Hermandades Del Trabajo REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
Las hermandades son asociaciones de base profesional, determinadas por la comunidad religiosa y constituidas con fines de asistencia mutua, material o espiritual. El vínculo comunitario de la fe y el compañerismo profesional determinan una semejanza de vida y problemática, que puede llevarlas ocasionalmente a una solidaridad profesional más amplia que los fines propuestos. La indefensión de la soledad precipita estas agrupaciones que, dados sus fines concretos, no despiertan recelos, lo que favorece su constitución.Hay antecedentes en Egipto y Oriente. Grecia conoció las etaipian, los eranos, que organizaban festines entre los compañeros de profesión y las heterias o hetairias, donde el asociacionismo se producía por vías políticas. En Roma, los collegia agrupaban, los opificum, a quienes, trabajaban en oficios y los tenuiorum, a quienes lo hacían en artes menores; celebraban colectivamente las conmemoraciones religiosas y la rosalia al fallecimiento de sus miembros. Todos pueden considerarse, según Roda, como precedentes de la H., por la coincidencia de comunidad de trabajo y fin religioso, que en ellas se presenta.Ya cristianizada, en la España goda, la institución desaparece en los reinos cristianos de la Reconquista, aún presente en el Califato de Abderramán. Surge de nuevo, a partir del s. xii, observa Minguijón, por influencia gala, en el camino de Santiago. Opina Sannt-Léon que la influencia religiosa, hace derivar el pensamiento individualista de la época hacia la comunidad cristiana, apareciendo así la h. en los países Europeos: guildas o gildas en Gran Bretaña; artes, en Italia; maestrías o jurados en Francia; cuerpos o naciones, en los Países Bajos; hermandades en Germanía y, en España, cofradías, confraternidades o germanías.Ya Alfonso X centraba, nos dice Beneyto, la misión de las h. en dar de comer a los pobres y proporcionar luminarias y enterramientos y el Código de Tortosa prohibió su constitución a ciertos oficios, huyendo a las confabulaciones; hay, pues, un recelo hacia la desviación de sus actividades estrictas. Estas la colocan bajo la advocación de un santo patrono y asistidas por la representación eclesiástica, única de la que dependen; se ordenan jerárquicamente; realizan asistencia espiritual, acompañan enfermos, celebran sufragios por los hermanos fallecidos, aseguran su sepelio, cirios y oraciones; añaden luego prestaciones materiales, que llegan a ser copiosas en los casos de muerte, enfermedad y maternidad, según ha estudiado Rumeu de Armas.Las necesidades organizativas planteadas por el trabajo, su prestación y consecuencias económicas, determinaron la aparición del gremio (v.), en muchos casos, sobreponiéndose e identificándose con las h. profesionales. La vida de ambas instituciones tiene contactos y separaciones; Rumeu establece un criterio generalizador, según el cual predomina: durante el s. xii, el oficio; en el xIii, la cofradía gremial; en el xiv, la cofradía-gremio y del xv al xvii, gremios y cofradías se desenvuelven independientemente. La cofradía gremial del s. xiii constituye un auténtico gremio clandestino, que utiliza el monopolio establecido por su unidad, en progresivo beneficio de los cofrades, primero para independizar a los artesanos del vasallaje de los señores, después de la autoridad de los reyes y de las imposiciones de las autoridades municipales, a cuyo amparo se acogieron en las villas, huyendo al vasallaje feudal y, finalmente, pasando a participar en la administración municipal y en la dirección de la economía local. En su última etapa realizan una política abusiva, en beneficio exclusivo de los propios intereses profesionales, con olvido le los generales. En el xvi la cofradía coexiste con el gremio en unos casos; en otros, se generaliza como h. abierta, sin base profesional, volviendo a la previsión mutualista y la asistencia religiosa y produciendo, abierta o clandestinamente, grupos de compagnonage. En Francia se constituyeron las Fraternidades obreras, que pervivieron, pese a la ley prohibitiva de La Chapelier, hasta 1848, enlazando con los nuevos sindicatos.Modernamente la Iglesia, donde ha encontrado dificultades para su expansión en los ambientes obreros, ha fomentado la constitución de asociaciones de esta naturaleza, que frecuentemente han derivado hacia más complejas actividades, propiamente sindicales.V. t.: GREMIOS.CATALÁ RUIZ
BIBL.: M. SAINT-LÉON, Histoire des corporations des métiers depuis leur origine jusqu’áu leur supression, en 1791, de la que existen numerosas ediciones, traducidas como Historia de las corporaciones de oficio, Buenos Aires 1947. Como documentación, la histórica obra: E. BOILEAU, Le livre des métiers; L. CuRIEL BARRAGÁN, índice histórico de disposiciones sociales, Madrid 1946; A. RUMEU DE ARMAS, Historia de la Previsión Social en España, Madrid 1946; R. DE RODA, La organización de las profesiones, Madrid 1948, 65-76; S. MUINGUIJÓN, Historia del Derecho español, cuad. 4, Constitución Social, Zaragoza 1927; A. RUMEU DE ARMAS, La Organización del trabajo en la Gran Época, en "Conferencias en la Escuela Diplomática 1943-1944", Madrid 1944.
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