muy estimadas en la corte de los Austrias: recibir las órdenes de boca de S. M. y el libre acceso a la cámara real.Desempeñando estas funciones hubo de acompañar a Felipe 11 en la jornada de Portugal iniciada en marzo de 1580, y dirigir las obras en las casas reales que debía ocupar el monarca en Lisboa, preparar el recibimiento que la ciudad había de dispensarle, y aún tuvo tiempo para emplearse en las trazas del monasterio de San Vicente da Fora, que debía levantarse en Lisboa, y para colaborar con los cosmógrafos lusitanos en la confección de la carta general que delimitaría las posesiones de ambos países en ultramar.Regresó a Madrid en otoño de 1581 y a este periodo corresponden las trazas para la huerta real de Picotajo (Aranjuez) y las del puente sobre el río Guadarrama. El 6 feb. 1582 obtiene de S. M. una curiosa merced: la de beneficiar los mineros y veneros de cobre e plomo del prencipado de Asturias de Oviedo, para cuya empresa se asoció con el arquero. Gerald de Gosse. Inspeccionó la marcha de las obras reales que se llevaban a cabo en Aranjuez, Segovia, Valsaín, La Fuenfría y S. Lorenzo el Real; aquí se hallaba el mes de junio, pues el día 23 asistió a la colocación de la cruz en la aguja del cimborrio de la Iglesia. Por estas fechas contrajo nuevo matrimonio, para entroncar directamente con la Casa y Mayorazgo de los Herrera, en Maliaño, porque lo hizo con su sobrina en tercer grado: Inés de Herrera, hija única de Marcos de Herrera, señor de la Casa solariega. Poco después se reintegraba a la corte, en Lisboa, donde por orden de Felipe 11 diseñó la torre que debía levantarse junto al palacio real, a orillas del Tajo. A esta etapa igualmente pertenecen las trazas para el palacio del Castel Rodrigo y las instrucciones que dio para que se construyera una tribuna en la iglesia de las Descalzas Reales de Madrid, para la emperatriz María.Carecían por entonces los españoles de cualquier centro en que pudieran adquirir una preparación científica adecuada, situación humillante y perjudicial a la que quiso poner término Felipe II instituyendo, a instancia y suplicación de su arquitecto, en Madrid, la Academia de Matemáticas para formar hombres expertos y que entiendan bien las matemáticas y el arte de la arquitectura y otrasciencias y facultades a ellas anejas. Por cédulas despachadas en Lisboa el 25 dic. 1582 fueron designados para desempeñar las enseñanzas de astronomía, geografía y matemáticas, Juan Bautista Labaña, Luis Georgio y Pedro Ambrosio de Onderiz, confiándose a H. la enseñanza de la arquitectura y la tarea de coordinar y vigilar todos los estudios.Regresó H. a España con la corte (marzo de 1583) y asistió a la colocación de la imagen de S. Lorenzo en el pórtico principal del monasterio escurialense. Buen número de las trazas y diseños que había dibujado para la construcción de esta inmensa fábrica habían desaparecido, con los años, por el constante uso en los tajos y obras; algunas las conservaba Felipe 11, y no pocas debió de retenerlas el propio arquitecto, quien a principios de 1583 estimó que era justo se diese muestra por todo el mundo de una tan insigne fábrica mediante una colección de láminas que representasen la magnificencia del monasterio. En este sentido mandó un memorial a la Cámara de Castilla suplicando el oportuno privilegio, que confirmó de su mano el monarca (septiembre de 1583) por tiempo de quince años. El propio H. con la ayuda de Francisco de Mora y de Jusepe Flecha, se ocupó de hacer los necesarios dibujos, encargando al flamenco Pietro Perrete la tarea de abrir las planchas de cobre, a cuyo fin lo hizo venir de Roma e instaló en su propia casa.Este mismo año terminó los diseños para la Lonja sevillana, dieron comienzo las obras y obtuvo el abono de mil ducados por las trazas y dibujos que tenía enviados a lo largo de once años. Para la proyectada Academia de Matemáticas se había alquilado una casa, en la calle del Tesoro, se redactaron unos estatutos y en octubre de 1583 iniciaba sus actividades la institución con gran cantidad de oyentes. Por estas fechas debió trazar el ingenio hidráulico que debía emplearse en la Casa de la Moneda de Segovia, a orillas del Eresma. El éxito inicial de la Academia de Matemáticas era tan prometedor que Felipe 11 dispuso que los estudios de arquitectura, que formaban parte del plan general, se dieran por separado para la mejor capacitación de alarifes y demás profesionales; la nueva aula debía establecerse precisamente en Madrid, por lo que el Concejo de la villa ordenó (1584) la creación de tal estudio, cuya suerte se desconoce.En mayo de 1584 remitió al secretario Mateo Vázquez un largo memorial en que da razón de su vida, méritos y servicios, por los que se consideraba acreedor de nuevas mercedes, si bien omitía aquellos otros trabajos que juzgaba retribuidos. Curiosamente, acababa su escrito pidiendo al Rey su grata licencia para retirarse a la tierra natal después de acabado el retablo de San Lorenzo. Acaso redactara el memorial en instantes de cansancio o decaimiento pero, en el orden económico la petición de nuevas mercedes no responde a una situación difícil o penosa, sino a mera costumbre de todos los servidores reales, puesto que en junio de 1584 H. estaba en condiciones de entregar a la villa de Torrenueva 4.000 ducados a censo, además de tener invertidas otras cantidades en diversos préstamos e hipotecas.Entre tanto, tocaban a su fin las obras del conjunto palacial de Aranjuez, con los jardines, la capilla y el cuarto nuevo de la Casa Real, al tiempo que se comenzaban las de la Casa de Oficios, trazada también por H. Poco después (13 sept. 1584) se puso la última y postrera piedra del monasterio escurialense, que remataba la obra de cantería y coronaba una empresa de muchos años, si bien todavía quedaban pendientes nuevas trazas y consultas para completar y embellecer la magna fábrica. El dibujo de las estampas estaba casi terminado, pero el corte de las láminas era un trabajo lento en el que Perrete avanzaba despacio, por lo que H. decidió reducir a 12 las 23 estampas previstas y estableció ante escribano, con el grabador, las condiciones y ritmo del trabajo restante.Los años finales. Mediado noviembre de 1584 nació su hija Lorenza, primer fruto del matrimonio con Inés de Herrera, y el 6 de diciembre inmediato otorgaba nuevo testamento declarándola su heredera universal. Sentíase deprimido y enfermo, pero debió de sobreponerse, pues continuó sus trabajos, resolviendo el trazado para la conducción de aguas a Valladolid y diseñando las casas del Consistorio y Panadería (1585) de esta misma ciudad. No se sabe cuándo inició las trazas para la catedral vallisoletana, pero es presumible que se hiciera cargo de ellas en el curso de las obras antes referidas. El incendio de unas casas en la entonces plazuela de Zocodover, Toledo, fue motivo para que Felipe II dispusiera que se reedificase toda ella, con la traza y orden que se dio firmada por H.El 6 ag. 1586 era bendecida la iglesia del monasterio de El Escorial y en esa villa fallecía poco después (10 de septiembre) Marcos de Herrera, recayendo sobre el arquitecto el oficio de regidor de Santander que poseyera su suegro. Nueva muestra de la estimación que Felipe II sentía por su arquitecto fue la sustitución del salario que Herrera venía percibiendo por una renta anual de mil ducados (7 jul. 1587).Un mes más tarde concertaba la estampación de 52.000 láminas con Jerónimo Gaeta y Francisco Testa, cuando ya Pietro Perrete iba terminando el corte de las planchas. El 1 de noviembre bautizaban a Orsula, su segunda hija, y en diciembre las Cortes reunidas en Madrid le llamaban, junto con Juan Bautista Labaña, para que informase sobre la conveniencia de leer matemáticas en algunas ciudades del reino. A principios de 1589 se imprime el Sumario y breve declaración que acompaña a la colección de estampas del monasterio de S. Lorenzo y poco después acabaría la tirada de las láminas, haciéndose una impresión en raso v tafetán para Felipe II.Las trazas para el aposento de Felipe II en Torrelodones son de 1590. El 13 de junio de ese año bautizábase a Luisa, su tercera hija, y a finales del mismo recibe el homenaje de una alegoría que le dedica Otto van Veen y graba Pietro Perrete. En 1591 nace su cuarta hija, Petronila, seguida de Catalina (11 jun. 1592) y, por fin, en 1594, Juan, el hijo varón que costaría la vida de la madre y que falleció asimismo en septiembre del año siguiente. Estas últimas desgracias afectaron seriamente la salud de J. de H., que contaba ya 67 años, conduciéndole a la muerte, acaecida en Madrid el 17 en. 1597.L. CERVERA VERA.
BIBL.: J. LLAGUNo, Noticias de los Arquitectos y Arquitectura, II, Madrid 1829, 117, 276; J. A. CEÁN BERMÚDEZ, Vida de Juan de Herrera, Madrid 1870; J. ARCAUTE, Juan de Herrera, Madrid 1936; L. CERVERA VERA, Semblanza de Juan de Herrera, en "El Escorial, 1563-1963", II, Madrid 1963.
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